-MODERADOR: Cultivó una hermosa familia a la que comunicó su amor por todas las formas en las que se expresa la cultura.

Escuchemos las palabras de Rafael Tovar López Portillo.

-SR. RAFAEL TOVAR LÓPEZ PORTILLO: Señor Presidente.

Señoras y señores.

No vengo aquí a hacer apologías ni odas a Rafael Tovar y de Teresa, tampoco vengo a hablar de su legado histórico ni de la relevancia que tuvo, tiene y tendrá en la historia de México.

No soy yo quien para decir que es el heredero de Vasconcelos o de Torres Bodet. Al tiempo.

Estoy aquí para hablar de mi padre y honrar a quien además de haber sido promotor cultural, diplomático, político, historiador y escritor, fue también y por sobre todas las cosas, esposo, padre, abuelo, hermano y amigo.

Sin embargo, no hay manera de que pueda yo desligar su trabajo de mi relación con él, pues desde que tenía yo nueve años comencé a acompañarlo a Bellas Artes, a Museos, a conciertos y a inauguraciones, incluyendo la de este recinto que él construyó y en donde hoy todos nosotros le rendimos homenaje.

Todas esas experiencias hicieron que mi carácter y personalidad se forjara y me permitieron poder acercarme aún más a mi padre y a tener con él una relación única, maravillosa e irrepetible.

Fue gracias a esa cercanía que tuvimos que aprendí de mi padre innumerables cosas de temas tan variados como genealogía y química, historia y biología, arquitectura y astronomía.

Sin embargo, serán los valores que mi padre inculcó en mí los que me guiarán como brújula a lo largo de mi vida.

La bondad que caracterizaba a mi padre y el enorme amor que sentíamos todos por él, logró que sus dos familias, la primera y la segunda se convirtieran en una sola.

Y el hecho de que él ya no esté, no significa que ello cambiará, pero sí significa que el enorme amor y unión que existe entre nosotros se hará más profundo, pues podremos consolarnos por un vacío imposible de llenar y que sólo es comprensible en la intimidad de la familia.

En lo personal me consolaré no sólo con la solidaridad e incondicionalidad de mi madre y de mi hermana Leonora, sino también con el amor de Mariana, su adorara esposa y la de mis hermanas menores, María y Natalia.

Así a las cinco mujeres de mi vida les prometo aquí y ahora estar a la altura de mi padre y actuar de manera coherente y consecuente con lo que él hubiese querido.

Es mi mejor forma de honrarlo.

De todos los momentos que con él viví y pasamos juntos, el más importante y significativo fue sin duda la madrugada del 10 de diciembre cuando tuve la fortuna de ser yo quien lo acompañara en el momento de su muerte, de verlo a los ojos mientras en silencio nos decíamos todo y su vida se apagaba.

Su muerte fue un reflejo de su personalidad, serena, elegante, discreta y pudorosa. Como el gato pardo, se fue tranquilo y en absoluta paz, incluso en su muerte honró el lema de familia que reza. Una buena muerte honra toda una vida.

Pero en su caso, no sólo será su muerte la que la honre, sino el amor que profesó por México, el amor que dejó en todos nosotros, en su esposa, en sus hijos, en sus nietos, en sus hermanos, en sus amigos y en sus colaboradores.

Hoy más que nunca, y después de recibir incontables muestras de cariño, apoyo y solidaridad y de escuchar el respeto y admiración con la que la gente se refiere a él, estoy orgulloso de llevar el nombre de mi padre, un hombre ejemplar, que hizo y dio todo por su familia y por México, que no flaqueó ni al final, cuando la enfermedad empezaba a causar estragos y su cuerpo comenzaba a traicionarlo.

Llevo el nombre de un mexicano patriota, de un mexicano ejemplar que trabajó sin vanidad y con el único propósito de hacer y dejar un país mejor; ese es su gran legado, hasta siempre y gracias por todo papá.

-MODERADORA: Siempre dispuesto al trabajo encontraba la manera de imaginar proyectos y programas.

Como miembro de la Comunidad Cultural a la que dedicó su vida, lo hacía con la seriedad que exige todo acto recreativo, mantuvo siempre un diálogo fructífero con la comunidad a la que sirvió.

Damos paso a las palabras del maestro Carlos Prieto.

-MTRO. CARLOS PRIETO: Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; Mariana, Rafael, Leonora, María y Natalia, Fernando y demás miembros de la familia.

Señoras y señores:

Expreso mis más sinceras condolencias a toda la familia Tovar y de Teresa, y al señor Presidente de la República, por la pérdida de uno de sus colaboradores más brillantes.

Agradezco enormemente esta inmerecida distinción de decir unas palabras en este acto tan solemne como triste que hoy nos congrega en torno a este auténtico personaje, que fue Rafael Tovar y de Teresa.

Conocí a Rafael hace más de 40 años. Iba yo a dar yo un concierto en la Sala Chopin, y para mi sorpresa, lo grabó un joven muy dinámico que se presentó con unos pesados equipos. Inmediatamente me impresionaron su entusiasmo y sus conocimientos, era Rafael Tovar. Y en aquel momento empezó una muy larga amistad.

Eran enciclopédicos los conocimientos musicales de Rafael; y, por lo tanto, sosteníamos muy largas conversaciones sobre temas musicales.

Recuerdo que me decía que, si de niño o de muy joven hubiera podido escoger libremente su carrera, se hubiera dedicado al piano.

Su colección de discos y de videos de música clásica es, probablemente, la mejor y la más amplia de nuestro país.

La inagotable curiosidad intelectual y artística de Rafael lo incitó, desde muy joven, o para ser más preciso desde niño, a ser un lector empedernido, un adicto incurable de la música, y a interesarse por cuanto estuviera relacionado con el mundo de la cultura, de la política y de la diplomacia.

Su erudición era impresionante. Desde niño se pasaba niños enteros en la biblioteca de su abuelo Guillermo de Teresa y de Teresa. Lector voraz leía varios libros por semana.

En Rafael se dio el caso insólito de que coincidieran sus enciclopédicos conocimientos en muy variados campos de la cultura, con una formidable capacidad de trabajo, de acción, de diálogo con todos los sectores.

Su versatilidad resulta evidente si examina uno su currículum tan brillante como variado.

Estudió Derecho en la Universidad Autónoma Metropolitana. Obtuvo la maestría y el diploma de estudios profundos en historia de América, y cursó diversos seminarios sobre relaciones internacionales en la Universidad de la Sorbona y en la Escuela Nacional de Ciencias Políticas de Francia.

Con apenas 20 años de edad inició su carrera en el ámbito cultural, y desempeñó importantes puestos en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Instituto Nacional de Bellas Artes, en la Secretaría de Relaciones Exteriores, y en la Embajada de México en Francia.

Fue Director del Instituto Nacional de Bellas Artes de 1991 a 1992.

Fue Embajador de México en Italia de 2001 a 2007.

A nadie debió tanto el CONACULTA como a Rafael Tovar y de Teresa.

Apenas fundado CONACULTA a fines de 1988, Rafael fue su Coordinador de Asuntos Jurídicos y Coordinador de Asuntos Internacionales, puesto que desempeñó hasta 1991 cuando fue nombrado Director General del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Ocupó la Presidencia de CONACULTA de 2000 a 2008 y, desde 2012 a diciembre de 2015 fue nuevamente su presidente.

Ha estado pues ligado a CONACULTA durante 14 de los 27 años de existencia de esta institución.

En diciembre de 2015, CONACULTA se convirtió en Secretaría de Cultura y Rafael Tovar y de Teresa fue nombrado titular de la nueva Secretaría.

Hace años tuve el privilegio de ser Presidente del Conservatorio de Las Rosas en Morelia, una de las más antiguas escuelas de música de las Américas.

Siempre recibimos el consejo y el apoyo inteligente de Rafael como presidente del CONACULTA, lo que permitió el desarrollo del Conservatorio y la creación de un nuevo y muy moderno campus.

También, recibimos su apoyo en los concursos internacionales de violonchelo que con resultados muy brillantes se llevan a cabo cada tres años en el Conservatorio de Las Rosas.

Mi esposa y yo vimos a Rafael y a Mariana en Roma cuando era nuestro Embajador en Italia. Fue durante la semana del 13 de septiembre del 2004, por supuesto, fuimos con él y con Mariana a diversos conciertos, recuerdo en particular uno en la sala Santa Cecilia de la Academia Nacional.

Comimos y cenamos juntos en varias ocasiones y siempre nos impresionó su profundo conocimiento de Roma, de su historia, de sus museos y, por supuesto, de sus actividades musicales.

También, nos llamó la atención su dominio de la lengua italiana.

En octubre de 2012, la Orquesta Sinfónica de Chicago dio una serie de memorables conciertos en Guanajuato y en la Ciudad de México.

Una noche nos reunimos a cenar Deborah Rotter, la Presidenta del Consejo de la Orquesta, Mariana y Rafael Tovar y algunos otros amigos.

Deborah quedó deslumbrada por los conocimientos musicales y el dinamismo de Rafael y al terminar la cena nos dijo a mi esposa y a mí: El señor Tovar debería ser nombrado Secretario de Cultura de México, es un hombre extraordinario.

Mi eminente colega Yo-Yo Ma, conoció a Rafael en México y quedó impresionado por su gran cultura, así como por sus conocimientos musicales.

Este sábado le enviamos un mensaje a Yo-yo, con la triste noticia de su fallecimiento. La inmediata respuesta de Yo-yo fue la siguiente: qué noticia tan lamentable, sé cuánto tú e Isabel lo admiraban y respetaban. Reciban nuestro mensaje de condolencia y de afecto, seamos fuertes y persistamos en nuestros esfuerzos.

Siempre en actitud receptiva, dotado de gran inteligencia, de una imaginación desbordante y con un talento innato para escuchar, conciliar y negociar, fue Rafael un admirable e incansable promotor de la cultura y un ejemplar y auténtico servidor público.

La deuda de México, la deuda de gratitud que todo México ha contraído con Rafael es impagable; contribuyamos todos a emular a nuestro inolvidable amigo, es el mejor homenaje que le podemos rendir.

Gracias.

-MODERADORA: La música es tan universal como la cultura, y fueron la esencia de Rafael Tovar y de Teresa.

Escuchemos la interpretación musical del Concerto Grosso No. 4 para cuerdas de Haendel, Primer y Segundo Movimiento, a cargo de la Camerata Instrumental de México, dirigidos por el Maestro Ramón Romo Lizárraga.