-MODERADORA: Interviene enseguida el Gobernador Constitución del Estado de Morelos y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, Graco Ramírez Garrido Abreu.

-GOBERNADOR GRACO RAMÍREZ GARRIDO ABREU: Señor Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Señor Diputado Javier Bolaños, Presidente de la Cámara de Diputados; Senador Pablo Escudero Morales, Presidente de la Cámara de Senadores.

General Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional; Almirante Vidal Soberón, Secretario de la Marina Armada de México.

Estimado señor Procurador Raúl Cervantes Andrade, Procurador General de la República; doctor Edgar Elías Azar, Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia, y señor Procurador de la Ciudad de México, Rodolfo Fernando Ríos Garza.

Estimadas amigas y amigos:

Esta reunión, por la composición de Presidentas y Presidentes de Tribunales y de fiscales y procuradores y procuradoras, es muy acertada, porque se establece conversatorio, mediante la experiencia de la práctica cotidiana de la parte acusadora y de la parte que tiene la facultad constitucional y la majestad de decidir sobre la presunción de inocencia, la responsabilidad de un delito.

Esta combinación, acertada en mi opinión, de reunirse ustedes, nos da la oportunidad a todos de mejorar este nuevo sistema de justicia, que es un reto, un verdadero reto.

Modificar a quienes estudiamos el derecho, bajo una concepción diferente, nuestra formación filosófica, nuestra formación profesional, se puso en entredicho para entender y comprender este nuevo sistema de justicia. Hubo resistencias por ello.

Toda modificación cultural, toda gran reforma, que implica una reforma cultural, una manera de pensar diferente, de ver las cosas, de atender los temas de otra manera, ha sido un esfuerzo loable.

Y reconozco la voluntad del Ejecutivo Federal, del Presidente Peña Nieto, de afrontar este tema con decisión, de fijar plazos, y de hacer una gran inversión con el respaldo del Congreso de la Unión.

Ciertamente, hoy tenemos tribunales. Hoy tenemos operadores mucho más capacitados.

Hoy tenemos, incluso, como una importante evaluación, no cuántas personas se encuentran bajo reclusión, sino cuántos llevan proceso en libertad, preservando el valor de la presunción de inocencia.

Hoy necesitamos tener la garantía de otorgarle abogado a quien se presente, a quien presente el Ministerio Público bajo la presunción, y el juez decida vincularlo o no a proceso.

Pero aquí hay una cuestión interesante, y quiero llamar la atención, señor Presidente, y procuradores de la Ciudad de México y de la República, Rodolfo.

El esfuerzo que hacemos como Gobernadores para la inversión es muy importante y, repito, fue muy, muy relevante el apoyo que recibimos para mejorar el Sistema de Justicia. Un gran esfuerzo del país.

Pero hoy tenemos un problema que hay que resolverlo con urgencia, y lo digo yo por mi experiencia como Gobernador: requerimos mejorar y profesionalizar toda labor pericial, lo que nos permite la evidencia criminológica de los casos.

Y esto implica una inversión sustantiva en tecnologías, en capacitación de peritos. No le puedo decir cuántos peritos me encontré. Me daría pena decirlo como Gobernador, tres peritos, y a veces, eventualmente, estaban al servicio de la vieja procuraduría.

Entonces, requerimos hacer. Para que el sistema funcione hay que fortalecer ahora la parte acusatoria, y hay que hacer un esfuerzo de inversión, de verdad, en las procuradurías para un programa específico de servicios forenses y periciales, formación de peritos.

Porque si no hay esa condición, pues todo el esfuerzo de la inversión para poder establecer en los tribunales la certeza de que se va a emitir un juicio y se va a hacer responsable a quien se presume que lo es, si no hay evidencia, si no hay pruebas científicas, no tenemos la condición para hacerlo. Se fracasa.

Creo que es el momento de fortalecer ahora la parte acusatoria, mejorarla y hacer todo el esfuerzo, los Gobernadores, eso nos toca a nosotros, para garantizar la cadena de custodia, para garantizar plenamente unidades de medidas cautelares, que puedan dar atención a la resolución de juicios en libertad y tener todas las condiciones de defensorías públicas para garantizar el debido proceso. Pero requerimos fortalecer las fiscalías.

Los forenses no pueden seguir siendo depósitos de cadáveres en calidad de desconocidos. Ahí está la condición de una gran investigación criminológica, en los forenses, cosa que antes no teníamos como cultura.

Y peritos hoy son necesarios, tan necesarios como un Ministerio Público capacitado, para la evidencia criminal y la contundencia en la decisión que tomen los jueces, las y los jueces.

Señor Presidente:

Saludo y felicito esta reunión.

Y los saludo a ustedes porque están en un esfuerzo comprometido por México.

Qué buen conservatorio tuvieron. Nos toca a los gobernadores, también, apoyar estos resultados y las conclusiones que tomaron ustedes.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra al Magistrado Edgar Elías Azar, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, del Consejo de la Judicatura y de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia.

-MAGDO. EDGAR ELÍAS AZAR: Ciudadano Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Ciudadano Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores; ciudadano Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Ciudadano Procurador General de la República; ciudadano Secretario de la Defensa; ciudadano Secretario de Marina; ciudadano Gobernador Constitucional del Estado de Morelos; ciudadano Consejero Jurídico del Ejecutivo Federal; ciudadano Comisionado Nacional de Seguridad; ciudadano Procurador General de Justicia de la Ciudad de México.

Compañeros Presidentes de tribunales; compañeros procuradores.

Señoras y señores.

Señor Presidente:

En este foro nos reunimos colegas que procuran e impartimos justicia de toda la Federación mexicana. Nos reunimos con un propósito y con un tema crucial de estos tiempos y de todos los tiempos, un tema al que usted con energía y claridad de miras ha dedicado su laboriosa inteligencia, coordinación y liderazgo.

Y de eso, señor Presidente, estamos todos conscientes, y me refiero, desde luego, al tema básico de cualquier civilización, que es precisamente la justicia, a su impulso a su fortalecimiento y a su consolidación democrática en el ánimo ciudadano.

Me refiero a la justicia entendida como el valor de los valores y no como un valor más, ni como un elemento entre otros, dentro de un vasto mundo democrático.

En estas épocas, donde la democracia parece comenzar a sufrir de innegables fracturas y fragilidades, que requieren de respuestas institucionales y respuestas de individuos diestros y comprometidos como usted, para que no sucumbamos ante la desesperación.

Su compromiso con la justicia es tangible. Es usted, señor Presidente, el segundo que visita este Tribunal de Justicia en su historia, desde aquella visita en 1964, donde el señor, el licenciado Adolfo López Mateos, también mexiquense, inauguró el emblemático edificio de Niños Héroes.

Hoy, la justicia necesita líderes, líderes como usted, que sepan construir vías que faciliten la competencia justa, que combatan las desigualdades, pero, sobre todo, que reconozcan la importancia de proteger los derechos más preciados los seres humanos a través de las decisiones judiciales.

Este mundo globalizado, que cada vez se ve más sacudido por un activismo político vacío, que confunde individuos y convence sociedades, sucesos que son inéditos en la historia moderna de la humanidad y que han trastocado la creación de un mundo de problemas y soluciones comunes y de fronteras porosas.

Todos lo sabemos, en tanto humanidad.

Requerimos de respuestas conjuntas y armónicas, las que por definición son antagónicas con las de aquellos que en nombre de la soberanía e independencia estatal rehúyen de la jurisdicción internacional y escapan de los reclamos más caros de sus propias sociedades.

Esas, como usted lo sabe, no deben ser las respuestas. No son las respuestas que auxiliarán o que curan las incertidumbres del progreso democrático.

Esas son las acciones de individuos que, en su soberbia política, dañan a la tradición liberal, negando los derechos de sus ciudadanos, que en su miedo sólo generan descontento, desorden y tiranía.

Aquí, señor Presidente, estamos los jueces para acompañarlo en el diálogo internacional que se está generando. En ese diálogo que retribuye y alimenta.

Las sociedades demandan cada vez más, y con mayor énfasis, justicia.

Ya no hay conformismos. Ya no hay verdades que se detengan en muros, ni en ideales que no logren traspasar fronteras.

El reclamo de justicia, que se exige cada vez más con más fuerza social, conduce a que las comunidades de individuos cuestionen constantemente el actuar del poder político. Pero en ello no debemos de ver perversión alguna y no debemos ver reyerta ciudadana.

Simplemente como lo que es: como el resultado del ejercicio democrático, donde hay reclamo es porque hay libertad y porque hay posibilidades jurídicas para dirimirlo.

No reclama quien no tiene posibilidad de solucionar su reclamo y tampoco reclama el que no puede o lo tiene prohibido y nadie lo debe de tener prohibido y mucho menos los jueces, que son quienes protegen el valor más preciado de la sociedad.

Los poderes judiciales no pueden seguir bajo el yugo de la negociación presupuestal. Los poderes judiciales locales no pueden ser dependientes de la generosidad de otros poderes del estado, y es así como comienza el sometimiento; es así como se dan pasos en reversa sin realmente llegar a la modernidad estatal.

Es momento, hoy y siempre lo ha sido, de solicitar encarecidamente que nos dé plena autonomía financiera.

No podemos seguir convirtiendo nuestras casas de justicia en palacios al servicio de otro. Ante lo único que nos sometemos, y que quede claro: los jueces del país sólo nos sometemos a la Constitución, a la ley y a los principios de la justicia.

Si el Siglo XIX fue el siglo de los parlamentos, el XX de las administraciones públicas, el XXI se comienza a configurar como el siglo de los jueces, pero de los buenos jueces; de aquellos que están comprometidos con los principios republicanos y con la justicia.

Le rogamos todos los jueces y los tribunales del país que nos asegure, que nos ayude a asegurar constitucionalmente la inimpugnabilidad jurídica de las decisiones de los plenos de Magistrados en los temas de autolimpieza judicial. No podemos asegurar la calidad judicial sin estos recursos para garantizarla.

Para llegar a eso debemos ser, realmente, independientes, gozar de plena autonomía y del reconocimiento jurídico y social de nuestra labor administrativa y judicial.

Ciudadano Presidente:

Ésta es la ocasión y el momento que aprovecho para solicitarle en nombre de todos los tribunales del país su apoyo para lograr el reconocimiento constitucional de la Comisión Nacional de Tribunales, que nos une y nos da fuerza.

Sin este reconocimiento a la CONATRIB, seguiremos trabajando sin el sustento jurídico suficiente, ni el peso legal necesario para hacer que nuestros acuerdos permeen de la manera en que lo deberían hacer.

La implementación de toda reforma de justicia, de esta reforma que usted ha impulsado con tanto atino y ahínco, mucho dependió de estos acuerdos nuestros, de los tribunales de justicia, de nuestro diálogo continuo y de la coordinación constante entre los poderes judiciales locales.

Le informo, señor Presidente, que la Reforma Penal ha sido implementada en su totalidad, con resultados exitosos en toda la República, y que somos muchos los Tribunales Superiores que estamos comenzando a implementar inspirados en la implementación de la penal, la oralidad en todas las demás materias, en la civil, en la mercantil, en la familiar y en la justicia para adolescentes.

Para ello, señor Presidente, los Tribunales de Justicia de los estados le solicitamos nos permita redoblar esfuerzos y reafirmar compromisos con el Ejecutivo Federal para seguir adelantando y fortaleciendo los temas tan importantes de la justicia cotidiana, esa justicia en la que usted ha creído y en la que ha puesto más de un empeño.

Sabemos y estamos convencidos de la política que usted ha impulsado, de que presentando atención a estos problemas recurrentes de la vida social se terminarán por resolver los grandes problemas nacionales.

La justicia no comienza cuando el conflicto es grande o ruidoso. La justicia comienza cuando hay una disputa que merece ser resuelta y que al resolverla se evitarán, precisamente, los conflictos grandes y ruidosos.

Señor Presidente:

En estos tiempos de ajustes democráticos, donde el mundo se siente frágil y las instituciones tienen que ser fuertes, los Poderes Judiciales, señor Presidente, le reclamamos a usted que le haga una pregunta a todos los jueces del país; que nos pregunte cuál es nuestra política democrática, cuáles son los principios que defendemos. Y nosotros le contestaremos, señor Presidente, que son, precisamente, las que usted persigue.

Le contestaremos que nuestro empeño, igual que el de usted, es tener a la Constitución en la mano y los derechos en la mano para defenderlos, por la libertad, por la igualdad y por la justicia, y que coincidimos con sus esfuerzos. Esa es la respuesta que vamos a darle de esa pregunta.

Combatir por estos principios con nuestra voluntad y con toda nuestra fuerza. Nuestra política es combatir contra la tiranía monstruosa del absolutismo, aparentemente jamás superada y con tantos guiños que sigue haciendo en el mundo actual. Esa es nuestra política y esa es la respuesta a la pregunta que usted nos puede hacer.

Siéntanse seguro, señor Presidente, que sus esfuerzos son reconocidos y admirados, que mientras tengamos que defender la ley, la legalidad y los actos legítimos, los jueces, todos del país, seremos los campeones de la democracia que todos necesitamos de esa democracia que usted con tanto empeño y esfuerzo ha estructurado en nuestro país, y a partir de su confianza en el Poder Judicial que mucho le agradecemos.

Independencia, autonomía y pleno reconocimiento de nuestro papel en la geografía nacional es lo que le pedimos, pues es aquello que nos muestra plurales y solidarios, nos muestra como tribunales unidos y separados en nuestros criterios jurídicos y en nuestros disensos, pero somos lo mismo, somos todos hechos de diferente circunstancia.

La suma informa nuestro ser. La suma informa lo que hoy somos y, sobre todo, lo que aquí somos. Esa suma afortunada nos da destino a la judicatura y también nos da futuro, pero no al vacío. Tenemos mañana.

Y esta comisión de tribunales, que mucho lo admira y lo respeta, tiene mañana porque tuvo un ayer y porque tuvo una historia.

Que nadie diga que nos encontró fuera de nuestros sitiales, porque no lo hemos estado. Ahí y sólo ahí pertenecemos y desde ahí elaboramos el discurso judicial, que se integra a la consolidación de nuestra democracia.

Buenaventura a todos y a todas, e iniciemos todos con renovados esfuerzos, para continuar en la brega de la justicia y aprovechemos quienes fuimos para seguir construyendo lo que en el futuro seremos: la gran justicia mexicana.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Tiene la palabra el doctor Raúl Cervantes Andrade, Procurador General de la República y Presidente de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia.

-DR. RAÚL CERVANTES ANDRADE: Gracias, buenas tardes.

Ciudadano Presidente de la República.

Presidente de la Mesa Directiva del Senado, sea bienvenido; Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia; Gobernador Constitucional de Morelos Procurador General de la Ciudad de México; distinguidos integrantes del Gabinete Presidencial.

Señoras y señores titulares de las procuradurías y fiscalías generales de la República, y Presidentes de Tribunales locales.

Amigas y amigos de los medios de comunicación.

Agradezco su presencia. Ustedes son un factor fundamental para asegurar que los principios del Sistema de Justicia Adversarial se consolide en la sociedad.

Señoras y señores:

Gracias por acompañarnos.

Hoy, nuestra Nación se forja en el respeto a la legalidad democrática y en la institucionalización de la administración de justicia.

Así lo prueba el encuentro nacional que hoy nos ha convocado, en la misma mesa, a las autoridades de procuración e impartición de justicia de todo el país y de los distintos ámbitos de Gobierno para plantear las necesidades y pendientes fundamentales, que nos permiten asegurar la materialidad del Sistema de Justicia Penal Adversarial, de ello, depende asegurar a la sociedad un efectivo acceso a la justicia.

Agradezco su valiosa asistencia en la 36ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, así como el Encuentro Nacional de Procuración e Impartición de Justicia 2016.

Sin la participación de todas y todos no hubiera sido posible cumplir con nuestras obligaciones estatutarias de generar y dar seguimiento a las estrategias y políticas públicas para el combate de la delincuencia, la investigación del delito y la garantía del acceso a la justicia.

Acciones que resultan en acuerdos de amplio espectro garantista, como la conformación de una Comisión de Trabajo entre las procuradurías y fiscalías, encargada de elaborar un protocolo de actuación para la atención de los casos que involucren la identidad de género o la orientación sexual.

Buscaremos asegurar los colectivos LGBTI; mecanismos de procuración de justicia homologados en toda la República, que consideren los contextos y especificaciones individuales de las víctimas.

Además, este grupo de trabajo buscará crear un mecanismo apropiado para generar información confiable sobre los crímenes de odio, que permita hacer visible la extensión de este fenómeno, y tomar medidas apropiadas para prevenir y sancionar todos los delitos revisados, y sensibilizar a los servidores públicos.

En fin. Lo que perseguimos es cumplir con nuestro deber constitucional de asegurar un cabal acceso a la justicia libre de estereotipos y discriminación. Así como consolidar a la procuración de justicia como una garantía del derecho libre del desarrollo de la personalidad.

En tan sólo un ejemplo del saldo de dos días de trabajo que nos permitieron exponer en grosso modo, tópicos de trascendencia relevante, como la imperante necesidad de establecer esquemas de coordinación y colaboración entre las entidades federativas y la Federación, a través de las instancias de inteligencia regional.

O bien, la generación de criterios homologados que quien las actuaciones de la gente del Ministerio Público en la aplicación de la figura de libertad durante la investigación, con apego a los principios constitucionales y a la máxima protección de los derechos humanos.

Así como la proyección de acciones para la construcción de bases de datos penales para la consulta del personal jurisdiccional, entre otros. Aspectos indispensables en el arduo labor de procurar e impartir justicia en el esquema de un modelo de justicia penal, cuya implementación formal concluyó hace menos de seis meses, y que ahora debemos dedicar nuestros esfuerzos a consolidarlo.

Es evidente que el Sistema de Justicia Penal Adversarial constituyó un verdadero giro en la visión del derecho de Estado, que durante años imperó en nuestra dinámica y jurídica.

Hoy, esa transformación de paradigma es una realidad, tanto como lo es la necesidad de desarrollar esfuerzos compartidos para lograr su entendimiento, condición sine qua non que supedita su efectividad.

México nos necesita, debemos destinar el máximo de nuestros esfuerzos para socializar e incorporar en la dinámica ciudadana a los principios que edifican el sistema adversarial.

Lograrlo depende que nuestra actuación sea consecuente con los mandatos constitucionales que enmarcan a la procuración e impartición de justicia en clave democrática.

Es por eso que hemos acordado establecer mesas de trabajo con los integrantes de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia con la finalidad de generar políticas públicas que permitan alcanzar los objetivos del Sistema de Justicia Penal Adversarial en todos los países, a los seis, en todo el país, a los seis temas propuestos del día de ayer, con el firme propósito de dar resultados sobre estas acciones en la Primera Asamblea Plenaria del 2017.

Al respecto, es indispensable destacar tres de los seis tópicos planteados, que junto con otros constituyen el centro neurálgico de la reforma constitucional de 2008 y el Sistema Adversarial.

La cultura de paz a la que aspiramos en un Estado Constitucional de Derecho, sustentado en mandatos de optimización que aspiran a maximizar los derechos humanos, exige evitar la confrontación litigiosa, así como administrar adecuadamente los recursos disponibles para la persecución del delito y aplicarlos a los casos que más laceran a la sociedad.

Por ello, es indispensable coordinar esfuerzos para homologar la aplicación de los criterios de oportunidad con excepciones al principio de persecución y procesamiento de los delitos bajo parámetros objetivos y que limiten la discrecionalidad en las 33 procuradurías o fiscalías del país.

No alcanzaría a hacer suficiente énfasis en este tema; los criterios de oportunidad son, entre otros, el punto toral de la consolidación del Sistema de Justicia Penal Adversarial.

Asimismo, es necesario impulsar y reforzar en las entidades federativas la creación de órganos administrativos especializados en mecanismos alternativos de solución de controversias, con independencia, técnica y de gestión suficientes que aseguren su autonomía.

De ello depende una efectiva y eficaz reparación del daño en los casos que establezca la legislación.

Sin embargo, las leyes no transforman la realidad por sí solas, se necesitan de mujeres y hombres que las operen, que las apliquen y que las hagan cumplir.

Por ello, es irrenunciable el deber de implementar un modelo de capacitación y profesionalización que asegure que todas las autoridades que intervienen en el proceso penal cuenten con los mismos conocimientos, capacidades y criterios de aplicación, desde el personal policial municipal, hasta el Poder Judicial de la Federación.

Señoras y señores:

Una efectiva procuración de justicia, así como su impartición, son una respuesta del Estado al ciudadano en la dignidad humana.

La principal ocupación de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, y en el mismo tenor de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia es garantizar a todas las mexicanas y mexicanos un efectivo acceso a la jurisdicción del Estado que proteja sus derechos, bienes e intereses en todo el territorio nacional.

Sin duda, convencido estoy de que las mexicanas y mexicanos tienen la capacidad de la trasformación de sus instituciones, entendiendo que la procuración de justicia es una de las grandes faltas que ha tenido el Estado Mexicano.

Hoy es el día en el que cuando enfrente nos pone la Constitución un nuevo sistema adversarial, en el que la procuración de justicia le tiene que hablar a esos principios constitucionales, darles cumplimiento eficaz y generar los instrumentos adecuados, es lo que nos vamos a abocar esta conferencia todos las procuradurías y fiscalías y la Procuraduría General de la República.

Sin visión de Estado, que tengan los mismos conocimientos, los mismos criterios, la misma base sobre la que se lee y se entiende el sistema, desde los policías, los ministerios públicos, pasando por los peritos, las capacidades de investigación científica por materia, en los tipos penales que más agreden a la sociedad, aplicar los medios alternativos para entender a la sociedad que no todo el Derecho Penal y la forma de operar el Derecho Penal es encarcelar a las personas, sino es resolver los conflictos que se regresan antes del conflicto al establecimiento de la paz.

Si comprendemos, si trabajamos en conjunto, si diseñamos un mismo modelo de procuración de justicia en los dos niveles de Gobierno, si entendemos los tres niveles de Gobierno, si la forma de cooperación, podremos sin duda en algunos años aspirar a estar en estándares internacionales.

Empecemos y empezamos a trabajar hoy.

Mil gracias.