Guatemala, Guatemala, 31 de mayo de 2013.

Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Es un gran honor para un servidor poder participar en este encuentro, en esta congregación que se ha dado aquí, de importantes inversionistas, no sólo de Guatemala, de México y de varios países de la región, precisamente que concurren a esta convocatoria para conocer de las condiciones que ofrece Guatemala, que ofrece la región.

Y aprecio mucho a los organizadores de este evento el poder dar espacio para poder compartir con ustedes lo que México viene haciendo a partir de una Administración, que justamente está cumpliendo seis meses de haberse iniciado.

Antes que nada, quiero saludar con enorme afecto y respeto al señor Presidente de la República hermana de Guatemala, a Otto Pérez Molina, a quien le agradezco su hospitalidad, su anfitrionía y, sobre todo, los gestos de amistad que invariablemente ha dispensado a su servidor, desde que tuve la oportunidad de visitar este país hermano en el periodo de transición, previo a haber rendido protesta de ley como Presidente de México.

Y en lo que fuera el inicio de una gira internacional o varias giras internacionales que en ese periodo realizamos. Pero la primera, el primer país que visitamos en el contexto de estas giras que realizamos en ese entonces fue, precisamente, al país hermano de Guatemala.

Y con ello acreditar la voluntad y todo el interés del Gobierno de la República de mi país, precisamente por estrechar aún más la relación entre México y Guatemala.

Dos países que más que estar separados por una frontera, están unidos por esta frontera donde, a partir de compartir hoy visiones sobre valores que tenemos en común, queremos lograr una mayor integración.

Ambos países, México, Guatemala y varios de esta región integramos lo que se ha denominado la Región de Mesoamérica.

Nos es común historia, cultura, idioma. Y creo yo, que en el mundo que nos está tocando vivir, un mundo de mayor globalización, creo, estamos ante una gran oportunidad de que a partir de esta mayor integración podamos detonar desarrollo para nuestros pueblos, progreso y mejores condiciones de bienestar social para todas las familias de nuestras naciones.

Esto es justamente lo que hoy, seguramente, da pie y oportunidad de este encuentro, donde emprendedores y empresarios de distintos países están conociendo, están asimilando esta realidad de oportunidad para que sus actividades empresariales, sus actividades económicas, tengan éxito y ello se refleje, también, en el desarrollo de nuestras naciones.

Yo quiero dejar, aquí, también, testimonio de agradecimiento a los organizadores de este evento, tanto del ámbito privado, como del ámbito público por esta oportunidad.

Y déjenme compartir con ustedes la visión que México hoy tiene, de la relación que queremos tener con Guatemala para con Centroamérica, y para con toda la región de América Latina.

Lo primero que quiero dejar muy claro ante ustedes es que México se siente un país orgullosamente latinoamericano. Un país que comparte esta cultura y esta historia con los países hermanos de esta región; y que buscamos, estamos buscando ampliar los mecanismos de cooperación, de colaboración y de mayor integración entre nuestras Naciones, y que esto se refleje, precisamente, en el desarrollo de nuestros pueblos.

Cuál ha sido, o cuál es la historia que acompaña la relación, que es por donde yo quisiera iniciar mi exposición, de México con Guatemala.

Guatemala es para México un socio estratégico.

Hemos tenido varios temas en la agenda bilateral, en los que hemos venido trabajando, y en los que estoy seguro, habremos de definir en una mesa que después de este evento estaremos instalando, en un encuentro entre funcionarios del gobierno de Guatemala y de México, precisamente para hacer revisión a los varios temas que identifican la relación de Guatemala con México, y donde queremos encontrar espacios para la concreción de varios de los proyectos en los que hemos venido trabajando.

Debo decir que México es para Guatemala el tercer país que mayor inversión hace en este país, sólo después de Estados Unidos y de Canadá.

Y esta confianza refleja, sin duda, el amplio potencial que ven empresarios de México para con Guatemala.

Guatemala y México, y éste es uno de los valores en los que coincidimos, respaldamos el libre comercio, la vigencia plena del derecho, el respeto a nuestro régimen democrático y, a partir de compartir estos valores que nos son comunes, es que encontramos puntos de unión y de mayor identificación.

La apertura comercial que hemos logrado en los últimos años, sin duda ha sido creciente y en beneficio de ambos países.

Déjenme compartir solamente algunas cifras que dan cuenta, y que acreditan cómo se ha dado un constante y mayor crecimiento a la relación comercial entre nuestras naciones.

En los últimos 12 años, hoy, el comercio entre Guatemala y México prácticamente se ha cuadriplicado. Es de una relación del orden de los dos mil 500 millones de dólares.

Para muchos podría abrirse la pregunta de si esto es mucho o poco.

Y déjenme dar contexto de lo que para México representa Guatemala, para darle dimensión y contexto de la relevancia que tiene nuestra relación comercial.

Si ubicáramos a Guatemala, o quisiéramos ponerlo en el contexto con respecto a la relación que México guarda con otros países que integran el denominado grupo de los G20, las 20 economías de mayor desarrollo en el mundo, la relación comercial con Guatemala es mayor a la que tenemos con Australia, a la que tenemos con Rusia, con Indonesia o con Sudáfrica.

Guatemala ha logrado, también, en consecuencia, acceder a un mercado consumidor muy importante, no sólo el que representa en sí mismo, con más de 15 millones de habitantes, sino a un mercado de 117 millones, que constituye el mercado mexicano.

Las exportaciones mexicanas a Guatemala se multiplicaron en este mismo periodo que vengo refiriendo casi cuatro veces, o tres veces y media. Pero las exportaciones de Guatemala hacia México han crecido siete veces.

Ha sido relevante y trascendental esta relación para detonar desarrollo económico en Guatemala, y por igual, el que México ha tenido para con Guatemala.

Qué vendrá a favorecer, sin duda, esta relación comercial.

Sin duda, el marco o el acuerdo de libre comercio que México tiene suscrito con toda la región centroamericana en un acuerdo de libre comercio único, en la que esperamos muy pronto el Congreso de Guatemala pueda ratificar y que esto va a detonar lo que ya aquí he señalado, esta relación comercial ha venido creciendo y siendo cada vez mayor.

Creo que a partir de la entrada en vigor, después de esta ratificación que se espera ocurra lo más próximamente, tendrá que haber un desarrollo mayor al que hasta ahora hemos tenido.

Debo también decir que la relación de México con Guatemala es, como ya lo he señalado, importante y de la mayor significación, pero es también para México un puente, el primer puente de comunicación y de integración que México está haciendo con la región centroamericana, con la región de toda América Latina y del Caribe.

Y en mi Gobierno, este Gobierno que, como señalaba, hoy está cumpliendo, precisamente, seis meses de haber iniciado, quiere potenciar la gran oportunidad de desarrollo que para nuestros pueblos puede darse a partir de esta mayor integración, no sólo comercial, sino en otros ámbitos de cooperación y colaboración, que nos permitan crecer de manera homogénea, de manera uniforme y encontrar mayores oportunidades de crecimiento.

Déjenme compartirles que por primera vez y en muchos años, la región de América Latina hoy se presenta en un estadío distinto del que quizá le hubiese acompañado o señalado en años anteriores, cuando lo que distinguía a esta región en razón de las crisis económicas, de las crisis políticas, hoy lo que está distinguiendo a toda la región latinoamericana es un constante crecimiento económico.

De hecho, esta región ha crecido a mayor intensidad de lo que lo ha venido haciendo el mundo entero en términos porcentuales y particularmente dentro de este crecimiento es digno de destacarse el crecimiento económico que Guatemala ha venido observando en estos últimos años.

Guatemala ha sido un país que ha tenido tasas de crecimiento cercanas, prácticamente al cinco por ciento, lo que lo ubica como uno de los países en la región y, podría yo decir, entre varios países del mundo, con mayor crecimiento, casi igual al que están observando los países de mayor crecimiento en la región Asia-Pacífico que es, sin duda, la que en los últimos años, y me refiero a los últimos 25 años, ha observado tasas de crecimiento sostenidas durante todo este periodo de tiempo.

El comercio. Los datos de comercio en esta región son verdaderamente alentadores, y me refiero a los que tienen que ver con América Latina.

Para México, esta región ha significado un crecimiento de su comercio, para toda la región de América Latina, de un 250 por ciento.

Y no obstante que es este destino, la de la América Latina, uno de especial relevancia, donde el monto de nuestras exportaciones es superior a los seis mil millones de dólares, creemos que tenemos todavía un enorme potencial para incrementar nuestro flujo comercial.

En este marco se inscribe el acuerdo que hemos suscrito con otros países de la región para integrar la Alianza del Pacífico, y al cual se han sumado ya como observadores varios países más, 17 países, entre ellos Guatemala, y quienes han postulado interés por eventualmente ser parte de esta Alianza.

Con qué propósito.

Primero. A partir de nuestras afinidades, encontrar una mayor integración, una mayor integración entre los países que hacemos esta Alianza.

Y hacer de esta Alianza una plataforma idónea para poder tener una mayor presencia en la región Asia-Pacífico.

Hoy, hemos dado primeros pasos para consolidar esta Alianza, para encontrar las grandes ventajas que puede deparar a los países que ya hoy son miembros, y a otros que eventualmente, en un futuro próximo, puedan incorporarse, entre ellos, eventualmente, Guatemala, quien ha postulado interés por ser parte de esta Alianza.

De las importaciones que hoy tiene México solamente de la región Centroamericana, en estos últimos 12 años, han crecido 900 por ciento. Hoy, prácticamente representa o son de un monto del orden de los cinco mil millones de dólares.

Con esto, con estas cifras que estoy compartiendo con ustedes quiero dar cuenta muy clara y dejar constancia fehaciente de cómo ha crecido la relación comercial entre México, Centroamérica y el resto de América Latina y el Caribe, y que a partir de la condición que hoy tienen el mayor número de países de esta región, que observan condiciones de estabilidad política, de crecimiento económico sostenido y también de cambios estructurales importantes, para alentar un mayor crecimiento, sin duda, los próximos años pueden convertirse para esta región, una de las más prósperas, de las más dinámicas y de las mayor crecimiento económico en los próximos años.

Yo debo reconocer que en alcance a este objetivo, Guatemala está haciendo un importante esfuerzo. Y uno de los puntos de coincidencia que he compartido con el Presidente Otto Pérez Molina es precisamente el acuerdo que aquí él ha logrado con otros Poderes de la Unión y con otras fuerzas para trabajar en tres objetivos fundamentales:

El disminuir las condiciones de pobreza y asegurar o implementar un programa de hambre cero, que está muy alineado a una política pública que México ha puesto en marcha, precisamente con el mismo objetivo: disminuir el hambre o acabar con el hambre de nuestro país.

Segundo. Lograr un crecimiento económico sostenido en los próximos años, entendiendo que es ésta la única vía o la mejor vía para realmente combatir la pobreza y la desigualdad.

Si aseguramos que el Estado o los gobiernos puedan instrumentar políticas públicas que aseguren un reparto más justo y más equitativo de la riqueza que se está generando.

Y un tercer tema, que también nos identifica, tiene que ver con el objetivo de la seguridad y la justicia. Este Pacto por la Seguridad y la Justicia que sin duda es en coincidencia con una de las metas nacionales que mi Administración se ha trazado para los próximos años.

Ello me lleva a poner en este contexto y poder compartir con ustedes lo que viene ocurriendo en México, a partir de que iniciamos nuestra Administración, y hacia dónde estamos enfocando el esfuerzo, en lo que sin duda nos va a permitir integrarnos de mejor manera a esta región de América Latina, pero también de encontrar condiciones para una mayor prosperidad para el pueblo de México.

Mi Gobierno definió con toda puntualidad, y así lo recoge además el Plan Nacional de Desarrollo que recientemente fue presentado ante la sociedad mexicana con la participación de la propia sociedad, cinco grandes objetivos, o cinco grandes ejes de actuación.

Uno. Orientado a recuperar la paz y la tranquilidad.

Segundo. El realmente lograr un México incluyente, combatiendo dos de las características que no sólo identifican a México, sino a toda la región de América Latina, donde son dos de los grandes temas que siguen lastimando y lacerando la convivencia social: la pobreza, y otro que me parece es la constante de los países latinoamericanos, la enorme desigualdad, donde son pocos los que tienen mucho y muchos los que tienen poco.

Por eso, la política pública debe estar orientada a lograr un mayor equilibrio y un reparto más justo y equitativo de la riqueza que estemos generando.

Un tercer gran objetivo que tiene México es el de lograr una educación de mayor calidad. Estoy seguro que este propósito es compartido plenamente con los esfuerzos que realiza el Gobierno de Guatemala.

No sólo se trata de tener suficiente y amplia cobertura educativa para donde hay demanda, sino, sobre todo, asegurarnos hoy, en el pleno Siglo XXI, de que esta educación sea de mayor calidad, porque en un mundo global, en un mundo de alta competencia sólo habrá espacios laborales y de oportunidad para nuestros pueblos, para nuestra gente, si realmente les damos las herramientas que les den capacitación y formación debida y óptima para competir frente a sus iguales en el mundo entero.

Por eso, el esfuerzo que estamos haciendo hoy en México para elevar la calidad de la educación.

Un cuarto gran objetivo que coincide con uno de los temas del pacto que aquí se ha logrado, en Guatemala, es precisamente el de un México próspero, que tiene que ver con asegurar un crecimiento económico mayor al que México ha alcanzado en las últimas décadas, y que este crecimiento se dé de manera sostenida.

Para este propósito, hemos identificado una variable que, estoy seguro, ha ocurrido por igual en otros países de la región, ha impactado y ha afectado la oportunidad de lograr un mayor crecimiento, tiene que ver con la productividad.

México está empezando a hacer esfuerzos mayores y definiendo políticas públicas y concertadas, también, con los ámbitos privados para asegurar mayor productividad. Y lo que hemos denominado en México, queremos democratizar la productividad.

Qué significa esto.

Asegurar no sólo que la productividad se dé en unas cuantas empresas o en unas cuentas regiones de nuestro país, sino que la productividad sea por igual en todo el territorio nacional.

Y que en cualquier espacio de la geografía nacional, cualquier empresa pequeña, mediana o grande tenga oportunidad realmente de ser más productiva.

Y lo he señalado en mi país: no se trata de que quienes hoy son trabajadores, o quienes trabajan, tengan que trabajar o dedicar más horas al trabajo, sino que puedan trabajar mejor y hacer que su trabajo les rinda más, y ello les permita, también, asegurar un mayor ingreso al que hoy tienen.

Para elevar la productividad tenemos que apostar o tenemos que hacer esfuerzos para una debida y mayor formación de capital humano, por eso la Reforma Educativa. Tenemos que hacer mayores inversiones en innovación en ciencia y tecnología para lograr que la renovación de nuestra planta productiva logre mayores eficiencias y mayores capacidades productivas.

Tenemos que asegurar un mayor nivel de crédito para apalancar este esfuerzo de los ámbitos privados, precisamente de nuestros emprendedores, para lograr este crecimiento.

Para ello, recientemente presentamos en México un paquete de iniciativas denominadas o denominada Reforma Financiera, que es muy distinta de lo que pudiera suponer una Reforma Fiscal, que en próximos meses, también estaremos presentando.

Pero la Reforma Financiera tiene un objetivo muy claro: Asegurar para los emprendedores de nuestro país, para los pequeños y medianos empresarios, especialmente que son ellos quienes generan el mayor empleo en nuestro país, mayor crédito, y que ese crédito sea más barato.

México, a partir de su crisis, en 1995, estableció una nueva regulación a las instituciones financieras que permitió, o ha permitido, que hoy tengamos instituciones financieras sólidas, solventes, con estabilidad económica, pero que lamentablemente están prestando muy poco. De lo que se trata es generar los incentivos para que presten más.

Y un quinto objetivo o una quinta meta nacional que mi Gobierno se ha trazado: El asumir nuestra responsabilidad global, el que México sea parte y se adhiera a la promoción y defensa de las grandes causas de la humanidad.

No podemos cerrarnos, y menos aislarnos de lo que está ocurriendo en el mundo. Y por ello hemos dedicado en estos primeros seis meses, como lo habremos de hacer en los siguientes cinco años y medio de Administración, vamos a dedicar importantes esfuerzos y actividades precisamente a nuestra participación en las causas globales; asumir responsabilidad solidaria para con las causas nobles de la humanidad.

Éstas son las cinco grandes metas nacionales que mi Gobierno se ha trazado, y en ello se inscribe este propósito y este interés mayor por estrechar los lazos de hermandad, de afecto, de relación comercial, de cooperación entre Guatemala y México, entre México y Guatemala.

Déjenme, además de ello, también compartir un poco de los escenarios políticos que vive nuestro país y, que sin duda, están dando marco o están permitiendo que en México hoy estén teniendo lugar importantes reformas estructurales, como la Laboral, la Educativa, la de Competencia Económica, la del sistema de Telecomunicaciones, entre otras, además, de las de las que ya compartí, la Reforma Financiera, que seguramente una vez reiniciado o en los próximos trabajos legislativos podrá ser debatida y espero, eventualmente, aprobada.

Qué está ocurriendo en México en el plano político y que está favoreciendo, precisamente, a esta condición para los cambios estructurales.

En México estamos teniendo una importante evolución de nuestra condición democrática.

México en el año 2000, tuvo su primera transición democrática donde un partido, el partido que yo represento hoy en el Gobierno, había gobernado durante más de 70 años.

Y a partir de esta apertura política y de condiciones para una mayor pluralidad, se hizo posible que se diera la primera transición democrática en nuestro país.

Una transición que evidentemente vino a cambiar el orden de las cosas en lo político, a establecer o a demandar un nuevo acuerdo y nuevas condiciones para la relación entre las fuerzas políticas, y a 12 años de distancia de esa primera transición y en una nueva transición democrática cuando mi partido vuelve o recupera la Presidencia de la República, hoy, puedo dar testimonio del avance, de la madurez y de la evolución política que México ha observado en estos últimos años.

Y a qué dio espacio o a qué favoreció esta condición.

Precisamente a que hoy tengamos, en México, signado un Pacto por México, como lo hemos denominado las principales fuerzas políticas de México y el Gobierno de la República.

Qué significa este Pacto por México.

Primero. La definición de una agenda de trabajo sobre temas que queremos modificar y transformar el marco legal que se ocupa de ellos para impulsar mayor desarrollo para nuestro país. Y eso es justamente lo que ha venido ocurriendo.

El Pacto por México, yo puedo afirmar, no se trata solamente de una mesa de negociación política que, sin duda, es una mesa o un acuerdo que favorece al diálogo y al acuerdo político, pero va más allá, no es sólo una mesa de negociación. Es una mesa de diálogo y una mesa constructiva y propositiva para asegurar los cambios que México necesita.

Y esto deja ver con toda claridad, el nivel de evolución y de madurez política en democracia que México está experimentando, y que todo ello sea parte de la condición de normalidad democrática que viva nuestro país.

La democracia, para cualquier Nación y así lo entendemos en México, no puede solamente reducirse al espacio de participación política en una competencia o justa democrática y verse agotada en el ejercicio del voto, en el sufragio y en la parte electoral.

Sino que debe trascender ese plano para que dé espacio a la concreción de acuerdos que hagan posible los cambios, reformas, la instrumentación de políticas públicas, que con gran consenso y respaldo político, hagan posible mayor desarrollo y progreso para nuestra Nación.

Esto es justamente lo que está ocurriendo en México. Ésta es la condición que hoy estamos propiciando, fuerzas políticas y el Gobierno de la República, y sin duda, ésta es una condición que nos va a permitir, en los próximos meses, seguir impulsando importantes iniciativas, sólo enuncio algunas:

La Reforma Financiera a la que ya he hecho referencia y que he explicado de manera, espero yo, clara.

Una Reforma Energética que nos permita volvernos más competitivos en la generación de energía en nuestro país.

Y una Reforma Hacendaria, que nos permita contar con un régimen fiscal simplificado, más sencillo, que realmente permita, cumplir con la máxima de tener impuestos progresivos, y con ello asegurar una mayor equidad y justicia social.

Son de las reformas o son de las iniciativas que están en la cartera o en la agenda de trabajo que el Pacto por México ha definido.

No omito también la que tiene que ver con el ámbito político, o con el régimen político, y que tenemos que actualizar, precisamente, la legislación, para imprimirle mayor vigor, vitalidad a nuestra condición democrática, y a esta participación plural y libre que debe haber en nuestro país.

Déjenme entrar a la etapa final de mi participación.

Primero. Solamente expresando, como ya lo he hecho, pero de forma reiterada, México y Guatemala son países que están plenamente identificados. Que hoy la relación entre quienes somos Jefes de Gobierno de ambos países es una relación espléndida, de gran amistad, de enorme afecto y que eso, sin duda, habrá de proyectarse en lo que podamos construir entre ambas naciones.

Ambos gobiernos queremos que nuestros pueblos tengan mayores oportunidades y condiciones de mayor bienestar. Y advertimos, y ésta es la coincidencia que tengo con el Presidente Otto Pérez, coincidimos en que trabajando juntos y teniendo una mayor colaboración y una mayor integración, será más fácil y más rápido que podamos avanzar en esta línea de acción para propiciar bienestar para nuestros pueblos.

Yo quiero decirles señores empresarios, emprendedores de distintas partes de la región: éste será, sin duda, los próximos años, el gran momento para toda la región de América Latina.

México expresa de forma categórica nuestro gran orgullo que nos da y la satisfacción de sentirnos parte de esta región, donde compartimos historia, cultura, tradiciones, lenguaje, y ante este escenario, creo que hoy queremos hacer como país, México, su mayor contribución para que el orden en toda esta región sea de una mayor prosperidad, de mayor crecimiento y, sobre todo, de mayor desarrollo para nuestros pueblos.

Hago votos porque así ocurra, y agradezco al comité organizador de este evento la gran oportunidad y alto honor que se me ha conferido para participar en este evento.

Muchísimas gracias.