-MODERADOR: Escucharemos la intervención del Secretario de Relaciones Exteriores, doctor José Antonio Meade Kuribreña.

-SECRETARIO JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA: Señor Presidente.

Amigas y amigos:

Son cinco siglos de construcción de una historia Iberoamericana. Casi un cuarto de siglo que algunas de sus hojas se escriben en las cumbres. La siguiente, la posibilidad de que en ella ponga su acento México de nuevo, después de 23 años, bajo la conducción del Presidente Enrique Peña Nieto.

Agradecemos mucho la presencia de todas ustedes.

Para el Gobierno de México es un honor celebrar esta Ceremonia de Traspaso de la Secretaría General Iberoamericana. Un gran honor, como lo prueba el hecho de que esta Ceremonia sea presidida por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Como saben, en cumplimiento de los mandatos de la Cumbre de Panamá, correspondió a México, como Secretaría Pro Témpore, conducir el proceso de consultas que culminó con la elección por unanimidad de la maestra Rebeca Grynspan, para encabezar la Secretaría General Iberoamericana.

Rebeca recibe el legado de don Enrique Iglesias, quien ha sido el alma de nuestra comunidad en los últimos ocho años.

Más allá de las cumbres iberoamericanas, más allá de la Secretaría General Iberoamericana, prácticamente no ha habido un espacio de construcción en la región de la que don Enrique no haya sido parte, ya por muchos lustros.

Todos nos hemos beneficiado de su personalidad comprometida y de su capacidad para la construcción y para el diálogo.

Todos los reconocimientos del Gobierno de México y personales a don Enrique por la entrega mostrada como Secretario General de nuestra Conferencia Iberoamericana.

Estamos muy complacidos de que la maestra Rebeca Grynspan, haya decidido aportar su experiencia en beneficio de la comunidad iberoamericana.

El apoyo unánime de los estados miembros a su elección es sin duda un reflejo del reconocimiento que genera su trayectoria.

México agradece muy sinceramente a todos los países iberoamericanos, su apoyo para llevar a buen término este proceso.

Rebeca enfrenta el reto de mantener vigente la Conferencia Iberoamericana, enfocando su quehacer en los temas que provean el mayor valor agregado y productos concretos de cooperación, en beneficio de todos los países que la conforman.

Para ello, el trabajo de la comisión encabezada por el Presidente Lagos, el propio Secretario Iglesias y la Embajadora Patricia Espinosa será de gran valor.

Hemos también integrado, señor Presidente, un comité directivo interno, a cuyos miembros, hoy agradezco mucho estén presenten hoy en este presídium.

Estará encargado este comité de coordinar diversas reuniones a nivel ministerial y técnico. Y en éstas trabajaremos los resultados concretos que adoptarán los mandatarios en la Cumbre de Veracruz.

Agradezco de manera muy puntual al Gobernador del Estado de Veracruz que será anfitrión en el puerto de esta Cumbre Iberoamericana.

Mostraremos un pequeño video a continuación que refleja el camino seguido desde el primer encuentro de Guadalajara en 1991, hasta el que habremos de celebrar en Veracruz a finales de este año.

En él podremos apreciar que nuestro espacio, es hoy, tan pertinente como lo ha sido en los últimos 23 años.

Nos acompaña en este evento, el ex Canciller Fernando Solana, arquitecto de ese primer espacio Iberoamericano. Y mucho se lo agradecemos.

Los invito a que reflexionemos juntos sobre nuestros logros como comunidad y a seguir trabajando unidos en el proceso de revitalización en curso ahora de la mano de Rebeca Grynspan.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Veremos enseguida la proyección del video Conferencia Iberoamericana México-Guadalajara 1991 a México-Veracruz 2014.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

-MODERADOR: Interviene a continuación el Secretario General Iberoamericano saliente, doctor Enrique Valentín Iglesias García.

-DR. ENRIQUE VALENTÍN IGLESIAS GARCÍA: Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Señoras y señores Secretarios de Estado.

Representantes del Cuerpo Diplomático.

Querida Rebeca.

Amigas y amigos todos.

Presidente:

Qué bueno es celebrar siempre eventos y pasos en favor de la unidad iberoamericana que están en su país. Yo lo digo después de circular por esta entrañable tierra por más de 40 años, de manera que tengo alguna autoridad, la que me dan los años, para decir que es así.

Siempre nos sentimos apoyados, respaldados y detrás de grandes iniciativas que procuran la unidad de América Latina y la unidad de Iberoamérica.

Como recordaba recientemente el señor Canciller y como lo recordaba, también, el video que acabamos de ver, hace 23 años nacía en este país, en Guadalajara, una iniciativa que era un sueño de tres grandes líderes: el Rey de España, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, don Carlos Salinas de Gortari, y el Presidente del Gobierno español, don Felipe González.

Ellos concibieron en aquel momento, un momento muy especial que se vivía en América, se habían terminado las aventuras militares, estábamos viviendo el resurgimiento de la democracia, se había terminado la década perdida; cómo no encontrar en 500 años de historia algo para profundizar lo que estábamos haciendo juntos.

Ese fue el gran sueño que tuvieron estos líderes, que a los pocos meses juntaron la voluntad de todos los países, estos 22 países que hoy forman a Iberoamérica.

Creo que en el sueño de aquellos líderes había un motivo muy especial, y era que estábamos en presencia de una vigorosa, vigoroso crecimiento de la economía de la Península Ibérica y, también, el resurgimiento de la economía en América Latina.

Por tanto, eso puesto en el escenario de tantos años de convivencia, debía servir de punto de apoyo para hacer más cosas juntos, y para defender la democracia, para defender los derechos humanos, para promover la economía; y, sobre todo, para descubrir un hecho que fue fundamental y que yo lo pude redescubrir aún más en estos hermosos años, ocho años que pasé al frente de la Secretaría.

Que, realmente, formamos una comunidad. En 23 años, 23 Cumbres, a la cual asistieron todos los países, a veces algunos gobiernos, algún Jefe de Estado no pudo hacerlo, pero la silla nunca estuvo vacía.

Y lo que es importante, Presidente, es que durante casi 15 años el único foro donde se juntaban todos los Jefes de Estado de América Latina y de Iberoamérica era en las Cumbres Iberoamericanas. Algo que tenemos como legítima satisfacción y orgullo.

Fuimos descubriendo, además, que había un campo importante; el campo importante de la economía comenzaba a descubrirse y hoy que estamos enfrentados a 650 millones de personas con un producto de siete trillones de dólares, ya estamos en frente a una realidad económica muy importante y explorar en lo que se puede hacer juntos para explotar esa masa y salir al mundo con mayor vigor es una cosa que legítimamente corresponde hacer.

Pero empezamos a descubrir algo más todavía, y empezamos a descubrir que realmente el factor que le da identidad a esta comunidad es un poco su historia, estos 500 años, 300 años del imperio colonial, las guerras dolorosas de la independencia que nos dieron lugar al nacimiento de 22 naciones, un siglo entero construyendo esas nacionalidades.

Y eso realmente nos dio algo así como hacer del gran mestizaje, que es la gran fuerza de Iberoamérica, ese mestizaje que comparte tantas cosas juntas, pero sobre todo una, las culturas, dos lenguas vinculantes y la capacidad de pensar, soñar y de alguna manera actuar juntos con ese factor de unidad que nos da algo que es muy importante, el haber sido capaces de construir a partir y con ese mestizaje una cultura propia, idéntica.

Nosotros hemos tenido en la Secretaría el gran privilegio de haber contado, primero, con el apoyo de las organizaciones que ya forman parte de la cooperación iberoamericana y cuatro organizaciones con muchos años de experiencia que se ocupan de la educación, de la juventud, de la cooperación jurídica, de la seguridad social.

Nos sumamos a todo ese esfuerzo para producir mayores cosas y poder poner adelante un esfuerzo de poder seguir construyendo el futuro.

Yo creo que en ese ejemplo, en esos hechos, lo que más me satisface al final de este periodo de gestión es que existimos, que hay una identidad propia que comparten, que recibe un apoyo de múltiples instituciones, hay muchas aquí presentes que nos han facilitado la vida, porque somos pequeños, hay que seguir siéndolo, pero hay que tener el apoyo de esa masa de instituciones que de alguna manera nos han hecho posible cumplir con tantos mandatos presentes.

Y hemos tenido una gran suerte, que al fin de mis dos mandatos, los gobiernos unánimemente han tenido el sentido común de poner al frente de los próximos años a una gran latinoamericana, para empezar una mujer, es importante que las mujeres tengan el papel que deben tener en todas las actividades y ésta es una de ellas.

Pero es importante haber traído también a una persona que viene de un país amante de la libertad, de la democracia, de derechos humanos, donde ha hecho su experiencia política.

Viene además de la CEPAL, de donde pudo orientar y dirigir una buena parte de los trabajos de la Comisión de América Latina.

Y viene también de Naciones Unidas. Esa magnífica institución, donde ella tiene responsabilidades tan importantes en los últimos años.

No tengo duda de que Rebeca va a hacer una gran gestión. Yo me siento muy satisfecho de que esté al frente de este buque en los años que vendrán.

Y le digo que aparte del cariño que le tengo como amigo, que allí donde pueda estar yo, sirviéndola en lo que ella quiera, sabe que la buena voluntad y la colaboración de este amigo no habrán de faltarle.

Que Dios la bendiga.

Y muchas felicidades.

-MODERADOR: Corresponde el uso de la palabra a la Secretaria General Iberoamericana entrante, maestra Rebeca Grynspan.

-MTRA. REBECA GRYNSPAN MAYUFIS: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador Constitucional del Estado de Veracruz; señor doctor don José Antonio Meade, Secretario de Relaciones Exteriores; maestra Rosario Robles, Secretaria de Desarrollo Social; doctora Mercedes Juan López, Secretaria de Salud; licenciado Alfonso Navarrete Prida; Secretario del Trabajo y Previsión Social.

Licenciado Julián Alonso Olivas Ugalde, Subsecretario de Responsabilidades Administrativas y Contrataciones Públicas; doctor Enrique Cabrero Mendoza, Director General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Querido ex Canciller Fernando Solana; Rosario Green; colegas de Naciones Unidas; amigos y amigas:

Sean mis primeras palabras de agradecimiento a los 22 gobiernos y naciones de la comunidad iberoamericana que me han honrado con la designación al cargo de Secretaria General Iberoamericana.

Me honra, muy especialmente, ser la primera mujer al frente de estas responsabilidades. Creo que se trata de otro hito en la larga trayectoria de las mujeres iberoamericanas hacia la igualdad de oportunidades y acceso a puestos de decisión y liderazgo.

Esta mesa, señor Presidente, es un buen reflejo de ello.

Un agradecimiento muy especial a mi país, Costa Rica, al que le debo tanto, y a México, en particular, a su persona, estimado Presidente, por su encomiable compromiso con Iberoamérica y con la Cumbre, a celebrarse este año en Veracruz.

Iba a cantar la canción de Agustín Lara, pero les voy a evitar ese daño, Presidente.

Y esta Cumbre en Veracruz augura ser realmente todo un éxito.

México es uno de los puntos de referencia del mundo ibero y Latinoamericano.

Ha sido siempre un defensor de este espacio, como ha sido, también, un firme y convencido defensor del multilateralismo y de las relaciones transatlánticas.

Es una coincidencia feliz que mi primera intervención como nueva Secretaria General tenga lugar aquí en México, país que llevo en lo más hondo de mis afectos y donde hace casi 25 años, como se ha dicho, se celebró la Primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Guadalajara.

Fue también un ilustre mexicano, Jorge Alberto Lozoya, quien dirigió por seis años el primer intento de institucionalidad Iberoamericana, la SECIB.

Y con su permiso, señor Presidente, permítame que yo me considere como una mexicana de adopción.

He vivido en este maravilloso país, con el cual mantengo vínculos profundos de amistad, muchos de ellos aquí presentes, así como familiares, ya que mi hijo se ha quedado en estas tierras, donde ha encontrado un hogar y una compañera mexicana maravillosa.

Le agradezco a mi nueva familia estar aquí en este día tan especial.

Mi agradecimiento y reconocimiento especial a Don Enrique Iglesias, el hombre de las dos orillas, hacedor de consensos y constructor de acuerdos, cuya gestión y liderazgo al frente de SEGIB durante estos ocho años y su labor al servicio de Latinoamérica, como ha dicho el Canciller, es reconocida por todos.

Por eso digo que no pienso sustituir a Enrique Iglesias. Pienso seguirlo.

Mi gestión estará inspirada en su visión y en su compromiso con esta comunidad.

El espacio Iberoamericano es la expresión de un sentimiento hondamente arraigado en nuestros pueblos y en nuestra gente a ambos lados del Atlántico.

Una comunidad con altos niveles de interconexión cultural, lingüística e histórica, que ha hecho de la convivencia un activo propio y una seña de identidad plural.

Una comunidad mestiza, como dijo don Enrique, que se sabe integrada por los tres grandes agentes, de los pueblos indígenas, ibéricos y afrodescendientes, enriquecidos por otros orígenes y credos que han venido a insertarse después en nuestras culturas.

No se trata, por tanto, de un espacio rígido, anclado en el pasado, sino de una identidad viva, que si bien refleja distintas circunstancias y experiencias históricas, es capaz de hacer contribuciones efectivas para el desarrollo y mejoramiento de nuestros pueblos, y a la vez ayudar, desde nuestra experiencia, a forjar visiones compartidas frente a los retos actuales en un mundo globalizado.

El Sistema de Cumbres Iberoamericanas coordinado por la SEGIB, y los números proyectos de cooperación surgidos a su amparo, son pues concreción política y materialización institucional, de una realidad preexistente y de un sentimiento de comunidad que las precede.

Porque el espacio iberoamericano no es un invento, es una realidad. Es una realidad, que existe más allá de afiliaciones políticas y de ubicaciones geográficas.

Nuestra comunidad de naciones expandida a ese espacio común, tiene con certeza una de las mayores identidades culturales e históricas de las presentes en la escena mundial.

Somos hoy, como decía anteriormente, el 10 por ciento de la población mundial, 650 millones de ciudadanos; que se conectan, además, con muchos más, hispano y lusohablantes en otros países; alrededor de 40 millones sólo en Estados Unidos de América, con los que compartimos, no sólo comunidades lingüísticas, sino que a través de ellas, también, visiones de mundo, sentimientos, valores y aspiraciones.

Es esta realidad la que ha venido a apoyar la institucionalidad iberoamericana, que no es sólo una institución, sino un sistema con cuatro organizaciones iberoamericanas, algunas de ellas aquí representadas hoy, que colaboran a construir este espacio.

Pero constatar que tenemos un pasado común y un presente en común no es suficiente. Es necesario imaginar juntos el futuro de manera consciente. Éste es el ejercicio al que nos reta la realidad, imaginar juntos el futuro de Iberoamérica, respondiendo a un escenario cambiante que nos obliga a reinventarnos.

Por eso, si bien construiremos sobre los logros, será ésta, fundamentalmente, una época de cambio.

El último cuarto de siglo ha visto transformaciones impresionantes en todos los campos del quehacer humano, especialmente, en términos de la interdependencia.

Pero este fortalecimiento de lo global se ha visto acompañado, al mismo tiempo, de una nueva forma de regionalismo que busca un espacio de identidad. Ambos fenómenos nos deben inspirar, precisamente, a fortalecer, por un lado, la integración regional; y, por otro lado, lo interregional.

Porque como dice Amartya Sen, lo que queremos es construir identidades plurales, no excluyentes.

Surge así lo iberoamericano de manera natural en la construcción de un mundo mejor, en el cual, lo regional conecta, no divide.

Lo iberoamericano no debe competir, sino sumar. Es un proyecto en construcción, que no es unilateral, ni hegemónico, ni jerárquico, sino plural y que debe tender al encuentro.

También debemos reconocer los importantes cambios que se han dado en los países de América Latina y en los de la Península Ibérica. La fisonomía de nuestros países ha cambiado de manera dramática.

América Latina no sólo ha mostrado un periodo de crecimiento y una gran fortaleza frente a la crisis financiera y económica del mundo, sino que ha sido la única región del mundo que en este periodo ha logrado reducir también la desigualdad y construir, como dice CELAC, una zona de paz.

Estos avances han reducido las asimetrías que existían entre la península ibérica y América Latina en los 90 y, por lo tanto, llaman a relaciones de cooperación más horizontales para compartir aprendizajes y experiencias que fluyen hacia ambos lados del océano y al interior de la región, a través de un dinamismo creciente de la cooperación Sur-Sur.

En este sentido, creo en nuestras posibilidades y posibles campos de acción, como países de renta media decididos a seguir avanzando hacia un crecimiento más sostenible e incluyente.

Ello requerirá políticas sociales de segunda generación que permitan compartir no sólo las desigualdades de ingreso, sino también las desigualdades horizontales, aquellas que en nuestro continente siguen teniendo rostro femenino, joven, indígena y afrodescendiente.

Porque la desigualdad erosiona la democracia, afecta el crecimiento económico y al sentido de pertenencia de los ciudadanos y, en definitiva, al desarrollo humano de nuestros pueblos.

Por eso pondré especial atención a los programas de juventud y de género, y de los jóvenes y mujeres indígenas y afrodescendientes, al reto de la educación de calidad, un tema que usted, señor Presidente, le ha dado tanta importancia en su mandato y con el cual nos sentimos tan identificados.

El reto de la innovación científica y tecnológica, y del sector cultural, como fundamento de identidad, pero también como generadora de empleo y riqueza.

La cultura, por tanto, entendida como elemento plural de transformación, de desarrollo y de progreso.

Al exterior de nuestros países debemos contribuir a una gobernanza mundial más justa, más equitativa, más estable y más sostenible.

Debemos proyectar nuestra voz iberoamericana a los procesos de debate global con especial atención a la definición de la Agenda de Desarrollo Post 2015.

Señoras y señores.

Señor Presidente:

Hemos construido desde Guadalajara, hace 23 años, un espacio de concertación y de cooperación horizontal para el desarrollo.

Ahora, y con la vista puesta en Veracruz, debemos trabajar en la renovación, en mejorar nuestros mecanismos de trabajo y de diálogo; hacer más operativos nuestros métodos y nuestras decisiones; lineamientos que ya se visualizan en el documento de reflexión sobre el futuro de las cumbres que nos deja de legado don Enrique, junto a Ricardo Lagos y a Patricia Espinosa, y que fue discutido en la Cumbre de Panamá en octubre pasado.

En este sentido, me he propuesto comenzar mi mandato visitando cada uno de los países que conforman la comunidad iberoamericana, para escuchar de sus representantes políticos, sus expectativas y sus ideas sobre el proyecto iberoamericano.

Quiero empezar desde ya a trabajar en nuestra agenda común para los próximos años; darle nuevo impulso a los espacios que nos son propios, en lo social, en lo económico y en lo cultural; y caminar hacia un horizonte de futuro y de progreso compartido. Un camino de ciudadanía, de igualdad, de inclusión y desarrollo.

Termino citando a Galeano: La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos, y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, para qué sirve la utopía. Para eso. Sirve para caminar.

Ese es mi compromiso hoy con ustedes, en este camino que hoy emprendemos juntos.

Gracias, señor Presidente.

Y gracias Iberoamericana, por esta oportunidad.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)