-MODERADORA: Queda en uso de la palabra la Secretaria de Desarrollo Social, maestra Rosario Robles Berlanga.

-SECRETARIA ROSARIO ROBLES BERLANGA: Muchas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos los aquí nos acompañan.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto; estimados integrantes del presídium; mujeres madres de familia:

Cada 10 de mayo es un día especial para nosotras, porque se nos festeja y reconoce lo que significa ser madres.

Sin embargo, es importante decir que, a pesar de este reconocimiento, en este México del Siglo XXI hay lugares en los que todavía se despide a una mujer por estar embarazada o se le exige un certificado de ingravidez para ingresar a trabajar, lo que atenta contra el principio constitucional que le garantiza el empleo a todos los mexicanos, sin excepción alguna.

Ser madre representa, entonces, un factor de discriminación o de exclusión, porque incluso, por su condición de madre, muchas mujeres se ven obligadas a aceptar empleos mal remunerados, precarios, informales o muchas veces de tiempo parcial para poder hacer compatible el trabajo con el cuidado de los hijos.

Y del lado de los empleadores no siempre hay la mejor disposición para contratar a mujeres que son madres, porque se considera que las responsabilidades familiares perjudican la productividad, la disponibilidad y dedicación al trabajo, lo que es totalmente falso, porque si hay alguien es cumplidora; es la mujer mexicana.

De ahí la necesidad de que en estos casos se haga justicia, por lo que es muy importante reconocer lo que en este aspecto la Secretaría del Trabajo del Gobierno Federal está impulsando.

Por otro lado, aún no se ha entendido lo que ha implicado que una gran cantidad de mujeres se haya incorporado a las filas del mercado laboral. Las mujeres tuvimos que salir de la casa a trabajar para complementar el salario de la pareja.

Porque somos, muchas de nosotras, el único sostén del hogar y la familia depende de nuestro trabajo, o sencillamente porque nos preparamos mejor, porque tuvimos acceso a una mejor educación y quisimos ejercer nuestro derecho al trabajo.

De acuerdo al INEGI, el 33 por ciento de la población económicamente activa femenina tiene de uno a dos hijos, y el 28 por ciento entre tres y cinco hijos; es decir, siete de cada 10 mujeres que trabajan, son madres.

El caso es que este proceso ha significado una gran transformación que trastocó las bases sobre las que estaba organizada la sociedad.

El rol tradicional hombre-proveedor, mujer-cuidadora, cambió, porque ahora las mujeres también somos proveedores. Pero la parte del binomio que se refiere al cuidado, sigue recayendo básicamente en nosotras.

De acuerdo a datos a CEPAL, las mujeres aportan el 85 por ciento del trabajo doméstico, y el 15 por ciento lo hacen los hombres.

Las mujeres seguimos siendo prácticamente las únicas responsables de las tareas familiares en condiciones cada vez más difíciles, por el desgaste que significa asumir esta doble responsabilidad derivada de la doble jornada de trabajo.

Por ello, la importancia de que se nos apoye para aligerar esta carga y, sobre todo, para que nuestros hijos no queden desprotegidos y corran riesgos.

Es necesario que, como la Organización Internacional del Trabajo recomienda, se redistribuyan las responsabilidades familiares entre la mujer, la pareja y el Estado.

Estamos muy contentas, señor Presidente, porque usted ha tenido muy claro desde el principio de su Gobierno, que para la tranquilidad de las madres y la protección de las niños y las niñas, el Estado también debe ser un Estado cuidadoso.

El haberse olvidado de ello en los años pasados, llevó al país a pagar facturas muy caras. Pero los Programas que usted ha impulsado van en la línea de compartir esta responsabilidad y de entender que el cuidado es una tarea fundamental que, por ningún motivo, sociedad y Gobierno debemos olvidar.

Las Escuelas de Tiempo Completo, el Seguro para Madres Jefas de Familia y otras iniciativas impulsadas por su Gobierno, hablan de eso.

Puedo decirle frente a estas mujeres, la mayoría que viene de las 16 delegaciones del Distrito Federal, que aquí, en la Ciudad de México, gracias a su Gobierno, ya son 241 mil mujeres las que pertenecen al Seguro para Jefas de Familia; y más de la mitad de los 227 mil adultos mayores que se han incorporado al programa 65 y Más, son mujeres.

Estamos cumpliendo con las mujeres del Distrito Federal, señor Presidente.

Usted ha entendido, también, que es injusto que una madre se quite la comida de la boca para que sus hijos tengan algo que comer. Que el derecho a la alimentación debe ejercerse plenamente por todos y por todas.

Por eso, la importancia de la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Gracias a esta iniciativa, no sólo niños y niñas, sino también muchas madres hoy comen mejor.

Deseo terminar con un último aspecto.

Es realmente importante que se celebre el día 10 de mayo, pero a la par de estas conmemoraciones, necesitamos que se reconozca el trabajo que las mujeres realizamos en la casa.

Tenemos que empezar por nosotras mismas. Muchas veces cuando nos preguntan si trabajamos, respondemos que no, que somos amas de casa; como si lavar, cocinar, limpiar, planchar, cuidar a los hijos y a los esposos no fuera un trabajo.

La única diferencia con los otros, es que éste no es un trabajo pagado, ni tiene horario, ni fecha en el calendario, como dice la canción. Pero este trabajo, señor Presidente, es el motor de la sociedad.

No podría avanzar, no podría caminar el país sin nosotras todos los días, desde muy temprano, en la mañana, no echáramos a andar la maquinaria que lo mueve.

Nosotras estamos moviendo a México y, por eso, es indispensable que se valore y reconozca.

Pero estamos tranquilas porque sabemos que en usted tenemos un gran aliado, que usted todos los días trabaja para tener un México incluyente, que no puede entenderse sin un pacto de igualdad con las mujeres.

Las mujeres, también, como usted, y, sobre todo, las que somos madres, queremos transformar a México por nuestros hijos y por nosotras, por nuestras familias, por nuestras comunidades, porque queremos a nuestro país.

Porque al igual que usted, anhelamos la prosperidad y la felicidad de todos.

Cuente para ello con nosotras, Presidente, porque como cantara hace un rato, Tania Libertad: nosotras, todos los días, deseamos honrar la vida.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Enseguida, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto, la Secretaria de Desarrollo Social, la Directora General del Servicio Postal Mexicano, y las madres de familia Lourdes Ramos Ramos y Adolfina Cruz Peña, procederán a la cancelación del timbre postal conmemorativo del Día de la Madre.

(CANCELACIÓN DE TIMBRE POSTAL)

-MODERADORA: Interviene a continuación, la señora Emelia Hernández Rojas, Madre de familia.

-SRA. EMELIA HERNÁNDEZ ROJAS: Señor Presidente Enrique Peña Nieto; Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles; distinguido presídium; amigas madres:

Bienvenidas.

Soy Emelia Hernández Rojas. Tengo 41 años de edad y vivo en la Delegación Magdalena Contreras, de aquí, del Distrito Federal.

Orgullosamente, soy madre de dos niños: Alan, de 15 años, y Santiago, de siete años. También soy beneficiaria del Seguro de Vida para Jefas de Familia.

Me afilié a este seguro, señor Presidente, que su Gobierno impulsa, porque es un seguro que nos apoya a todas las madres en nuestra tarea, que hacemos, efectivamente, no con una jornada de ocho, ni de 10, ni de 12 horas, ni de un día, sino de una jornada que nos implica los 365 días del año. Y esta jornada que nosotras hacemos, es incansable.

Para nosotras, las que somos madres, con orgullo lo decimos, que tenemos ese privilegio de serlo. Pero también tenemos obligaciones y también tenemos compromiso con nuestros hijos, señor Presidente, y ese compromiso nos hace a muchas, a veces, ser madre y ser padre.

También somos maestras, también somos nutriólogas, somos educadoras, nos dedicamos a la limpieza de nuestro hogar, nos dedicamos también al cuidado de cualquier necesidad que nuestros hijos tengan.

Reconozco, señor Presidente, que sus proyectos y sus programas han beneficiado a muchas mujeres.

Quiero decirles, también, que hace un mes que yo me afilié al Programa del Seguro de Vida para Jefas de Familia. El trámite fue rapidísimo, y siempre fui atendida con prontitud y con mucho respeto hacia mi integridad y hacia mis derechos.

Aprovecho este momento, para hacerles la invitación a todas las mamás del Distrito Federal, pero también de todo nuestro México, a que se afilien al Seguro de Vida. El día de ahora, tengo la certeza, señor Presidente, que si llego a faltar, mis hijos podrán continuar sus estudios, y estoy segura que lograrán cumplir sus sueños.

Rodrigo desea ser médico y Santiago quiere ser arquitecto, porque me dice que me quiere construir una casa. No me la quiere comprar, me la quiere construir, y ese es un valor, más bien no tiene valor. Mis hijos para mí son el motor, son lo que me impulsa a estar día a día caminando.

Y sí he tenido tropiezos a lo largo de mi vida. Y por supuesto que he dado, tal vez, un paso hacia atrás, pero ese paso me ha impulsado y me ha llenado de satisfacción cuando he dado dos o tres pasos adelante.

Quiero decirle también, señor Presidente, y reconocerle públicamente el apoyo que nos ha brindado. Quiero pedirle, también, que nos siga apoyando, que nosotras lo necesitamos.

Y que nosotras, usted tiene amigas, usted tiene un ejército que quiere compartir con usted este México bonito.

El día de ahora, que es el 10 de mayo, no pude tener otro regalo, que la oportunidad de compartir con usted el 10 de Mayo.

No voy a tener, seguramente, otro momento como éste, y no lo voy a olvidar en mi vida.

Muchísimas gracias a todos.

A todas.

Feliz Día de las Madres.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)