-MODERADORA: Escuchemos la intervención del doctor José Antonio González Anaya, Director General de Petróleos Mexicanos.  

-DR. JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ ANAYA: Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto:

Bienvenido a PEMEX.

Quiero empezar agradeciéndole el alto honor que me ha conferido, al designarme Director General de Petróleos Mexicanos. Estoy muy agradecido y muy honrado.

Licenciado Pedro Joaquín Coldwell, Secretario de Energía y Presidente del Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos:

Muchas gracias a usted y a todo su equipo por todo el apoyo.

Señores miembros del Gabinete:

Muchas gracias por acompañarme hoy.

Señores  Gobernadores, distinguidos legisladores; Senador Carlos Romero Deschamps, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana; amigos de los medios de comunicación, compañeros petroleros, amigos todos.

Hoy, conmemoramos el 78 Aniversario de la primera gran transformación estructural de la industria petrolera, impulsada por el Presidente Lázaro Cárdenas y a raíz de la cual se creó Petróleos Mexicanos.

Nuestra empresa nació en un contexto difícil. Para consolidar el apoyo político a la Expropiación Petrolera, unos días después, el entonces Gobernador de Veracruz, el licenciado Miguel Alemán, promovió la firma de una Declaración Conjunta de todos los Gobernadores para  apoyar la  valiente medida tomada por el Presidente Cárdenas.

Señor Presidente:

El día de hoy la Fundación Miguel Alemán le hará entrega de un facsímil de este histórico documento.

En el resto del mundo muchos predecían que la iniciativa del Gobierno cardenista estaba condenada al fracaso. Se decía que los petroleros mexicanos serían incapaces de sacar a la industria adelante.

El representante de la Standard Oil, entonces la petrolera más grande del mundo afirmó: Todos sabemos que México no tiene población capacitada para administrar un vasto complejo de propiedad pública.

La revista The Economist expresaba la opinión generalizada de la quiebra de PEMEX en el corto plazo diciendo: No cabe duda que México habrá de lamentar la decisión que acaba de tomar. 

Pero quienes opinaban así, se equivocaron y más temprano que tarde, lo reconocieron.

Un informe de la Cancillería británica señalaba poco después que México ha hecho grandes avances en el manejo de una industria que exige mucho conocimiento técnico y especializado.

Son casi ocho décadas de un camino que no ha sido fácil, a lo largo de todo este tiempo, los trabajadores y los ingenieros de PEMEX, los petroleros construyeron la industria petrolera de este país.

En los primeros años, PEMEX venció el boicot a su petróleo de exportación, PEMEX encontró el camino del mar para sustituir a los campos originales que entraban en declinación, introduciendo innovaciones que hoy son práctica común.

PEMEX sorteó con éxito las crisis periódicas de los precios y en particular la de los 80.

PEMEX ha sido el mayor contribuyente al gasto financiando gran parte de la industria pública, de la infraestructura pública y social, así, PEMEX se ha convertido en la empresa emblemática del país y en orgullo de todos los mexicanos.

La circunstancia que enfrenta Petróleos Mexicanos hoy es similar a la de 1938. La Reforma Energética promovida por la Administración del Presidente Enrique Peña Nieto, ha dado lugar a la segunda gran transformación de la industria petrolera y, recientemente, se conjuga con el desplome de 70 por ciento de los precios del petróleo.

Por eso, hay quienes piensan al igual que en 1938 que PEMEX no saldrá adelante y que va a perder relevancia.

Sin embargo, hoy, como hace 78 años quienes dudan del futuro de Petróleos Mexicanos se equivocan.

Porque si de este tamaño es el reto, de este tamaño es PEMEX, de este tamaño son sus ingenieros y sus trabajadores, de este tamaño es el Sindicato Petrolero que fue clave para la gesta de 1938 y que con su líder, mi amigo el Senador Carlos Romero Deschamps será clave en la coyuntura actual.

Señor Presidente:

Cuando usted me confirió este alto honor, me dio instrucciones claras y es que la Reforma Energética, que está dando lugar a la segunda transformación estructural de la industria petrolera, le da a PEMEX las herramientas y la flexibilidad necesarias para encarar los retos del futuro, para enfrentar la nueva geología, para acceder a las nuevas tecnologías y para incursionar, también, en los nuevos mercados financieros que resultan indispensables por el tamaño de las inversiones y la magnitud de los riesgos.

A poco más de un mes de haber asumido la Dirección General de Petróleos Mexicanos, puedo informar que hay avances concretos. El 26 de febrero, el Consejo de Administración aprobó un ajuste al presupuesto de PEMEX de 100 mil millones de pesos, que nos está permitiendo enfrentar los problemas de liquidez que genera la caída de los precios.

Las premisas básicas de este ajuste son: garantizar la seguridad de nuestros trabajadores y de nuestras instalaciones, fortalecer la solvencia de largo plazo de la empresa y enfrentar nuestros compromisos laborales y financieros.

En este sentido, estamos a punto de concluir el pago a más del 85 por ciento de nuestros proveedores. Se trata de las pequeñas y medianas empresas cuyas opciones de financiamiento son más limitadas, y cuyo impacto sobre el empleo es mayor.

Más aún, estamos trabajando de cerca con la Secretaría de Hacienda para solventar pronto el conjunto de la deuda con proveedores del año pasado. Aprovecho para agradecerles al Secretario Videgaray y a todo su equipo.

El ajuste se ha organizado en tres líneas de acción:

La primera consiste en generar eficiencias y reducir costos. El buen juez por su casa empieza, así que el primer paso ha sido compactar al corporativo empezando por la Dirección General.

Además, se eliminaron dos direcciones corporativas, la de recursos humanos y la de investigación y desarrollo tecnológico, y sus funciones sustantivas más importantes se absorbieron en otras áreas. Pero todos los trabajadores en PEMEX tendremos que contribuir a este ajuste.

La segunda línea de acción se centra en focalizar el gasto de operación-inversión sólo en proyectos que sean rentables en un escenario de precios bajos.

Por último, la tercera línea de acción y quizás la más importante, se refiere al diferimiento y replanteamiento de algunos proyectos de inversión.

Quiero ser claro, estos proyectos de ninguna manera se cancelan, se replantean bajo la perspectiva de aprovechar la flexibilidad y las herramientas que nos da la Reforma Energética.

Por ejemplo, a través de la migración a contratos de las asociaciones estratégicas buscaremos estabilizar la producción, con estas asociaciones PEMEX tendrá acceso a mejores tecnologías y compartirá los riesgos financieros.

Por su experiencia, infraestructura y conocimientos acumulados PEMEX es el socio más atractivo para invertir en el país.

En todos los casos habremos de elegir al mejor socio y negociaremos de manera transparente y competitiva las condiciones más favorables para la empresa y para México.

En el área industrial y de logística, figuras como la Fibra E nos permitirá maximizar el valor de nuestros activos, elevar la productividad y revertir las pérdidas de los últimos años.

Utilizando las herramientas de la Reforma Energética al máximo PEMEX cumplirá los dos objetivos complementarios de una empresa productiva del Estado: ser una empresa rentable, sin olvidar que tiene que contribuir al desarrollo energético y del país.

De lo que se trata es de poner en orden las finanzas para poder concentrarnos en explotar al máximo nuestras ventajas y dar los resultados que el país espera.

Por eso el ajuste no debilita, sino fortalece a PEMEX, porque sólo un PEMEX con finanzas sanas puede encarar con éxito las tareas del futuro.

Y en el futuro y ahora PEMEX es una empresa solvente y cuenta con todos los elementos para ser competitiva. La Reforma Energética le da a PEMEX las herramientas y la flexibilidad para aprovechar las ventajas heredadas de su larga historia.

Sus amplias reservas de hidrocarburos, sus importantes activos industriales y logísticos, y sobre todo el extraordinario talento y capacidad de ustedes, los ingenieros y los trabajadores que han construido la industria petrolera del país.

Señor Presidente, compañeros petroleros:

Petróleos Mexicanos se encuentra en una de las coyunturas más difíciles de su historia, pero los petroleros vemos el futuro con optimismo, contamos con nuevas facultades y posibilidades gracias a la Reforma Energética, contamos con reservas, con infraestructura y con el talento de la familia petrolera.

Contamos con la energía, la convicción y el amor a la camiseta. Contamos también con la visión y espíritu de colaboración de los trabajadores de su organización sindical y su dirigente nacional, el Senador  Carlos Romero.

Muy especialmente, me atrevo a decir que contamos también con el apoyo del señor Presidente de la República y del Gobierno de la República.

Con todos estos elementos, PEMEX saldrá  fortalecida de la difícil coyuntura actual. El proceso no va a ser fácil y el esfuerzo no será menor.

Por mi parte, me comprometo a trabajar al límite de mis capacidades. Y con el espíritu de los petroleros de 1938, que no se intimidaron ante la magnitud del reto que les tocó enfrentar, los convoco hoy a que juntos superemos, una vez más, los obstáculos actuales y construyamos un PEMEX fuerte y competitivo, un PEMEX a la altura  de las mejores petroleras del mundo, pero sobre todo a la altura de lo que México espera y merece de nosotros hoy y en los años por venir.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Enseguida veremos la proyección  del Video Conmemorativo del 78 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra al Senador Carlos Romero Deschamps, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.

-SEN. CARLOS ROMERO DESCHAMPS: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Bienvenido a la casa de los petroleros, su casa, señor Presidente.

Licenciado Pedro Joaquín Coldwell, Secretario de Energía y Presidente del Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos.

Distinguidos Secretarios de Estado de la Administración Pública.

Señores Gobernadores que hoy nos acompañan.

Doctor José Antonio González Anaya, Director General de Petróleos Mexicanos.

Apreciables funcionarios de la Administración Pública.

Señores Directores corporativos y de empresas productivas subsidiaras.

Distinguidos integrantes del Poder Legislativo y Judicial.

Distinguidos compañeros amigos de la CNC que hoy nos acompañan.

Distinguidas autoridades civiles y militares.

Compañeras y compañeros integrantes del Comité Ejecutivo General de nuestra organización sindical.

Secretaria y Secretarios Generales de las 36 Secciones de nuestra organización.

Distinguidos invitados.

Señoras y señores:

Cuando el 18 de marzo de 1938 los trabajadores petroleros escucharon junto con el resto de los mexicanos el anuncio de la expropiación de la industria petrolera por el Presidente Lázaro Cárdenas del Río, vieron en ello una decisión de Estado, sólidamente congruente con la evolución que diversos episodios habían marcado el conflicto de la industria, entre ellos, el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que respaldaba el reclamo de los obreros, pero sobre todo, vieron reconocimiento a la prolongada, sensata y justa lucha de los petroleros por sus reivindicaciones laborales.

Sin embargo, lo realmente importante fue que ese episodio abrió la oportunidad para que el país y sus diferentes actores políticos y sectores de la sociedad, asumieran un compromiso de unidad nacional que tan importante fue a la luz de los terribles y turbulentos años que el mundo comenzaba a vislumbrar.

A partir de ahí, la industria petrolera mexicana rápidamente pasó a ser parte fundamental del desarrollo del país y de la imaginación popular.

En muchos momentos, más con ingenio y creatividad, que con recursos financieros o tecnológicos; de hecho, el doble papel que el Estado mexicano jugó habitualmente en Petróleos Mexicanos generó conflictos no siempre resueltos adecuadamente, provocando, ello, dramáticas variaciones en sus proyectos y estrategias para alcanzarlos.

Por una parte ejercía a través de la Administración Pública Centralizada lineamientos y controles que llegaron parecer excesivos; y por otra, demandaba la necesidad de disponer de una administración eficiente y oportuna.

En estos vaivenes de las políticas de PEMEX, cabe recordar, los petroleros siempre mantuvimos una actitud institucional, a sabiendas de que el desempeño de la empresa era de tal manera importante para la estabilidad del país que, por ello, la administración de la industria correspondía al Estado mismo.

Por esto, y porque sabemos lo peligroso que para esa estabilidad puede resultar que PEMEX y sus trabajadores se vean involucrados en situaciones de conflicto o polarización, mantuvimos una serena expectativa cuando comenzó a darse la intensa discusión nacional acerca del modelo de industria petrolera que México debía seguir.

Por ello, y no por falta de interés, mantuvimos discreción ante los acontecimientos. Al final, como era procedente y en el ámbito que correspondía, el Congreso de la Unión, en el cual está representado todo el país y todas las posiciones ideológicas, se resolvió adoptar un nuevo modelo de industria que atiende a la nueva realidad de competencia globalizada.

Ciertamente, la creación de PEMEX como empresa productiva del Estado, de sus empresas productivas subsidiarias y de sus potenciales filiales, la creación de nuevos órganos reguladores pero, sobre todo, la modificación de artículos relevantes de nuestra Constitución como el 25, el 27 y el 28; la aprobación de nueve leyes y la modificación de otras 12, muestran la ambiciosa transformación que con el concurso de la mayoría de las fuerzas políticas del país, se diseñó para la industria petrolera nacional.

En este novedoso e inédito escenario, el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, y quienes lo integramos, hemos actuado de manera consecuente con nuestra historia de institucionalidad.

Hemos sido solidarios con el esfuerzo que realiza el país para su diversificación y apertura, para su modernización y propósito de crecimiento. Hemos atendido, señor Presidente, el reto enorme que representa dejar atrás paradigmas que parecían inamovibles en la búsqueda de una transformación que, por fin, en su dinamismo encontremos los recursos que permitan beneficiar a los más y sacarlos de su condición de rezago.

Hemos sido capaces de revisar temas que aún no siendo de ninguna manera responsabilidad de los trabajadores terminaron por significar un grave problema para la institución.

Así convenimos un modelo de pensiones que respeta íntegramente a las condiciones de los trabajadores de mayor antigüedad y a los de menor les representa un cambio que en mucho se asemeja a las condiciones que históricamente hemos tenido, dejando para los de nuevo ingreso la modalidad de cuentas individualizadas.

Acciones, todas que, sin embargo, representan para PEMEX un cambio significativo y benéfico en su estructura financiera.

Hemos sido, asimismo, capaces de atender el impacto del ajuste al presupuesto de PEMEX en lo referente a servicios profesionales, personales y contrario a lo que muchas voces que quieren distorsionar la realidad afirman, esto ha sido sin afectar los derechos de ningún compañero o compañera trabajadores.

Ha sido, por el contrario, el sano resultado de un esfuerzo de muchos días, semanas y meses en que la premisa de trabajo ha sido la no afectación a los trabajadores y a la búsqueda de mejoría para la empresa.

Y aquí quiero hacer un reconocimiento a la Secretaría del Trabajo, que encabeza el licenciado Navarrete Prida, que contribuyó a que consiguiéramos estos logros y avances sin ninguna afectación.

Gracias, señor Secretario.

Sorprende escuchar aún opiniones supuestamente progresistas que casi exigen el despido de miles de trabajadores, pareciera que lo que realmente les incómoda es que el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, ha sido una organización madura y seria, que ha sabido, con el diálogo franco y de buena fe como herramienta, encontrar salidas convenientes para ambas partes a los difíciles retos que hemos enfrentado.

Tal vez preferirían vernos como un grupo desaforado, irresponsable, que en lugar del diálogo usara el grito, y antes que la razón la estridencia. No lo hemos hecho y no lo haremos.

Hemos explicado el profundo respeto que tenemos a la industria que ayudamos a construir, el profundo respeto que tenemos al pueblo de México, que durante casi 80 años, a través de nuestro trabajo en Petróleos Mexicanos, nos permitió dar soporte económico a sus aspiraciones de prosperidad y justicia.

Hoy, con un nuevo reto, con un nuevo modelo de industria que comienza a mostrarse, con el arribo del doctor José Antonio González Anaya, nuestro amigo, como Director General de Petróleos Mexicanos, a quien deseamos el mayor de los éxitos en la muy importante responsabilidad que le ha encomendado el señor Presidente Enrique Peña Nieto, los petroleros sabemos que en cada planta, en cada taller, en cada plataforma o en cada buque, ahí estará siempre nuestro compromiso con México y nuestra vocación hacia Petróleos Mexicanos.

Y estará también siempre nuestra palabra empeñada al  señor Presidente Enrique Peña Nieto y a todo el país.

Y como hace 78 años, unidos venceremos.

Muchas gracias.