- MODERADORA: Hace uso de la palabra el Diputado Silvano Aureoles Conejo, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

-DIPUTADO SILVANO AUREOLES CONEJO: Ciudadano licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Senador Miguel Barbosa Huerta, Presidente del Senado de la República.

General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional. Que además, aprovecho para felicitarlo, señor Secretario; sé que será condecorado por sus 50 años de servicio.

Muchas felicidades.

Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina; señor licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; señor doctor Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda; señor Secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade; señor Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam; distinguidas y distinguidos integrantes de la Mesa de Honor; distinguidas invitadas e invitados; señoras y señores:

Conmemorar el inicio de la Revolución Mexicana es una gran oportunidad para traer al presente el ejemplo de lucha, de valor, de entrega a una causa por parte de mujeres y hombres que se propusieron cambiar las condiciones de opresión e injusticia y desigualdad.

Toda revolución es una experiencia que modifica los fundamentos constitucionales del Estado, replantea los mecanismos de funcionamiento del modelo imperante y recoge un conjunto de enfoques para construir una visión de país en colectivo.

La segunda década del Siglo XX, en un contexto de confrontación marcó el inicio de un periodo de búsqueda por encontrar la mejor manera de organizar un país que cumplía apenas 100 años de ser independiente.

Así, la Revolución Mexicana fue un movimiento armado, que costó muchas vidas y dejó una cicatriz en la historia, pero también, la Revolución Mexicana fue un movimiento de ideas que nos permite entender las banderas de sus precursores.

El sufragio efectivo, la no reelección, la Reforma Agraria, la educación pública, la salud pública, la justicia social, el nuevo orden constitucional, entre otros aspectos, son las notas que caracterizan la construcción ideológica cargada de nacionalismo de aquel periodo.

Recordar la lucha de nuestros héroes revolucionarios, es honrar su sacrificio.

No podemos entender el México actual sin reconocer el legado que nos deja la creación, el fortalecimiento y la consolidación de las instituciones, que hacen posible la realización de las aspiraciones de millones de mexicanas y mexicanos a lo largo de estos años.

A 104 años del inicio de aquella gesta, sin lugar a dudas que muchas cosas han cambiado para bien, pero indiscutiblemente, con toda proporción guardada, aún existen pendientes de desarrollo en muchos de los aspectos de la vida económica, política y social, sobre todo en el tema de la desigualdad y del acceso a la justicia.

México es un país que se encuentra en permanente construcción de su destino.

Y en ese proceso, es muy importante la coordinación de los Poderes del Estado, en un diálogo abierto y respetuoso de la diversidad ideológica.

Vivimos en un clima caracterizado por el reconocimiento a la pluralidad como valor que se traduce en resultados.

Con esta premisa como base, ha sido posible, a lo largo de las últimas décadas, la alternancia como expresión de que la transición es una vía y que en este proceso de construcción de acuerdos, es posible caminar y decidir juntos.

Hoy, los Poderes del Estado mexicano nos enfrentamos a problemáticas derivadas de fenómenos complejos. Sus integrantes sabemos que ninguna solución es viable con instituciones débiles.

Por ello, hoy más que nunca debemos de afrontar con unidad, desde el espacio de cada uno, con la mayor responsabilidad las tareas que nos conciernen en el marco de nuestras atribuciones. Junto a la responsabilidad del Estado está la expresión de lo social que, estoy seguro, que todos tenemos clara la importancia de escuchar y atender las voces representativas de las demandas ciudadanas.

En el año 2014, nuestra apuesta es por un país con desarrollo, por un México que avance en el combate a la pobreza y a la disminución de las desigualdades, con una mejor educación y con mayores oportunidades, sobre todo, para nuestras niñas, niños y jóvenes.

Durante la 62 Legislatura nuestro trabajo ha sido intenso, pero las diferencias entre las fuerzas políticas no han sido obstáculo para arribar a los acuerdos, ni para tomar decisiones que, estimamos, le convienen al país.

Porque desde nuestro punto de vista, esa es la mejor manera de atender las demandas de la gente por empleo y por seguridad. Trabajar para favorecer las condiciones que permitan satisfacer las aspiraciones, sueños y deseos de las personas.

Con todo ello, hay que decir con mucha claridad: nunca más la violencia debe ser el camino para resolver entre nosotros las diferencias, las demandas o las exigencias. Siempre debemos, y habrá la oportunidad para el diálogo y a la diferencia construir la ruta que mejor necesita nuestro país.

Porque está demostrado que las ideas propositivas, constructivas, solidarias, fraternas y coordinadas puestas en acción, también nos pueden llevar a la modificación del estado de cosas que nos satisfacen a una parte de la sociedad.

Por ello, en esta oportunidad como representantes de los Poderes de la Unión, refrendamos nuestro compromiso. Refrendo mi compromiso con México y acompañar todo esfuerzo que fortaleza a sus instituciones por el bien de nuestras hermanas y hermanos mexicanos.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Escuchemos las palabras del Senador Luis Miguel Gerónimo Barbosa, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

-SENADOR LUIS MIGUEL GERÓNIMO BARBOSA: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; señor General Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional; señor Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina; señoras y señores integrantes del Gabinete Legal del Poder Ejecutivo de la Unión:

El Senado de la República asiste a este acto conmemorativo del inicio de la Revolución Mexicana; este acto de los Tres Poderes de la Unión, del Ejecutivo, del Judicial y del Legislativo.

En esa condición nos encontramos acá, y el Comandante de las Fuerzas Armadas, el Presidente de la República, entregará ascensos y condecoraciones a integrantes de las Fuerzas Armadas del Ejército Mexicano y de la Armada Mexicana.

Este acto conmemorativo no es uno más, es aquél en el que debemos de recordar que la primera revolución social del Siglo XX, la mexicana, la primera revolución social en el mundo, se hizo con los colectivos, con los colectivos sociales, los del campo, los de las ciudades de entonces, todos los sectores se involucraron en ese gran movimiento social.

Lo encabezaron grandes mexicanas y mexicanos, pero es un movimiento social en el que se debe reconocer la participación de los colectivos, no sólo de los héroes. Si bien en el corazón y en el reconocimiento de todos, hay que hacer recuerdo de quienes de manera anónima entregaron su vida y formaron parte de ese gran movimiento social.

Hoy, esa revolución que generó un constitucionalismo, que con una gran contribución del Ejército llevó a la sociedad mexicana a largas décadas de estabilidad; ese es el valor y la participación del Ejército Mexicano en la construcción de nuestra Nación a partir de la revolución que se inicia en 1910.

Hoy, requerimos refrendar el pacto social y requerimos refrendar, toda la sociedad en su conjunto, lo que tendrá que ser la nueva etapa del constitucionalismo mexicano.

En las fuerzas políticas, en las instituciones, creemos en la paz. Estamos ciertos que sólo con la colaboración, de todas y de todos, vamos a seguir construyendo el destino de nuestro país.

Reconocemos los liderazgos, no tenemos dudas de los liderazgos del país. Debemos de apoyar los liderazgos, pero primero tenemos que apoyar las instituciones. Vamos con la participación de quienes nos involucramos en los órganos del Estado mexicano a dar cuenta de ello.

En México estamos por la construcción de una sociedad cada vez más igualitaria. Queremos garantizar el respeto absoluto a los derechos humanos. Queremos mejor acceso a la justicia; queremos construir un nuevo modelo de combate a la corrupción; queremos mexicanas y mexicanos con un destino cierto.

Se están dando los pasos adecuados. No tenemos duda de que estamos haciendo esfuerzos, todos, para ello. Por eso, estamos aquí, convencidos de que en un evento del Estado mexicano nuestra presencia contribuye.

Apostamos a la unidad nacional; apostamos a recuperar la credibilidad que la sociedad debe tener en el ejercicio del poder.

Debemos dar respuestas. El Estado mexicano debe de estar a la altura de su sociedad. Debe dar respuestas firmes; debe dar respuestas, de donde se vea que el ejercicio de la autoridad es un ejercicio democrático, es un ejercicio ajustado al estricto marco legal, y debe ser un ejercicio, como lo ha sido, de buena fe y para bien de todas y todos los mexicanos.

El Senado de la República felicita a quienes hoy reciben un ascenso y reconocimiento.

Felicita al General Secretario, por 50 años de servicio a su Patria, a su Nación.

La Lealtad del Ejército al Estado mexicano, a su sociedad; la lealtad de las Fuerzas Armadas, en su conjunto, de la Armada Mexicana, no están en duda.

El Senado reconoce el valor de ustedes.

El Senado se compromete con el destino de las instituciones.

El Senado se compromete con el destino de México.

Felicidades a todos ustedes.

El reconocimiento de nosotros, de uno de los órganos del Estado mexicano, al llevar a cabo este evento conmemorativo del inicio de la Revolución Mexicana.

Muchísimas gracias.

-MODERADORA: El Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hará uso de la palabra.

-MINISTRO JUAN SILVA MEZA: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Señor Diputado Silvano Aureoles Conejo, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; Senador Miguel Barbosa, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
Distinguidos miembros del presídium.

Señoras y señores:

Hoy, los tres Poderes de la Unión concurrimos en la Ceremonia Conmemorativa del 104 Aniversario del inicio de la Revolución Mexicana.

Lo hacemos en representación de nuestras instituciones, pero, también, a nombre de la sociedad de la que formamos parte, heredera de la gesta revolucionaria.

Debemos recordar que el primer producto de la Revolución de 1917 fue la generación de una sociedad ávida de encontrar respeto y civilidad entre todos sus miembros.

La celebración de hoy nos convoca, en tiempos que requieren refrendar nuestra unidad indeclinable, para mantener viva la paz y la armonía entre los mexicanos.

Celebremos la gesta de nuestros abuelos, pero, también, la posibilidad de reunirnos y dialogar acerca de lo que debemos de hacer, cada uno en el marco de nuestras competencias, atribuciones y responsabilidades, para mantener la paz, la vitalidad de los logros de la lucha armada.

El que ellos, nuestros mayores, hayan acudido a las armas, nos permite ahora a nosotros dialogar sin tener que buscarlas para zanjar diferencias.

Celebremos la Revolución como los beneficiarios directos del sacrificio de las generaciones anteriores, como una muestra de respeto hacia ellos. Necesitamos recordar y celebrar el pasado común que nos dio origen, el pasado que explica nuestra pertenencia a esta comunidad, formada desde entonces, en y para la libertad, para la paz, para la tranquilidad.

Necesitamos recordar que la Revolución nos dejó instituciones y leyes para evitar que la experiencia sangrienta que nos hizo nacer como Estado moderno, se vuelva a repetir.

Recordando a la Revolución, celebramos nuestra vida institucional, que es la única vida posible en sociedad.

Las revoluciones son consecuencia de procesos históricos y construcciones colectivas, muchas veces violentas. La nuestra no fue la excepción.

Nuestra Revolución produjo un cambio, una transformación social radical y profunda respecto del pasado inmediato, cargado de injusticia, de corrupción, de impunidad.

Los cambios revolucionarios significaron una ruptura del orden establecido, o al menos una discontinuidad evidente en la relación con el estado anterior de las cosas. La Revolución cambió dramáticamente a las instituciones políticas, económicas y sociales de México.

A partir de la Revolución, la vida histórica de nuestro pueblo comenzó de nuevo, se reinventó bajo reglas de convivencia que no existían.

La Revolución Mexicana surgió de una clara inconformidad social que modificó las formas y estructuras generales del país, pero la Nación pagó un costo altísimo por alcanzar su porvenir.

No lo olvidemos, hoy somos la concreción de una visión de futuro que a partir de sangre y muerte buscó y logró una patria en paz; una patria en la que sus miembros lograron vivir en respeto uno del otro, en armonía, dentro de la Constitución, dentro de las instituciones. Nuestra responsabilidad como generación es mantener vigente ese gran logro nacional.

Ahora, a más de 100 años de distancia, constatamos que la Revolución logró su objetivo, pues cambió nuestra trayectoria histórica. Por la Revolución somos diferentes, y la nuestra es una Nación mejor.

Señoras y señores:

La Revolución Mexicana tuvo un lado destructivo y doloroso, pero también una faceta promisoria, representó una mejora, una reconstitución, esa mejora que conocemos porque encarna en lo mejor de cada uno de los mexicanos, es lo que hoy, en tiempos turbulentos debe mantenernos unidos.

En nuestro caso, el gobierno constituido se limitó por la ley. La Revolución se convirtió en instituciones; dejó de ser revolución para transformarse en fundamento normativo del nuevo Estado. El Estado constituido se convirtió en Estado constitucional.

La ley fundamental, culminación del proceso revolucionario no concluyó con su expedición, sino que permanece y debe irse ajustando con el paso del tiempo para perder su esencia.

A la Constitución, esencia del movimiento revolucionario, todos le debemos respeto. Respetemos a la Constitución; respetemos la unidad esencial que nos proporciona y, así, podremos respetarnos a nosotros mismos.

Los cambios y transformaciones recientes a nuestra Constitución, nos obligan a tener muy presente el pasado por el bien del país, respetemos a la Constitución, respetemos el deber de civilidad, de honorabilidad que el régimen constitucional espera de todas y todos.

Logremos que esa exigencia, la del país de civilidad y respeto a la dignidad de la personas nos cubra a todas y todos.

En el Poder Judicial de la Federación estamos empeñados en estar a la altura de esa exigencia, trabajando cada día para ampliar el acceso a la justicia, para lograr que nuestros juzgadores promuevan y defiendan los derechos de las personas, no para que los restrinjan.

No olvidemos que la lucha armada tuvo como objetivo que todo mexicano pudiera realizar sus planes de vida en un ambiente de justicia y equidad, sin la intervención hostil de las autoridades, sin menoscabo de sus derechos y libertades.

El ejemplo para nosotros es esencial. Mantengamos lo edificado con tanto esfuerzo. Apostemos, sí, al orden que otros nos legaron. No al caos, no a la destrucción, no a la arbitrariedad, no a la violencia. Orden, seguridad y paz en la Constitución, en las instituciones.

El Poder Judicial de la Federación hará su parte como última línea de defensa de los derechos y libertades de los mexicanos. Reafirmamos el compromiso severo que se deriva nuestro origen revolucionario para propiciar certeza y seguridad jurídica y, con ello, paz y tranquilidad social.

Estemos unidos, cada uno en el ámbito de nuestras competencias, para rescatar los ideales revolucionarios, para dignificarlos, para reencauzar la trayectoria histórica de nuestro pueblo, para afianzar el respeto básico que nos explica como sociedad.

El respeto a nuestra Constitución y sus instituciones, a nuestra historia, a nuestra Nación. Ahí, podemos encontrar las soluciones.

Gracias.

-MODERADOR: Escuchemos las palabras que dirige el General de División Diplomado de Estado Mayor Germán Javier Jiménez Mendoza, Comandante de la 7ª Región Militar.

-GRAL. GERMÁN JAVIER JIMÉNEZ MENDOZA: Ciudadano Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas; Diputado Silvano Aureoles Conejo, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; senador Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional; Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina.

Respetables señoras y señores integrantes del Gabinete, y funcionarios del Gobierno de la República.

Doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe del Gobierno del Distrito Federal; distinguidos agregados militares, navales y aéreos a las Embajadas de países amigos; integrantes de las planas mayores de las Secretarías de Marina y de la Defensa Nacional.

Apreciables representantes de los medios de comunicación; damas y caballeros; distinguidas familias. Compañeros de armas, todos.

Muy buenos días.

Teniendo como marco este emblemático Campo Militar, constituye un privilegio expresar el sentir de soldados, marinos y pilotos, quienes en esta fecha tan especial tenemos el honor de recibir ascensos o condecoraciones de manos del Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

El día de hoy, que conmemoramos el 104 Aniversario del inicio del gran movimiento social de principios del Siglo XX, los mexicanos evocamos y rendimos homenaje a los héroes que lucharon, muchos de ellos, inclusive, ofrendando sus vidas en aras de alcanzar los ideales de igualdad, justicia y libertad.

La Revolución Mexicana, además de buscar anhelos sociales, también fue génesis de nuestro actual Ejército.

Organización armada de origen netamente popular, heredera de valores y grandes hazañas de fuerzas castrenses que nos dieron Patria y que nunca vacilaron en la defensa de su soberanía.

Organización armada que surgió ante la usurpación de la Primera Magistratura de la República, para restaurar el orden constitucional quebrantado y reconstruir a las instituciones.

Es por eso que en esta fecha emblemática para México y su Instituto Armado, honrando la abnegación y patriotismo de nuestro glorioso pasado, se otorgan condecoraciones de perseverancia y mérito deportivo, así como ascensos al grado inmediato a integrantes de las Fuerzas Armadas de mar, tierra y aire.

Con la condecoración de perseverancia se premia en todo el país a un total de 23 mil 978 efectivos, que han cumplido con dedicación de forma ininterrumpida 10 años o más en el servicio activo.

La condecoración al mérito deportivo es recompensa de 83 atletas militares que se han distinguido en diversas ramas del deporte.

Y el siempre anhelado ascenso, reflejo de responsabilidad y preparación constante, es otorgado a 14 mil 633 elementos.

Para todo soldado o marino, ser condecorado o lograr el ascenso representa recompensa, por una ardua e incesante labor militar, reconocimiento a quienes en su actuar diario ejercen las virtudes de honor, valor, lealtad, patriotismo, honradez y abnegación; estímulo a la vocación de servicio que se manifiesta por la constancia y preparación en el cumplimiento de nuestras misiones constitucionales.

Esos son los ideales que guían el espíritu de los que abrazamos la carrera de las armas. Arquetipos que conjuntan esfuerzos para contribuir en la consolidación de las metas nacionales que impulsa el ciudadano Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, para llevar a México a su máximo potencial.

Enhorabuena para todos los que hoy alcanzan un peldaño más en la carrera de las armas.

Señor Presidente:

Ante complejos escenarios, las grandes naciones se guían por la voluntad, la entereza y el liderazgo de sus gobernantes, cualidades que los hoy condecorados y ascendidos identificamos plenamente en usted.

Reconocemos y agradecemos la empatía con la gran familia militar. Su presencia en esta significativa ceremonia es la mejor muestra de ello.

Los ascensos que hoy se otorgan conforme a la legislación militar permitirán cubrir las vacantes existentes en las unidades, dependencias e instalaciones de las Fuerzas Armadas.

Y son, sin duda, aliento, impulso y motivación para que las mujeres y hombres que portamos con orgullo el uniforme de la República, sigamos cumpliendo nuestras misiones con ahínco, entrega, fervor patrio, para seguir cumpliéndole a la Nación.

Compañeros condecorados y ascendidos:

Este día de júbilo es propicio para reconocer muy merecidamente a nuestras familias y amigos. Su apoyo solidario, incondicional y permanente ha sido soporte fundamental para alcanzar estos logros.

Al igual que nuestra gran familia militar, el pueblo de México nos requiere y exige que seamos soldados, marinos y pilotos capaces, íntegros, con virtudes y amplios conocimientos, preparados para cumplir eficientemente las tareas que nos ordena la Constitución.

Mantengamos la confianza que nos han depositado. Sigamos siendo el ejemplo de conducta intachable, vínculo de unión y fortaleza.

Este solemne acto también es marco oportuno para refrendar los compromisos institucionales de todo militar.

Seamos cada día mejores, redoblemos esfuerzos en toda actividad que realicemos; demos lo mejor de nosotros mismos por México; refrendemos la incuestionable labor de servir a nuestros conciudadanos en toda la geografía nacional. Refrendemos la férrea vocación de servicio en cada misión que se nos asigne; refrendemos nuestra lealtad, honor y compromiso por las grandes causas de la Nación, por el bien de los mexicanos, porque para todo soldado de tierra, mar y aire la Patria es primero.

Muchas gracias.

(ENTREGA DE CONDECORACIONES)

-MODERADOR: Hace uso de la palabra el General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional.

-SECRETARIO SALVADOR CIENFUEGOS ZEPEDA: Ciudadano Enrique Peña Nieto, Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Ciudadanos Presidentes de las Mesas Directivas de las Cámaras de Diputados y de Senadores; ciudadano Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; ciudadano Almirante Secretario de Marina; respetables señoras y señores integrantes del Gabinete y funcionarios del Gobierno de la República.
Damas y caballeros; respetables familias que hoy nos acompañan; señores Generales en situación de retiro:

Gracias por su presencia. Compañeros de armas todos; representantes de los medios de comunicación:
Las mujeres y hombres que vestimos el uniforme de la Patria, agradecemos al señor Presidente de la República y a nuestros distinguidos acompañantes, el amable gesto de presidir y presenciar esta significativa ceremonia.

Hoy, este Campo Marte nos ha permitido atestiguar dos de los acontecimientos más significativos para los soldados de tierra, mar y aire: El recibir una condecoración y el ascender al grado inmediato.

Las leyes militares estipulan claramente ambos preceptos. Las condecoraciones incentivan el esfuerzo, los actos destacados, la tenacidad en el cumplimiento del deber. De ahí que en esta fecha se premian a selectos militares reconocidos por poseer dichas virtudes, otorgándoles condecoraciones de perseverancia por tiempo de servicios ininterrumpidos en el activo y al mérito deportivo por distinguirse en diversas disciplinas.

Por su parte, los ascensos reconocen la antigüedad en el grado, la buena conducta militar y civil, la buena salud y la capacidad física, así como la actitud y la aptitud profesional. Tienen claro fin en la orgánica militar, permiten que mediante exámenes de oposición, las jerarquías y los cargos se cubran con personas capaces, con méritos en base al desempeño

Ambos estímulos son piezas fundamentales en la columna vertebral de las Fuerzas Armadas, reflejan trayectoria, inducen a la preparación, elevan la moral, logran reconocimiento, fortalecen el sentimiento de lealtad a los compañeros, a las familias, a la sociedad, a las instituciones, a los gobiernos. En suma: lealtad a México.

Este año, en cumplimiento de las directivas de usted, señor Presidente, las cuotas de ascenso se incrementaron sustancialmente, dando respuesta a las necesidades de desarrollo institucional y a los consecuentes requerimientos de personal.

Instrucción suya que será tendencia en los próximos años para incrementar nuestra eficiencia operativa y administrativa con cuadros mejor preparados.

Recibir estos reconocimientos de manos del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, es motivo de distinción y de orgullo.

A los condecorados y ascendidos, particularmente a sus apreciables familias y a sus compañeros, mis más sinceras felicitaciones.

Enhorabuena.

Señor Presidente:

Con el ejemplo de responsabilidad y perseverancia de los hoy condecorados y ascendidos, quienes integramos la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea, le refrendamos nuestro compromiso de lealtad institucional, de continuar desempeñándonos con disciplina y honor, de seguir velando por el bienestar de la sociedad nacional.

Continuaremos cumpliendo con pasión y vocación las tareas torales de defensa exterior de la Federación y de seguridad interior que establece la Carta Magna.
Continuaremos cumpliéndole a la Patria, de día y de noche, en la totalidad de la vasta geografía de la República, en coordinación y cooperación con autoridades de los tres órdenes de Gobierno, hombro a hombro con la ciudadanía, apegando siempre nuestra conducta a las leyes con irrestricto respeto a los derechos humanos.

Lo haremos privilegiando el diálogo y la prudencia, actuando con firmeza y decisión cuando sea necesario.

Lo haremos de frente, sin ocultarnos; con el único interés de servir a la población, colocando a los ciudadanos en el centro de nuestro accionar. Siempre con plena observancia a las decisiones que el poder civil determine.

Amable auditorio, en el pasado, los mexicanos hemos enfrentado tiempos difíciles, circunstancias que fueron superadas mediante el diálogo, el consenso y la unidad de todos.

La historia nos muestra que en esas situaciones hay dos caminos: el de la desunión reflejado y marcado por la violencia, la intolerancia, la crítica infundada, el temor, esta vía sólo lleva al fracaso nacional, al atraso social, a la frustración, a la ingobernabilidad, a la inestabilidad, no soluciona problemas, sólo los agrava, genera rencores inconciliables, letargo económico y parálisis colectiva.

En momentos de desunión, es cuando la Patria ha sufrido sus mayores fracturas.

En cambio, el camino de la unión y del progreso muestra la necesidad de trabajar, día a día, para robustecer nuestra democracia y las instituciones, de dar cabida a la pluralidad de ideas y opiniones, de respetar la ley y el Estado de Derecho, de hacer converger objetivos para impulsar el desarrollo y la seguridad.

Este camino nos fortalece y nos conduce a forjar la Nación que anhelamos, aquella Nación vislumbrada por los héroes de la Independencia, y por los que iniciaron hace 104 años en esta fecha, el primer movimiento social del Siglo XX.

Una Nación próspera y segura, con bienestar, con mayores oportunidades de éxito, de ahí que todos, cada quien en su respectivo ámbito de actuación y de responsabilidad, debe aportar lo que le corresponde para que el país continúe su marcha con vigor y dinamismo.

El afán de mover y transformar a México, el sentimiento de superación, el anhelo de mejor vida social, se encuentra, sin duda, en cada connacional.

Todos somos mexicanos y todos buscamos mejores condiciones de vida. Por ello, es imperativo sumar voluntades y llevarlas al terreno de la práctica.

Necesitamos que la pluralidad y las diferentes visiones permitan el ascenso y desarrollo del país en lugar de ser obstáculos; permitan que alcancemos el proyecto de Nación que pretendemos para el Siglo XXI.

Dejemos de suponer, que los grandes retos que enfrentamos, como la inseguridad y el crimen organizado, son sólo culpa del Gobierno, esa actitud poco abona, son problemas de todos, y sólo juntos podremos vencerlos. Son problemas de Estado, no de Gobierno.

El principal baluarte de México es su gente y la principal fortaleza de los mexicanos es la unidad.

Bajo estas premisas, hago un llamado a unirnos, sociedad, gobiernos y Fuerzas Armadas para seguir el camino del progreso y llevar al país al sitio que merece.

Superemos esta encrucijada, generando los acuerdos y los consensos necesarios con voluntad, con visión, con determinación.

Ni la delincuencia ni cualquier otro antagonismo podrán jamás someter a la democracia.

Juntos, los mexicanos con ferviente amor por México somos más para superar cualquier obstáculo.

Unámonos para resolver los desafíos que enfrentamos, hagamos que el esfuerzo colectivo nos permita tener un mejor país.

Vale la pena esforzarnos por ello, lo vale por nuestras familias y por nuestro futuro.

Lo vale, indudablemente, por México.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)