-MODERADORA: Queda en uso de la palabra, la Comisionada Presidenta del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos, doctora Ximena Puente de la Mora.

-DRA. XIMENA PUENTE DE LA MORA: Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

Una vez más, nos reunimos con motivo de la amplia convocatoria que desde hace más de 10 años ha tenido la Semana Nacional de Transparencia; evento ya de larga duración, en el que debatimos y proponemos los temas de la agenda de transparencia, acceso a la información y datos personales de nuestro país.

A nombre de mis compañeras Comisionadas y Comisionados que conformamos el Pleno de este Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, saludo respetuosamente al Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto.

Saludo también al Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Senador Roberto Gil Zuarth, a quien agradezco la oportunidad de llevar a cabo la Semana Nacional de Transparencia en este importante e histórico recinto, donde se ha privilegiado el diálogo y el debate legislativo en nuestro país.

Asimismo, saludo al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Diputado Jesús Zambrano Grijalva; al licenciado Felipe Borrego Estrada, Consejero de la Judicatura Federal, en representación del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Saludo también, con respeto y mi reconocimiento por su compromiso con la transparencia, a mis compañeras Comisionadas y Comisionados del Pleno del INAI: Areli Cano Guadiana, Patricia Kurczyn Villalobos, Francisco Xavier Acuña Llamas, Óscar Guerra Ford, Eugenio Monterrey Chepov y Joel Salas Suárez.

Distinguidos miembros del presídium; comisionadas y comisionados de los organismos garantes de todo el país; representantes de las organizaciones de la sociedad civil; sujetos obligados; funcionarios; visitantes internacionales y miembros de la academia que hoy nos acompañan.

Sean todas y todos ustedes, bienvenidos.

Mucho se ha hablado en torno a la transparencia, pero hoy es oportuno referirla en un contexto más amplio. Lo que motivó la Reforma Constitucional de 2014 y el alcance que tiene hoy la Ley General de Transparencia, es propiciar un piso llano, que excluya diferencias al ejercicio igualitario y universal de un mismo derecho fundamental.

Pero el tema va más allá. La Reforma de Transparencia y la ejecución por parte de toda persona que reciba o ejerza recurso público, tiene que ser vista desde la óptica de una política de Estado. No es mero trámite administrativo, tampoco estafeta política. Se exige, y en eso estamos trabajando en el Sistema Nacional, las líneas generales de una política de transparencia, acceso a la información y datos personales como insumos indispensables y obligatorios para todo el país.

No puede pensarse en una política de Estado, si no se contextualiza en el marco de lo que hoy conocemos como las reformas estructurales.

El México de hoy, exige que la vista se vuelva hacia una democracia en términos de gobernanza, en estándares de calidad democrática; en democracia sustantiva.

Para ello, resulta de vital importancia una efectiva rendición de cuentas en tres vertientes: vertical, en cuanto a la relación representantes-electorado; horizontal, en torno a un esquema de pesos y contrapesos; y social, dentro de un escenario de transparencia.

Dos grandes pasos hemos dado en esta ruta: la Reforma Constitucional y la Ley General en la materia, pero aún falta camino por recorrer.

La Ley Federal de Transparencia, la Ley General de Archivos y la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de los Sujetos Obligados, así como contemplar el proceso de homologación de las leyes locales con la Ley General. No en vano se trata de una reforma estructural.

Para ello, contamos con el Sistema Nacional de Transparencia, ejemplo elocuente de un ejercicio de federalismo cooperativo que reúne a todos los organismos garantes del país, así como a la Auditoría Superior de la Federación, al Instituto Nacional de Estadística y Geografía y al Archivo General de la Nación.

En conjunto, generaremos políticas públicas transversales, o mejor dicho, políticas de Estado, que permitan crear los instrumentos, procedimientos y criterios que fortalezcan la rendición de cuentas del Estado mexicano.

Directrices que serán evaluadas y medibles para corregir y mejorar, si es el caso, así como proveer el acceso a la información para consolidar cultura de transparencia.

En síntesis, construir más y mejor ciudadanía; y más y mejor responsabilidad gubernamental.

Precisamente sobre esta responsabilidad, debemos recordar que hace un año México asumió la Presidencia de la Alianza para el Gobierno Abierto, el cual nos posiciona en un papel preponderante dentro de la comunidad internacional.

Compromiso de doble partida, dado que las acciones que realizamos al interior, tendrán que responder a las expectativas generadas tanto en la sociedad mexicana, como en el ámbito internacional.

México ha promovido los principios de Gobierno abierto con liderazgo y responsabilidad global, a partir de los cinco ejes prioritarios del Plan de Acción 2013-2015: gobierno centrado en ciudadanía, presupuesto abierto y participativo, datos abiertos, empoderamiento ciudadano y gobernanza de los recursos naturales.

Transparencia proactiva y gobierno abierto, como un ejercicio de acercamiento del Estado con la sociedad civil, para construir un proceso de compromiso, colaboración y corresponsabilidad permanente y sostenible entre ambos sectores; en los cuales, en clara referencia con Giovanni Sartori, la brecha de lo estatal y lo social se reconfigura.

Acorde con lo anterior, con la reciente aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, México participó por conducto del INAI en el evento de alto nivel, comprometiendo a las personas para el desarrollo sostenible, rendición de cuentas, transparencia y participación, donde se señalaron acciones concretas, pero contundentes, que están cambiando la realidad de nuestro país.

México está trabajando ya para el cumplimiento de la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030, para crear instituciones eficaces, responsables y transparentes en todos los niveles, y para lograr sociedades democráticas, pacíficas, pero, además, inclusivas.

Quiero aprovechar la oportunidad de expresar mi más amplio reconocimiento al ciudadano Presidente de la República y al Poder Legislativo, por impulsar esta reforma estructural en materia de transparencia y por el respaldo a la actuación de este Instituto, en el marco de una plena autonomía constitucional.

Amigas y amigos:

Renovemos nuestro compromiso con la transparencia y con México, aprovechando esta Semana Nacional como medio propicio para alinear esfuerzos, pero, también, para sumar voluntades.

Asumamos, todos, el compromiso de hacer que la transparencia y el acceso a la información sean una realidad en cada uno de los rincones del país.

Hagamos realidad, tal como sostiene Michelangelo Bovero, la idea de democracia como transparencia, como gobierno público en público.

Muchísimas gracias.

-MODERADOR: Sean tan amables de ocupar sus lugares para escuchar la intervención del Coordinador de la Red por la Rendición de Cuentas, doctor Mauricio Merino Huerta.

-DR. MAURICIO MERINO HUERTA: Señor Presidente de la República; distinguidos miembros del presídium; señoras y señores; amigos, colegas:

Aprecio mucho, de verdad, la invitación de los y las Comisionadas del INAI para participar en esta sesión de la ya habitual y muy esperada Semana Nacional de la Transparencia.

De todo corazón. Muchas gracias por esta oportunidad.

Tomando en cuenta la presencia del Jefe del Estado mexicano y de tan distinguidos representantes de los Poderes públicos del país, me gustaría usar estos minutos para llamar su atención en torno de tres ideas. Seré muy breve.

Primero. Tengo para mí que el mayor interés de los asistentes a estas conversaciones estará en la legislación aún pendiente en materia de transparencia y combate a la corrupción. Esas dos grandes reformas que son, en realidad, una y la misma cosa.

A muchos nos preocupa que alguien pretenda entenderlas por separado y, más todavía, nos preocupa que la legislación secundaria se haga de modo fragmentario; se haga sin una política pública, articulada y coherente, que cada quien corra con su ley hasta el extremo de que este propósito nacional se pierda en el camino.

La Ley Federal de Transparencia, la Ley General de Archivos, la Ley de Protección de Datos Personales, la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción, la Ley General de Responsabilidades, las leyes orgánicas por hacerse y el resto de las reformas que se deriven de ellas, pueden llegar a contradecirse y pueden llegar a anularse recíprocamente, si todo este esfuerzo legislativo por venir no queda entrelazado por una misma visión compartida del Estado mexicano en su conjunto.

Venimos de la fragmentación y de la ambigüedad institucionales en estas materias, y no queremos volver a ellas después de este larguísimo recorrido.

Pienso, junto con muchos otros colegas de esta causa, que los Poderes Ejecutivo y Legislativo pueden y deben ponerse de acuerdo en torno de esa política pública que garantizará la rendición de cuentas en México, y que sea sobre esa base, sobre la base de ese acuerdo previo, que se redacten las leyes que he mencionado y no al revés, ni sobre la marcha, ni sobre ocurrencias.

Ésta, en nuestra opinión, tiene que ser una tarea colectiva y muy bien orquestada.

Segundo. Por supuesto que durante la hechura de estas leyes, todavía puede haber regresiones, todavía hay un amplio riesgo de marcha atrás. Existe el riesgo de que la letra chiquita de la legislación secundaria anule la letra grande de la Constitución.

Por eso, es muy importante que los líderes de nuestra clase política comprendan que el esfuerzo que está en curso no es una respuesta coyuntural al reclamo pasajero de organizaciones sociales y de ciudadanos indignados, sino que más bien, en esta reforma, y lo digo con todo respeto, en esta reforma se están jugando su propio futuro y se están jugando su memoria.

En estos temas y en este momento, nadie tendría que ser más audaz para ir adelante, en comparación con cualquier otro lugar del mundo. Nadie tendría que ser más audaz que nuestra clase política. Nadie más tendría que asumir el liderazgo del combate a la corrupción.

Los malos momentos, como los que está viviendo México en estas materias, también suelen dar paso a las grandes oportunidades. Ésta es una gran oportunidad para nuestra clase política.

Termino con una tercera idea breve:

Coincido con el señor Presidente Peña Nieto, en que lo peor que le podría suceder al país en el futuro inmediato, se lo he escuchado varias veces, sería que el proyecto plural del país se viniera abajo, y que del desencanto y de la indignación sociales emergiera una alternativa política opuesta a la consolidación democrática, a la defensa de los derechos ya ganados.

Pero precisamente porque coincido con esa preocupación, creo que la única respuesta posible a este riesgo, es la dignificación de las instituciones políticas democráticas. Y la única vía disponible para dignificarlas, aquí y ahora, está en anular en serio, anular en serio y a fondo cualquier nuevo intento de opacidad y de corrupción en la vida pública de México. Ahí está la cadena causal, y la solución está en sus propias manos.

Muchas gracias por escucharme.

-MODERADORA: Escuchemos las palabras del Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Senador Roberto Gil Zuarth.

-SEN. ROBERTO GIL ZUARTH: Buenas tardes tengan todos ustedes.

Señor Presidente, licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Señora doctora Ximena Puente de la Mora, Comisionada Presidenta del Instituto; señoras y señores Comisionados; representantes de los Poderes Públicos del Estado mexicano.

Señoras y señores Legisladores: Diputados y Senadores.

Señoras y señores, amigos todos:

Bienvenidos a la recién restaurada Casona de Xicoténcatl, sede del Senado de la República y, durante esta semana, recinto de la transparencia.

Es innegable que la política pasa por tiempos difíciles. Según Latinobarómetro, el 34 por ciento de los ciudadanos de nuestro hemisferio ya no confía en la política.

Con razón, los ciudadanos han dejado de confiar y de creer que la política les es útil, que sirve para cambiar su realidad o mejorar sus condiciones de vida.

La política se ha vuelto sinónimo de privilegio, de conflicto, de abuso. Pocos nos describimos ya como políticos, si no es que estamos llegando al extremo de utilizar esa etiqueta como un insulto.

Pero en ocasiones, como en este evento, en este espacio de reflexión, la política se revela en toda su dimensión creativa y creadora. Porque, sin duda, la transparencia es un logro de la buena política; de la política que se propone objetivos y los procura a través del diálogo, la negociación, el acuerdo; de la política que no se detiene en el paso posible, sino que insiste en subir otros peldaños de la inacabable tarea de alcanzar lo deseable.

De la política digna en la que reconocemos la aportación del otro, la verdad y la razón del otro; y, por eso, compartimos y sentimos como propio el resultado.

Esa es la historia de la transparencia en México, el esfuerzo de la política, de los políticos y los no políticos, de las instituciones y de la sociedad por reconocer y hacer valer un derecho humano.

Hace poco más de 10 años, antes de 2003, era francamente imposible saber cómo funcionaba el Gobierno, cuánto y cómo se gastaba, cómo se tomaban las decisiones de política pública.

El ciudadano podía votar, asociarse con otros, expresar sus ideas y opiniones, pero no podía vigilar o supervisar el desempeño de sus gobiernos, de las autoridades que elegía.

Los gobiernos eran auténticas cajas de opacidad y los ciudadanos poco podían hacer para echar luz sobre los asuntos públicos.

Pero un buen día, decidimos hacer política para cambiar esa realidad. Empezamos con una ley federal que abrió el acceso a los ciudadanos a la información pública, y que obligó a las instituciones a generarla, a conservarla y ponerla a disposición de cualquier ciudadano.

La sociedad fijó la demanda, nos exigió atenderla, pensó y propuso modelos. Los políticos escuchamos y atendimos esa exigencia, y la política concretó un diseño institucional para reconocer y hacer efectivo ese derecho ciudadano.

Pero el círculo virtuoso de la política no concluyó ahí. Nos dimos cuenta después de que debíamos dar un paso más audaz. Nos dijimos, como sociedad, que el derecho legalmente ganado, no podía tener marcha atrás; que debíamos garantizar su máxima realización desde la Constitución.

En 2007, elevamos el derecho a la información a rango constitucional, hicimos una reforma al Artículo VI; fijamos los mínimos, ampliamos el espectro de protección, definimos la anatomía del aparato institucional, reescribimos el derecho para plasmar todo lo que hasta entonces ya habíamos aprendido.

A través de la política esculpimos en piedra lo que antes habíamos labrado en el tronco de la ley.

Luego advertimos que no habíamos logrado que todos los ciudadanos ejercieran por igual su derecho a saber, a conocer y a vigilar a sus gobiernos.

La realidad reveló que el derecho a la información se iba consolidando a distintas velocidades.

Las dependencias del Ejecutivo Federal llevaban una década entrenándose como sujetos obligados, incrementándose el número de solicitudes que atendían, tomando decisiones para abrir progresivamente el acceso a la información.

Al mismo tiempo, en muchos estados, este derecho en el mejor de los casos era simplemente derecho de papel. Leyes inservibles o infuncionales; institutos de transparencia locales sin independencia de facto, limitados en sus capacidades; órganos garantes, sí, pero de la opacidad, de la consigna de la opacidad.

Y de nueva cuenta hicimos política. La sociedad nos exigió y la pluralidad promovió un nuevo cambio normativo e institucional. Nos desatamos de la inercia y dimos un nuevo paso todos juntos.

Nunca antes en el proceso legislativo mexicano, académicos y organizaciones de la sociedad habían participado en el proceso mismo de la redacción de la ley.

Las fuerzas políticas nos encontramos a la mitad del pasillo para terminar con las excepcionalidades que diferenciaban entre ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, según su lugar de residencia o la jurisdicción de la información que era requerida.

Todos hicimos nuevamente política. Sí, todos. Porque la política no es la ocupación o profesión de unos cuantos, sino la actividad que acerca a los diferentes, para decidir juntos sobre lo común.

Tenemos, por supuesto, desafíos y pendientes. Hemos configurado el diseño institucional, pero nos falta aún que se convierta en realidad viva e intangible para todos.

Nos dimos plazos para implementar la nueva reforma constitucional. Debemos cumplir a cabalidad esos plazos, sin pretextos, ni excusas; cada uno en la responsabilidad que nos toca.

En la nuestra, desde el Senado, hacemos el compromiso de que este año legislativo cumpliremos con nuestras obligaciones y de que lo haremos bajo la lógica de Parlamento abierto con la que trabajamos la ley general.

Cumpliremos también aquellas determinaciones que amplían nuestras responsabilidades como sujetos obligados, en los plazos y condiciones que nosotros mismos pusimos en la ley.

No sólo en lo que respecta al uso de recursos públicos, sino de manera subrayada en los procesos deliberativos y de decisión que realizamos todos los días, como parte de nuestro trabajo.

Este año será determinante en la ampliación, evolución y fortalecimiento de la transparencia en nuestro país. Acataremos esas obligaciones con sentido de responsabilidad, pero sobre todo, con visión de Estado.

La transparencia, como decía, en nuestro país fue obra de la política. Pero también, como decía hace un momento Mauricio Merino, la transparencia es la mejor y la más leal aliada de la política.

No podemos negar que en nuestro país las rutinas de transparencia se siguen viendo con resistencia desde los sujetos obligados, como cargas burocráticas, como riesgos de ser exhibidos o ser cuestionados por parte de la sociedad.

Cuántas veces abrimos los medios de comunicación, nos encontramos una nota en la que revelan nuestros excesos, nuestros defectos, las acciones u omisiones, y optamos por el atrincheramiento defensivo; buscamos la letra pequeña de la ley para reservar o hacer confidencial lo que por definición es público; el formato de inexistencia para desalentar al peticionario, la respuesta obtusa y complicada para por lo menos ganar tiempo; el cobro de copias para disuadir el acceso o el recurso legal para, en una de esas, librarnos de la obligación concreta.

En nuestras actitudes, y por qué no decirlo, en nuestros miedos, se reproducen las tentaciones de opacidad.

Frente al desapego social por la política, quizás sea momento de ver a la transparencia en términos igualmente políticos, como la vía más eficaz para recuperar credibilidad, confianza y la legitimidad, ahí, donde la estemos perdiendo.

Recientemente aprendimos como sociedad que abrir un expediente al escrutinio puede servir para corregir la respuesta dada por el Estado, para abrir una nueva oportunidad para hacer justicia, para evitar la doble victimización.

El sentido político, que muy a menudo se aparta del sentido común, sugiere que la transparencia puede ser el instrumento para que nos reencontremos con el ciudadano que se ha alejado de la cosa pública y de sus instituciones.

No hay amenaza, sino oportunidad de legitimación cuando el ciudadano pueda actuar como contralor del Gobierno y cuando el ciudadano se involucre en los asuntos de la política.

Porque detrás de cada petición de información, detrás de cada acceso a las páginas o a las plataformas de transparencia, hay un ciudadano que está comprometiéndose con su país, que quiere participar en las decisiones, que está siendo parte de una comunidad y que quiere formar parte de las soluciones a los problemas de esa comunidad.

Esos ciudadanos no amenazan al Estado, sino que se vuelven parte esencial de él. Se involucran a través de este derecho en la política, hacen política con nosotros, pero también frente a nosotros, los políticos; se vuelven agentes de cambio a través de un canal institucional de participación política, en lugar de engrosar las filas del repudio estéril por enojo o por frustración.

La transparencia altera la relación de los gobernantes y de los gobernados, se detonan agendas y demandas sociales, se focalizan las exigencias sobre lo público. La transparencia, en suma, hace posible el ideal democrático del Gobierno de todos, por todos y para todos.

Los derechos son vigentes en la medida en la que hay instituciones para protegerlos. Los comisionados de este instituto tienen el deber de preservar esta institución.

Ustedes, señoras y señores Comisionados, son los garantes. A ustedes les toca fortalecer una institución para que nos trascienda, que sea inmune al paso del tiempo, a ustedes les toca defender a esta institución de quienes quieran achicarla, cuestionar su juicio o revertir los avances.

Con cada determinación, con cada voto, ustedes van apuntalando ese derecho; sus resoluciones deben ser apegadas a la ley, pero sobre todo, deben estar orientadas al sentido de bien, al sentido de justicia, a la responsabilidad republicana.

Cuiden que cada ciudadano regrese cuando se acerque con ustedes. Ese es, sin lugar a dudas, el mejor indicador de confianza de su gestión.

Cuando uno repasa conquistas como ésta, la de la Transparencia y muchas otras, siente orgullo por la política.

Frente a los enormes desafíos que tenemos como generación, la justicia, la desigualdad, el desarrollo responsable, debemos seguir la receta que funcionó en la expansión institucional de la transparencia: política útil, sensible, creativa, eficaz, colaborativa.

Nuestra generación está llamada a recuperar la dignidad de la política, generando respuestas a las expectativas y aspiraciones de las personas y de la sociedad, creando y transformando nuestras realidades sin conformarnos con lo poco o lo posible.

Así como hicimos con la transparencia, así como debemos seguir haciendo con la transparencia, debemos hacer política para transformar a México; y transformarlo de manera profunda. Porque la buena política se ocupa de construir instituciones funcionales y fuertes, para ofrecer futuros más promisorios, llenos de esperanza y de bien común. Instituciones a las que al paso de los años, podemos agradecer haber generado una alternativa a la tragedia, al dolor, a la desesperanza.

Instituciones que den orden y causa a la pluralidad, y que no den espacio a la irresponsabilidad o a las falsas e ilusorias salidas a nuestros problemas.

Instituciones que signifiquen un legado duradero de esta generación, de nuestra generación a las generaciones por venir.

Instituciones que nazcan de la política, que legitimen la buena política, que preserven el valor de la política. La política, que por cierto, nos tiene hoy aquí orgullosos de la transparencia y comprometidos con lo que nos falta aún por hacer.

Por su atención, muchísimas gracias.

-MODERADOR: Corresponde el uso de la palabra al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Diputado José de Jesús Zambrano Grijalva.

-DIP. JOSÉ DE JESÚS ZAMBRANO GRIJALVA: Gracias. Muy buenas tardes.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Señora Presidenta del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos; señores representantes de los Poderes de la Unión; señores gobernantes del Distrito Federal y del Estado de México; honorable presídium; amigas y amigos todos.

Me da mucho gusto estar en esta parte inaugural de la Semana Nacional de Transparencia.

Yo me permitiría compartir con ustedes algunas reflexiones en esta parte inicial, señalando que fuertemente asentada en un régimen de derecho, la democracia es la plataforma que sustenta la comunicación entre el Estado y los ciudadanos.

Y la institucionalidad democrática garantiza que las actividades sociales, privadas y públicas, se lleven a cabo con transparencia y certidumbre para todas y todos.

En un régimen democrático, el Estado no tiene márgenes ilimitados o libertades absolutas, sino que debe acotarse estrictamente a lo señalado por la ley, y debe respetar los derechos de los ciudadanos.

Dentro de estos derechos destaca, desde luego, el de la información y como consecuencia el de la transparencia. La información no se reduce a un ejercicio sano, o a su ejercicio sano, sino a una relación del ciudadano con el Estado, como garante éste último.

Sin transparencia, estamos convencidos, es difícil esperar una rendición de cuentas que tenga un sentido político significativo, que contribuya a la educación y participación ciudadanos.

Y es, también, al mismo tiempo, el mejor antídoto preventivo y activo contra la corrupción, forman parte indisoluble de un solo y mismo entramado.

Así, en las sociedades más avanzadas del mundo, la exigencia de hacer públicos los programas, acciones y el destino del gasto gubernamental se han convertido en elementos claves para consolidar y dar mayor certidumbre a la democracia, para que la sociedad crea firmemente en ella.

En este contexto, México ha emprendido el camino de la transparencia a través, como se ha señalado bien aquí, de reformas legislativas que fueron publicadas, recientemente, apenas el pasado 4 de mayo.

Y estas reformas son resultado del consenso entre actores públicos y sociales, y consideran, entre otras, la ampliación tanto del catálogo de sujetos de obligados, así como el establecimiento de medidas de apremio, lo que contribuye, entre muchos otros, uno de los avances o algunos de los avances más importantes.

Se trata, esta reforma, de un instrumento innovador que reconoce el valor de la información en las sociedades contemporáneas y coloca a nuestro país en un escenario y en una actitud de vanguardia.

Para su aplicación e instrumentación, lo que falta son acciones estratégicas y articuladas entre los poderes públicos y, desde luego, la sociedad.

Serán, comparto también lo que aquí se ha expresado, el Congreso de la Unión, las legislaturas de los estados y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, las que armonicen las leyes derivadas de esta reforma en la materia, en estrecha comunicación con la sociedad civil organizada, para poder estar a tono con el pulso que esta sociedad organizada nos reclama, como aquí bien lo ha dicho Mauricio Merino.

Al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos le corresponde expedir los lineamientos y estrategias necesarias para el ejercicio de las atribuciones contenidas en las leyes de la materia.

La parte institucional y procedimental deberán implementarse, consolidar el Sistema Nacional de Transparencia, integrar a la sociedad en los consejos y contar con un gobierno abierto, son nuestros principales retos. Y subrayo que es necesario que los actores institucionales principales, prediquemos con el ejemplo.

Reitero mi convicción y disposición, como Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, de que ésta, la Cámara de Diputados, esté abierta para atender toda solicitud de información que se requiera, para que actúe con transparencia plena, sin dar pie a ningún tipo de opacidades y alejada, desde luego, de cualquier conflicto de interés.

No basta con que los actores responsables de la transparencia y acceso a la información en México estén capacitados. Se requiere de manera esencial voluntad política, un esfuerzo permanente entre estos y los ciudadanos.

Sin voluntad política, y sin evitar yerros, no podemos asentar y presumir de una transparencia real frente al país, ni frente al mundo.

Que esta Sistema Nacional de Transparencia sea para el bien de México y de nuestra sociedad.

Felicidades.

Y muchas gracias.

-MODERADORA: Sean tan amables de ocupar sus lugares para escuchar al licenciado Felipe Borrego Estrada, Consejero de la Judicatura Federal y representante del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

-LIC. FELIPE BORREGO ESTRADA: Señor licenciado don Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; señores representantes del Poder Legislativo; señora Comisionada Presidenta; señores miembros del presídium; señoras y señores:

Acudo a este acto inaugural de la Semana Nacional de Transparencia en representación del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, Ministro Luis María Aguilar Morales, lo que trae implícito no sólo el honor de la representación, sino la responsabilidad de hacerlo a nombre de uno de los tres Poderes de la Unión.

La consolidación del Sistema Judicial Mexicano es la base para articular una democracia moderna. Es la piedra angular del régimen político. Permite que la seguridad jurídica y los derechos fundamentales sean tutelados por una legión de jueces y Magistrados imparciales, independientes, que cada día están más conscientes de lo grandioso de su labor, de su vocación, de su misión y compromiso con la sociedad.

Solía decir el viejo sabio italiano Norberto Bobbio que los regímenes totalitarios son opacos, y para que existiera un control de poder, éste debería ejercerse en público. Ideas que previamente habían sido auscultadas por el juez Brandeis, quien afirmó que el mejor desinfectante de los asuntos públicos es la luz del sol.

Los tres Poderes de la Unión, debemos transformar a la sociedad para que la transparencia y la rendición de cuentas no sea una obligación que nos imponga la ley, no sea una carga; sea una cultura, donde todos, poderes y sociedad vivamos con naturalidad la rendición de cuentas; y así nuestras acciones sean transparentes por convicción, no por obligación, sean como lo mandata la ética del servidor público: eventos y trámites normales naturales y simples.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha sido precursora en este tema, es el único Tribunal Constitucional del mundo, que transmite en vivo sin cortes y por televisión sus sesiones públicas, lo que incluso, se ha trasladado a las sesiones de los Tribunales Colegiados y Plenos de Circuito Especializados en competencia económica, radiodifusión y telecomunicaciones; las cuales por su importancia y trascendencia, también se transmiten en vivo a través de la página de Internet del Consejo de la Judicatura Federal.

Aportación importante, fue la decisión del Poder Legislativo en prever que las sesiones de los Tribunales Colegiados sean públicas.

Por lo mismo y de inmediato, el Poder Judicial de la Federación con el ánimo y la convicción de maximar este derecho, implementó que es obligatorio su videograbación y sin tener obligación legal, pero sí por aportar a la transparencia de las instituciones públicas, transmitir las que resulten importantes y trascendentes a la vida jurídica del país, vía página del propio Consejo.

El Poder Judicial busca que no sean compromisos la transparencia y la rendición de cuentas, por lo mismo ha dejado al escrutinio público el contenido de todas las resoluciones emitidas en los juicios y expedientes de su competencia y puedan ser consultados por cualquier persona a través del sitio público de la Judicatura Federal.

Es oportuno, con la honrosa presencia del señor Presidente, de los representantes de las Cámaras del Poder Legislativo y de la Comisionada Presidenta, informar y dar cuenta suscinta y breve, de lo que a la fecha ha realizado el Poder Judicial de la Federación.

Ya mencioné algunas acciones que en su contexto son importantes. Pero debo informar que la Corte y el Consejo emitieron acuerdos donde se alinearon las estructuras administrativas y funcionales conforme a las disposiciones de la ley. Se diseñó, además, un nuevo modelo de página dedicada exclusivamente a la transparencia, tematizando rubros que son importantes que la sociedad conozca.

A la fecha de las 53 obligaciones que debemos dar cumplimiento, llevamos un avance del 58 por ciento ya publicado en un periodo previo al término de la obligación legal.

Nuestro archivo institucional es uno de los mejores de México y América Latina, buscando conservar no sólo la documentación de hechos, sino la vivencia de lo que acontece y de lo que será la historia jurídica del país, y eso no es cualquier cosa.

Hace unos días, tuvimos el honor de celebrar una primera reunión con miembros del INAI, delineamos metas con etapas y actividades conjuntas de colaboración, y el compromiso para pronto firmar el convenio marco para las bases de una colaboración institucional y decisiva para avanzar juntos.

Buscamos en el Poder Judicial de la Federación ser, en esta época trascendente para el país, seguir y continuar siendo actores importantes sin buscar protagonismo.

Tener acciones de políticas públicas donde acompañados de la sociedad, las organizaciones civiles e invitando a las instituciones oficiales, participemos, cada uno, en el ámbito de nuestra responsabilidad, para caminar juntos y ser cada día un país más transparente, más sensible, más natural, que nos veamos todos como un libro abierto, rindiendo cuentas porque somos servidores, y nos gusta hacerlo. Pero, más aún, porque este país se lo merece.

El Poder Judicial de la Federación tiene entre sus prioridades y programas ser cada día más abierto, moderno, actual, transparente, no porque nos obligue la ley, son nuestras convicciones institucionales y las íntimas de sus miembros. Aspiramos a la ética de los máximos.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Enseguida, interviene el Gobernador del Estado de México y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, doctor Eruviel Ávila Villegas.

-GOBERNADOR ERUVIEL ÁVILA VILLEGAS: Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

Con el permiso del señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Agradezco en nombre de la Gobernadora, los Gobernadores, el Jefe de Gobierno; a la doctora Ximena Puente de la Mora, Comisionada Presidenta del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos, la convocatoria, la invitación para poder participar en este importante evento, de esta gran Semana de la Transparencia.

Saludo al anfitrión de este importante evento, al señor Senador y Presidente de la Mesa Directiva, Roberto Gil Zuarth; al Diputado Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano Grijalva; al señor licenciado Felipe Borrego Estrada, representante del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Agradezco la participación del doctor Mauricio Merino Huerta, Coordinador de la Red por la Rendición de Cuentas.

Señoras y señores, comisionadas, comisionados, señoras y señores, todos:

La transparencia y el derecho de acceso a la información, son pilares fundamentales de los gobiernos democráticos.

En 1990, sólo 13 países habían adoptado leyes nacionales sobre estas materias. Hoy, se reconocen más de 90 leyes en países del mundo, y hay otras 30 en estudio.

La tendencia nos dice que la apertura, la transparencia y la rendición de cuentas, son las herramientas anticorrupción más eficientes.

Un Gobierno Abierto que no tiene nada que esconder, cuenta con legitimidad, y una sociedad informada fortalece a un gobierno democrático.

En el caso de México, organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, y Transparencia Internacional, han reconocido las medidas de transparencia y anticorrupción implementadas por el Gobierno de la República, producto del gran consenso que se ha generado trabajando unidos la sociedad civil, legisladores, académicos, el Poder Ejecutivo y los poderes públicos de este país.

Hoy, el Jefe de Gobierno, la Gobernadora, los Gobernadores, que integramos la Conferencia Nacional de Gobernadores, queremos reconocer el trabajo que se ha hecho para poder concretar la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información de mayo de este año.

Transformó, como todos sabemos, el IFAI, a un instituto nacional más moderno y eficaz y se aprobaron 84 proyectos estratégicos con los que este instituto ejercerá sus nuevas funciones y atribuciones legales.

Los gobernantes locales reconocemos y apoyamos el Sistema Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales, así como el Sistema Nacional Anticorrupción, que busca coordinar y homologar las acciones y políticas en los tres órdenes de Gobierno, en la prevención, detección y sanción de actos de corrupción.

Esto constituye un nuevo andamiaje legal e institucional para transparentar todos los actos de Gobierno, así como prevenir, investigar, sancionar la corrupción y la impunidad.

Con ello, México se consolida como una Nación con un Gobierno Abierto, con un marco legal a la altura de países líderes en materia de transparencia y combate a la corrupción.

Es justo reconocer al Poder Legislativo, al Constituyente Permanente, a los académicos, a quienes desde la trinchera de la sociedad civil han trabajado para poder lograr este andamiaje y especialmente también reconocer por parte de la CONAGO la voluntad política y el impulso que el Presidente de México, el licenciado Enrique Peña Nieto, ha dado a este proyecto.

El reto ahora es hacer de estos instrumentos legales una realidad, una realidad nacional. Y para ello requerimos de la participación conjunta y coordinada de los diferentes niveles de Gobierno, de los diferentes Poderes Públicos, de la sociedad civil.

Por eso, Presidenta Ximena Puente, queremos agradecerle nos hayan invitado para poder participar activamente los gobiernos locales en lo que todavía falta mucho por hacer, en lo que falta por hacer en esta materia.

Es importante destacar que, cuando asumí esta honrosa responsabilidad, propuse impulsar una agenda común en materia de ética, transparencia y combate a la corrupción, en coordinación con las diferentes instancias, organismos autónomos, Gobierno de la República y hoy, en este marco de la Semana Nacional de Transparencia, formalmente le propongo a la Presidenta de este instituto autónomo la celebración de un convenio por parte de la Conferencia Nacional de Gobernadores, el Sistema Nacional de Transparencia, con tres objetivos muy concretos:

Primero. El poder recibir el apoyo, la asesoría, la asistencia, el acompañamiento de esta gran institución para que los gobernantes locales podamos ser promotores ante los Poderes Legislativos locales, para armonizar en tiempo y forma nuestros marcos jurídicos estatales con la Reforma Constitucional y la Ley General de Transparencia.

Y doctor Merino, sin letras chiquitas, todo que sea con letras grandes y que sea totalmente abierto; y hoy hago el compromiso, insisto, a nombre de la CONAGO para impulsar este tipo de acciones.

Segundo, Presidenta. Propiciar la participación de la sociedad civil en los respectivos estados, en la Ciudad de México en estos temas, así como invitar a investigadores, académicos, especialistas para que aporten su experiencia y su talento.

Tercero. Poder hacer causa común para gestionar ante las instancias correspondientes un Presupuesto de Egresos, tanto en el ámbito local y Federal para que los estados tengan contemplado, desde luego, este instituto también para fortalecer las acciones de transparencia y combate a la corrupción en las diferentes entidades.

Definitivamente las acciones que se tomen deberán ir acompañadas o tienen que ir acompañadas, también del apoyo en materia financiera.

Desde luego, esta es solo una propuesta, Presidenta, se podrá enriquecer con la iniciativa de diferentes instituciones de la sociedad civil y anticipadamente le agradeceré al doctor Mauricio Merino, su apoyo para poder acompañar también a la CONAGO en éstas y en otras acciones.

Amigas, amigos todos.

Señoras y señores:

Bajo esta premisa, como representante de la Conferencia Nacional de Gobernadores, reitero el compromiso de trabajar de la mano con el Gobierno de la República, con este instituto, con las diferentes instancias para consolidar gobiernos eficaces, transparentes, responsables, confiables; para consolidar gobiernos locales abiertos.

Refrendamos nuestro compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas, porque son dos herramientas fundamentales para elevar el nivel de confianza de los ciudadanos en su gobierno.

Y hago votos para que esta Semana de la Transparencia, se traduzca en más beneficios y poder todos desde nuestra trinchera, hacer la parte que nos corresponda en esta materia.

Muchísimas gracias.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)