-MODERADOR: Queda en uso de la palabra el Secretario de Relaciones Exteriores, doctor José Antonio Meade Kuribreña.

-SECRETARIO JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA: Señor Presidente.

Señoras y señores Embajadores.

Estas fechas, el día de hoy, son emblemáticas por tres razones:

Primero. Se conmemora el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe.

Adicionalmente, en estos días alrededor del mundo, celebramos lazos de amistad y valores de acercamiento.

Y, finalmente. El despunte del año es propicio para un diálogo del Presidente de la República, con el Cuerpo Diplomático Acreditado en México.

Este espíritu de apertura está en la base de la voluntad del Gobierno de México de transitar por dos grandes vías:

Una. Hacia un mejor futuro para los mexicanos.

Otra. Para lograr encuentros que acerquen más el mundo a México.

Se trata de dos ejes de un mismo esfuerzo cimentado en la transparencia. Su materialización son las reformas que impulsa el Gobierno del Presidente Peña Nieto, algunas ya aprobadas y otras en fase de análisis y revisión.

Entre ellas, la Reforma por la Competitividad Económica genera un terreno parejo y de certidumbre para todos los actores y agentes económicos.

La Reforma Laboral implica la transformación de la dirigencia sindical a la vista de todos sus agremiados.

La Reforma a las Telecomunicaciones abre espacios para que sean más las voces y los actores y de la misma manera, que haya mayor oferta y competencia.

La Reforma Educativa brinda las bases para contar con un magisterio mejor preparado y una enseñanza de mayor calidad fincada en resultados.

La Reforma Política implica una más efectiva rendición de cuentas por la vía del voto y la participación de la sociedad en los procesos electorales.

Y, sin lugar a duda, las reformas en materia de impartición de justicia muestran abiertamente al mundo nuestras normas de convivencia social y la obligación y compromiso del Estado de garantizar su cumplimiento.

Transparencia y cambio estructural, son las claves de esta transformación que perfila el nuevo rostro de México emprendida, sin ambigüedad, bajo la mirada del mundo entero.

Hoy sostenemos un diálogo global sobre la base de esta transformación. Cada uno de los resultados obtenidos amplía nuestra interlocución con nuestros socios y aliados, hablando con franqueza de retos en pobreza, derechos humanos e inclusión, así como oportunidades en educación, energía, gobiernos abiertos y competitividad, entre otros muchos.

Se trata de un proceso de renovación de nuestra vida en democracia, en la que la sociedad participa ejerciendo su derecho a expresarse libremente.

Señor Presidente:

La Cancillería le reconoce y le agradece que en congruencia con esa disposición a la apertura y al diálogo, nos brinde un espacio de encuentro con quienes han sido nombrados para representar a sus países en el nuestro, y que han encontrado aquí a un Gobierno que les escucha con atención.

Muchas gracias, señor Presidente.

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra al Nuncio Apostólico en México, Monseñor Christophe Pierre.

-MONS. CHRISTOPHE PIERRE: Excelentísimo señor Presidente.

En nombre de los miembros del Cuerpo Diplomático y de los organismos internacionales acreditados ante el Gobierno de México, tengo el alto honor de patentizarle nuestra viva gratitud por la invitación a este encuentro, dispuesto con motivo del Aniversario del Tratado de Tlatelolco.

Al mismo tiempo, me honra presentarle nuestro cordial saludo y mejores votos de bienestar y éxito, que gratamente, extendemos a los honorables miembros de su Gobierno, y a toda la noble Nación mexicana.

Con esta significativa iniciativa vemos reiterada, señor Presidente, su solicitud en favor de la acogida, del respeto y del diálogo con los países y los organismos internacionales, a los cuales cada uno de nosotros representamos.

Por nuestra parte, somos conscientes de cómo, particularmente, a lo largo de los últimos años, los espacios de acción de la misión diplomática se han progresivamente ampliado.

Nuestra misión hoy no se agota sólo en aquellas actividades tendientes a favorecer la solución de las diferencias o a evitar conflictos, son más que eso. Son un servicio a la persona, y a las personas a su dignidad y a su protección.

Un servicio, por tanto, que responde a los anhelos más profundos del ser humano, y de cada pueblo que ansía vivir su existencia de manera digna, en paz, con seguridad, bienestar y felicidad.

Por ello, el diplomático hoy se esfuerza por considerar a los desafíos, no sólo desde un punto de vista económico o político, sino, sobre todo, desde la perspectiva que le ofrece la identidad misma del ser humano, poseedor de una sagrada dignidad y de derechos fundamentales, que le son totalmente propios.

En consecuencia, en un momento de la historia, caracterizado por el exceso de miserias humanas y pobreza, el diplomático se esmera en hacer uso de los recursos disponibles para contribuir, eficazmente, al alivio de los sufrimientos de sus semejantes y sostener en ellos la válida y dinámica esperanza por lograr edificar una sociedad en la que se conozcan, respeten y promuevan más los derechos humanos, se abren mayores oportunidades de desarrollo integral para todos y en la que sumando esfuerzos y compromiso se promueva más y más la legalidad, la moralidad y la reconstrucción nacional.

Los miembros del cuerpo diplomático y los representantes de organismos internacionales presentes en México somos conscientes de los desafíos que el país tiene por delante, conocemos los esfuerzos y valoramos las iniciativas que apuntan al fortalecimiento social, político y económico promovidas por su Gobierno.

Somos conscientes de que la institucionalidad republicana y el fortalecimiento del sistema democrático, son valores fundamentales para impulsar a México hacia un presente y un futuro mejor.

Democracia que, obviamente, nunca debe restringirse a lo electoral, sino que debe abrazar todas las actividades sociales que requieren participación, representación y promoción integral, posibles sólo en el Estado de Derecho y sobre los cimientos de una (inaudible) concepción de la persona humana.

Además, estamos convencidos de que el esfuerzo decidido en la lucha contra la corrupción, las desigualdades sociales y la pobreza, aunada a la promoción de una educación, verdaderamente, integral para todos los mexicanos, es fundamental para fortalecer el auténtico entendimiento entre los individuos que conforman la Nación mexicana y para, en consecuencia, lograr que la justicia y la paz imperen.

Esa justicia y aquella paz que, aquí y más allá, nuestra época quisiera presentarnos no como simple utopía, pero porque la justicia y la paz son anhelos que todo ser humano lleva vivos en su corazón.

Estamos convencidos de que ellas son más que posibles, a condición, ciertamente, que cada uno y cada una conscientes de su valor y trascendencia, decidan optar verdaderamente por el bien y por los auténticos valores del ser humano.

Señor Presidente:

Sabemos que la tarea que su Excelencia y los responsables de la vida política social y económica de México enfrentan, es retadora.

En esta perspectiva, parafraseando la oración de un hombre querido por al menos medio mundo, llamado Francisco de Asís auguro a usted, señor Presidente, a los miembros de su Gobierno y a todo el pueblo de México, mucho ánimo, audacia y valentía para llevar amor donde hay odios; perdón donde hay venganza; esperanza donde hay desaliento; alegría donde hay dolor.

De manera que todos haciendo así, nos transformemos verdaderamente en instrumentos de paz.

Muchas gracias.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO, SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)