-MODERADORA: Realiza la exposición de motivos el Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, maestro Juan José Guerra Abud.

-SECRETARIO JUAN JOSÉ GUERRA ABUD: Señor Presidente de la República; integrantes del presídium; señoras y señores.

Un medio ambiente sano, es un derecho Constitucional de los mexicanos; derecho que se convierte, no sólo para el Estado mexicano, sino para toda la sociedad, en una responsabilidad vinculante con ésta y con las próximas generaciones.

Nuestra Constitución establece, también, otro derecho de los mexicanos: la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad y que sumados, medio ambiente y alimentación, son elementos indispensables para contar con una vida digna.

Estos principios fundamentales del Artículo 4 de nuestra Carta Magna, justifican ampliamente la propuesta del Presidente Peña Nieto para promover crecimiento económico sostenido y sustentable y así, combatir la pobreza, crear empleos y mejorar el bienestar de la población.

De eso se trata, precisamente, el concepto de Estado eficaz. Llevar del papel a la práctica los derechos que la ley nos otorga por el afortunado hecho de haber nacido en este país.

Para cumplir estos mandatos de la Constitución, es indispensable que México crezca. Pero este crecimiento, como lo ha establecido el señor Presidente, se tendrá que hacer y que no haya duda, respetando al medio ambiente.

Crecimiento económico y sustentabilidad no son dos conceptos excluyentes. Todo lo contrario. Crecimiento económico y sustentabilidad, deben ir juntos y de la mano.

Hoy en día, los procesos productivos más competitivos desde la generación de energía hasta la producción de manufacturas, son aquellos que adoptan tecnologías de vanguardia y que optimizan el uso de recursos, incorporan el aprovechamiento de residuos en las cadenas de valor y buscan conservar el equilibrio medio ambiental.

Si existe una certeza, es que todos los actores económicos que quieran tener éxito, tarde o temprano, y ojalá sea más temprano que tarde, tendrán que incorporarse a la economía verde y afrontar su responsabilidad para con la sustentabilidad y la competitividad.

Y, México, usted lo ha señalado, señor Presidente, tiene que volver a ser competitivo.

Lamentablemente, las consecuencias de no adoptar una economía verde, pueden ir más allá de la pérdida de competitividad. Las sequías, incendios forestales, inundaciones, frentes fríos extremos, son ya una realidad que no sólo limitan la actividad económica, sino que agudizan la pobreza y las carencias de los más desprotegidos.

Si bien es cierto que nuestro país aporta apenas el 1.3 por ciento de las emisiones de CO2 equivalente, también, lo es que por nuestra ubicación geográfica, por nuestra biodiversidad y por las características de nuestro territorio, México podría ser uno de los países más afectados si la temperatura global sigue aumentando.

Tanto el doctor Mario Molina como el doctor José Sarukhán, profundizarán, en breve, sobre estos temas.

Y, precisamente, porque las consecuencias que podríamos sufrir en México, debemos asumir una posición de liderazgo mundial para tener la legitimidad desde una corresponsabilidad global de exigirle a los grandes emisores de gases de efecto invernadero, que los reduzcan.

Por ello, la Ley General de Cambio Climático, primera en su tipo para un país en vías de desarrollo, aporta la base jurídica para para lograrlo a través:

Primero. De la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático, integrada por 13 Secretarias del Gobierno Federal, con la intención de aplicar la transversalidad en los programa de Gobierno.

Segundo. Al Consejo de Cambio Climático, formado por 15 especialistas.

Y tercero. Por el Sistema de Cambio Climático, que agrupa a los anteriores, más las representaciones del Congreso y de los gobiernos estatales y municipales.

Transporte eficiente, ciudades autosuficientes, energía limpia, manejo adecuado de residuos y optimización del uso del agua, son sólo unos cuantos de los muchos temas que estaremos abordando, como ya fue señalado, de manera transversal, y que facilitarán que recuperemos la competitividad.

Señoras y señores:

La instrucción que hemos recibido del señor Presidente de la República es clara: Crecimiento económico sostenido y sustentable.

Nuestra responsabilidad al frente de la SEMARNAT, no será convertirnos en un freno al desarrollo económico, sino en una instancia orientadora que lo promueve y facilite, anteponiendo, como premisa fundamental y condición inequívoca, que éste se tiene que hacer de manera sustentable, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, y cuidando la vasta biodiversidad que, generosamente, la naturaleza nos regaló.

Qué bueno que México tiene a un Presidente ambientalista.

Buenas tardes.

-MODERADORA: Enseguida interviene el Coordinador Nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, doctor José Sarukhán.

-DR. JOSÉ SARUKHÁN: Buenas tardes.

Señor Presidente de la República; estimados miembros del presídium; amigos; señoras y señores.

La idea de que los problemas ambientales globales, el cambio climático y la pérdida de ecosistemas, son dos caras de la misma moneda, es un hecho, reconocido, incluso, por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OCDE, etcétera.

No hay forma de aliviar uno de ellos en aislamiento del otro. Sus interacciones son numerosas, y dependiendo del manejo que se dé, por ejemplo, de los ecosistemas, éstos serán parte del problema o de la solución.

Por ejemplo, reducir a cero la deforestación y el deterioro de los ecosistemas eliminaría cerca del 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, sin afectar la situación económica y competitiva de las naciones. Y en el caso de México, ayudaría a incorporar a la economía a gran parte de las comunidades rurales.

Tenemos ejemplos claros en México de que es posible conservar y usar sustentablemente nuestro capital natural, con importantes beneficios económicos y sociales. Y esta es la única manera de convertir la llamada riqueza de la biodiversidad del país, en riqueza económica y bienestar social, en especial, al quintil más pobre de la sociedad que vive en las zonas rurales.

Para ello, México cuenta con la legislación, las instituciones y los programas necesarios y, además, es un ejemplo reconocido internacionalmente por su capacidad de generación de información y conocimiento acerca de su biodiversidad.

Pero no hemos avanzado más en la conservación y el uso racional de nuestro capital natural, dada la falta de transversalidad con la que se ha abordado el tema, en las políticas públicas, hasta ahora.

Viendo la problemática desde esta óptica, de los ecosistemas, el hacer frente a los impactos del calentamiento global como una política de Estado, es una oportunidad que nos llevaría, como consecuencia, al desarrollo sustentable, lo cual implica, entre otras cosas, sistemas de producción y de consumo amigables con el ambiente y más sanos para el ser humano, así como como políticas de desarrollo rural y urbano, más inteligentes y equitativas.

Esto que menciono no es solamente congruente con los ejes que ha establecido su Gobierno, señor Presidente, sino que plantea una estrategia a seguir ya que, de esta manera, tendríamos un México incluyente y próspero, que no sólo estaría cumpliendo con una responsabilidad global en este tema, en particular, sino que sería un ejemplo a seguir.

Las economías que sigan deteriorando su ambiente con la pérdida y degradación de sus ecosistemas, y sigan dependiendo de los combustibles fósiles, o que no tomen en cuenta las externalidades ambientales de sus sistemas de producción, dejarán de ser competitivas muy rápidamente en el futuro.

Señor Presidente:

Felicitamos, ampliamente, la presentación que su Gobierno hace de este Programa de Cambio Climático y la constitución del consejo para el mismo, y así como el compromiso que usted ha manifestado en este tema.

Tenemos dos responsabilidades éticas como habitantes de este planeta. La primera, hacia lo que comúnmente llamamos naturaleza, el conjunto de ecosistemas y las especies que contienen, tanto los ecosistemas naturales como aquellos manejados por nosotros, de los cuales, la humanidad depende totalmente.

Esa obligación descansa en el hecho de que somos una especie que comprende lo que la naturaleza significa para nuestra sobrevivencia, pero, al mismo tiempo, sabemos que la hemos modificado profundamente.

La otra obligación ética es hacia los miembros actuales y futuros de nuestra especie, y tienen su base en elementos de responsabilidad moral, y en el hecho de que las futuras generaciones juzgarán la forma en que hayamos cumplido o ignorado esa responsabilidad en el presente.

Ninguna generación del pasado ha tenido la información que la nuestra tiene sobre los efectos de nuestra actividad sobre el ambiente en la Tierra, así como la tecnología para modificar esa actividad. Pero ninguna en el futuro, tendrá el tiempo que nosotros tenemos para actuar sin costos sociales y económicos inmensurables.

Muchas gracias.

-MODERADORA: En uso de la palabra el Premio Nobel de Química, doctor Mario Molina.

-DR. MARIO MOLINA: Señor Presidente; distinguidos miembros del presídium; señoras y señores.

Primero. Me disculpo. Me estoy apenas recuperando de una gripa. Espero que no se me vaya la voz.

La instalación de esta Comisión Intersecretarial de Cambio Climático es muy significativa.

Lo que quiero hacer en estos minutos es explicar por qué, en mi propia perspectiva.

Primero. Les quiero recordar qué es el cambio climático, cuál es el problema.

Es un problema muy serio, claramente, el problema ambiental más serio que ha enfrentado la humanidad.

Resulta que el clima de nuestro planeta es muy vulnerable. La atmósfera es nada más como la cáscara de una manzana. Sin atmósfera la temperatura promedio de la superficie sería menos 18 grados Celsius. No estaríamos aquí. Estaría congelado el planeta.

Bueno, resulta que si la atmósfera estuviera muy limpia, nada más oxígeno y nitrógeno, la temperatura seguiría siendo menos 18 grados centígrados y no estaríamos aquí.

Entonces, resulta que hay ciertos componentes, menos de la mitad de una décima del uno por ciento, que son lo que llamamos los gases de efecto invernadero, que son los responsables de ese efecto invernadero natural, con el cual, la temperatura promedio no es menos 18, sino más 15 grados Celsius y, por eso, ha evolucionado la vida como la conocemos. Es esa vulnerabilidad la que es sorprendente.

La ciencia básica del cambio climático está muy bien establecida. Prácticamente, todos los expertos en el tema por unanimidad están de acuerdo, no solamente en que el clima ya está cambiando, sino que se debe a actividades de la humanidad, y sabemos cuáles son: quema de combustibles fósiles y deforestación, que son las más importantes.

Ahora, por otro lado, reconocemos que el clima es un sistema complejo. La ciencia no puede establecer, con certeza, qué es lo que va a pasar y cuáles serán los efectos en varias décadas, dependiendo de lo que haga la sociedad. Hablamos de probabilidades. Es como si estuviéramos jugando un juego de ruleta.

Pero esto tiene dos lados. A lo mejor no cambia el clima tanto como algunos de nosotros nos preocupamos, pero a lo mejor cambia más. Entonces, podría ser que hubiera catástrofes del tipo de, tales como que desaparezca el Amazonas o la Cuenca al Mirador, de Calakmul, que es la segunda cuenca más importante de todo nuestro Continente, al Sur de México, en la frontera con Guatemala; podrían desaparecer. El nivel del mar podría subir, quizá, nada más un metro en este siglo, pero eventualmente seis o siete metros, cambiaría la geografía del país.

Quizá, esto no es lo más probable, pero sí 20 ó 30 por ciento de probabilidad. Estamos jugando ruleta rusa y con dos balas en la pistola.

Lo interesante de todo esto, ya sin seguir en los efectos que son mucho. Potencialmente lo interesante es que sí tenemos una solución, la sociedad puede resolver el problema a un costo muy moderado. Estamos hablando del uno o dos por ciento del Producto Interno Bruto del planeta, claramente un costo menor que el de los impactos del cambio climático.

Si ese es el caso, por qué no ha resuelto el planeta el problema.

Hay intereses de grupos muy poderosos. Por ejemplo, en Estados Unidos, grupos se han propuesto a desprestigiar a la ciencia del cambio climático y han tenido mucho éxito, pero. En fin. En el mundo científico, eso sabemos que es simplemente un esfuerzo fuera de la ciencia.

Otra razón, también, muy importante. Podríamos pensar: Esto es una preocupación para fines de siglo. Nuestros hijos y nuestros nietos ya se las arreglarán de alguna manera.

No. Resulta que ya estamos viendo los efectos del cambio de clima hoy en día, lo que llamamos eventos extremos del clima.

Hasta hace muy poco, la comunidad científica muy cautelosa no quería hacer conexiones, pero ya desde el año pasado, hay atribuciones que se han publicado en revistas científicas con mucha claridad.

Y no es que eventos como huracanes, inundaciones o sequías los esté causando el cambio climático. Son eventos que, quizá, hubieran ocurrido de todas maneras, pero es su intensidad, claramente, la intensidad de éstos y, por supuesto, de las ondas de calor han aumentado con toda claridad en todo el planeta. Así es que eso nos indica que el problema ya lo tenemos encima.

Esto es un problema global. Ya antes lo habíamos oído, que México contribuye en una pequeña proporción, menos del dos por ciento de las emisiones, quizá, como país somos el número 14 o algo así. Entonces, por qué nos preocupamos. Cómo justificamos que México tome acciones de cambio climático.

Resulta que hay consideraciones éticas y morales de equidad para futuras generaciones, pero lo que quiero resaltar aquí son las consideraciones económicas.

México es muy vulnerable. Tenemos sequías, inundaciones, zonas costeras muy extensas, nuestra productividad agrícola y la disponibilidad de agua ya empiezan a ser afectadas por el cambio climático.

Así, a México le conviene ser país líder para promover un acuerdo internacional que resuelva el problema.

Una buena parte de las noticias positivas sobre México, que se han publicado en medios internacionales, recientemente, se refieren al liderazgo de nuestro país en la lucha contra el cambio climático.

Ahora, esta reducción de emisiones que se necesita para enfrentar el problema, es algo que contempla la Ley General del Cambio Climático. Es el compromiso de reducir emisiones a un 50 por ciento para el año 2050. Son cambios enormes.

Pero eso depende, y sí está, claro en la ley, de que hay un acuerdo internacional, porque si no, México no se puede dar el lujo de tomar esas medidas, necesitamos recursos internacionales. Pero, lo que es interesante y muy importante, es que hay muchas medidas que se pueden tomar y algunas de ellas son las que llamamos de ganar-ganar.

Ya deberíamos, y ya estamos empezando a tomarlas, porque eso nos conviene, apoya nuestro desarrollo económico, conoce el cambio climático. Estamos hablando de usar la energía más eficientemente, entre otras cosas, quizás sustituir el combustóleo por gas natural, reducir, subsidios. En fin. Podría nombrar más.

Pero lo que es importante, es que México de un mensaje a las otras naciones. Si México está funcionando como líder, pues tenemos que poner el ejemplo, y por qué no empezar con esas medidas que de todas maneras nos conviene tomar.

Pero quiero resaltar otro tema muy importante, y es que ya hay una buena probabilidad, que hace pocos años todavía no lo vislumbrábamos, pero yo creo que sí ya hay una buena probabilidad de que el planeta, efectivamente, enfrente el problema en los próximos años.

Todavía hay dificultades, pero tenemos ejemplos, países que ya tienen impuestos al carbono, o estados, como en California. Claro, Estados Unidos y China, todavía son los países con problemas, pero están en camino de resolverlo. Pero hay seis países europeos, además de Japón y Australia, que ya tienen impuestos a las emisiones de carbón, de bióxido de carbón. O sea que el planeta ye empezó a reaccionar.

Por eso, es muy importante, que México esté consciente de que es muy factible de que sí haya recursos internacionales disponibles, para, nuestros los cambios que sí nos cuestan. Pero tenemos que competir, tenemos que tener ingenieros, técnicos, para poder competir por esos recursos, y con ellos, por supuesto, usar energías renovables, proyectos piloto, quizá captura y almacenamiento de carbono, etcétera.

No tenemos todavía, si quiera una planta piloto, en escala, piloto de energía eléctrica, con energía solar. Pero en fin.

Quiero apuntar lo siguiente. Para mí, sería un gran error que México tuviera unos planes de política energética o desarrollo económico, sin considerar que un acuerdo internacional, que estipule un precio a las emisiones es una posibilidad, y una posibilidad muy seria.

Necesitamos quizá, un plan A y un B, pero no podemos ignorar ese plan. No solamente, se nos va acabar el petróleo, sino que probablemente cambien los precios. Si va haber un costo a esas emisiones, lo tenemos que tomar en cuenta. Ya no está tan lejos. En fin.

Hay otros factores además de bióxido de carbono, el hollín, por ejemplo, también afecta al cambio climático, y afecta la salud, y México, también, está lidereando esta coalición de aire limpio de cambio climático. Podemos tomar muchas medidas. Pero en fin.

Quiero terminar, señor Presidente, nada más mencionando que nuestro país va por buen camino. Pero tenemos que enfrentar el problema de cambio climático, a través de políticas públicas eficientes, que no solamente respeten los derechos de las futuras generaciones, sino además, favorezcan nuestro desarrollo económico en el futuro cercano.

Eso de preguntar qué va primero: medio ambiente o desarrollo económico, yo creo que es un error. Está ya muy claro que no podemos tener el desarrollo económico que nos proponemos, si no tomamos las medidas necesarias de protección a nuestro medio ambiente.

Muchas gracias.