-MODERADOR: Queda en uso de la palabra el Secretario de Comunicaciones y Transportes, licenciado Gerardo Ruiz Esparza.

-SECRETARIO GERARDO RUIZ ESPARZA: Con su permiso, señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Señor Presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, ingeniero Luis Ramos Lignan; señores galardonados con el Premio Nacional de Ingeniera y Arquitectura; ingeniero Bernardo Quintana Issac y Arquitecto Francisco Serrano Cacho.

Distinguidos invitados especiales; amigas y amigos de los medios de comunicación; señoras y señores.

Es un honor para mí acompañar al señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, en esta solmene entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura.

La cultura mexicana y el patrimonio físico que la constituyen, no podrían explicarse sin nuestros ingenieros y arquitectos, que tanto nos enorgullecen, y cuyas edificaciones se reconocen en todo el mundo.

La palabra ingeniero viene de ingenio; el que genera ideas, el que genera obras. El arquitecto, por su lado, nos refiere el arte en la construcción. La originalidad y la belleza, y la funcionalidad de las creaciones de la ingeniería y la arquitectura mexicana siguen sorprendiendo a propios y extraños, y sobresalen con personalidad propia en nuestra América Latina.

Felicito a la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, y a su comisión dictaminadora, por la acertada decisión de otorgar el Premio Nacional de Ingeniería y el Premio Nacional de Arquitectura, que habrá de entregar el señor Presidente de la República a dos profesionistas con una muy distinguida trayectoria, reconocida dentro y fuera de México.

El ingeniero Bernardo Quintana Isaac, honra con creces una tradición familiar de liderazgo en el sector de la construcción, al presidir un consorcio internacional, orgullosamente mexicano, que ha contribuido notablemente al desarrollo de la infraestructura de México y que ha edificado grandes obras en muchos otros países.

A su calidad como profesional, debemos añadir su compromiso con el apoyo filantrópico a la educación superior, al arte y a la cultura.

Por su parte, el arquitecto José Francisco Serrano Cacho suma este premio a otros más que ha recibido por su trayectoria en el diseño y construcción de edificios emblemáticos para la educación, la cultura, la recreación, la habitación, la industria, y los servicios públicos y privados

Hoy, nuestro país enfrenta grandes desafíos para ser más productivo y llegar a su máximo potencial, contar con medios modernos, eficaces y suficientes para el transporte carretero, ferroviario, aéreo y marítimo, es una condición para elevar la productividad y competitividad nacionales, porque permitirán movilizar la producción nacional a menor costo y con mayor oportunidad, así como abrir mejores oportunidades de bienestar en todas las regiones para sus habitantes.

México necesita fortalecer las condiciones que hacen posible el despliegue de la competitividad de los bienes producidos en el país, entre ellas, indiscutiblemente el mejoramiento de la infraestructura y los servicios de transporte y telecomunicaciones.

Mover a México, elevando y democratizando la productividad es uno de los grandes objetivos que ha trazado el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto.

Para lograr estos objetivos, la participación de los ingenieros y arquitectos es y seguirá siendo fundamental, así contamos con nuestros ingenieros para concluir con éxito grandes obras de la ingeniería nacional.

Dos de ellas, la Carretera México-Tuxpan con la que se podrá llegar de la capital del país del Golfo de México en tan solo dos horas y media; y la Carretera Mazatlán-Durango para terminar el eje troncal que comunicará el Océano Pacífico con el Golfo mediante vías de altas especificaciones.

Tenemos en el fututo inmediato nuevos retos en los que tendrán un papel relevante los ingenieros de México como son las Autopistas Siglo XXI, que comunicará al Estado de Puebla con la Carretera México-Acapulco; la Guanajuato-San Miguel de Allende, la Atizapán-Atlacomulco, la Cardel-Poza Rica y la Tuxpan-Tampico.

De igual modo, grandes proyectos de ampliación y modernización de importantes proyectos ferroviarios y de puertos marítimos nacionales.

Se trata tan sólo de unos ejemplos de las obras que están o pronto estarán en construcción, que se proyectan en todo el país y estarán incluidos en el Programa Nacional de Infraestructura de Transporte y Comunicaciones, que apruebe el Ejecutivo Federal.

Como ustedes pueden ver, la participación de los ingenieros y arquitectos de México en el desarrollo nacional tendrá en éste y los próximos años oportunidades muy interesantes para el despliegue de su probada capacidad.

Cuenten para ello, señores ingenieros, señores arquitectos con el apoyo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y, estoy cierto, del Gobierno de la República.

En este marco, celebramos el reconocimiento que ahora se hace a ambos gremios en la persona de quienes serán galardonados.

Felicito a los ingenieros y arquitectos por su decidido compromiso con un México más productivo, próspero e incluyente. Y en especial, al señor ingeniero Bernardo Quintana Isaac y al señor arquitecto Francisco Serrano Cacho, por esta muy merecida distinción.

Felicidades y enhorabuena. Muchas gracias.

-MODERADORA: Interviene a continuación el Presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, Asociación Civil, ingeniero Luis Ramos Lignan.

-ING. LUIS RAMOS LIGNAN: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; señor licenciado Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes; queridísimos Quintana y Serrano.

Distinguido presídium; honorables familias Serrano y Quintana; colegas; amigos todos.

Una vez más, la arquitectura y la ingeniería mexicana están de fiesta. Una vez más, en cuanto que hoy celebramos al ilustre arquitecto Francisco Serrano Cacho, como Premio Nacional de Arquitectura, y al destacado ingeniero civil y empresario de la construcción, Bernardo Quintana Isaac, como Premio Nacional de Ingeniería.

Una vez más, estamos de fiesta porque en esta ocasión nos honra con la entrega de las mencionadas preseas el señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, a quien agradecemos en todo lo que vale su generoso gesto.

Estos premios se han venido entregando desde 1961. Ya en 1959, el Presidente Adolfo López Mateos, también mexiquense, acordó con esta Asociación la creación del Premio Nacional de Ingeniería, formándose el primer Patronato, que fue presidido por el señor ingeniero Pascual Ortiz Rubio, y el acreedor del primer premio fue el ingeniero Ignacio Avilés Serna.

De entonces a la fecha, han sido muchos y muy valiosos profesionales los distinguidos con el premio, de entre los que podemos mencionar a los aquí presentes: el señor arquitecto Teodoro González de León y el señor maestro en ingeniería Gerardo Fernando Bravo. Gracias por su asistencia.

Cabe mencionar que la comunidad de ingenieros y arquitectos está muy orgullosa de esta Asociación, fundada en 1868, durante la Presidencia de Benito Juárez.

Fue en sus principios una sociedad mutualista y con el paso de los años se fue adaptando al cambio de circunstancias.

En la actualidad su misión principal es otorgar premios y reconocimientos a quienes destacan en nuestro ámbito profesional.

Su Comité Ejecutivo está integrado mayoritariamente por expresidentes de colegios y asociaciones, lo que otorga una representatividad especial a esta asociación y le permite mantener excelentes relaciones con las instituciones hermanas, algunas de las cuales están aquí representadas.

Estamos ciertos en la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México que el muy próximo lanzamiento del Programa Nacional de Infraestructura, constituirá el gatillo que disparará las actividades de construcción y mantenimiento de la misma, con sus consecuentes beneficios de generación de empleo, derrama económica y distribución de la riqueza.

Es deseable que en su contexto se priorice la participación de las empresas y los profesionistas mexicanos.

Estamos convencidos que si un país quiere participar con éxito en el competido mercado global es necesario que cuente con un mercado interno sólido que permita surgir, crecer y desarrollarse a los profesionistas y empresas mexicanas.

Además, se debe recordar, de acuerdo con el viejo adagio de que no por mucho madrugar amanece más temprano, que las obras requieren previamente de proyectos con un grado significativo de avance y que éstos, a su vez, necesitan de los estudios previos de ingeniería. Si no se respetan estas condicionantes al final las obras requieren para su construcción de mayor tiempo al previsto y su costo se incrementa de manera importante.

Señor licenciado Enrique Peña Nieto:

Desde la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México lo felicitamos, porque con creatividad, inteligencia, estrategia y un trabajo arduo y tenaz, logró usted que se firmara y se mantenga por buen rumbo el tan necesario Pacto por México.

Con usted al frente, señor Presidente, los próximos años seguramente serán mejores para México y para los mexicanos.

-MODERADOR: Escucharemos la semblanza del arquitecto Francisco Serrano Cacho, en voz del Vicepresidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, arquitecto Felipe de Jesús Gutiérrez.

-ARQ. FELIPE DE JESÚS GUTIÉRREZ: Ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; señor Secretario de Comunicaciones y Transportes, licenciado Gerardo Ruiz Esparza; queridos Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura; señores miembros del presídium; colegas de la ingeniería y la arquitectura; señoras y señores.

La entrega del Premio Nacional de Arquitectura que hoy nos convoca, corresponde a un profesional, que es heredero de una tradición, hasta hoy, de cuatro generaciones de destacados arquitectos mexicanos que, siendo fieles representantes de su época, han dejado huella trascedente en la arquitectura mexicana.

Francisco Serrano Cacho, el tercero en la línea familiar, es uno de los grandes arquitectos contemporáneos.

Dotado de talento y sensibilidad, ha llevado su actividad profesional a niveles de altísima calidad, desarrollando la mayoría de sus proyectos en sociedad con otros distinguidos arquitectos, trabajo en que, como él afirma, es enriquecedor, debido al aprendizaje que implica el ir y venir de ideas y opiniones para lograr un resultado exitoso.

Francisco Serrano es un modelo de compañerismo y entendimiento de cómo ejercer la arquitectura en la actualidad.

Ha recibido importantes reconocimientos a su trayectoria profesional. Entre ellos, el Premio Nacional de Ciencias y Artes, y el Premio Luis Barragán al Mérito en la Práctica Profesional.

Numerosas obras bajo su autoría, individual o colectiva, han sido premiadas por instituciones gremiales de la arquitectura nacional e internacional, como la Terminal 2 del Aeropuerto, las Embajadas en Guatemala, en Berlín o en Brasilia, la Universidad Iberoamericana, el Palacio de Justicia Federal, el Centro Minero Nacional, el Parque Tomás Garrido Canabal, diversos edificios de apartamentos y edificios corporativos.

La evolución en la obra de Francisco Serrano es la que lo ha colocado como una de las grandes figuras de la arquitectura mexicana.

Apasionado estudioso, ha extraído enseñanzas fundamentales que le permiten desarrollar nuevas propuestas, sin desviar su consistente camino profesional.

Las obras de Francisco Serrano se identifican por su calidad, su sencillez, su abstracción geométrica, su monocromatismo, el manejo honesto de los materiales, así como por el diálogo respetuoso con el sitio, siempre buscando una solución integral que se signifique para la vida de la ciudad.

Una preocupación constante del arquitecto Serrano ha sido expresar con sus obras la contemporaneidad de su época, ya sea en el uso de nuevos materiales o de tecnologías innovadoras, pero también retomando los valores de la arquitectura mexicana, como el apego al espacio abierto, la amplitud de las plazas, el atractivo de los patios, el sombrado de las pérgolas y la monumentalidad de las escaleras.

El sello inconfundible en la obra de Serrano, es el manejo del espacio comunitario, es el que disfrutan y recorren todos los usuarios, sin distinción.

Este espacio es la parte creativa y protagónica en sus proyectos, como lo demuestra el Patio de la Universidad Iberoamericana, lugar que agrupa y da memoria a los estudiantes; o bien, el Patio Urbano del Corporativo Arcos Bosques, único en la ciudad.

Francisco Serrano se encuentra en plena madurez y productividad; mantiene su energía, pasión y entusiasmo por la arquitectura, la que asume como una profesión de servicio, como un oficio colaborativo.

Señoras y señores:

Como refería otro insigne arquitecto mexicano, Ricardo Legorreta, a propósito de una publicación sobre la obra de Francisco Serrano: para ser un buen arquitecto, primero se debe ser una buena persona. Lo es Pancho Serrano. Es un ejemplo a seguir. Es un extraordinario ser humano. Un colega compartido. Un diligente maestro. Un mexicano singular.

Enhorabuena por Pancho.

Enhorabuena por la arquitectura mexicana.

-MODERADORA: Para darnos a conocer la semblanza del ingeniero Bernardo Quintana Isaac, hace uso de la palabra el Presidente de la Junta de Honor de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, doctor Salvador Landeros Ayala.

-DR. SALVADOR LANDEROS AYALA: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República; señor licenciado Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes; arquitecto Francisco Serrano Cacho; ingeniero Bernardo Quintana Isaac.

Ingeniero Luis Ramos Lignan, Presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México; distinguidos miembros del presídium; invitados; señoras y señores:

Los gremios de la ingeniería y de la arquitectura se sienten estimulados cuando se reconoce a distinguidos mexicanos, que han destacado en la vida nacional e internacional, ofreciendo toda su capacidad en beneficio de la sociedad, enalteciendo los valores y principios que han hecho de la ingeniería y arquitectura mexicanas hitos en la historia de México, y ejemplos vivos de prestigio y referencia mundial.

La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México reconoce la destacada labor del ingeniero Bernardo Quintana en el desarrollo de importantes proyectos de infraestructura en México y en otros países, y su participación en diferentes instituciones académicas y empresariales.

El ingeniero Bernardo Quintana es ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene una maestría en Administración de Empresas por la Universidad de California, en Los Ángeles. Es Presidente del Consejo de Administración de la empresa ICA, S.A. de C.V. la principal empresa constructora de México y una de las más importantes en América Latina.

Además de su labor como ingeniero y empresario, Bernardo Quintana es miembro del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, y actualmente forma parte de los Consejos de Administración de Cementos Mexicanos, Grupo Financiero Banamex y Grupo Maseca.

También, es miembro asociado en organizaciones relacionadas con la ingeniería, como el Colegio de Ingenieros Civiles de México, la Sociedad de Ex Alumnos de la Facultad de Ingeniería y la Fundación Javier Barros Sierra. El ingeniero Quintana fue integrante del Comité Nacional Asesor para el Desarrollo de la Estrategia Urbana de México, del Banco Mundial.

En el ámbito de la educación y la cultura, el ingeniero Quintana preside la Fundación ICA, orientada al desarrollo de la ingeniería, y fue miembro del Patronato de la UNAM; forma parte de la Junta Directiva del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, el CONALEP, y preside la Fundación para las Letras Mexicanas.

Pertenece al Patronato del Museo Nacional de Arte y se integró como Patrono Internacional del Museo del Prado, en Madrid. En los Estados Unidos, es miembro de los Consejos de Administración del The Anderson Graduate School of Management, en la Universidad de California, de California, y de The Culver Educational Foundation.

El ingeniero Quintana ha sido distinguido con la Condecoración de la Orden de la Legión de Honor del Gobierno de la República de Francia.

Asimismo, en reconocimiento a su trayectoria como empresario recibió el Galardón del Buen Vecino 2007 que otorga la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, con sede en Washington, a líderes del sector público y privado.

De igual manera le fue otorgado el Galardón Master de Oro 2008 del Foro Mundial para Master de Oro, Fórum de Alta Dirección de España; en 2009 recibió la Condecoración de la Orden de Leopoldo, en Grado de Comendador que otorga el Gobierno de Bélgica; y en 2010 ingresó a la Academia de Ingeniería, como académico titular; en 2011 el Gobierno del Distrito Federal le otorgó el Premio de Ingeniería de la Ciudad de México, en ese mismo año le fue entregado el Premio Eugenio Garza Sada; en 2012 recibió el Doctorado Honoris Causa en Liderazgo Global por parte de la Indiana Institute of Technology.

Nuestra asociación también reconoce en Bernardo su trayectoria personal como hijo, esposo y padre. Basta mencionar lo significativo que fue el día en que le comunicamos el veredicto de la comisión dictaminadora, cuando cada uno de sus hijos expresó emotivas palabras hacia el ingeniero, el padre y el amigo.

Con ingenieros como Bernardo y con las enormes oportunidades que se tienen para alcanzar mayores niveles de desarrollo en las diversas áreas de la ingeniería y de la arquitectura, como carreteras, transporte, vivienda, urbanismo, energía, telecomunicaciones y recursos del agua, el futuro de México es alentador.

Para mí es un privilegio como Presidente de la Junta de Honor de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México presentar a uno de los
premiados, quien ha contribuido significativamente al desarrollo nacional y personas de ese nivel nos dan confianza al gremio para contribuir en hacer realidad las transformaciones y los cambios estructurales que el país requiere.

-MODERADOR: Acto seguido, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; el Secretario de Comunicaciones y Transportes y el Presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, harán entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura.

(ENTREGA DE PREMIOS)

-MODERADORA: Escuchemos las palabras del Galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura, arquitecto Francisco Serrano Cacho.

-ARQ. FRANCISCO SERRANO CACHO: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; licenciado Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes; ingeniero Luis Ramos Lignan, Presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos; distinguidos miembros del presídium; señoras y señores.

Emocionado, y los que me conocen saben que es de verdad, recibo y agradezco este Premio que me honra.

Celebro compartir este premio con el ingeniero Bernardo Quintana Isaac, amigo y constructor de varias de mis obras.

Recuerdo aquí, a mi querido padre, ingeniero civil y arquitecto Francisco J. Serrano, quien fuera, también, Presidente de esta Asociación.

Ahora, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones realizadas en los más de 50 años que tengo de hacer arquitectura.

Para mí, la arquitectura es un bien material que, por su género, calidad y tamaño, tiene posibilidades de trascender a su tiempo, por lo que la intención será siempre proyectar edificios con personalidad, con un partido claro, ideas fuertes que sean la razón de ser del mismo y, quizá, fieles representantes de nuestra época.

Esto sólo el tiempo lo da.

Reafirmo que los arquitectos debemos ser hombres de nuestro tiempo, actores en un mundo global, construyendo con los medios a nuestro alcance, aquí y en otros países, reflejando la cultura de la que formamos parte; la cultura mexicana.

La obra pública debe ser arquitectura de gran calidad que nos enorgullezca, no sólo a nosotros arquitectos, ingenieros, etcétera, sino a sus usuarios y, sobre todo, al gran público, que lo convierte en símbolo.

Este valor, también, sólo el tiempo lo da.

Hacer arquitectura, es construir un proyecto con espacios que se imaginaron a través de formas que lo delimitan, en un proceso no siempre exento de sorpresas, teniendo, como fin último, solo la obra, que es lo único que perdura.

En este proceso de construir, donde mi relación con ingenieros y constructores y operarios ha sido invaluable y es invaluable, sin cuyos consejos, mucho de lo que he realizado no hubiera sido posible.

Poca gente imagina el gran trabajo que se necesita para llevar a cabo un proyecto y su conjunción.

Existe otro actor fundamental en la arquitectura, no siempre celebrado. Éste, es el cliente.

El cliente, al cual debemos ser capaces de interpretar sus necesidades, darle no sólo lo que crea necesitar, sino lo que, desde nuestro punto de vista, necesita, y, así, servirlo.

De algunos, he obtenido su confianza y amistad por varias décadas. Para ellos, mi agradecimiento. Sin ellos, no se puede hacer arquitectura.

Soy un convencido del trabajo en equipo, así ha sido mi práctica profesional. Para mí no es importante quién dijo qué o cuándo; es la obra la razón de ser del equipo. Y este equipo, lo que va a hacer es esa obra, de la cual sólo se puede hablar a los demás.

Este proceso analiza las ideas que no se portan ni brotan en orden; lo malo de ayer, es lo óptimo de hoy. La arquitectura es un arte que sí permite la colaboración.

Mi experiencia ha sido muy afortunada. He trabajado al tú por tú con algunos de los mejores arquitectos de este país, mayores o menores de edad que yo. Al inicio de mi carrera, lo hice con mi padre y José Nava. Después, con Rafael Mijares, Augusto Álvarez, Juan Sordo Madaleno y Aurelio Nuño, entre otros.

Recientemente, con Susana García Fuertes, y Pablo, mi hijo. Y, en especial, aquí quiero dejar testimonio del sinnúmero de proyectos y obras que he realizado con mi amigo Teodoro González de León, durante más de 30 años.

Miro al futuro con entusiasmo. Para mí la arquitectura es el testigo insobornable de la historia. Refrendo mi idea de que la creación en la arquitectura es un proceso dialéctico de prueba y error, del que nunca se termina de aprender, pues cada obra fija nuevas reglas.

Con el tiempo, he llegado a tener mayores conocimientos y habilidades, lo cual me hace más consciente, por lo que cada vez me cuesta más trabajo proyectar.

Me ilusiona imaginar que algunas de las obras que hemos hecho sean testimonio de nuestro tiempo y cultura. Me siento orgulloso al oír opiniones favorables de nuestras obras.

Pero para mí, lo más importante es que sean orgullo de los demás. Hay que acordarse que muchos vemos muchos edificios en la ciudad que no sabemos quién los hizo, pero, sin embargo, nos causan orgullo a los mexicanos.

Por último, quisiera yo recordar que este maravilloso quehacer a mí me ha permitido ser, y que no se nos olvide que la arquitectura es arte.

Termino, agradeciendo a mi familia, maestros, alumnos, colaboradores, clientes y amigos, que me han acompañado en las buenas y en las malas.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Nos dirige sus palabras el Premio Nacional de Ingeniería, ingeniero Bernardo Quintana Isaac.

-ING. BERNARDO QUINTANA ISAAC: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; licenciado Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes; ingeniero Luis Ramos Lignan, Presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos; estimado Francisco Serrano, Premio Nacional de Arquitectura; señores del presídium; señores funcionarios; compañeros ingenieros; distinguidos invitados; querida familia; señoras y señores:

Buenos días.

Quiero agradecer muy sinceramente, primero, al Presidente de México, licenciado Enrique Peña Nieto, el alto honor que me confiere al entregarme personalmente el Premio Nacional de Ingeniería.

Con este señalado gesto, señor Presidente, resalta usted la importancia de este premio y retoma una tradición con profundas raíces históricas, que vincula de manera cercana a los ingenieros y a los arquitectos de México con los designios de su gestión ejecutiva.

También quiero agradecer a todo el gremio de la ingeniería, que, a través de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, la organización profesional más antigua de nuestro país, me propusiera para recibir el Premio Nacional de Ingeniería, que hoy se me otorgó.

En mi calidad de ingeniero, agradezco muy sinceramente a todos los demás ingenieros, al gremio de la ingeniería, que permitió mi desarrollo profesional, tanto en las labores que en su momento me fueron encomendadas, como en las responsabilidades directivas que con el tiempo fui asumiendo.

Siempre, siempre he contado con la colaboración de compañeros, colaboradores, quienes día con día han entregado su talento y dedicación para la consecución de los fines y proyectos que como quipo nos hemos propuesto.

Quienes estudiamos para ser ingenieros, lo hacemos con el deseo de participar en la concepción de grandes proyectos y en la realización de importantes obras de construcción. El transcurrir del tiempo y la dedicación a nuestro trabajo, han permitido que algunos podamos realizar este anhelo.

En mi caso, tuve la fortuna de formar parte en dirigir los cuadros de ingeniería y los equipos de trabajo que construyeron obras notables, por sus características y beneficios derivados. Entre ellas, destacan la Torre Mayor de la Ciudad de México, el Corredor Sur de Panamá; la Planta de Nitrógeno de Cantarell, que es la más grande del mundo, que está en Campeche.

El Puente Chiapas, sobre el vaso de la Presa de Malpaso; el proyecto hidroeléctrico Caruachi, en Venezuela; también el proyecto hidroeléctrico El Cajón, en Nayarit; la remoción de emergencia del tapón del Grijalva, en Chiapas; el proyecto hidroeléctrico La Yesca, en Nayarit; el Túnel Emisor Oriente y la Línea 12 del Metro.

Ahora bien, cuando después de muchos años de trayectoria profesional se recibe un reconocimiento del calibre del Premio Nacional de Ingeniería, además de sentirme profundamente halagado y satisfecho, estoy obligado a reflexionar sobre la magnitud de la distinción y sobre la responsabilidad que su otorgamiento me confiere.

Recibir este premio es altamente honroso y muy gratificante. Me coloca junto a colegas distinguidos y con altos merecimientos, que ya han sido premiados por su brillante trayectoria profesional. A todos ellos, expreso mi mayor reconocimiento.

Es oportuno manifestar que me da mucho gusto recibir este premio en el mismo día y lugar en que el correspondiente a la arquitectura lo recibe mi amigo, el arquitecto Francisco Serrano.

Como él lo decía, hemos coincidido en más de una ocasión y hemos trabajado juntos, siempre con respeto, siempre con empeño, para mejorar la realización de sus proyectos y de mis obras.

Entre quienes han sido distinguidos con el Premio Nacional de Arquitectura, está el ingeniero Bernardo Quintana Rioja, mi padre. Él lo recibió en 1976; ahí estaba presente Pepe Andrés de Oteyza. Retomo algunas de sus palabras, porque no obstante los años transcurridos, los conceptos y las inquietudes, que él expresó entonces, continúan siendo vigentes.

En dicha ocasión, él manifestó lo siguiente: No concibo este honor como un acto de justicia y como culminación de una carrera. Por el contrario, será estímulo y compromiso para continuar en la brega profesional. Ojalá por muchos años. Será prenda de una mayor responsabilidad y mayores esfuerzos, como nos lo exige la situación actual a todos los mexicanos y a los ingenieros en particular.

Con esta reflexión, el ingeniero Quintana Rioja transformó la satisfacción personal que le causó recibir el premio en estímulo y compromiso, mismos que me permito transmitir a mis colegas para trabajar más y refrendar nuestras responsabilidades y esfuerzos en apoyo de lo que necesita el país para su desarrollo.

En este mismo sentido, estoy seguro que hoy los ingenieros tenemos importantes y abundantes coincidencias con el Presidente de la República, tenemos la misma visión de país, el país que todos anhelamos y como ingenieros en lo mucho, en lo mucho que todavía falta por hacer en la infraestructura.

Dada la complejidad y magnitud de esta tarea, exhorto desde esta tribuna a todos los integrantes de nuestro gremio a cerrar filas en torno al licenciado Peña Nieto, a fin de brindarle nuestro mejor esfuerzo, nuestro apoyo para que sus compromisos en materia de infraestructura se concreten en tiempo y forma, impulsando con ello el desarrollo de nuestro país.

Señor Presidente:

Las capacidades nacionales en materia de ingeniería son suficientes para realizar las obras y los proyectos que para el efecto se requieren.

Estamos preparados para aportar respuestas y soluciones a las necesidades que en torno al bienestar y el desarrollo de nuestro país, la población ha planteado.

La visión de futuro que sobre la infraestructura compartimos, nos obliga a tomar decisiones correctas, hacer más y mejor ingeniería, a definir cuáles proyectos y en qué orden los debemos realizar.

A materializar los medios con los que los podremos concretar. Asegurarnos de su construcción, que ésta sea continua y de calidad. Y que se mantengan en programa y sin interrupciones.

Estamos optimistas porque el panorama para México es muy alentador.

Tenemos la certeza de que nuestro país está en condiciones de acelerar su crecimiento, impulsando la ampliación de su infraestructura, empleando las competencias de la ingeniería y la arquitectura nacionales, y estimulando la formación de nuevas generaciones de ingenieros y de arquitectos, con capacidades técnicas comparables a las mejores del mundo.

Antes de concluir mi intervención, quiero agradecer a quienes me han acompañado en este camino.

En primer lugar, a mi familia, a mi esposa Alejandra, mis hijos, mis hijas; mis nietos que ya hay algunos aquí.

Mi familia política, mis hermanas, mi hermano.

Muchas gracias a todos.

También, le agradezco al Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, que nos haya acompañado en este acto.

Al gremio de los ingenieros y a la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, y al Patronato del Premio la recomendación para que se me otorgara.

Y a todos los presentes, muchas gracias por estar aquí.

Y muchas gracias por su atención.