-MODERADORA: Queda en uso de la palabra el Director General del Instituto Politécnico Nacional, doctor Enrique Fernández Fassnacht.

-DR. ENRIQUE FERNÁNDEZ FASSNACHT: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Maestro Aurelio Nuño Mayer, Secretario de Educación Pública; honorables miembros del presídium; distinguidos invitados especiales; compañeros politécnicos; señoras y señores:

Cada mexicano tiene una forma de querer a México, y una manera de querer al Politécnico.

Usted, señor Presidente, no sólo por sus antecedentes familiares, sino por sus hechos, ha demostrado que quiere entrañablemente al Instituto Politécnico Nacional. Cuatro años de trato respetuoso y distinguido, cuatro años de sana cercanía con nuestra comunidad politécnica.

De la misma manera, señor Secretario, Aurelio Nuño Mayer, se debe reconocer su interés personal y de todos los días, incluyendo fines de semana y vacaciones, sobre el funcionamiento académico y administrativo del Instituto.

En esas conversaciones telefónicas o reuniones personales, siempre nos ha señalado que, si le va bien al Politécnico, le va bien a la educación pública y le va bien a México.

La demostración más contundente del afecto del Gobierno Federal al Instituto, se dio con la suscripción de los ya históricos Acuerdos de El Queso, en diciembre de 2014. Estuve en el nacimiento de esos acuerdos, y he estado 18 meses en su instrumentación.

Esos ocho acuerdos de voluntades es el fruto de la confrontación y conciliación de dos formas de querer al Politécnico Nacional; la pasión sentida y encendida de la Asamblea General Politécnica y el cariño añejo y reposado del Gobierno Federal.

Quizá uno más inmenso, quizá otro más intenso, pero ninguno mejor o peor; ambos con el mismo valor.

Ocho grandes acuerdos traducidos en 30 compromisos para las autoridades del Instituto y 18 para el Gobierno Federal, que estamos cumpliendo cabal y puntualmente.

Si a ello agregamos la reciente instrucción del lunes girada por usted, señor Presidente, y atendida oportunamente el mismo día por el señor Secretario de Educación Pública, en el sentido de ratificar la voluntad del Ejecutivo de cumplir los ocho acuerdos y de reconocer a la Asamblea General Politécnica como interlocutora en su instrumentación, nadie tendría razón fundada para dudar o regatear el aprecio y el interés de su Gobierno por nuestro Instituto Politécnico Nacional.

Los Acuerdos de El Queso son el punto de partida, y el Congreso Nacional Politécnico será el punto de encuentro de la comunidad politécnica para vernos, reconocernos, hablarnos, escucharnos y hermanarnos aún más; son la plataforma desde la cual se lanzará la renovación integral del Politécnico.

Pero lo queremos hacer nosotros; dicho mejor, lo queremos hacer nosotros solos, sin intromisiones ni injerencias externas, sin obligar inclusiones ni forzar exclusiones internas.

La Convención Politécnica General; amplia, democrática, tolerante e incluyente, con participación personal, libre, voluntaria y sin censura.

Un evento politécnico que se convierta en acontecimiento nacional, un encuentro académico de vanguardia, que trascienda fronteras, un ejercicio democrático del cual se sientan orgullosos, usted señor Presidente, usted señor Secretario de Educación Pública, todos los politécnicos y al final todos los mexicanos.

Por ese motivo, vamos a garantizar la participación de todos los politécnicos, porque buscamos que la gran diversidad de opiniones que conviven en el Instituto puedan plasmarse en ese espacio de diálogo y que la suma de ideas nos permita concretar las transformaciones necesarias para que el IPN siga estando a la altura de las expectativas de la sociedad mexicana.

Queremos consolidar nuestro liderazgo educativo para atender las causas más urgentes de México. Sólo a nosotros, nos corresponde imaginar y construir la institución que queremos para los años por venir.

Ninguna interferencia podrá distraernos. Venceremos las resistencias y, con tolerancia y respeto, superaremos nuestras diferencias.

Tengan la completa certeza que actuaremos con total independencia, y que en este proceso pondremos siempre por delante los intereses de la Nación.

Para ello, me he fijado la ambiciosa tarea de unificar todas las formas de querer al Politécnico, de sumar y multiplicar todos los afectos, diálogo y unidad, unidad a través del diálogo.

Puedo asegurarles, sin ingenuidad ni arrogancia, que vamos bien. El país observa que el gigante educativo se mueve, pero debemos advertir que su piel sigue sensible. Es piel mexicana de estudiantes y trabajadores con una amplia y clara consciencia social.

Es la sensibilidad de una comunidad atenta y bien informada. Es ciudadanía dinámica y efervescente, siempre dispuesta a apoyar todas las buenas causas, pero también dispuesta a reaccionar ante las amenazas.

Con la implementación de los 10 Ejes del Plan de Desarrollo Institucional, a partir del mes de enero de 2016, algunos cambios en el Instituto empezaron a cobrar notoriedad, especialmente los relacionados con la democratización de los procesos de elección y designación de autoridades, los relativos a medidas estrictas de control del ejercicio presupuestal, los orientados a los ajustes en las licencias, comisiones y permisos, así como los vinculados a la racionalización y simplificación administrativa, con estrictas medidas de austeridad.

Entre los meses de marzo y abril, el Eje 1, relativo a la gestión del movimiento de 2014, marchaba sobre rieles y empezó a incrementar considerablemente su velocidad.

Pero nuestro Instituto, aparte de grandioso, es grande, y algunos eslabones de la cadena empezaron a resentir una mayor presión, que era necesario recalibrar.

Así, entramos en un paréntesis, en una especie de tregua para sincronizarnos. Ha sido un proceso duro y aleccionador para todos, en el que ha quedado claro que el Congreso Nacional Politécnico no es un fin en sí mismo, sino el medio y el mecanismo ideal para llegar a nuestro objetivo: la renovación integral del Politécnico, producida y patentada por los politécnicos.

A ella llegaremos sin prisa, pero sin pausa.

Hay demasiados intereses en juego y muchos actores en el escenario. Demasiadas voces que aconsejan, exigen y critican. Bienvenidas todas.

La conducción del Instituto es mi obligación principal como representante legal.

Por eso, he optado y seguiré apostando por el diálogo; 40 reuniones y 160 horas de diálogo con la Asamblea General Politécnica así lo confirman; 11 sesiones y más de 62 horas de diálogo para atender los pliegos petitorios de las unidades académicas así lo demuestran.

Diálogo que sigue construyendo y ampliando los puentes de comunicación; diálogo respetuoso con límites, diálogo con el acompañamiento de los órganos colegiados, diálogo con el interlocutor autorizado: la Asamblea General Politécnica.

Honraré la palabra empeñada y la firma del Gobierno Federal, inhibiré a quienes intentan demostrar que la educación pública y gratuita no es opción para el futuro.

Solicito a quienes se opongan al cumplimiento de los acuerdos del Gobierno Federal que cambien de parecer. A los indecisos e indiferentes, los invito a dejar a un lado la apatía y a participar activamente en este proceso. A la mayoría silenciosa, la exhorto a que se informe y se involucre.

De esta coyuntura tan especial, como Director General de esta gran Institución, hago el más respetuoso de los llamados a apoyar la realización del Congreso Nacional Politécnico.

Participemos todos en esta convención pacífica y ordenada. Permitamos y fomentemos que el Instituto hable y se exprese libremente, a través de los integrantes de su comunidad.

En sus 80 años, el Politécnico tiene la palabra.

Es hora de repensarnos profundamente y de priorizar los intereses institucionales por sobre los personales, para lograr una ansiada renovación integral del Politécnico.

Estoy seguro que comparten conmigo esta visión, y que habrán de promover el respeto a las importantes decisiones que los politécnicos asumamos de cara a la construcción de nuestro futuro.

A todos aquellos que han contribuido con su esfuerzo en la construcción de esta única y magnífica oportunidad, a usted señor Presidente, a usted señor Secretario, a todos los aquí presentes, y a nuestra comunidad politécnica, respetuosamente les pido que nos sigan acompañando en este enorme privilegio de continuar poniendo la Técnica al Servicio de la Patria.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Escuchemos la intervención del maestro Aurelio Nuño Mayer, Secretario de Educación Pública.

-SECRETARIO AURELIO NUÑO MAYER: Muy buenas tardes.

Con su permiso señor Presidente de la República.

Señor Director del Instituto Politécnico Nacional, doctor Enrique Fernández Fassnacht; saludo, también, con mucho gusto, al líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, al maestro Juan Díaz de la Torre, que nos acompaña el día de hoy, aquí.

Doctor Mayagoitia:

Muchas gracias por estar hoy aquí, con nosotros.

Saludo, también, al señor Director de la Comisión Federal de Electricidad; al Jefe de la Oficina de la Presidencia; a todos quienes nos acompañan en el presídium.

Saludo a los ex directores del Instituto Politécnico Nacional, aquí presentes; por supuesto, también, a los representantes de los trabajadores que se encuentran hoy aquí, con nosotros.

A los académicos, a los maestros, a los alumnos, a todos los galardonados, a los ex alumnos que nos acompañan el día de hoy, Legisladores que también están con nosotros.

A todos, bienvenidos.

Quiero iniciar mi mensaje, dirigiéndome a los galardonados que hoy reciben la Presea Lázaro Cárdenas; el reconocimiento más alto que otorga el Instituto Politécnico Nacional.

Se trata de alumnos, maestros, investigadores, ex directores y egresados que han sobresalido por su talento y por su compromiso.

Ustedes son motivo de orgullo para todos los mexicanos; representan la excelencia que caracteriza a una comunidad propositiva e innovadora, que siempre ha acompañado las grandes transformaciones de nuestro país.

Muchas felicidades a todos ustedes.

Es para mí un gran gusto y un honor, señor Presidente, poderlo acompañar en esta fecha tan significativa, en la que como cada año reconocemos a una de las instituciones más importantes para el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro de México: el Instituto Politécnico Nacional.

La celebración que nos convoca el día de hoy, es particularmente importante; 2016 marca el aniversario número 80 de esta gran institución.

Hoy, quiero invitarlos a volver la vista atrás, hacia el México de los años 30. En aquel entonces, nuestro país contaba con poco más de 16 millones de habitantes, 70 por ciento de la población trabajaba en el campo, prácticamente, el 60 por ciento era analfabeta y únicamente el 14 por ciento trabajaba en la industria.

Fue en ese contexto que el Presidente Lázaro Cárdenas fundó al Instituto Politécnico Nacional, el 1º de enero de 1936, convencido de la necesidad impostergable de preparar a los mexicanos para poder detonar la modernización y un desarrollo igualitario de todo el país.

En aquel primer año, el Poli estaba conformado por apenas 16 escuelas, poco más de 10 mil estudiantes y casi 700 maestros.

Hoy, 80 años después, cuenta con 100 unidades de Educación Media Superior y Superior en gran parte del país, casi 200 mil estudiantes y más de 16 mil docentes e investigadores.

Pero la evolución no sólo ha sido numérica.

A lo largo de estas ocho décadas, la comunidad politécnica se ha entregado en cuerpo y alma a la misión consagrada en el 1er Artículo de su Ley Orgánica, que cito textualmente: Consolidar, a través de la educación, la independencia económica, científica, tecnológica, cultural y política, para alcanzar el progreso social de la Nación.

El México que hoy tenemos, no puede entenderse sin el legado de las mujeres y hombres que han estudiado, enseñado e investigado en esta noble institución.

Al Poli debemos, en buena medida, la conectividad carretera del país, su electrificación, la disponibilidad de sistemas de irrigación para el campo, la modernización de procesos industriales, el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, el saneamiento de suelos contaminados, entre otras muchas contribuciones en todos los ámbitos del conocimiento.

En sus aulas se han formado miles de especialistas reconocidos en todo el mundo, como los inventores Guillermo González Camarena y Juan Celada o el neuroquímico Guillermo Massieu y el bacteriólogo Jorge Cerbón, entre muchos otros investigadores, maestros y alumnos muy distinguidos de esta institución.

Pero el día de hoy, de manera muy particular, quiero reconocer a los jóvenes estudiantes del Instituto Politécnico Nacional.

Todos los días nos enorgullecen con sus triunfos, por ejemplo, en diversos concursos internacionales de robótica, de matemáticas o de física, además de que nos sorprenden y nunca nos dejan de sorprender con descubrimientos innovadores que pueden contribuir a que la sociedad mexicana pueda vivir mucho mejor.

Todos ustedes; estudiantes, jóvenes destacados del Instituto Politécnico Nacional; comienzan una vida y empiezan a destacar en su campo de estudios, y estoy seguro que, en un futuro no muy lejano, se convertirán en los nuevos líderes y referentes del desarrollo científico, académico, intelectual y, por supuesto también, político y empresarial del país.

Señor Presidente:

Como usted me lo ha instruido, con absoluto respeto a las decisiones internas del Instituto Politécnico Nacional, la Secretaría de Educación Pública estará muy cerca para poder seguir apoyando el proceso de fortalecimiento y de engrandecimiento de esta gran institución.

Señor Director.

Toda la comunidad: estudiantes, maestros, trabajadores, investigadores:

Cuenten con que en el Secretario de Educación tienen a un gran aliado.

Un gran aliado que, reitero, con el respeto a la vida interna del Instituto Politécnico, estará muy cerca para que podamos seguir trabajando hombro con hombro y codo con codo, para hacer del Instituto Politécnico Nacional, como lo es ya, una de las mejores instituciones de este país, y que pueda tener 80 y muchos años más destinados al progreso y al servicio del pueblo de México.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Enseguida, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; el Secretario de Educación Pública; el Director General del Instituto Politécnico Nacional y el Presidente del Consejo General Sindical del SNTE, harán entrega de la Presea Lázaro Cárdenas 2016.

(ENTREGA DE PRESEA)

-MODERADORA: Enseguida, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; el Secretario de Educación; el Director General del Instituto Politécnico Nacional, el Presidente del Consejo General Sindical del SNTE y la Directora General del Servicio Postal Mexicano, procederán a la Cancelación de la Estampilla Postal Conmemorativa al 80 Aniversario del Instituto Politécnico Nacional.

(CANCELACIÓN DE TIMBRE POSTAL)

-MODERADOR: Interviene enseguida, la galardonada Maestra en Ciencias, Ingrid Yadibel Cuevas Zúñiga, de la Escuela Superior de Comercio y Administración, Unidad Santo Tomás.

-MTRA. YADIBEL CUEVAS ZÚÑIGA: Buenas tardes.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Maestro Aurelio Nuño Mayer, titular de la Secretaría de Educación Pública; doctor Enrique Fernández Fassnacht, Director General del Instituto Politécnico Nacional.

Honorables miembros del presídium; comunidad politécnica; amigos y público en general.

En el marco del 80 Aniversario del Instituto Politécnico Nacional, en el que celebramos ser una institución pública educativa incluyente, de prestigio internacional y nacional, por su calidad e impacto social, y su contribución al desarrollo económico y social de la Nación, a través de la formación integral de personas competentes, de la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación, asistimos con orgullo a recibir la Presea Lázaro Cárdenas, la máxima distinción que ofrece el Instituto a los más destacados miembros de su comunidad.

En un mundo globalizado, donde la integración económica impacta la competitividad de las naciones, los países desarrollados han apostado por invertir más recursos para generar mayor calidad en la educación como soporte para la innovación.

Como resultado, se ha demostrado que la educación contribuye a la mejora de la calidad de vida de la sociedad, a través de la reducción de la pobreza, la promoción de la igualdad de género, la creación de mayores y mejores empleos, la generación de soluciones ambientales y el incremento de sus innovaciones. Por ello, estos países tienen un mayor crecimiento y desarrollo económico.

No obstante, en México se requiere avanzar en el desarrollo de un sistema educativo incluyente y de calidad, debido al rezago histórico que existe en esta materia.

Aunque las tasas de matriculación en Educación Media Superior y Superior y el porcentaje de población que ha alcanzado dichos niveles educativos ha aumentado, los niveles aún son bajos comparados con otros países, y la deserción de estudiantes sigue siendo alta.

En este sentido, nos llena de satisfacción ser una comunidad que se esfuerza día a día para ser mejores personas y profesionistas. El camino no ha sido fácil, pues nos hemos enfrentado a numerosos retos y desafíos, pero nunca hemos estado solos, siempre nos han acompañado aquellas personas que nos impulsan a llegar a nuestra meta y que también merecen ser reconocidos: nuestra familia, profesores, asesores, investigadores, amigos y compañeros.

Mi vida académica en el Instituto Politécnico Nacional se ha forjado desde el nivel Medio Superior, donde cada CECyT ofrece un programa de estudios bivalente basado en competencias, por lo que, al egresar, se obtiene un certificado de Nivel Medio Superior y un título de técnico en alguna de las tres áreas del conocimiento que ofrece el Instituto, brindando a los miles de jóvenes que egresan año con año, la oportunidad de ingresar a una carrera profesional o integrarse como técnico especializado en el ámbito laboral.

Lo anterior, me permitió adquirir una formación académica integral que incluyó aspectos culturales y de valores, así como contar con una mayor capacitación para participar en el desarrollo económico y en la mejora y transformación social de la Nación.

En el nivel Superior y Postgrado, mi trayectoria académica ha sido marcada por el Programa de Formación de Investigadores, el cual promueve la participación de sus estudiantes en proyectos de investigación, contribuyendo con ello, a su formación y desempeño en el desarrollo de la investigación científica y del desarrollo tecnológico.

Esto me permitió constatar el esfuerzo que hace el Instituto en la generación, aplicación, difusión y transferencia del conocimiento científico y tecnológico ya que está comprometido con el desarrollo de México, lo que impacta en la formación de estudiantes de excelencia, pilar del crecimiento de nuestra Nación.

El tener la oportunidad de ser un estudiante del Instituto Politécnico Nacional desde el nivel medio superior, ha cambiado significativamente mi visión del futuro, ya que ha fomentado mi deseo de contribuir al desarrollo y crecimiento de mi país a través de la búsqueda de soluciones integrales que, además, incluyan los valores del ser humano de aceptación y reconocimiento universal.

Por ello, ser parte del Instituto Politécnico Nacional es un orgullo.

Cabe señalar que, aunque enfrentamos procesos de cambio y en nuestro país persistan grandes retos en materia de educación, ciencia y tecnología, lo que afecta la competitividad del país con respecto a otras economías y la calidad de vida de la sociedad mexicana, el Instituto Politécnico Nacional y la comunidad que lo conforma se encuentra más fuerte y unida que nunca y cuenta con las mejores herramientas para hacer frente a las adversidades, buscando siempre lo mejor para México.

Concluyo mi participación, haciendo una atenta invitación al Gobierno mexicano a apostarle más a la educación, a invertir al desarrollo de la ciencia y tecnología; estoy segura que si seguimos el camino que han realizado las economías desarrolladas, lograremos un México más próspero, poniendo, así, la Técnica al Servicio de la Patria.

Muchas gracias.