-MODERADOR: En uso de la palabra la Secretaria de Salud, doctora Mercedes Juan López.

-SECRETARIA MERCEDES JUAN LÓPEZ: Buenas noches tengan todos ustedes.

Señor Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; doctor Enrique Ruelas Barajas, Presidente de la Academia Nacional de Medicina; señores integrantes de la Mesa de Honor.

Miembros de la Academia Nacional de Medicina; señoras y señores.

Señor Presidente:

Resulta muy significativa y estimulante su presencia, esta noche, en la efeméride de la celebración del 150 Aniversario de la Academia Nacional de Medicina, así como la apertura de su Año Académico 2013.

A partir de su fundación, la Academia ha tenido un papel destacado en la atención de la salud, desde su participación en el brote de la peste bubónica en 1902, hasta la más reciente epidemia de influenza AH1N1, en el año 2009.

Su vocación por la ciencia, así como el carácter crítico y plural, le ha dado a la Academia el lugar el privilegiado que tiene dentro del Sistema Nacional de Salud.

Reconocemos el valor de las aportaciones de sus distinguidos académicos, entre quienes se encuentran Secretarios de Salud, rectores universitarios, así como investigadores del más alto nivel y destacados médicos, clínicos y docentes.

La Academia, fiel a su vocación y a su convicción, es un recinto propicio para que reflexionemos sobre los retos y oportunidades que tenemos, y que enfrentaremos en el futuro próximo.

Es evidente que gracias al preponderante nivel de excelencia que la Academia ostenta en el conocimiento científico, la Secretaría de Salud recurre a su atinado asesoramiento en aspectos cruciales de la salud en nuestro país.

Nos encontramos ante un momento de trascendencia histórica, en el que debemos impulsar la transformación del país a la que nos ha convocado el Presidente Enrique Peña Nieto, un cambio profundo que se traduzca en mayor bienestar y en la reconstrucción del tejido social, a través de la participación activa de toda la población.

Hoy, buscamos con usted, señor Presidente, como lo ha establecido, lograr un México en paz mediante la prevención del delito, donde la Secretaría de Salud y todo el Sistema de Salud, juega un papel central en la aportación del bienestar social y en las acciones en materia de prevención y control de adicciones, aspectos, donde la academia, sin duda, tendrá una participación destacada.

Trabajamos en favor de una sociedad de derechos que logre la inclusión de todos los sectores. Trabajamos por una reducción sustancial de la desigualdad, particularmente, entre los grupos más desprotegidos y vulnerables.

Estimados académicos:

Como parte sustancial del Sistema Nacional de Salud, tenemos la responsabilidad de coadyuvar a lograr un México incluyente, en donde los mexicanos, sin excepción, tengan pleno acceso a los servicios de salud, con equidad y calidad, privilegiando la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.

Hoy, contamos con sólidas instituciones, como la Secretaría de Salud, los institutos nacionales de salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, los servicios de Salud de las Fuerzas Armadas, los servicios médicos de Petróleos Mexicanos, a quienes hacemos un reconocimiento, señor Presidente, el día de hoy, por el trabajo desarrollado en el siniestro de la semana pasada.

Muchas generaciones de profesionales de la salud, han construido un andamiaje institucional necesario para enfrentar los retos de salud, por las que nuestro país ha atravesado.

Gracias a ellos, a su sensibilidad y experiencia profesional, son muchos los logros que hemos alcanzado. Sin embargo, tenemos mucho trabajo por hacer.

El cambio epidemiológico de nuestro país, con el aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes, los padecimientos cardiovasculares y el cáncer, como resultado, todo ello, del aumento en la esperanza de vida y el cambio de patrones y hábitos, nos obligan a fortalecer este enfoque preventivo de las acciones de salud, dirigiendo nuestro esfuerzo a la reducción de factores de riesgo, como el sobrepeso y la obesidad, así como la promoción de estilos de vida saludable.

Por otro lado, es inaceptable para un país, en las condiciones del nuestro, contender con lo que hemos llamado la paradoja alimentaria.

Tenemos a más del 30 por ciento de la población, con obesidad, y un número importante de mexicanos, aún agregan a su condición de pobreza extrema la carencia alimentaria. Por ello, es prioritaria la Cruzada Nacional Contra el Hambre, que ha puesto en marcha el Presidente de la República, y el sistema de salud coadyuvará en la atención de la salud de esta población vulnerable.

Otro reto de la salud es la calidad de los servicios, responsabilidad compartida por todos los profesionales de la salud, una labor en la que la Academia Nacional de Medicina, en su calidad de órgano consultor del Gobierno mexicano, juega un papel preponderante por la excelencia académica de sus miembros, es necesaria para el diseño, la implementación en la evaluación de las políticas públicas, emprendidas por el Sistema Nacional de Salud.

Estoy segura de que hoy como siempre contaremos con su apoyo, consejo y acompañamiento. En el Sistema Nacional de Salud, estamos comprometidos a cumplir con lo que establece nuestra Constitución, la obligación de los derechos humanos fundamentales, así como la protección a la salud en el Artículo 4 Constitucional.

Señor Presidente:

Muchísimas gracias por estar esta noche, aquí, con el gremio médico en la Academia Nacional de Medicina, para dar cumplimiento a su mandato y seguir a cabalidad los principios rectores de su Gobierno, con las prioridades del Sistema Nacional de Salud, la prevención, la calidad, y el acceso efectivo a los servicios de salud.

Los invito a que continuemos uniendo esfuerzos y siendo fieles a larga tradición intelectual, profesional y ética de la Academia Nacional de Medicina. Hagamos de la inteligencia aquí reunida, el faro de luz que ayude a guiar el Sistema Nacional de Salud en el camino por recorrer.

Es imprescindible tener en mente que el tiempo de México es éste, y que todos nosotros estamos llamados a contribuir para lograr un México mejor.

Muchas gracias y felicidades a la Academia.

-MODERADOR: Para realizar la presentación del plan de acción de la Academia Nacional de Medicina, escucharemos al Presidente de esta Academia, doctor Enrique Ruelas Barajas.

-DR. ENRIQUE RUELAS BARAJAS: Hace unos cuantos años, atestigüé en la milenaria China un encuentro que podría haber sido anacrónico, sino hubiese sido por su paradójica vigencia en nuestros días.

Una niña de 10 años de edad se encontraba de pie frente a una médica tradicional, en uno de los consultorios de un enorme Hospital de Beijing. No mediaba palabra alguna. La doctora fijó su mirada en los ojos de la niña y el tiempo se detuvo.

Trascurrieron minutos que, ante el silencio de todos, se hicieron eternos. Después, continuó una somera exploración, la prescripción y el final de la consulta.

En ese momento le pregunté a la doctora, por intermedio de nuestro intérprete: qué observaba en la niña. La respuesta fue escueta pero profundamente humana. Veía su alma, me dijo en un tono profesional contundente.

Hoy, pienso que una escena parecida pudo haber acontecido en las consultas de nuestros fundadores de la Academia Nacional de Medicina y que podrían, cuando pudiesen haber dado cualquiera una consulta a cualquiera de sus pacientes decimonónicos.

El valor de la mirada, los gestos, los signos, en general, y los síntomas obtenidos de un interrogatorio paciente y cuidadoso, eran la esencia de la práctica médica.

Esa es la historia de la que venimos. Desde entonces, el deslumbrante devenir de la ciencia y de la tecnología nos han ayudado a ser cada vez mejores, pero también, nos han distanciado de lo esencial.

Nuestra Academia ha transitado desde la década de los 60 del Siglo XIX, por esa historia. Nuestros miembros han sido protagonistas del desarrollo de la ciencia y de la creación de nuestras instituciones, pero al mismo tiempo, han defendido a ultranza el humanismo para seguir encontrando las almas de nuestros pacientes en sus miradas. Esa aparente paradoja de la modernidad.

Hoy, celebramos el inicio de la conmemoración de 150 años de historia. Ante la avalancha tecnológica, propongo celebrar, también, la otra historia, la que debe seguir. La historia de lo que podría ser si conjugamos el futuro: saber, comprender y sentir, como lo hemos hecho desde siempre.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto:

Es un gran honor para la Academia Nacional de Medicina de México, que nos acompañe en esta histórica sesión solemne, en la que habrá de declarar inaugurado nuestro Centésimo Quincuagésimo Año Académico.

Señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Licenciado Juan Silva Meza; señora Secretaria de Salud, doctora Mercedes Juan López; muy distinguidos miembros de la Mesa de Honor; señores académicos honorarios; señores Presidentes de Departamento; señores ex Presidentes; señor ex Secretario de Salud; invitados especiales; medios de comunicación; señoras y señores:

Ésta es una ocasión, particularmente, especial, porque este año coinciden el inicio del Centésimo Quincuagésimo Año Académico de nuestra corporación, con el Septuagésimo Aniversario de la creación de la Secretaría de Salud, del Instituto Mexicano del Seguro Social, del Hospital Infantil de México y del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Doctor Salvador Zubirán, símbolos, todos, de nuestro moderno sistema de salud.

Y si de modernidad se trata, habrá que resaltar, también, en la historia que se escriba de este momento único, otra coincidencia en nuestro trascendente aniversario. Una mujer se encuentra, por primera vez aquí, al frente de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal y habrá de decirse, cuando se dirija la vista hacia atrás, que el acierto en la designación, lo fue por el reconocimiento de méritos ganados a pulso.

Es muy probable que pronto ocurra lo mismo en nuestra propia historia, cuando en el retrato de una mujer académica en el muro de este recinto, se reconozca entonces, de manera explícita, la enorme valía de nuestras colegas.

No he mencionado a algunas de las más importantes instituciones del México actual solamente por esas coincidencias. Lo hago porque la historia de la Academia ha estado en el tejido mismo de la historia del país.

Nombres como Gustavo Baz, Federico Gómez, Salvador Zubirán, Ignacio Chávez, todos ellos ex presidentes y muchos, muchos más académicos, explican esta historia.

Pero no sólo ha estado la academia presente en la forja del sistema de salud, sino, también, en el devenir de nuestras principales instituciones académicas, como el Colegio Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México, por citar a un par de éstas.

Hoy, tenemos aquí presentes a varios miembros del primero y a cuatro rectores de la Máxima Casa de Estudios, entre nuestros distinguidos académicos.

Nuestros criterios de admisión han sido siempre muy rigurosos y exitosos. Baste decir, que en 149 años hasta hoy, han ingresado, exactamente, mil 100 académicos. Esto es un promedio de siete ingresos por año.

Hoy, somos 560 académicos numerarios titulares y 42 correspondientes. De éstos últimos han sido y son miembros de nuestra corporación 16 Premio Nobel, entre quienes se han encontrado, por ejemplo, Santiago Ramón y Cajal, Robert Cox, Andrew Schally, Severo Ochoa, y desde el año pasado, Harald Zur Hausen.

Pero el valor de la academia no está en su pasado, sino en los presentes de cada día de su existencia que han producido impactos en el futuro que hoy vivimos. En efecto, la Academia Nacional de Medicina a través de sus miembros, ha sabido descifrar sus momentos y sus entornos, y ha podido contribuir, con otras instituciones y con el Gobierno de la República, a enfrentar los desafíos de cada etapa de la vida del país. Por ello, en 1912, el Presidente Madero le concedió el carácter de cuerpo consultivo del Gobierno Federal.

La etapa que nos corresponde ahora tiene signos distintivos inéditos. Una población que envejece rápidamente, una juventud contaminada por la violencia y las adicciones, la necesidad de entender de manera diferente el límite entre la vida y la muerte bajo la luz de la ciencia, pero, también, desde la firme tribuna de la bioética.
Nuevas epidemias como la diabetes y la hipertensión, y un sistema de salud que debe entenderse ahora como una sabia combinación entre la atención de las enfermedades, con la más alta calidad para ser efectiva, y un innovador desarrollo de medidas preventivas, que no podrán ser cabalmente implantadas por el sistema tal como está hoy diseñado, y sin una rectoría clara y firmemente establecida.

Abono desde la poética perspectiva de García Márquez, más elementos a este escenario. En un discurso, en 1985 dijo: En algún momento del próximo Milenio, la genética vislumbrará la eternidad de la vida humana como una realidad posible.

La inteligencia electrónica soñará con la aventura quimérica de escribir una nueva Iliada. Y en su casa de la luna, habrá una pareja de enamorados de Ohio o de Ucrania, abrumados por la nostalgia, que se amarán en jardines de vidrio a la luz de la tierra.

Existen otros desafíos no tan evidentes, pero tan importantes como los anteriores.

La velocidad del cambio, producto del avance vertiginoso de la tecnología y la ciencia, impactará a la educación médica en todos sus niveles. La complejidad del comportamiento social, que hoy nos empieza a explicar lo que es el contagio de la obesidad.

La naturaleza del tiempo que hace que todo se exija para hoy sin tolerancia. Ilenariti dice que no es que vivamos tiempos de crisis, sino que el tiempo mismo está en crisis, y el ejercicio del liderazgo también lo está. Según Kelerman, lo señala que no es que haya ausencia de líderes, sino que el liderazgo de gobernantes, empresarios o médicos, está bajo un escrutinio tal, como consecuencia de una sociedad cada vez más informada e inquisitiva, que ya no es posible entenderlo como virtud de uno solo, sino como ejercicio de balance entre muchos, líderes y seguidores, gobernantes y gobernados, médicos y pacientes.

También, son poco visibles dos desafíos más cuya relación no era evidencia hasta hace poco: Los costos y el sufrimiento.

Si bien, en los países desarrollados ha habido una importante preocupación por el incremento en los costos de los servicios de salud, en nuestro país el tema pareciera no estar tan presente; sin embargo, ahora es necesario hacer explícito el tema, pero por una razón más profunda que ya es reconocida en el mundo entero.

El incremento en los costos no es solamente consecuencia de elevación en los precios, sino también resultado de desperdicios en estudios, diagnósticos, y medidas terapéuticas innecesarias, que, además, producen daño, y, en consecuencia, sufrimiento.

El gran objetivo ahora es triple: mejorar la salud, otorgar servicios con mayor calidad y reducir los costos per cápita. Parece que hemos entendido que ya no es uno o el otro, sino los tres dependientes cada uno del otro, solamente así convergen atención a la enfermedad promoción y prevención, calidad y efectividad en una sola palabra: salud.

Estos son algunos de los rasgos del entorno por el que transita nuestro sesquicentenario. En este entorno, propuse hace dos años, durante mi campaña para obtener la vicepresidencia de nuestra corporación, que ahora tener el gran honor de ocupar la Presidencia, cuatro premisas para guiar el ejercicio de esta mesa directiva.

Hoy, propongo convertir esas cuatro premisas en líneas de acción: la preservación del legado recibido, la prospección, la posición, y la proyección. Haré llegar a cada académico el desarrollo del plan de acción, que a continuación esbozo.

Se trata de lograr un equilibrado balance entre solemnidad y modernidad.

Debemos proteger el valioso legado que recibimos, no por ser pasado, sino por ser fundamento del futuro.

Destaco que hacia el final del año pasado, bajo la gestión de nuestro ex presidente, el doctor David Kershenobich, se inició una reforma estatutaria congruente con los tiempos.

La semana pasada, nuestros ex presidentes sugirieron modificaciones a la propuesta inicial. En unos días, la nueva propuesta, con sus sugerencias incorporadas, será turnada al Comité de Estatuto para que, de ser el caso, sea turnado a la Asamblea, que pueda aprobarlo muy pronto.

Nuestra biblioteca aloja tesoros. Aquí está la primera Revista Médica del país, hoy la Gaceta Médica de México, órgano oficial de esta Academia. Desde su primer número, de 1836, hasta nuestros días.

Se encuentra, también, el acta de la primera sesión y todas, hasta la fecha, durante 149 años. La biblioteca está ubicada en el sótano de este edificio en condiciones riesgosas.

A nombre de la Academia, agradezco al Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social, doctor José Antonio González Anaya, institución anfitriona de nuestras instalaciones desde la creación de este Centro Médico Nacional, que la semana pasada haya dado instrucciones para analizar opciones que lleven a nuestra más que centenaria biblioteca a un espacio idóneo, para ser preservada en las condiciones que este acervo merece.

Sin duda alguna, el eje de la preservación de nuestro legado serán las celebraciones que el día de hoy inician, para conmemorar el curso del sesquicentenario de nuestra corporación.

Estas celebraciones discurrirán, también, por cuatro vertientes: científica, cultural, editorial y social.

Agradezco, ahora, al Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor José Narro Robles, el apoyo ofrecido para la realización de varias de estas actividades.

Señor Presidente de la República:
Con el inicio, el día de hoy, del año Académico 150, empieza a correr nuestro 150 Aniversario que culminará con el cumpleaños exacto, el 30 de abril de 2014, miércoles, por cierto, cuando empezó a transcurrir, en 1864, el año cero desde el momento de nuestra fundación.

Por mi conducto, señor Presidente, reciba nuestra más cordial y respetuosa invitación para que nos acompañe en esa solemne ocasión en una cena de gala para la cual, aprovecho ahora el momento, solicitamos a usted dar sus instrucciones para contar, si es posible, con el Alcázar del Castillo de Chapultepec, digno marco de esta celebración para esta digna corporación.

Estoy convencido que nuestro pasado tendrá tanto valor como capacidad tenga para engendrar futuros de éxito, pero es indispensable que exista una visión tan clara de ese futuro, que entonces ésta sea capaz de atraer el presente hacia adelante.

Por ello, he propuesto la siguiente línea de acción: La prospección.

Habremos de realizar actividades tendentes a explorar de manera sistemática el futuro de nuestra profesión y de nuestro sistema, para complementar otros estudios realizados y contribuir con el Gobierno Federal, con las instituciones de salud, con las instituciones académicas y con las empresas del sector a visualizar con nosotros lo que nos espera bajo diferentes circunstancias.

Será este proceso un componente fundamental de la brújula que pueda orientar nuestro rumbo hacia los mejores horizontes. A ésta habrá de ser sumada la tercera línea; la posición.

Desde su gestión, el doctor Kershenobich impulsó la realización de documentos de postura de la academia sobre temas relevantes para el país, con el propósito de contribuir a las decisiones de política pública.

El año pasado, se presentó el primero de ellos sobre la atención al envejecimiento. Con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Nacional de Salud Pública y la participación de las Academias Mexicana de Cirugía y Mexicana de Pediatría, la semana pasada se presentó aquí, el segundo de éstos, sobre obesidad, que hoy tiene en sus manos, señor Presidente.

Este año, continuaremos con otros temas, también, con apoyo del CONACyT, bajo el título genérico de modelo de desarrollo sobre recomendaciones de políticas de salud pública, con base en evidencia científica.

Además de los temas citados, trabajaremos sobre diabetes, prioridades de investigación del Sistema Nacional de Salud, y prioridades de formación de médicos especialistas.

A ello, agrego ahora nuestra propuesta de ampliar el espectro hacia los siguientes temas:

El papel de la mujer en la salud.

Evidencias médico-científicas sobre el uso de la mariguana.

Calidad de la atención médica. Y análisis hacia un nuevo paradigma del sistema de salud.

Para ello, como coordinadores y participantes de los comités especiales que se enfoquen en estos temas, contaremos, como siempre, con la experta participación de muy destacadas y destacados académicos.

Por ejemplo, en el caso del tema del papel de la mujer en la salud, la doctora María Elena Medina Mora, la doctora Patricia Ostrosky, la doctora Cecilia Rodríguez de Romo, y, como invitada distinguida, la doctora Mercedes Juan López.

Para el tema de fundamentos médico-científicos del uso de la mariguana, el doctor Juan Ramón de la Fuente.
En cuanto al tema de la calidad de la atención médica, prioridad expresada por las más altas autoridades del Gobierno Federal, en menos de un mes iniciaremos un seminario internacional conjunto con la Secretaría de Salud, que en plazo breve contribuya a definir estrategias y acciones.

En la misma línea, la espléndida comunicación establecida con el Director General del CONACyT, el doctor Enrique Cabrero, permitirá cosechar beneficios mutuos.

Doctor Cabrero:

Respondo, hoy, a su amable sugerencia. En corto plazo, será un honor reunirnos con usted para conversar, pensar, planear y actuar, en conjunto, desde la perspectiva de nuestros investigadores más destacados.

Por último. La cuarta línea que complementa a las otras tres: la proyección.

La Academia existe para servir, para proyectarse hacia la profesión médica, hacia las instituciones de salud públicas y privadas, hacia los sectores relacionados con la salud, y hacia la sociedad. Este será nuestro espacio para fortalecer intersecciones.

Y entre otras acciones, propondremos a nuestros académicos y a las escuelas y facultades de medicina más destacadas del país, el establecimiento de un programa de tutorías que nos acerque a los jóvenes más brillantes, y ellos, a nosotros. Aquí, se conjugará la preservación de la academia con su deseada proyección.

Revisaremos el alcance y estrategias del Programa Nacional de Actualización para el Médico General, que debe ser mejor enfocado y modernizado. Reitero el compromiso de la Academia Nacional de Medicina en el esfuerzo conjunto que venimos realizando con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica para fortalecer el comportamiento ético de los médicos, y agradezco el respaldo que para ello hemos recibido.
Por supuesto, nuestra activa participación como organismo miembro del Consejo de Salubridad General está de nuestra parte asegurada, para hacer nuestras mejores contribuciones.

Estas intersecciones van más allá de la profesión médica. Nos estimula el intercambio de ideas con la sociedad mexicana de arquitectos especializados en salud, que nos llevará a conjuntar esfuerzos hacia el final de este año, en el marco de nuestras celebraciones.

La intersección entre el derecho y la salud, es un espacio trascendente que la Academia Nacional de Medicina y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, han cultivado con el invaluable entusiasmo del Ministro José Ramón Cossío.

Señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia:

Ratifico, a usted, nuestro compromiso de seguir ampliando y profundizando esos espacios intelectuales comunes de enriquecimiento. No perderemos de vista nuestro compromiso social mediante una serie de acciones de divulgación de la ciencia hacia la sociedad.

En fin. La preservación del legado recibido, carecería de sentido si no vislumbra el futuro. La prospección quedaría vacía sin la definición de posiciones con base en evidencias científicas, y la preservación, la prospección y la definición de posiciones que contribuyan a la toma de decisiones de política pública o de estrategias, serían una entelequia si la Academia no se proyecta para consolidar su razón de ser.

De aquí, deriva el valor que aporta la Academia Nacional de Medicina. Lo podría sintetizar ahora en cuatro características fundamentales: rigor con base en la demostración científica, independencia en sus juicios, ética a ultranza y experiencia probada.

Por ello, en 1877, el Congreso de la Unión, a solicitud del Presidente de la República, otorgó un subsidio permanente a la Academia, que fue interrumpido por el Movimiento Revolucionario. Desde entonces, la Academia recibe apoyos de diferentes fuentes.

Una de ellas y muy importante, proviene del Gobierno Federal, a través de las instituciones de seguridad social, que mucho agradezco en el caso del ISSSTE y del Seguro Social, y de la Secretaría de Salud, que también agradezco profundamente.

En estos casos, señor Presidente, al reconocer el mérito incuestionable de su apoyo anunciado al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, por mi conducto, solicitamos a usted se analice la posibilidad de que para hacer más eficiente el valioso apoyo a esta academia, los fondos se canalicen a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, mediante una partida presupuestal que, a partir del 2014, estuviese considerada ex profeso para tal propósito.

Ello, nos permitiría tener mayor estabilidad y mayor eficiencia para cumplir nuestra misión de contribución.

Concluyo.

En el inicio del Centésimo Quincuagésimo año académico, que marca el principio de los festejos de nuestro sesquicentenario, celebramos nuestro pasado pero, también, celebremos nuestro futuro.

Frente a éste, es necesario pugnar por apartarse de la sentencia profética de Innerarity. Hemos convertido al futuro en el basurero del presente y también, hemos de luchar para que tampoco se cumpla la sentencia poética de Thomas S. Elliot: dónde quedo la vida, que se nos perdió en vivir. Dónde quedó la sabiduría que se nos perdió en el conocimiento. Dónde quedó el conocimiento, que se nos perdió en la información.

En cambio, hemos de atrevernos a imaginar lo impensable, para lograr lo imposible. Hemos de ser capaces de construir la otra historia, la que sigue; la historia de lo que podría ser. Esa en la que la ciencia y la tecnología avancen siempre bajo la mirada y el juicio firme de la bioética. Esa, en la que de acuerdo con Proust, el camino del descubrimiento no sea solamente encontrar nuevas tierras, sino ver con nuevos ojos. Esa, en la que jamás se pierda, desde la
Academia Nacional de Medicina, la capacidad de ver el alma de los niños y de los ancianos, de los jóvenes y de los adul tos, de los hombres y de las mujeres, para hacer siempre el bien.

Muchas gracias por su atención.