LOS PINOS, 15 de mayo de 2013.

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra a la Galardonada con la Condecoración Maestro Altamirano del Estado de Chihuahua, profesora María Israel Hinojos Olivas.

-PROFRA. MARÍA ISRAEL HINOJOS: Buenos días.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación; profesor Juan Díaz de la Torre, Presidente del Consejo General para el Fortalecimiento de la Educación Pública Nacional del SNTE; miembros del presídium; compañeros homenajeados y demás personas que nos acompañan.

Buenos días.

Agradezco la enorme oportunidad de dirigir estas palabras, en nombre de mis compañeras y compañeros, que el día de hoy somos objeto de este homenaje. Ello, me emociona y, sin lugar a dudas, me llena de orgullo.

Ésta, es una ocasión en que la vida de quienes nos dedicamos a la docencia, no como una labor, sino como una misión de vida, nos lleva a reflexionar sobre nosotros mismos y sobre esta noble profesión que elegimos, algunos por vocación y otros por accidente de la vida misma, pero que, estoy segura, de que la gran mayoría la desempeñamos con pasión.

La historia de los maestros de México, se escribe en la escuela pública, que es el máximo logro de las diferentes luchas del pueblo para alcanzar mejores niveles de vida. Prácticamente, todos los movimientos populares de la historia de nuestro país, como Nación independiente, han tenido como una de sus máximas principales, la búsqueda de la educación, que le permita a las masas populares alcanzar mejores condiciones de vida.

Somos, las y los profesores, a quienes nos toca compartir con las diferentes comunidades, ya sean urbanas o rurales, sus vidas; ser parte de su devenir como sociedades. En particular, recordamos con nostalgia nuestro paso por la escuelita rural, en la que muchos iniciamos nuestra labor como docentes.

Ahí, fue donde muchos tuvimos las primeras grandes angustias de esta noble profesión, las cuales en su mayoría, tenían que ver con las dificultades que tenían algunos de nuestros estudiantes al momento de aprender, las que fueron recompensadas al momento y, a pesar de todo, lograban superar todos los obstáculos y, con entusiasmo, daban muestras de lo logrado.

Somos nosotros, quienes de cerca vivimos con el pueblo los dramas de la pobreza, nos ha tocado en nuestro paso por estas comunidades ubicadas en lo más alejado de la sierra, la llanura, los desiertos, la selvas que forman este magnífico país que es México.

Hemos tejido nuestras vidas con esas experiencias que son hilos de oro invisible.

Estoy segura, que los que estamos aquí recordando estos años de servicio, tenemos muchas historias que juntas, forman la historia de la educación pública de México.

En aquel tiempo, era la cobertura educativa, era el momento de llevar las primeras letras a todos los niños de la Nación, mochila en mano, con el corazón latiendo fuerte.

Ahí, estuvimos nosotros para hacer frente a este reto. Como lo estamos hoy para dar el siguiente paso, el de la educación de calidad, pero sin olvidar la calidez, porque entendemos que la educación debe formar parte de seres humanos capaces de convivir con sus semejantes, respetando sus diferencias, pero respetando, también, a la naturaleza.

Indudablemente hoy, las y los maestros tenemos mejores condiciones laborales, gracias, que si bien no son óptimas, son mejores que las que teníamos nosotros cuando nos iniciamos como docentes.

Ello no es producto de la casualidad, es producto de la lucha que hemos dado dentro de la organización laboral que nos representa, me refiero, al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, al SNTE.

Gracias a la unidad que hemos mantenido en torno al mismo, es como logramos y estoy segura lograremos, mejores condiciones de vida para quienes formamos parte de él, más allá de coyunturas, nos queda claro que sólo unidos seremos fuertes, porque somos los maestros quienes le apostamos a una escuela pública de calidad.

Es necesario, que reconozcamos que el entorno de hoy no es muy favorable, desafortunadamente las y los educadores somos señalados como los únicos responsables de la situación que guarda la educación en nuestro país.

Se busca en la escuela, la respuesta a todos los problemas que enfrentamos como sociedad, pero se les olvida que primero tenemos que asumir cada uno de nosotros la parte que nos toca como responsabilidad y como tarea.

Observemos lo que pasa en otros países como Finlandia, que le han apostado al alto reconocimiento social y a la estabilidad laboral de sus maestros, a una mejora continua, al trabajar de la mano padres de familia y maestros por la educación de sus hijos.

Reconozcamos que primero es necesario rescatar el valor del profesor, porque al final del día es quien atiende a nuestros hijos, a nuestros nietos, a los futuros profesionistas.

Señor Presidente:

Con profundo respeto, le pido que en los hechos de su Gobierno en materia educativa, no olvide que somos los maestros de México con quienes va a tener a éxito, que cualquier forma, por buena que sea, sólo se podrá ver reflejada en el aula al sumar esfuerzos y voluntades, ya que representamos, como dije al inicio, la pasión que mueve el corazón del sistema educativo público en México.

Agradezco de todo corazón a mi familia, a mi sindicato y al Estado mexicano por el apoyo a la educación, que es la inversión más valiosa que puede hacer un Gobierno o una Nación.

Porque la gran familia magisterial de nuestro país ha sabido construir con adversidades a los hombres y mujeres de hoy. Porque somos el único motor que nunca ha claudicado en su afán de edificar un México próspero, fuerte y libre.

Porque nosotros, en los hechos, hemos sabido hacer frente a los cambios y a los retos que se nos han presentado, porque en los hechos hemos contribuido a mover a México.

Felicidades maestros.

A mis compañeros de la Secundaria Estatal 3020, un fuerte abrazo.

Y a mis queridos alumnos, todo mi amor.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Realiza su intervención el Presidente del Consejo General para el Fortalecimiento de la Educación Pública Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, profesor Juan Díaz de la Torre.

-PROFR. JUAN DÍAZ DE LA TORRE: Muy buenos días a todas y a todos ustedes.

Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; señor licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública; muy distinguidos integrantes, todos, de la Mesa de Honor que tengo la oportunidad de compartir; compañeras y compañeros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación; admirables maestras y maestros, que hoy son homenajeados con la Medalla Rafael Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano; muy queridas y queridos maestros de México.

Cuando en 1918, don Venustiano Carranza decretó la celebración del Día del Maestro, México comenzaba apenas a recuperarse del largo conflicto social, político y armado que fue la Revolución mexicana.

Entonces, estaba todo por hacer, había que reconstruir al país y fundar un nuevo Estado, restablecer la unidad nacional, edificar las nuevas instituciones y desplegar el conjunto de políticas de salud, educación, seguridad, asistencia social, de desarrollo del campo y de las ciudades, que fueron las características del Estado social mexicano.

En ese contexto, con todo por hacer hacia adelante, el homenaje que se instituyó para los maestros tuvo un doble y profundo significado, se reconocía explícitamente su elevada responsabilidad educativa y al mismo tiempo, se le asignaba un papel fundamental para afrontar los grandes desafíos de la época, en una palabra se les hacía partícipes de los esfuerzos para reconstruir la Nación.

Desde esos momentos de enormes dificultades las maestras y los maestros han sabido cumplirle a México, siempre al lado y a la altura de la sociedad en el gran reto que espera de nosotros.

Maestras y maestros, se multiplicaron y expandieron hacia todos los rincones del país; hicieron de las escuelas casas del pueblo. Fueron ellos, nuestros antecesores, quienes hicieron posible las primeras campañas de salud y de vacunación, los primeros en reorganizar a las comunidades, los primeros en llevar el mensaje de la unidad y la identidad nacional.

Fueron los maestros quienes socializaron las aspiraciones de justicia social, progreso, democracia.

Sobre esta historia, y con esa base, y con esa identidad, en 1943 se creó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, como organización unitaria para la defensa y promoción de los derechos del magisterio, para promover la expansión del sistema educativo, defender la escuela pública y ponerla al servicio del pueblo.

Desde entonces, el SNTE ha sabido honrar siempre su historia, y mantener su compromiso con México.

En la segunda mitad del siglo pasado, contribuyó a la consolidación del Sistema Educativo Nacional. Hizo frente al reto de multiplicar la cobertura educativa y universalizar la educación básica. Fue partícipe de la modernización social, política y económica del país.

Señor Presidente.

Compañeras y compañeros todos:

El nuevo tiempo mexicano, las expectativas de cada familia por mejorar su calidad de vida, la urgente necesidad de avanzar en el desarrollo del país, de superar las condiciones de desigualdad y de pobreza en que viven millones de nuestros compatriotas, de incrementar la productividad nacional para competir con el resto del mundo. Todo ello y muchas cosas más, reclama hoy un nuevo esfuerzo del magisterio nacional y de su sindicato, para concretar ya, una reforma educativa que eleve la calidad de la educación y vuelva a ser de ésta, la plataforma de progreso y de equidad en México.

Es una urgencia y un reclamo nacional que no puede esperar más. Las maestras y los maestros, hemos sido los primeros en reconocerlo de esta manera.

Por eso, en esta fecha en que la República rinde homenaje a los maestros, queremos decirles que pueden confiar en nosotros, que estamos preparados y tenemos la misma determinación con que antes actuamos para apoyar la Reforma Educativa que el país necesita ahora.

Queremos acompañar la reconstrucción de las capacidades del Estado en todos sus ámbitos, como ciudadanos y trabajadores de la educación. Aspiramos, como todos los mexicanos, a ir mucho, mucho más allá de la coyuntura.

A llevar a México hacia un desarrollo económico con bienestar para todas las familias, hacia el fortalecimiento de nuestro régimen democrático, en el que todos podamos ejercer plenamente nuestros derechos sociales y políticos.

Hacia la consolidación de un verdadero Estado de Derecho que sea garante real de legalidad, justicia, seguridad y la convivencia armónica.

Tenemos claro, que nuestra principal contribución debe partir desde nuestra materia de trabajo, la educación. Sin renunciar, desde luego, a mantener la participación del magisterio, en el análisis y el debate de los asuntos públicos.

Como lo hicimos en el pasado, vamos a respaldar el desarrollo del país, iniciando en nuestro ámbito, concretando la Reforma Educativa que está en curso en nuestro país, porque el SNTE nunca se ha opuesto a la Reforma. Por el contrario, fuimos de sus principales promotores y muchas de nuestras propuestas e iniciativas, están incorporadas en los contenidos de la Reforma que hoy está socializada.

Manifestamos, sí, una preocupación legítima con relación a los derechos laborales de nuestros compañeros, porque pensamos que la Reforma debe hacerse con los maestros y debe afirmar sus derechos antes que reducirlos.

Porque tenemos la convicción de que es posible concretar la Reforma y que su implementación garantiza, al mismo tiempo, los derechos de todos los trabajadores.

Ésta es, además, una convicción compartida con el Ejecutivo Federal, con la Secretaría de Educación Pública, los académicos que ahora tienen a su cargo el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, así como la mayoría de los Legisladores de todos los partidos políticos, quienes han tenido expresiones categóricas, que les reconocemos ampliamente en el sentido de que la Reforma fortalecerá el sistema educativo, acompañará el desarrollo profesional de los maestros, respetará y ampliará sus derechos y será, sin duda alguna, para el bien de México.

Quiero destacar, que en todos los diálogos que la dirigencia del Sindicato ha sostenido con autoridades y legisladores, hay coincidencia en que la reforma se hará con los maestros, acompañando su desarrollo profesional, con el objetivo de fortalecer la educación pública y mejorar la educación de los mexicanos.

En este contexto, el gran reto para nosotros es, que a partir de la evaluación y la capacitación, la formación continua y la actualización permanente, ningún maestro pierda su plaza ni sus derechos legítimamente adquiridos. Y las leyes secundarias que habrán de reformarse y crearse próximamente, den certeza a todos de que es posible un resultado en el que el ganador sea México.

Señoras y señores:

Ser maestro, ser maestra es un orgullo, profesión de esperanza y trasformación. Maestras y maestros, han sido siempre ejemplos de dignidad y de compromiso.

Al celebrar el Día del Maestro, hacemos como sindicato un reconocimiento muy especial a nuestras queridas compañeras y compañeros que hoy cumplen 30, 40 o más años de servicio. Y son acreedores, a la medalla de los grandes educadores Rafael Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano.

Y quienes obtuvieron los mejores desempeños docentes reconocidos en el Programa Nacional de la Carrera Magisterial nuestro abrazo, y reciban nuestra gratitud por su vocación, por el ejemplo de nobleza y entrega que nos siguen dando ahora.

Ustedes, queridas maestras y maestros, son muestra de lo que el magisterio ha hecho toda su historia, servir al país, entregarse totalmente a la educación de niños y jóvenes para que tengan siempre la certeza de que México y su propio futuro, serán mejores a través de la educación.

Señor Presidente:

Aprovecho este momento y la tribuna, para agradecer el esfuerzo que su Gobierno ha hecho para que el día de ayer recibiéramos, a través del señor Secretario de Educación Pública, la respuesta salarial y prestacional para el año 2013.

Que favorece, y es importante señalarlo, no sólo nuestra legítima aspiración de mejorar nuestras condiciones de vida, sino que va acompañada con recursos para el mejoramiento de nuestras escuelas, la capacitación y la profesionalización de los maestros.

Esta ceremonia, también es propicia, y es un marco adecuado para ratificar los compromisos del magisterio y convocar a una nueva etapa de diálogo, de corresponsabilidad y cooperación para transformar la educación, y concretar la reforma.

En los últimos años, la imagen del magisterio fue víctima de descalificaciones y, en algunas ocasiones más, de ataques recurrentes.

La politización de la educación y el enfrentamiento ideológico estigmatizaron a los maestros y a su sindicato, y, de alguna manera, se les ha culpado no sólo de los déficit en materia de educación, sino también, de frenar los cambios en el sistema educativo.

Para nosotros, lo anterior será parte de una coyuntura, porque culpar es simplificar los diagnósticos, y nuestra mirada de educadores es siempre mucho más alta en el tiempo y en el compromiso con la Nación; una Nación que tiene claro el valor de la educación pública para alcanzar el desarrollo incluyente.

Es la hora de reivindicar, revalorar y reconocer la dignidad de las maestras y de los maestros mexicanos.

La sociedad, los medios de comunicación, los actores políticos, económicos y, desde luego, el mismo sindicato, debemos asumir abiertamente que reconocer la dignidad, el compromiso y la vocación de los maestros, de todos cuantos están frente a sus alumnos todos los días del año, en todas las comunidades, es una de las mejores vías para respaldar el esfuerzo que requiere la Reforma Educativa.

La urgencia de transformar la educación, reclama del esfuerzo de todos. Juntos, tenemos que construir una nueva etapa de relación entre la sociedad, el magisterio y el Gobierno, para desterrar de las escuelas y de la educación los conflictos y la división, para hacer de la escuela y la educación el espacio privilegiado de la concordia y de la solidaridad entre los mexicanos.

Los conflictos en el campo educativo, deben quedar atrás. El SNTE, de manera autocrítica, debe esforzarse más para comunicar de mejor manera la viabilidad de sus propuestas y transparentar sus procesos internos de desarrollo institucional, y los antagonistas políticos e ideológicos de nuestro sindicato, deben dejar ya de estigmatizar a los trabajadores de la educación; unos y otros debemos darle ya una respuesta definitiva a la sociedad mexicana.

Señor Presidente:

En este Día del Maestro, nuestro sindicato ratifica ante usted, en este acto solemne, que, como Jefe de las Instituciones del país, su determinación como sindicato de acompañarlo en el impulso de la transformación de México y, por supuesto, particularmente, por la Reforma Educativa.

Muchísimas gracias, por su atención.

Y felicidades a todos los maestros y maestras de México.