-MODERADORA: Queda en uso de la palabra el Secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Luis Videgaray Caso.

-SECRETARIO LUIS VIDEGARAY CASO:  Muy buenas tardes.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto:

Muchas gracias por encabezar este encuentro, en el cual usted presenta la Estrategia Nacional para la Inclusión Financiera.

Su respaldo, señor Presidente, para el diagnóstico, la preparación de este documento y, sobre todo, lo que será más importante; el llevarlo a la práctica, es esencial, y mucho agradecemos su liderazgo en esta importante materia.

Quiero dar la bienvenida a la Representante Especial de la Organización de Naciones Unidas en Materia de Inclusión Financiera; Su Majestad la Reina Máxima de los Países Bajos.

Muchas gracias, Majestad, por estar aquí.

Pero, sobre todo, gracias por su extraordinaria energía. Por su generosidad en aconsejarnos, en asesorarnos, para que tengamos una estrategia que realmente haga la diferencia en esta materia que, sin duda, es para usted una pasión y un compromiso en todo el mundo.

Muchas gracias por su presencia y por su apoyo en esta materia.

Agradezco al señor Gobernador del Banco de México, quien también juega un papel fundamental en la elaboración de esta Estrategia. Sin duda, el Banco de México es un protagonista de este esfuerzo que llevamos a cabo varias instituciones del Estado mexicano.

Gracias, señor Gobernador Carstens.

Gracias a todos los integrantes del presídium; mis compañeros de Gabinete. Y a toda la comunidad financiera, de emprendedores, reguladores, banqueros, especialistas nacionales e internacionales que se han dado cita en éste, nuestro 2° Foro Internacional en Materia de Inclusión Financiera.

Hace dos años, cuando tuvimos el primer Foro, uno de los temas más importantes era resaltar que hablar de inclusión financiera en realidad es hablar de un tema social. Es hablar de un tema de equidad social, de justicia y de cómo incorporar a los excluidos a la modernidad, a el desarrollo en la economía global.

De eso se trata la inclusión financiera.

Y desde el inicio de la Administración, el Presidente de la República ha girado instrucciones muy precisas, que nos han permitido avanzar en esta materia.

La semana pasada, el INEGI dio a conocer la Segunda Encuesta Nacional de Inclusión Financiera. Somos, por cierto, el único país en el mundo que realiza de manera periódica una encuesta de esta naturaleza.

Y hoy, al comparar los resultados de esta encuesta levantada el año pasado, en 2015, con respecto a la encuesta de hace cuatro años, en 2012, vemos algunos avances muy importantes.

En Primer lugar. Se incorporaron ya durante su Administración, señor Presidente, 12.7 millones de adultos al Sistema Financiero Formal; es decir, pasando de 56 por ciento de la población de los adultos, a 68 por ciento.

Sin duda, es un avance muy importante. El problema, es que todavía nos faltan todos los demás, y de ahí la importancia y la oportunidad que representa tener una estrategia específica con acciones claras y medibles, que involucren a todos, no solamente al Gobierno y a las instituciones públicas, sino a la banca, a los emprendedores y a otras formas de intermediación financiera.

Cabe decir que está creciendo el ahorro, está creciendo el crédito. De manera muy importante está creciendo el ahorro para el retiro, y todo esto es lo que esta estrategia busca fomentar.

Cómo ha crecido la inclusión financiera. Por qué hay más mexicanas y mexicanos incorporándose al sistema financiero formal.

En Primer lugar. Hay que decirlo; acciones de política pública muy específicas que están dando resultados. Permítame aquí, referirme solamente a dos:

Primero. El Programa PROSPERA, que opera la Secretaría de Desarrollo Social, se ha convertido también, en un instrumento muy potente de inclusión financiera.

Gracias a la participación de BANSEFI, una de las instituciones de Banca de Desarrollo del Estado mexicano, hoy, más de siete millones de beneficiarias del Programa PROSPERA MÁS han recibido ya una tarjeta de débito y un seguro de vida.

Y lo que es importante, es que más de 660 mil beneficiarias del Programa ya están utilizando los productos; es decir, ya son participantes activos tanto en la demanda de crédito como en la generación de ahorro.

Una Segunda acción, también de la Banca de Desarrollo, tiene que ver con lo que está ocurriendo en el campo, gracias a la acción de otra banca, otro instrumento de Banca de Desarrollo, que es la Financiera Nacional de Desarrollo.

Aquí, tenemos un programa nuevo: el Programa de Crédito para Pequeños Productores, que ha beneficiado a 270 mil pequeños productores en un crédito que no exige garantía hipotecaria, en donde la garantía es únicamente la cosecha, en el que la tasa de interés es solamente del 7.5 por ciento, y si son mujeres, es del 6.5 por ciento. Y de estos 270 mil acreditados en el campo, 85 por ciento nunca habían tenido crédito. No tenían historial de crédito.

Éstas y muchas otras acciones en materia de crédito a la mujer, de crédito a los jóvenes, de crédito a los nuevos emprendedores, son acciones concretas de política pública que contribuyen a este gran objetivo.

Sin embargo, las acciones más importantes son aquellas que transforman el entorno competitivo. Y me quiero referir a dos de ellas muy particulares que emanan, señor Presidente, de dos de las grandes reformas estructurales que usted ha promovido.

Primero. La Reforma Financiera. Una reforma que usted impulsó en el contexto del Pacto por México, y que fue una reforma que tenía un objetivo muy simple: que en México hubiera más crédito, y más barato. Y esto se ha logrado.

El crédito está creciendo. Pasó del 25 por ciento del PIB, el crédito al sector privado, al 32 por ciento en tan sólo tres años. Esto se ha logrado, entre otras cosas, porque hay mayor competencia, competencia en el sistema financiero.

Si algo hemos aprendido estudiando lo que ocurre en otras naciones, es que donde hay competencia, es donde se generan no solamente mejores productos y más baratos para quienes acceden al sector financiero, sino nuevas oportunidades de inclusión y, por lo tanto, la competencia entre los bancos y entre bancos y nuevos entrantes al sistema es esencial, y eso es lo que promueve esta reforma, entre otros de sus fines.

Pero hay una segunda reforma que usted impulsó, señor Presidente, y que tal vez es la más importante de todas, y que no tiene que ver, paradójicamente, con el ámbito financiero, que es la Reforma en Materia de Telecomunicaciones.

Y agradezco mucho aquí, la presencia del Secretario Ruiz Esparza, porque es, precisamente, las telecomunicaciones tal vez, el avance que está teniendo en nuestro país es tal vez el instrumento transformador más importante para provocar la inclusión financiera.

La revolución tecnológica que permite la conectividad móvil al universo digital, es la tecnología que habilita las nuevas formas de integración de la sociedad al sistema financiero; es la tecnología móvil digital la que permite que los costos sean lo suficientemente bajos para que los bancos y otros nuevos entrantes, encuentren modelos rentables para atender a aquellos que hoy se encuentran excluidos.

Así que la mayor competencia que vemos hoy en las telecomunicaciones, que deriva, por ejemplo, de la regulación asimétrica que se estableció a la partir de la Reforma Constitucional, que está derivando hoy en reducciones muy importantes en las tarifas de telefonía móvil, pero no sólo eso, en el acceso a la telefonía móvil y, particularmente, a los teléfonos inteligentes.

En México tenemos alrededor de 106 millones de líneas de telefonía móvil, de las cuales ya 68 millones son teléfonos inteligentes. Este es un incremento en apenas 15 meses, del 24 por ciento. 

Esto quiere decir que una de las reformas del Presidente Enrique Peña Nieto, que es la Reforma en Telecomunicaciones, está generando los fundamentos más importantes para que el sistema financiero mexicano pueda llegar a donde antes no llegaba.

Pero para que estos esfuerzos cristalicen, necesitamos generar un verdadero ecosistema de innovación, de competencia y, por supuesto, con la regulación adecuada.

Y ahí es donde entra esta Estrategia Nacional de Inclusión Financiera, que a través de los distintos pilares que habrá de presentar en un momento más el señor Presidente dela República, queda claro que se construye precisamente un entorno integral para fomentar este ecosistema.

Donde hay política pública, hay regulación y hay distintos esfuerzos coordinados.

Queremos que México sea un lugar donde florezca el uso de nuevas tecnologías, donde la banca utilice la tecnología de la información, el análisis de grandes datos, la inteligencia artificial, pero también existan nuevas empresas en esto que llamamos ahora, las empresas FINTECH, que retan al sistema establecido, que innovan también y generan nuevas soluciones para los productos. Y queremos que lleguen a donde hoy no llega el sistema tradicional.

Así de ambiciosa, así de importante, es esta estrategia.

Pero para que funcione, necesitamos la participación no solamente de las instituciones públicas, sino de todos los participantes del sistema financiero que están aquí, presentes.

Por eso, agradecemos la presencia de cada uno de cada uno de ustedes en estos foros, en estas cuatro mesas que se han desarrollado, donde estamos intercambiando ideas, información, pero, sobre todo, en su trabajo de todos los días.

Señor Presidente:

Muchas gracias por su respaldo, y muchas felicidades por la nueva Estrategia de Inclusión Financiera Nacional.

-MODERADOR: Les invitamos a ocupar su lugar, para escuchar la siguiente intervención, a cargo del doctor Agustín Carstens Carstens, Gobernador del Banco de México.  

-DR. AGUSTÍN CARSTENS CARSTENS: Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto.

Su Majestad Máxima, Reina de los Países Bajos, Asesora Especial sobre Inclusión Financiera para el Desarrollo del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas; señor Secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Luis Videgaray Caso.

Distinguidos miembros del Gabinete; participantes en el Segundo Foro Internacional de Inclusión Financiera; miembros del presídium.

Señoras y señores:

Es para mí, un gran honor hacer uso ante dos personajes, de la palabra, que cada cual, en su ámbito de acción, ha hecho grandes contribuciones a la inclusión financiera.

Por una parte, para el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, la tarea de promover una mayor inclusión financiera en nuestro país, ha sido una constante en su actuación como Jefe de Estado.

En efecto, el Presidente Peña Nieto se ha referido enfáticamente a la trascendencia de democratizar el Sistema Financiero Formal en México, y al decidido propósito de su Gobierno, plasmado en el Plan Nacional de Desarrollo, de lograr que cada vez más mexicanos puedan ahorrar, invertir, tener un crédito o estar protegidos por un seguro.

En respuesta a ese llamado, y en el marco de la Reforma Financiera, México ha consolidado importantes avances para combatir ese gran obstáculo para el crecimiento y para el desarrollo, que es la exclusión de millones de mexicanos de los beneficios que ofrece la intermediación financiera.

Precisamente, para profundizar esos avances, es que se diseñó la Política Nacional de Inclusión Financiera, cuyo lanzamiento hoy, nos reúne.

Por otra parte, la Reina Máxima de los Países Bajos es, desde hace muchos años, una promotora talentosa, entusiasta, incansable, de la inclusión financiera.

Recordemos que, en 2009, el Secretario General de las Naciones Unidas la designó como Abogada Especial de la Financiación para el Desarrollo Inclusivo, lo que ha llevado a la Reina Máxima a trabajar estrechamente con líderes de gobiernos, prácticamente en todo el mundo, con instituciones financieras, con autoridades y reguladores del sistema financiero, con organizaciones intergubernamentales, con parlamentos, medios de comunicación, la sociedad civil y con organizaciones del sector privado.

Todo, con el único propósito de alcanzar una mayor inclusión financiera en beneficio de los sectores más pobres y vulnerables del planeta.

La trascendencia de una Política Nacional de Inclusión Financiera radica en su capacidad de apoyar de forma sostenida y sin reticencias a quienes aún no gozan de todas las ventajas y beneficios que puede otorgar un sistema financiero sólido, de vanguardia en el uso de las tecnologías más modernas, bien capitalizado, regulado y en crecimiento.

También, pretende empoderar a la población a través de una educación adecuada para que, efectivamente, puedan usar y tener acceso a un sistema que les pueda llevar a la modernidad.

Como todos sabemos, estos millones de mexicanos, a quienes nuestro sistema financiero, por diversas razones aún no incluye, son, precisamente, el grupo más vulnerable a la población; es decir, son quienes más pueden ganar al incorporarse al sistema, y a quienes el propio sistema financiero mexicano, desde un punto de vista de obligación social y de justicia, más debe.

Desde luego, una mayor inclusión financiera representa múltiples beneficios para el propio sistema; refuerza su solidez y disminuye su exposición al riesgo al diversificar y extender sus productos y servicios; genera sinergias de operación que, a su vez, detonan una mayor productividad no sólo en el propio sistema financiero, sino en toda la economía.

Pero más allá de estos beneficios para la consolidación y el crecimiento del sistema financiero, debemos centrar el esfuerzo, la motivación y el mensaje de esta política nacional de inclusión financiera, en el beneficio de todos aquellos para quienes la inclusión financiera puede significar la más importante puerta de acceso a una vida mejor, en la cual el crédito y el ahorro, y en general el uso de productos y servicios financieros, sean las herramientas idóneas para el logro de metas y sueños largamente anhelados.

En este sentido, es clave para lograr una mayor inclusión financiera, que las autoridades tengamos siempre en mente y, en primer lugar, justamente, las necesidades y los objetivos de quienes aún están fuera del sistema.

No son tanto ellos quien deben adaptarse al sistema financiero. Es el sistema financiero el que debe adaptarse a ellos. Sin duda, este principio estuvo presente en el diseño de la política nacional.

El Banco de México, en particular, contribuye a la inclusión financiera en distintos niveles que van desde lo más general y sustantivo, como es el mantenimiento de la estabilidad de precios, hasta lo más específico, mediante exposiciones regulatorias encaminadas a crear productos y servicios financieros de fácil acceso, sencillos de entender, seguros y confiables.

En la base de la inclusión financiera está la estabilidad de precios.

Bien sabemos que las aciagas experiencias de la segunda mitad del siglo pasado, que los episodios de elevada inflación, con todas sus secuelas, inestabilidad, incertidumbre y pérdida de bienestar, no sólo hacen impensable una mayor inclusión financiera, sino que promueven, de hecho, la exclusión de millones de personas de los beneficios de la intermediación financiera.

Más grave aún; aquellos que sufren más los efectos perversos de una inflación elevada son, precisamente, quienes menos tienen. Al carecer de acceso a los servicios financieros formales, no se pueden proteger contra el riesgo inflacionario. Es, por ello, que la inflación es el más injusto y cruel de los impuestos.

En este sentido, el cumplimiento cabal del objetivo prioritario del Banco, que es procurar la estabilidad de precios, es crucial para cualquier esfuerzo serio y sostenido de inclusión financiera.

Qué bueno que más de la mitad de la población de México, la más joven, no ha sufrido la experiencia de inflaciones anuales de dos o tres dígitos. De hecho, en mayo pasado cumplimos 13 meses consecutivos, con una inflación observada por debajo del objetivo permanente del Banco de México, de tres por ciento, y junio se perfila como el catorceavo.

Pero sería un grave error borrar de nuestra memoria las lecciones que, como advertencia, nos dejó la historia de las crisis, caracterizadas por una elevada inflación.

Además, la inclusión financiera también está inserta en los otros objetivos que la ley marca a Banco de México, y que son: promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos.

A partir de la premisa de que los productos de inclusión deben ser apropiados para las necesidades y capacidades de los usuarios, el Banco de México ha propiciado, mediante regulación y coordinación con otras autoridades, avances importantes en la Estrategia de Inclusión.

Me gustaría dar un ejemplo ilustrativo al respecto:

Para hacer más accesibles los medios de pago, se reguló la obligación de los bancos para permitir a sus cuentahabientes asociar el número de teléfono celular a su cuenta de depósito, lo que, además de evitar el uso de complejas y diversas claves alfanuméricas y códigos de acceso, permite los pagos móviles interbancarios prácticamente inmediatos, utilizando la robusta infraestructura del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios del Banco de México.                  

En la práctica, entonces, el SPEI es el mecanismo que permite la interconexión entre los diversos esquemas de pagos móviles en una red única y, de esta manera, potenciando, como ya mencionó el señor Secretario de Hacienda, la Reforma en Materia de Telecomunicaciones que, afortunadamente, ha sido ya legislada en nuestro país.

Un aspecto que no quisiera dejar de mencionar, es que una constante del tiempo que vivimos, es la continua aparición de nuevas tecnologías y modelos de negocios financieros para fomentar la apertura de cuentas de depósitos, masificar los créditos y facilitar los pagos.

Estamos convencidos que debemos alentar y acompañar estas innovaciones, pero esmerándonos en que tengan el marco regulatorio apropiado, que minimice los riesgos, los cuales, de materializarse, harían más complicado propulsar la anhelada inclusión financiera.

En conclusión:

En el Banco de México, sabemos que la tarea para generar cada vez más una mayor inclusión financiera, es permanente, pero dada la inmensidad de la tarea, también entendemos que debemos actuar, en forma complementaria y coordinada, con las demás autoridades de nuestro país, bajo el liderazgo de la Secretaría de Hacienda.

Sin duda, la Política Nacional de Inclusión Financiera que el Presidente Peña Nieto atinadamente hoy presenta, nos da el marco de referencia adecuado para que todos los involucrados sumemos esfuerzos en la consecuencia del bien común.

No les quede duda que el Banco de México hará lo que le corresponda para maximizar la inclusión financiera en nuestro país, para beneficio directo de los más necesitados.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Escuchemos la intervención de Su Majestad la Reina Máxima de los Países Bajos, Asesora Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Inclusión Financiera para el Desarrollo.

-SU MAJESTAD REINA MÁXIMA DE LOS PAÍSES BAJOS: Señor Presidente Enrique Peña Nieto.

Gobernador Carstens; Secretario Videgaray; Canciller Ruiz Massieu; otros miembros del Gabinete.

Senadores; Diputados; Excelencias.

Damas y caballeros:

Muy buenas tardes.

En mi rol como Asesora Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Inclusión Financiera para el Desarrollo, he esperado con muchísimo interés el lanzamiento de esta política nacional en México.

Durante mis visitas en el 2009, 2011 y 2012, y a través de innumerables reuniones con autoridades mexicanas en diversas partes de mundo, he tratado de acompañar a México en este proceso.

Así que, es un gran honor y un placer estar aquí, con ustedes, hoy.

Desde el año 2011, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y el Banco de México, y otros, han trabajado para desarrollar una estrategia nacional, a partir del CONAIF.

El evento de hoy, es el resultado directo de todos esos esfuerzos.

En su esencia, la inclusión financiera se enfoca en el desarrollo y empoderamiento humano.

Su objetivo, es proporcionar de forma responsable y sostenible acceso a servicios financieros de calidad y asequibles para uso de todos.

La inclusión financiera desempeña un papel importante en fomentar el crecimiento equitativo y el cumplimiento de las metas de desarrollo, como lo son la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria.

Con el acceso y uso de herramientas, tales como el ahorro, el seguro, los pagos y el crédito, las familias pueden estar mejor preparadas para los eventos adversos en la vida, aumentar su resiliencia y reducir los niveles de pobreza.

También, los pequeños negocios pueden convertirse en empresas de mayor tamaño, aumentando, así, la capacidad de ingresos de la familia y, con ello, las sociedades y las economías pueden crecer, fortalecerse y tornarse más inclusivas.

Por qué es tan importante que haya una política de inclusión financiera para todos los mexicanos.

Porque a pesar del trabajo que se ha hecho hasta ahora, y ha sido mucho, muchas personas y empresas en México todavía enfrentan desafíos para acceder y utilizar servicios financieros.

Algunos viven lejos de los puntos de acceso, otros no pueden costear los servicios prestados. Sólo el 44 por ciento de los adultos mexicanos tienen una cuenta bancaria; éstos son 33.4 millones de personas.

Entre los que tienen una cuenta, sólo el 9.5 por ciento de ellos tiene servicios de banca móvil asociados a su cuenta, y sólo el 15 por ciento de los adultos mexicanos ahorran en una institución financiera formal, lo que ejemplifica el problema de subutilización de cuentas que varios países también enfrentan.

Pero ha habido avances, y quiero aplaudirles a las autoridades mexicanas por esta mejoría, especialmente en la digitalización de las transferencias de efectivo.

En el 2010, el Gobierno mexicano comenzó su gran esfuerzo para digitalizar las transferencias sociales hechas previamente en efectivo. Esto representó un ahorro estimado de mil 270 millones de dólares por año en los costos de pago de salarios, pensiones y transferencias sociales.

Otro aspecto muy positivo, es que México es uno de los pocos países en el mundo donde se mejoró la brecha de género en la inclusión financiera; o sea, que la situación de las mujeres se mejoró en este aspecto.

Hoy, con esta estrategia, están entrando en la difícil etapa de implementar las políticas. El camino por delante presenta retos, pero también algunas oportunidades muy significativas. La ejecución de la política implicará un esfuerzo concertado, cuyo éxito dependerá, una vez más, del apoyo continuo de todas las partes interesadas.

A medida que comiencen este proceso, les exhorto a prestar atención a cuatro puntos que delinearé a continuación:

Ante la gran necesidad de aumentar los puntos de acceso, seguirá siendo clave continuar el fomento de la competencia entre los actores del sector privado, incluidas las empresas de telecomunicaciones y los bancos.

Pero no sólo eso será importante. Se tendrá que trabajar conjuntamente con otras organizaciones que tengan presencia en regiones con menos acceso. Y para eso, el sistema de incentivos de cada parte será clave para que se logre la reducción del uso de efectivo y los costos innecesarios hechos por parte de consumidores.

El incremento de cuentas móviles será esencial para impulsar significativamente la inclusión financiera en México. Específicamente me complace ver que la política tiene como objetivo usar innovaciones tecnológicas para difundir el uso de productos y servicios financieros.

Pero no seremos exitosos en ello si no se fortalecen la conectividad de la gente menos pudiente y la interoperabilidad de todos los sistemas.

Si los pagos están restringidos dentro de la misma institución financiera, o del mismo operador de telecomunicaciones, el uso de las cuentas móviles, por supuesto, sufrirá.

Otro gran punto es mejorar los mecanismos de identificación de todas las personas, que podría ser de gran ayuda en México.

Existen hoy diferentes innovadores, métodos de identificación adicionales a los típicos de cedula de identidad, entre los que México puede elegir y aplicar, como son datos biométricos, redes sociales o la autentificación a través de transacciones telefónicas.

La construcción de un sistema nacional de pagos digitales, fuerte, confiable y basados en mecanismos de identificación también serán muy útiles para que las remesas lleguen con seguridad, dado que el reciente comportamiento de disminución de riesgos de los principales bancos internacionales plantea un gran desafío para la prestación de servicios de remesa.

México, siendo el cuarto mayor receptor mundial de remesas en 2015, con 25 mil millones de dólares, provenientes de millones de mexicanos que trabajan en el exterior, siente las consecuencias no deseadas de las políticas de disminución de riesgo que impacta tanto a las personas como a las ONG y a las empresas mexicanas.

Otro punto fundamental para México, es mejorar el financiamiento de las PyMES. Las pequeñas y medianas empresas en México generan el 71 por ciento del empleo y hasta un 51 por ciento de los ingresos del sector empresarial. Pero hoy, representan sólo el 11 por ciento del total de la cartera crediticia de los bancos.

Darle especial atención a este sector y facilitar una mejor infraestructura crediticia, es extremadamente importante.

El uso de nuevos e innovadores de sistemas de análisis de riesgos basados en el Big Data, el surgimiento de nuevas formas alternativas de financiación o la aceptación de otros tipos de respaldo son sólo algunos ejemplos vistos en otros países que han mejorado la oferta y el precio de los préstamos a las PyMES.

Finalmente, y extremadamente importante: la generación de confianza en el Sistema Financiero, es un elemento fundamental.

Para ello, México se focalizará en mejorar los niveles de educación financiera y fortalecer la protección a los consumidores, especialmente con la entrada de nuevos participantes y servicios digitales al sistema.

Pero es la adecuación de productos financieros a las necesidades del cliente, que hará que los productos financieros no sólo sean confiados, pero, además, utilizados.

Para ello, sería necesario analizar las necesidades de los clientes de distintos ingresos, regiones y actividades económicas.

No será lo mismo un producto de ahorro para una persona con ingresos altos que quiere comprar un coche, que para una mujer que sólo puede ahorrar unos dólares a la semana para hacer frente a una eventualidad.

Para el lanzamiento de hoy, y más importante aún, con la implementación exitosa de la Política Nacional de Inclusión Financiera, México puede ser un líder en la región, con un potencial de proporcionar cuentas bancarias a 29 millones de adultos adicionales para el año 2020. Para ello, se requerirá un liderazgo fuerte, una estrecha cooperación que incluya a los actores tanto públicos como privados y una muy cuidadosa planeación.

Mis socios y yo, estamos comprometidos a trabajar con ustedes en todo lo que podamos.

Les aseguramos que vamos a seguir a México de muy cerca. Y quiero decirles que estoy muy orgullosa con el proceso que han tomado y que han dado, y que pueden estar muy orgullosos de ustedes mismos.

Muchas gracias.