-C.P. JORGE ASALI SERIO: Muchísimas gracias por su animación.

Y vamos a continuar con este extraordinario momento, y conste que hay quien dijo que la vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por aquellos momentos en que nos quedamos sin aliento.

Quien escribió esta frase, supo describir en unas cuantas palabras aquello que vive en nuestra memoria cuando pretendemos recordar nuestro pasado, aquello que hace latir nuestro corazón cuando revivimos un sentimiento.

Hoy, es un día que seguramente para muchos de nosotros quedará grabado en nuestros pensamientos, ya que nos hace el honor de acompañar en el Centro Libanés, la persona que tiene la mayor responsabilidad por el bien de nuestro país, de nuestras familias y de nosotros mismos.

Por ello, quiero invitar a esta tribuna al Presidente del Consejo Directivo del Centro Libanés, Contador Público Jorge Antonio Serio Canaan.

-C.P. JORGE ANTONIO SERIO CANAAN: Muchas gracias, Jorge.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Señora Angélica Rivera de Peña, Primera Dama.

Distinguidos miembros de la Mesa de Honor; integrantes del Consejo Directivo; queridísimos expresidentes de nuestra institución; invitados especiales.

Damas y caballeros:

Y se hicieron hombres como se hace una espada; a fuerza de golpes.

Con estas palabras, Jaime Sabines describió las vivencias de los emigrantes libaneses que arribaron a México a finales del Siglo XIX, y a pesar de no conocer el idioma y las costumbres de esta tierra, lograron adaptarse e integrarse a la sociedad mexicana, convirtiéndose en fieles y orgullosos mexicanos.

El primer libanés que llegó a México, según el Departamento de Inmigración del Archivo General de la Nación, fue el sacerdote Boutros Rafful, en el año de 1878.

Hoy, los hijos y los nietos de los primeros emigrantes, somos orgullosamente mexicanos. Nos hemos destacado por nuestro trabajo, amor, respeto y agradecimiento a la Nación mexicana.

Igualmente, puedo asegurar que estamos comprometidos más que nunca por hacer de este país un mejor lugar, una mejor Nación, tan grande como el cariño y el corazón de su gente. Por ello, hoy emocionados y muy honrados, recibimos a nuestro Presidente, el licenciado Enrique Peña Nieto.

Señor Presidente:

Los aquí, presentes, somos mexicanos que aprendimos de nuestros padres y abuelos, no sólo a querer y a respetar nuestro país, sino también, a estar siempre profundamente agradecidos con México, por ser la Patria que los recibió y les permitió trabajar honradamente, y establecer aquí, a sus familias.

Hoy, la huella de nuestra colectividad está presente en cualquiera de los ámbitos de la vida diaria de México, ya sea en las artes, el deporte, el servicio público, la economía, las finanzas, la política y todos los demás trabajos que dignifican a México.

Hablar de la comunidad mexicana de ascendencia libanesa, es hablar de personas orgullosamente mexicanas, que vibran y respetan a dos naciones hermanadas por el cariño, la admiración y el trabajo.

Y no cabe duda que esto lo acabamos de confirmar hace un mes, que estuvimos en Líbano, junto con el señor Secretario de Relaciones Exteriores, el doctor José Antonio Meade Kuribreña, que aquí está, presente, y ahí, confirmamos que el cariño de los libaneses hacia los mexicanos es enorme.

Y ahí, aprovechamos la oportunidad de reiterar que a pesar de la distancia entre México y Líbano, nosotros, los hijos de inmigrantes, tenemos un corazón muy mexicano que bombea sangre libanesa.

Señor Presidente:

Usted ha marcado el rumbo por donde debe transitar la Nación en los próximos años, ya que con sus importantes reformas transformadoras, se han construido las bases para lograr el crecimiento económico y la generación de empleos.
Estamos ciertos de que el entorno, en ocasiones, ha sido adverso, pero le reiteramos que estamos con usted, y le pedimos que se mantenga firme ante la Reforma Energética, ya que sabemos que al aprovechar nuestro petróleo, así como el gas Shale en el Norte del país, seremos más competitivos en ese difícil mundo.

Igualmente, recibimos con mucho agrado la Reforma Educativa; reforma que es lógica, necesaria y benéfica para todos, pero que ha tenido costos políticos imponderables. En esto, señor Presidente, estamos con usted y pensamos como usted, ya que la educación es la esperanza principal para un futuro de México.

Igualmente, lo apoyamos con toda nuestra convicción en el deseo de vincular la Ley de Anticorrupción con la Ley de Acotamiento del Fuero, pues entendemos que eso elimina la impunidad de algunos malos servidores públicos que se refugian en el fuero que se les otorga, para continuar siendo legisladores.

Estamos convencidos también, que una de las decisiones más trascendentales de su Gobierno, es el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, que nos dará modernidad y competitividad en el exterior.

Señor Presidente:

Sabemos del esfuerzo enorme que usted realiza al frente de este país.

Nosotros, los mexicanos de ascendencia libanesa, al igual que usted, deseamos que impere la ley, pero no la ley de la selva, en la que unos cuantos escondidos en la impunidad y en el anonimato, tienen secuestrado a nuestro querido México.

Queremos, como usted, que regrese el México que podamos transitar libremente sin temor de asaltarnos, secuestrarnos o asesinarnos. Un México seguro para nuestros hijos y para todas nuestras familias.

Una reflexión final, es que desde los ojos del mundo, México tiene amplias expectativas para posicionarse entre las primeras potencias económicas en los próximos años, y le reiteramos que nosotros estamos con usted para lograrlo.

Por mi conducto, esta colectividad mexicana de origen libanés desea refrendar compromiso con esta Patria que abrió las puertas a nuestros padres y abuelos, en la que hemos permanecido por decisión propia, y en el que día con día de manera incansable trabajamos para construir una Nación más próspera y más fuerte.

Estamos muy contentos y muy felices de que usted y su distinguida esposa, estén con nosotros.

Que Dios le ayude a continuar con la titánica labor que se ha propuesto por el bien de los mexicanos y de nuestro amado país.

Y tenga presente, señor Presidente, que aquí siempre será recibido con mucho cariño, mucho amor y mucho respeto.

Nuestra casa se engalana y enorgullece de recibir al Presidente de la República Mexicana, el licenciado Enrique Peña Nieto, y sabemos que cuando se abren las puertas del corazón, la emoción, el cariño y la admiración, son evidentes.

Que Dios lo bendiga, señor Presidente.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)