-MODERADOR: Escuchemos las palabras del Presidente del Colegio Nacional del Notariado Mexicano, licenciado Héctor Galeano Inclán.

-LIC. HÉCTOR GALEANO INCLÁN: Buenos días.

Saludo respetuosamente al licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; igualmente al maestro Fausto Rico; señor Consejero; señor Senador; señora Ministra; estimados rectores generales.

Hoy, nos une un doble propósito. Este encuentro, al tiempo que es de reconocimiento a alguien que deja la institución notarial, lo cual ciertamente nos provoca un sentimiento de nostalgia profundo, es también alentador para el Notariado Mexicano.

Por un lado, hoy reconocemos a quien significa un pilar para la institución del Notariado en nuestro país: don Fausto Rico, quien después de 50 años de apasionada entrega al ejercicio de la función notarial y otros más enseñando y ayudando a perfeccionar la academia del derecho, ha decidido dejar su vida activa en el gremio.

Por el otro. Tenemos el honor de que el Jefe del Estado mexicano, encabece esta ceremonia y, al tiempo, nos dé la oportunidad de refrendar nuestro apoyo, compromiso y, sobre todo, participación en el fortalecimiento de las instituciones del Estado y del Estado de derecho.

En este marco de leyes, abogados e historia, me permito citar la frase de un personaje histórico que se hizo en el ámbito del derecho; precisamente, don Benito Juárez, quien al referirse a la importancia del derecho, aseguraba que libre es el derecho de pensar, y agregaba: La educación es fundamental para la felicidad social. Es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.

Nuestro país atraviesa por un entorno que refleja gran parte de lo que retrata don Benito Juárez. La educación como la norma básica para que los pueblos construyan su progreso a partir de las libertades básicas.

En el Notariado Mexicano, estamos convencidos que el Gobierno de la República que usted encabeza, señor Presidente, tiene como premisa el fortalecimiento de la educación para la construcción de mejores instituciones y se siga así consolidando la fortaleza del Estado mexicano.

En este sentido, los abogados y, en especial, los notarios del país, creemos fundamentalmente que es a partir del respeto y el perfeccionamiento de las leyes como se pueden reflejar los intereses de la sociedad y construir el progreso de las familias.

Muchos de los presentes y, en especial, usted, señor Presidente, que en sus años escolares de licenciatura, incursionó en la notaría de nuestro hoy reconocido maestro Fausto Rico, saben que nuestra profesión es una de las más sólidas.

Dados sus antecedentes, desde los inicios de la civilización en culturas como la hebrea, la egipcia, la romana o, incluso, en nuestra historia indígena precolombina y en la época moderna, el Notariado ha brindado la seguridad y certeza jurídicas que la sociedad requiere y ha apoyado con herramientas para la construcción del Estado de Derecho que hoy prevalece.

Ello lo seguiremos haciendo no sólo en beneficio de la sociedad misma, sino como la forma de refrendar nuestro compromiso en la construcción de instituciones que respondan a la realidad de nuestro país.

Durante más de 200 años de la época actual, el notariado ha probado su eficacia dando testimonio de los principales cambios sociales, políticos y económicos de nuestro país. Además de que ha apoyado la evolución de la sociedad, la que siempre ha acompañado con la evolución propia.

Ello, nos ha permitido ganar un amplio prestigio y reconocimiento ante la sociedad.

Usted, señor Presidente de la República, a través de su trayectoria política y su desempeño como gobernante, de distintas maneras ha refrendado el aporte del Notariado como una institución de confianza y compromiso para cumplir con la responsabilidad de gobernar.

Por ello, es que no sólo somos una institución con enorme tradición histórica. También, estamos convencidos de que el Notariado es cada vez más necesario para el desarrollo del Estado de Derecho en México.

De ello, da cuenta la participación del notariado en la recaudación y entrega de contribuciones en la aplicación de herramientas tecnológicas que hagan más fácil la generación de negocios, en la modernización de los Registros de la Propiedad y los Catastros, así como su permanente participación en programas de carácter social; todo ello, siempre a la luz de la certeza y la seguridad jurídicas.

Recordando nuevamente a don Benito Juárez: La respetabilidad del gobernante le viene de la ley y de un recto proceder.

Para los notarios, usted es una muestra de que el cumplimiento del compromiso es fundamental para el ejercicio de Gobierno y para colocar a nuestro país en el camino del desarrollo y del progreso.

Sin duda, los notarios acompañamos y refrendamos este compromiso para trabajar a favor de un Estado sólido y de respeto a la legalidad.

Gracias, maestro Rico.

Deseo que este día para usted sea inolvidable, como imborrable es la profunda huella que usted deja en los corazones que transformó con su mano, su ciencia y su paciencia.

Gracias, doña Marina, por haber logrado en el entorno familiar el ambiente propicio para generar el legado que el maestro hoy nos deja.

Gracias, señor Presidente, por su invaluable presencia en esta ceremonia y muchas felicidades por su reciente cumpleaños.

Muchas gracias a todos.

-MODERADORA: Enseguida, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; el Presidente del Colegio Nacional del Notariado Mexicano; el Rector de la Escuela Libre de Derecho, y el Rector General de la Universidad Panamericana, harán Entrega de Reconocimientos del Colegio Nacional del Notariado Mexicano, de la Escuela Libre de Derecho y la Universidad Panamericana, al licenciado Fausto Rico Álvarez.

(ENTREGA DE RECONOCIMIENTO)

-MODERADORA: Escucharemos a continuación, las palabras del licenciado Fausto Rico Álvarez.

-LIC. FAUSTO RICO ÁLVAREZ: Quiero agradecer en primer lugar, al señor Presidente, su presencia en este acto, no obstante las muchas actividades que tiene. No sabe cómo se lo agradezco.

A los señores integrantes, para no perder mucho el tiempo, quiero hacer referencia al Senador Enrique Burgos, a la ministra Olga Sánchez Cordero y al señor consejero.

Y veo aquí, entre los presentes muchas caras conocidas y muchas caras muy importantes, cuánto quisiera yo enumerarlas e irles diciendo a cada uno de ustedes el gusto que me da e irlos nombrando.

Ante la imposibilidad, simplemente agradezco muchísimo la presencia de ustedes en este acto.

Muchas gracias.

Agradezco en especial a la Comisión Integradora de este evento. Algunos de los integrantes saben que yo me opuse a ella, y hay varias razones.

En primer lugar. Se me felicita por los 50 años y de haber cumplido mis obligaciones.

Señores:

Creo que no es ningún mérito el haberlos cumplido.

Cuando en el año de 1966, recibí la patente, la recibí con todas sus obligaciones. Y no hay lugar a duda que, en mi opinión personal, las obligaciones principales del notario, es dar seguridad jurídica.

En segundo lugar. Dar servicio. En mis tiempos se discutía si los altos funcionarios eran funcionarios públicos, eran servidores públicos. Yo me quedé solamente con una palabra: servicio público.

Yo, una de mis misiones en el notariado es poder cumplir con mis clientes, darles el servicio correspondiente.

Señores:

Dónde está el mérito de esto.

Les recuerdo aquella frase del Evangelio: Sin mí, nada podéis hacer. Quiere decir que si se hizo, no fue mérito mío. Fue ayuda de allá arriba.

Primera conclusión: Dónde está el mérito.

En Segundo lugar. Quisiera yo hacer referencia a una serie de personas por las cuales estoy aquí.

Tengo más de 20, 25 gentes a quienes recordar, pero voy a hacer solamente referencia a una sola persona.

En el año de 1956, en octubre, bajaba del ADO un joven con una maletita, sin ropa, sin saber a dónde tenía que ir. Sin puestos, sin parientes, sin amigos. Sin nada. Tuve que buscar ahí, una casa de huéspedes para que me recibieran.

El único conocido que tenía yo, era una persona que dos años anteriores había estado en las mismas circunstancias. Entonces, fui a verlo. Le digo: Oye, estoy en este problema.

Qué puedo hacer.

Mira, haz lo que yo hice. Qué hiciste. Fui a ver al maestro Becerra Bautista. En aquel entonces profesor de Procesal de la Escuela Libre de Derecho y Director Jurídico del famosísimo Banco de Comercio Exterior.

Le pedí una entrevista. Me la concedió y me ayudó.

En primer lugar. Me consiguió un empleo de coordinador de gestores en una compañía de seguros.

En segundo lugar. Lo que no puedo olvidar de él, y por eso estoy aquí, es que me haya hecho posible mi admisión a la Escuela Libre de Derecho. Todo eso fue en noviembre.

En aquellos tiempos, las clases comenzaban en febrero, y era incompatible mi horario con el de la Libre de Derecho. Entonces, fui a ver a unas gentes que me ayudaron: los hermanos de La Salle, en especial a don Manuel Álvarez.

Le dije: don Manuel, estoy en estas circunstancias. No se preocupe. Yo le voy a ayudar. Y me dio clases, y por eso pude subsistir.

Hay otra serie de gentes a las cuales, sin ellas, yo no estuviera aquí.

Me refiero al maestro Lozano Noriega, que me hizo acercarme al Notariado.

Me refiero a don Graciano Contreras, que me permitió llevarme a Morales, en aquel tiempo. Morales de aquel tiempo, es el actual Ignacio Morales Lechuga. Desde que llegó, el licenciado Morales Lechuga me ha ayudado a sostener la Notaria 6.

Señores:

Yo no estaría aquí, si no fuera por todas esas gentes. Quiero agradecérselos ahora, en público.

Finalmente. Se me felicita porque me retiro en uso de mis facultades. Vamos a ponerlo entre comillas. Me retiro en uso de mis facultades. Y en esto, tampoco hay mérito mío. No hago sino cumplir las órdenes, y las directrices del señor Presidente Enrique Peña Nieto, y de su ministro, Luis Videgaray, que dicen que es necesario que los viejitos nos retiremos y que demos oportunidad a los jóvenes.

Dónde está el mérito.

No hay mérito.

Finalmente, ya se me vino el tiempo encima, le suplico, señor Presidente me permita dos minutos más.

En primer lugar. Les suplico a ustedes me hagan, me permitan tener una consideración muy especial, muy personal.

Quiero felicitar al señor Presidente por las reformas estructurales y, sin lugar a dudas, lo quiero felicitar por la que él ha considerado la más importante, la reestructura de la educación.

Abusando de su confianza, quisiera que no sea una cosa muy personal, sino le suplicaría a ustedes que felicitáramos al señor Presidente por esta iniciativa.

Creo que la educación, como él mismo lo ha dicho, es uno de los principales problemas de México, si solucionamos eso, solucionaremos muchos de los problemas de México.

La súplica es, señores, que no sea yo solamente; quiero pedirles a ustedes, que le deseemos mucho éxito. Felicitarlo, en primer lugar, por esa reestructura.

En segundo lugar. Desearle mucho éxito, y la única manera de lo que lo podemos hacer todos juntos ahorita, es poniéndonos de pie, retribuyéndole un fuerte aplauso.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)