-MODERADOR: Hace uso de la palabra el Almirante del Cuerpo General Diplomado de Estado Mayor, Joaquín Zetina Angulo, Jefe del Estado Mayor General de la Armada.

-ALMIRANTE JOAQUÍN ZETINA ANGULO: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Almirante Vidal Francisco Soberón Sánz, Secretario de Marina; General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional; distinguidos integrantes del Gabinete y funcionarios que nos acompañan.

General Carlos Antonio Rodríguez Munguía, Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana; honorables integrantes del Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país; estimados familiares y amigos que nos honran con su presencia.

Señores Almirantes, Generales, Capitanes, Jefes, Oficiales, Cadetes, Clases, Tropa y Marinería.
Representantes de los medios de comunicación.

Damas y caballeros:

Es un gran honor ser el portavoz de quienes hoy tenemos la satisfacción de ascender al grado inmediato superior, además, de recibir diversas condecoraciones con que vemos estimulada la perseverancia, la dedicación y el empeño de los integrantes del Ejército, Fuerza Aérea y Armada de México.

Hecho que es aún más significativo al realizarse en el marco del 103 Aniversario de la Revolución Mexicana, y del Centenario de nuestros hermanos de armas del Ejército Mexicano.

Quiero agradecer al licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, en representación de mis compañeros, la oportunidad de avanzar un paso más en nuestra carrera militar.

Su presencia, es motivo de orgullo para quienes nos encontramos en esta Plaza de la Constitución.

Agradezco, también, al General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional; y al Almirante Vidal Francisco Soberón Sánz, Secretario de Marina, por permitirme ser el vocero de este grupo de hombres y mujeres que han dedicado su vida a la carrera de las armas.
De la misma manera, agradezco la presencia de los representantes de los Poderes de la Unión y del Gabinete del Gobierno de la República, por acompañarnos en esta solemne ceremonia.

Vaya, también, mi agradecimiento y reconocimiento a nuestras familias, amigos y compañeros, por su invaluable apoyo a lo largo de nuestra trayectoria militar, quienes nos motivan con pasión y persistencia a redoblar esfuerzos en los diferentes campos de nuestras vidas.

Ascender al grado inmediato superior, recibir un reconocimiento o una condecoración en las Fuerzas Armadas es un gran honor, y nos llena de profundo orgullo, ya que significa tener la oportunidad de servir a México y dar lo mejor de nosotros mismos para alcanzar las metas que, como Nación, el pueblo mexicano nos ha encomendado.

Como integrantes de las Fuerzas Armadas, marinos y soldados trabajamos hombro con hombro bajo la guía de nuestro Comandante Supremo para impulsar un México en paz, en el que sus habitantes recobren la seguridad y la justicia que merecen.

Un México incluyente, en el que logremos una sociedad con igualdad de género y sin exclusiones.

Un México con educación de calidad, que ayude a elevar el nivel académico del país.
Un México próspero, que nos convierta en una potencia económica emergente, que con responsabilidad global, nos proyecte ante el mundo como un país solidario con las grandes causas de la humanidad.

Sabemos que estos ejes rectores son nuestra guía para llevar a México a alcanzar su máximo potencial. Por ello, las Fuerzas Armadas nos sumamos a la voluntad de transformar a la Nación.

La importancia de los hechos acaecidos el 20 de noviembre de 1910, marcó el inicio del evento considerado como el acontecimiento político y social más importante de México en el Siglo XX, ya que a la postre dio lugar a las reformas más significativas de nuestra Constitución Política.

Históricamente, hemos demostrado ser instituciones leales y comprometidas con los mexicanos. Y es que reconocemos que el origen de lo que hoy somos, reside en el pueblo.

Somos el resultado de la lucha de miles de compatriotas que el 20 de noviembre de 1910 comenzaron una revolución. Una revolución regida por las más sólidas convicciones de libertad, justicia e igualdad.

Estos valores nos motivan a redoblar esfuerzos y dar lo mejor de nosotros. Son estos valores los que debemos defender como garantes de la soberanía nacional.
Señor Presidente:

Frente a usted, nos encontramos hombres y mujeres que hemos consagrado nuestras vidas al servicio de la Nación.

Como integrantes de las Fuerzas Armadas, sabemos de la responsabilidad y el honor que implica alcanzar un escalón más en nuestra vida militar.

Hoy, que logramos esta meta, refrendamos nuestro compromiso y lealtad con México. Tenga la certeza que marinos y soldados estamos comprometidos, desde nuestros respectivos ámbitos de competencia, a coadyuvar al logro de los objetivos nacionales.

Estamos conscientes del gran reto que significa mover a México, y de la importancia que tiene la seguridad nacional para alcanzar estas aspiraciones.

Por ello, hoy más que nunca hemos cerrado filas para fortalecernos y hacer un frente común a quienes atenten contra el Estado de Derecho.

Los mexicanos pueden estar seguros que cuentan con unas Fuerzas Armadas preparadas, que entienden la importancia de actuar con inteligencia y con estricto apego a los derechos humanos.

Cada una de nuestras acciones son realizadas por personal altamente capacitado y forjado con los más altos conceptos de abnegación, honor, deber, lealtad y justicia.

Bajo la tutela de estos valores, las Fuerzas Armadas desarrollamos operaciones coordinadas con los tres órdenes de Gobierno, con el único objetivo de garantizar la soberanía y la seguridad de nuestro país.

De esta manera, queda patentizado que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana avanzan con rumbo firme, impulsados y convencidos de que su actuar contribuye decididamente a la estabilidad nacional, y además con el firme propósito de afrontar y vencer aquellos obstáculos que afecten la tranquilidad, la seguridad y el desarrollo del país.

Señor Presidente:

Pueblo de México:

Las Fuerzas Armadas Mexicanas se encuentran listas y con la plena convicción, pasión y voluntad hacia el más elevado valor que nos inspira: Servir leal y patrióticamente a México.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Para amenizar este evento, el Coro de la Secretaría de Marina y la Banda de Música y Coro de la Secretaría de la Defensa Nacional interpretarán un popurrí mexicano.
(PIEZA MUSICAL)

-MODERADOR: Hace uso de la palabra el Senador Raúl Cervantes Andrade, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

-SEN. RAÚL CERVANTES ANDRADE: Buenos días.

Señor Presidente de México, Licenciado Enrique Peña Nieto.

Señor Diputado Ricardo Anaya Cortés, Presidente de la Cámara de Diputados; señor Ministro Juan Silva Mesa, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; señor General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional; Secretario Almirante Vidal Francisco Soberón Sánz.

Mujeres, hombres valientes integrantes de las Fuerzas Armadas; servidores públicos; miembros del Gabinete; amigas y amigos todos.

Las Fuerzas Armadas son causa, efecto y garantía de la Revolución.

En 1913, la integración del Ejército Constitucionalista, convocado por Venustiano Carranza y la defensa que emprendió, hicieron posible la Constitución Política de 1917.

El Ejército protegió a los Constituyentes y a sus ideas para que éstas trascendieran. Después de esa fecha, su lealtad y disciplina al servicio de la Patria, su vocación y espíritu de paz y de estabilidad fueron determinantes para la institucionalización de la Revolución Mexicana, a través de la vigencia de los derechos civiles, políticos, sociales, contenidos en la misma Constitución.

Finalmente, en virtud de que las mexicanas y los mexicanos confiamos hoy en día en el Ejército, la Armada y las Fuerzas Aéreas Nacionales, es que podemos imaginar y luchamos con certeza y armonía para consolidar una mejor Nación con mayor justicia y prosperidad.

De ahí, el simbolismo de realizar esta ceremonia el día de la Revolución Mexicana; día en el que remembramos la gesta, renombramos el orgullo revolucionario y refrendamos nuestro compromiso histórico.

En el día de la Revolución, no podemos dejar de honrar a los grandes mexicanos que como hoy lo hacen los miembros de la Defensa Nacional y de Marina, desde otras posiciones y en otro contexto durante la segunda década del siglo pasado se revelaron y lucharon por la democracia, la igualdad y el progreso.

Desde los Liberales, con su influencia, los hermanos Flores Magón; el apóstol de la democracia, Francisco I. Madero; los héroes Emiliano Zapata y Francisco Villa, hasta Carranza y los Constituyentes de 1917.

Sin dejar de lado los intelectuales, como Heriberto Jara, Francisco Mújica, José Vasconcelos y la Generación del Ateneo de la Juventud, hasta los gobiernos de la Revolución, encabezados por hombres como Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.

Todos ellos, hoy, nos reúnen a 103 años de distancia, para recordarnos la grandeza de nuestra Nación, construida a base de una profunda vocación democrática, de sacrificios y de actos heroicos.

En este 103 Aniversario de la Revolución Mexicana, de esa revolución emprendida como dando continuidad de las guerras de independencia y de reforma, por el pueblo para obtener democracia e igualdad, en esta ocasión se honra a las Fuerzas Armadas porque, entre otros méritos, lejos de traicionar los principios revolucionarios, los han defendido y mantenido vivos.

Su labor ha sido esencial para la construcción de México, de libertades en que hoy vivimos.

Como ya lo he dicho, desde la Revolución Mexicana, transitando por la institucionalización de los derechos y la alternancia en el ejercicio público, hasta la consolidación y materialización de la democracia constitucional en que hoy vivimos, en estos momentos las Fuerzas Armadas han permanecido leales al servicio de la Patria, honrando de esa manera la lucha y el legado de los héroes revolucionarios.

Por su parte, el Senado de la República seguirá actuando con estricto apego a la legalidad, cumpliendo con el mandato en las normas y disposiciones constitucionales, y participando con responsabilidad desde la actividad parlamentaria con debates democráticos, y construyendo acuerdos.

En la vigencia de los derechos humanos y fundamentales, de las garantías que hacen posible y nutren hasta nuestra democracia.

Enhorabuena a los soldados por sus ideas y acciones, que se convierten en líderes, en modelos a seguir por las mexicanas y los mexicanos de hoy.

La Patria siempre necesita de héroes, de buenos ciudadanos que con ejemplaridad motivan y guíen y, estoy seguro, que en estos y muchos de ustedes lo tienen.

Muchas gracias.

-MODERADOR: El Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hará uso de la palabra.

-MIN. JUAN SILVA MEZA: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; señor Senador Raúl Cervantes, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores; señor Diputado Ricardo Anaya, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Distinguidas señoras; respetables señores:

Celebramos un nuevo Aniversario del Inicio de la Revolución Mexicana.

Como en otras ocasiones, esta fecha nos brinda la oportunidad de hacer un recuento de lo que hemos hecho como país, y lo que aún nos falta por hacer, a la luz de las exigencias y reclamos sociales que dieron origen al movimiento armado de 1910.

Este movimiento revolucionario fue sostenido, antes que nada, por una exigencia de igualdad y justicia entre los mexicanos.

La marcada diferencia entre la clase gobernante, perpetuada indebidamente en el poder y la sociedad, fue, sin duda, el mayor catalizador.

Una sociedad sin confianza en sus autoridades se encontraba en la base del movimiento social revolucionario.

En el año 2013, al interior del Poder Judicial de la Federación, nos hacemos cargo de esa historia. De las razones que iniciaron el movimiento.

Por eso, buscamos estar siempre a la altura de las demandas que explican a la Revolución, contribuir a que el país sea más democrático, más justo, más igualitario, a partir del empeño cotidiano de acercar más la justicia a la gente.

Desde hace ya casi cinco años, en virtud de la entrada en vigor de las reformas constitucionales en materia penal, amparo y derechos humanos, el paradigma que orientaba el sistema jurídico de México cambió en forma notable.

Y hay muchas razones para creer que en este reciente cambio constitucional, se encuentra el inicio de una nueva etapa en la consolidación de los ideales de nuestra Revolución.

Ello, porque nuestro sistema constitucional pone ahora indudablemente en el centro de la actividad del Estado, los derechos de las personas, obligando a todas las autoridades del país a ajustar su actuación a ese mandato.

En el fondo, la reiteración que hemos venido haciendo para mantener la vigencia de ese mandato parte de la idea de que proteger de la mejor manera posible los derechos de las personas, es la condición indispensable para lograr más justicia, más democracia y más igualdad que constituían, como dijimos, los ideales revolucionarios plasmados en la Constitución de 1917, que no olvidaban los principios de la del 57.

Esta convicción debe ser aún más firme en momentos como el que atraviesa la justicia nacional. Esto es, comenzando una nueva época jurisprudencial, en la que deberá, sin duda, incrementarse la confianza que la sociedad desea tener en la Judicatura.

El Poder Judicial es autocrítico. No cerramos los ojos ante las reacciones, no siempre coincidentes con las decisiones que tomamos.

La disidencia, nunca será razón para dejar de escuchar a la sociedad, pues siempre estaremos abiertos a conocer los efectos que nuestras decisiones tienen en y para la sociedad.

Los Tribunales de la Federación darán la bienvenida a cualquier acto o iniciativa que, en el marco del sistema constitucional, pretenda fortalecer el marco protector de derechos de las personas.

Los Tribunales de la Federación no estarán nunca por encima ni en contra de la aspiración de la sociedad por hacer de México el país más justo y democrático, tal como lo quisieron las y los revolucionarios.

Compartimos el anhelo de la sociedad y seguiremos colaborando a consolidarlo en el ejercicio de las facultades que nos corresponden, en el marco general de la división de poderes, pues en un país justo y democrático, el sistema de contrapesos de la Constitución funciona sin simulaciones.

Señoras y señores:

El Poder Judicial de la Federación seguirá desempeñando el papel que la Constitución le asigna, como guardián de los derechos en México. Y, por lo mismo, como base del despegue de cualquier esfuerzo o desarrollo que un marco de igualdad y armonía el país quiera estructurar.

Que el Poder Judicial de la Federación continuará haciendo su parte, para lograr que el nuestro sea un país en el que ya nadie cuestione la pertinencia de regir no sólo toda actividad pública por el principio de máxima protección de los derechos humanos, sino también las relaciones con los demás en la vida cotidiana y, por lo tanto, la impertinencia de la impunidad.

En un aniversario más de la Revolución Mexicana, el Poder Judicial de la Federación reafirma su compromiso con la consolidación democrática del país, que pasa necesariamente por una impartición de justicia efectiva, que garantice la vida en un pacífico justo y equitativo Estado de Derecho y sus instituciones para todos, como lo querían nuestros revolucionarios.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Hace uso de la palabra el Diputado Ricardo Anaya Cortés, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

-DIP. RICARDO ANAYA CORTÉS: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional. Nuevamente, felicidades por estos 100 años de lealtad y patriotismo del Ejército Mexicano.

Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina; Senador Raúl Cervantes Andrade, Presidente de la Cámara de Senadores; Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señoras y señores integrantes del Gabinete Legal; señoras y señores:

Si la historia es ver el pasado desde el presente, a 103 años de distancia, qué nos dice hoy a nosotros la Revolución Mexicana. Qué nos dice hoy esa súbita inmersión de México en su propio ser, como la llamó Octavio Paz. Qué le dice la Revolución al México de nuestro tiempo.

Nos recuerda que ante el profundo agravio causado por un sistema político que había agotado ya su discurso de paz y progreso a cambio de libertades, Porfirio Díaz se negó terminantemente a cambiar.

Ante el agravio del pueblo por un crecimiento que, como se ha dicho, era excluyente, monopolista y concentrador de riqueza y de tierras, Porfirio Díaz se negó a reformar.

Nos recuerda que Porfirio Díaz se niega a la reforma pacífica que alivie los agravios del pueblo.

Cuando escribió la Sucesión Presidencial, en 1910, Madero todavía pensaba, y cito textualmente, que: el rudo acento de la patria agitada podría convencer al caudillo. Pero no fue así.

Y ante la negativa de Díaz, Madero sabe que el único camino posible es la Revolución. Hubiera sido mejor reformar a tiempo, se ha dicho con insistencia.

En el Plan de San Luis, Madero escribe tres veces la palabra reforma. Madero habla, y cito textualmente: de reformar oportunamente por los medios constitucionales. Porque Madero entiende los costos de no hacerlo.

Los costos fueron enormes. Entre 1910 y 1920, la población se redujo de 15 a 14 millones de mexicanos. Es el equivalente a que México redujera en esta década, en más de siete millones de personas su población. Fueron 10 años de muerte, muerte redentora, pero muerte al fin, diría Krauze.
Si la historia es ver el pasado desde el presente, nuestro mejor homenaje a la Revolución es preguntarnos hoy, con seriedad, cuáles son los agravios de nuestro tiempo que nos exigen reformas oportunas.

Hoy, sin duda, los agravios son otros.

Permítanme referirme a tres:

Primero. En materia educativa. En 1910, ocho de cada 10 mexicanos no sabían leer y escribir; en estados como Guerrero y Chiapas esa proporción era superior al 90 por ciento.

México no pide hoy, en 2013, una educación básica universal, que ya se ha alcanzado. Hoy, México exige que se eleve la calidad de la educación. Evaluación con consecuencias, es la exigencia.

La reforma oportuna hoy, es la educativa, que ya está en marcha, y está en marcha, aún cuando quienes se resisten al cambio necesario en este preciso momento se manifiestan, paradójicamente, en el Monumento a la Revolución.

Segundo. En materia política. En 1910, Porfirio Díaz había sido ya reelecto en seis ocasiones, y los procesos electorales eran una absoluta simulación.

México no pide hoy, simplemente que el voto cuente y se cuente. Hoy, México exige verdadera rendición de cuentas de nosotros, los políticos, frente a los ciudadanos. Que los órganos electorales sean independientes del poder local; un sistema político que funcione mejor y sirva a la gente.

Hoy, la reforma oportuna es, también, la Reforma Política.

Y tercero. En materia energética. Hoy, como ayer, los mexicanos exigen que el gas y el petróleo del subsuelo sigan siendo propiedad de la Nación; una realidad que no cambiará. Pero también exigen nuevos modelos y mayor eficiencia para la obtención de recursos, a partir de ese patrimonio nacional, que es de todos.

Exigen mayor disponibilidad de energéticos a un costo menor y sobre todo los mexicanos exigen oportunidades.

El gran agravio de nuestro tiempo desde hace décadas, es la falta de crecimiento económico sostenido y de generación de empleos formales.

Digámoslo claro: Ninguna reforma puede contribuir tanto, como la energética, a aliviar este agravio; a satisfacer esa necesidad de crecimiento económico y de generación de empleos.

Las iniciativas presentadas por las tres principales fuerzas políticas pueden diferir en muchos puntos, pero concuerdan en uno: El esquema actual ya no es funcional.

La reforma necesaria, es la Reforma Energética.

Señor Presidente:

Hoy, recordando la revolución del pasado, podemos juntos forjar la revolución del presente. La revolución que ha de ser pacífica, el camino, lo sabemos; son las reformas.

Si queremos un México reconciliado con su pasado, pero sobre todo entusiasmado con su futuro, debemos atrevernos a cambiar.

Compartimos el anhelo de ser, a partir de lo que hemos sido y de lo que somos, aquello que podemos llegar a ser.

El Poder Legislativo seguirá esforzándose por estar a la altura del momento que vive nuestro país.

Tenemos claro el llamado de Belisario Domínguez, expresado hace 100 años: Cumpla con su deber la representación nacional, y la Patria está salvada, y volverá a florecer más grande, más unida y más hermosa que nunca.

Muchas gracias.

-MODERADOR: El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas hará entrega de insignias de ascenso a integrantes del Ejército, Armada de México y Fuerza Aérea, quienes por su esfuerzo, entrega y dedicación con esta fecha ascienden al grado inmediato.