Señoras y señores:

Muy buenas tardes, a todas y a todos ustedes.

En primer lugar, quiero saludar con mi mayor reconocimiento, con afecto y con este estimulante, sobre todo, reconocimiento que este auditorio les ha prodigado a los galardonados: al arquitecto Francisco Serrano y al ingeniero Bernardo Quintana, a quienes expreso mi mayor reconocimiento a su trabajo, a su entrega, a su trayectoria profesional que, sin duda, hoy, a través de las semblanzas que hemos escuchado, breves semblanzas, podemos dar dimensión a las importantes obras de infraestructura en la que ustedes y sus equipos de colaboradores, de amigos, han participado.

Por eso, muy merecido este reconocimiento que hoy el Patronato les entrega, y que a mí me distingue y me honra ser quien haga entrega formal de este reconocimiento y de este premio. Felicidades a ustedes, y enhorabuena, realmente, por el trabajo realizado.

Al tiempo de saludarles, saludo por igual a sus familias, que hoy les acompañan; a esposas, a hijos, e hijas, que están presentes, precisamente, en este emotivo evento.

A los distinguidos miembros del presídium, quienes forman parte de esta Asociación, de este Colegio de Ingeniería y de Arquitectos, distintas asociaciones que dan espacio de participación a los ingenieros y arquitectos de nuestro país.

Saludo por igual a muy distinguidas personalidades de distintos ámbitos que hoy acompañan a los galardonados, que hoy nos acompañan en la entrega de este Premio Nacional de Ingeniería y de Arquitectura.

Me da mucho gusto recibirles en esta Residencia Oficial de Los Pinos, saludarles con respeto y apreciar su presencia.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Insisto. Celebro acompañar a los integrantes de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, la agrupación de profesionales más antigua de América Latina en la entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y de Arquitectura 2013.

Como aquí se ha dicho ya, fue justamente el Presidente, en cuyo honor se nombró este salón, Adolfo López Mateos, quien en 1959 emitió un decreto en el que se instituyeron estos importantes galardones.

Para un servidor, además de que es muy significativo este acto, lo es más cuando tengo en mi memoria y en mi corazón la profesión que tuviera mi padre, quien fuera también ingeniero. Por eso es que para esta profesión guardo un especial cariño

Estos dos importantes gremios han sido protagonistas esenciales en la edificación del México que hoy tenemos y también serán protagonistas del México que aspiramos tener.

Desde hace más de cinco décadas estos premios reconocen a quienes a través de su profesión han contribuido, literalmente, a la construcción de un mejor país.

Este año no es la excepción.

Expreso reiteradamente mi felicitación y reconocimiento a nuestros galardonados. Al ingeniero Bernardo Quintana Isaac y al arquitecto Francisco Serrano Cacho.

El premio que hoy reciben de sus pares y colegas es un merecido homenaje a una fructífera y destacada trayectoria personal, que sigue beneficiando a los mexicanos.

Justamente ayer tuve oportunidad, en compañía de varios de los que están aquí, hoy presentes, de poner en operación los primeros 10 kilómetros del Túnel Emisor Oriente, una de las obras hidráulicas más relevantes de los últimos 40 años, y una en la que ICA es un actor fundamental en el desarrollo y construcción de este proyecto.

Esto es una muestra de las grandes aportaciones que cada uno de ustedes, en su espacio de participación y actuación profesional, han realizado y han logrado en diferentes obras, proyectos de infraestructura que dan rostro al país que hoy tenemos.

Ustedes, los ingenieros y arquitectos de México, son quienes han edificado, tanto las pequeñas, como las magnas obras que todos los días elevan la calidad de vida de millones de familias mexicanas.

Su talento y vocación están presentes en la construcción de casas y edificios, de carreteras y puentes, de puertos y aeropuertos, de escuelas y hospitales, de refinerías, centrales eléctricas y proyectos hidráulicos.

No hay espacio en el que no estemos ubicados, cualquiera de nosotros, donde no podamos apreciar realmente obras que derivan del trabajo de ingenieros y de arquitectos de este país.

Por eso, es que este reconocimiento es un justo, un justo, perdón el que reitere, reconocimiento, un justo homenaje a quienes, desde su profesión, han contribuido, han edificado este país.

Gracias a su esfuerzo y dedicación, México se transformó durante el Siglo XX. Con su talento e innovación, no tengo duda que México habrá de transformarse aún más en este Siglo XXI.

El Gobierno de la República tiene el compromiso de dar un fuerte impulso al desarrollo de más y mejor infraestructura.

Hoy, nuestro país, lo debo decir, y ustedes lo saben, vive condiciones favorables.

Para aprovecharlas al máximo es indispensable construir las obras que aceleren nuestro desarrollo y amplíen nuestra capacidad productiva, que es la variable en la que queremos poner mayor énfasis, para realmente incidir en la democratización de la productividad, que no es otra cosa sino asegurar que el desarrollo llegue a todas las regiones y lugares más recónditos de nuestra geografía nacional, y que el beneficio se extienda a todas las familias mexicanas.

La lección internacional es muy clara: A mayor infraestructura, mayor competitividad. Y con mayor competitividad, habrá mayor crecimiento económico y mayor bienestar.

Y ésta es la decisión que México tiene por delante.

Ésta es la visión y la claridad que tiene el Gobierno de la República, y de ahí que todas las acciones, proyectos, obras y políticas públicas que estamos impulsando tienen esta clara orientación.

Precisamente, por ello, dos de las primeras 13 decisiones de mi Gobierno, anunciadas el 1 de diciembre, están relacionadas con infraestructura.

La primera. Ustedes lo recordarán. Fue la instrucción al Secretario de Comunicaciones y Transportes de acelerar la propuesta del Programa Nacional de Infraestructura y Transporte, que prácticamente está ya concluida, y que próximamente estaremos presentando.

La segunda decisión es la referente a modernizar la infraestructura ferroviaria del país.

Y, en ese sentido, ya lo hemos anunciado, nos preparamos para desarrollar distintos proyectos ferroviarios. Entre ellos, el México-Querétaro, el México-Toluca, el Tren Transpeninsular Yucatán-Quintana Roo.

Y no obstante la magnitud de estas obras, serán sólo algunos de los grandes proyectos de infraestructura que estaremos impulsando en todo el territorio nacional.

En esta Administración tenemos el objetivo de convertir a México en un gran centro logístico global de alto valor agregado.

Con infraestructura, inversiones en tecnología e innovación, y mayores encadenamientos productivos haremos de la ubicación geográfica del país una auténtica generadora de riqueza para todos los mexicanos.

Ésta es la visión de futuro plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. En él se establecen tres ejes rectores para apoyar el desarrollo de infraestructura de largo plazo: desarrollo regional equilibrado, desarrollo urbano y conectividad logística, a la que ya he hecho referencia.

El plan también contempla modernizar, ampliar y conservar la infraestructura de los diferentes modos de transporte, así como mejorar su conectividad bajo criterios estratégicos y de eficiencia.

Para ello, habremos de fomentar que la construcción de nueva infraestructura favorezca la integración logística y aumente nuestra competitividad. Es decir, la evaluación de las necesidades de infraestructura tomará en cuenta factores objetivos, como el desarrollo regional, las tendencias demográficas, las vocaciones económicas y los requerimientos de conectividad internacional.

En el sector carretero, por ejemplo, consolidaremos y modernizaremos los grandes ejes troncales, que cruzan a lo largo y ancho del territorio del país.

En el sector ferroviario, como ya lo referí, habremos de construir nuevos tramos, pero, también, libramientos; acortamientos y relocalización de vías férreas, que permitan conectar los nodos del nuevo sistema nacional de plataformas logísticas, que estamos y queremos desarrollar.

Por otra parte, en el sector marítimo-portuario, desarrollaremos puertos estratégicos de clase internacional. También, se habrá de mejorar su conectividad ferroviaria y se ampliará la capacidad instalada donde haya problemas de saturación.

Para hacer realidad estos proyectos se requerirá de crear sinergias entre empresarios, profesionales de la construcción y autoridades. Las asociaciones público-privadas serán fundamentales para incrementar las inversiones y su velocidad de ejecución.

Y sé que para lograr realmente estos objetivos, México cuenta con sus ingenieros y con sus arquitectos.

Al construir infraestructura se establecen vías y cauces para el crecimiento elevado y sostenido, pero, también, se tiene un beneficio adicional en el corto plazo: activar el potente motor de nuestra economía.

En este marco, reitero la instrucción ya dada al Secretario de Comunicaciones y Transportes para acelerar el ritmo de ejecución y pago de los proyectos de infraestructura.

Si bien el gasto, la inversión que esta Secretaría ha venido realizando, se ha venido también incrementando mes a mes, por dar cuenta de ello, la cifra de inversión en los primeros días de esta Administración, el ritmo de inversión fue del orden de 181 millones de pesos diarios. Hoy ya alcanzamos la inversión de 240 millones de pesos diarios invertidos en infraestructura.

Y nos hemos propuesto, para lograr realmente la inversión deseada para este año, que alcancemos el punto de inversión que debe serlo de 280 millones de pesos diarios en infraestructura, y para esto estamos acelerando los trabajos.

Y es natural que este crecimiento gradual se dé a partir de la renovación que ha habido de la Administración, donde esta Administración ha retomado, ha tomado la estafeta y ha iniciado con algo que aquí se precisó que es fundamental para asegurar buenas obras y buenos proyectos de infraestructura: planeación y elaboración de los proyectos que precisen el alcance de los mismos y la inversión que habrá de realizarse.

Y esto ha tomado precisamente este tiempo, que ahora la Secretaría está acelerando, y estoy seguro que encontrará el paso y el ritmo conveniente, óptimo y eficiente, que nos permita cumplir a cabalidad las metas que este Gobierno se ha trazado en materia de infraestructura nacional.

Señoras y señores:

Los ingenieros y arquitectos mexicanos, ustedes lo saben y aquí lo digo en pleno y mayor reconocimiento a ello, han hecho y han construido este país.

Por eso, estoy seguro que la contribución que habrán de hacer en los próximos años, no sólo en el horizonte de esta Administración, de esta gestión, sino en los próximos años que le esperan a nuestro país, será fundamental. Serán los actores protagónicos del desarrollo de la infraestructura que el país necesita y que demanda para realmente convertirnos en un país más competitivo y con la oportunidad de alcanzar mayor desarrollo, y que ese progreso que tenga nuestro país se extienda en beneficio de todas las familias mexicanas.

Con su visión, creatividad y talento, México habrá de proyectar un nuevo rostro, un rostro de modernidad y de vanguardia; un rostro de mayor productividad y competitividad.

Por eso, es que me permito invitarles a ustedes, a los aquí presentes, y a través de ustedes, a todo el gremio; a arquitectos e ingenieros, ingenieros y arquitectos, para que emprendamos juntos la construcción de una nueva etapa de progreso para el país.

Los invito a construir el futuro de México. Hagamos de la infraestructura la palanca de desarrollo que nos permita ser más productivos, y competir con éxito en el mundo.

Yo me congratulo, realmente, de participar en esta emotiva ceremonia, de reconocimiento a dos actores, a dos profesionales de la ingeniería y de la arquitectura que han dado mucho a nuestro país.

Y que me congratulo de estar en este acto, donde se ha dejado sentir y se ha expresado, en su voz, el sentimiento, el corazón, que ha hablado en esta emotiva ceremonia.

Los felicito ampliamente, al igual que a sus familias, porque esto que han logrado, en lo profesional, sólo puede explicarse con el arropo, el cobijo que les ha acompañado, de sus familias.

Muchas felicidades a ustedes, a sus familias, y desearles mayores éxitos en beneficio de nuestro país.
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Muchas gracias.