Nuevamente, buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero, de manera particular, saludar a Benjamín Grayeb, ahora, nuevo Presidente del Consejo Nacional Agropecuario, y a Juan Carlos Cortés, quien ha concluido su gestión al frente de esta importante organización.

Para Juan Carlos, expresarle, de manera institucional, reconocimiento a su fecunda labor al frente de esta organización. No sólo porque tengo el gusto, y aquí debo decirlo, de conocerlo hace ya muchos años; sino porque sus compañeros de gremio le reconocieron, le han reconocido su gestión, y qué mejor forma de hacerlo que le eligieron en tres ocasiones para estar al frente de esta organización.

Por ello, me sumo a este reconocimiento que se le ha hecho públicamente, como primer acto del nuevo presidente entrante de la Agrupación, o de este Consejo Nacional Agropecuario.

Y desearle, Juan Carlos, éxitos en todo lo que a futuro vaya a emprender. Mucho éxito.

Y al Presidente entrante, desearle, también, gran éxito en su gestión y en esta nueva responsabilidad que acaba de asumir.

Y en la que hoy, le doy respuesta a lo que fue un planteamiento formulado en su intervención. No estará solo. Contará, en todo momento, con el respaldo del Gobierno de la República, que quiere ser aliado permanente, solidario, para que juntos, realmente, contribuyamos, este Consejo y el Gobierno de la República, en lo que a cada uno corresponda hacer, para que México se mueva, para que México se transforme, y para que México sea una potencia agroalimentaria, como lo queremos y merecemos ser.

Muchas felicidades, nuevamente.

Oportunidad ésta, también, para saludar a los demás integrantes de este Consejo. A dirigentes de distintas organizaciones aliadas y amigas del Consejo Nacional Agropecuario.

De organizaciones empresariales, de banqueros, que están aquí presentes.

De manera muy particular, saludar a tres gobernadores amigos, que, entre los tres, están vinculados a tareas muy cercanas a la actividad agropecuaria, a la actividad agroalimentaria, y que son parte de este importante esfuerzo que desde distintos órdenes de Gobierno queremos tener en beneficio de este sector, y en beneficio de todos los mexicanos, les saludo con respeto.

De igual forma, a toda la representación diplomática que está presente en este acto.

A representantes de gobiernos de países amigos, que se han dado cita en este encuentro.

Y a toda esta representación de este importante sector agroalimentario de nuestro país.

De manera particular, quiero saludar, con respeto, a la familia de quien ha concluido su gestión, a la familia de Juan Carlos Cortés, y de igual forma, a la familia de quien asume, de Benjamín Grayeb, quien asume esta responsabilidad.

A todos extiendo mi más amplio aprecio y reconocimiento y oportunidad de poder estar aquí, con ustedes.

Reconozco, en primer lugar, la capacidad emprendedora de los integrantes de este Consejo, a quienes he tenido oportunidad, debo decirlo, de conocer, de tratar y de estar muy cerca de ellos, desde distintas responsabilidades.

Ustedes crean cadenas productivas de valor, conquistan mercados internacionales con productos de excelencia y generan fuentes de empleo en las regiones donde más se necesita.

Las contribuciones de este Consejo al fortalecimiento de la industria agroalimentaria nacional son muy relevantes, como podemos verlo en las empresas que ganaron el Premio Nacional Agroalimentario 2012.

A ellas y a sus representantes, también, les extiendo mi más amplia felicitación y reconocimiento por su esfuerzo, por su crecimiento y por ser merecedoras a este premio que otorga el Consejo Nacional Agroalimentario.

Muchísimas felicidades.

Con sus casos de éxito han mostrado ya el camino a los demás productores y emprendedores.

Que no falte comida en la mesa de las familias mexicanas es el primer requisito para cumplir nuestras metas de desarrollo en un clima de estabilidad política y social.

Como lo expresé el 1 de diciembre, hace apenas 20 días, es indignante e inaceptable que millones de mexicanos aún padezcan de hambre en pleno Siglo XXI.

Por eso, instruí a la Secretaría de Desarrollo Social para que ponga en marcha, en los próximos días, a principios del próximo año, en el marco de los 60 días que, entonces, anticipé, la Cruzada Nacional Contra el Hambre, pero esa medida es sólo parte de la ecuación.

Como país tenemos que incrementar, y éste es el punto, un punto muy importante de lo que México hoy necesita para hacerle frente al hambre de millones de mexicanos, necesitamos incrementar nuestra producción de alimentos y reducir la vulnerabilidad del exterior, a partir de la especulación de precios que se da a los productos alimentarios.

Si aspiramos a transformar a México en una potencia económica emergente, debemos generar cadenas productivas de alto valor agregado. Si queremos que haya suficientes alimentos y que los productos mexicanos conquisten nuevos mercados, tenemos que invertir más en innovación y en tecnología.

Para aprovechar el potencial de casi 25 millones de mexicanos, que viven en el medio rural, hay que generar más oportunidades de desarrollo para ellos. El mejor instrumento para terminar con la pobreza y la migración es con un buen trabajo, un trabajo bien remunerado, un trabajo digno y que depare condiciones sanas y de bienestar a cualquier familia.

Si queremos que el alza internacional en los precios de los alimentos no golpee el bolsillo de las familias que menos tienen, tenemos que abastecer el mercado interno con más y mejores productos de origen nacional.

Como Presidente de la República estoy decidido a respaldar a los productores y emprendedores del agro mexicano. Seré, como ya lo señalé, un aliado de quienes viven, trabajan e invierten en el campo.

Con el propósito de construir un México próspero, que fue uno de los pilares y de las grandes metas, de las cinco grandes metas que señalé en mi discurso de toma de posesión, vamos a generar condiciones para diversificar sus mercados y aumentar sus exportaciones.

Al mismo tiempo, aplicaremos todos los recursos de protección, previstos en leyes internacionales, para que nuestros productos compitan en igualdad de condiciones, en otras latitudes. Y lo haremos en estrecha cercanía con ustedes, escuchando y atendiendo sus razones.

El Presidente de la República será un aliado de sus proyectos, un facilitador de sus iniciativas para detonar nuevas inversiones y generar más empleos en las zonas rurales de nuestra Nación.

Hace un momento, compartía en la mesa. El Presidente de la República quizá no le obligue saber y ser experto en todo, pero sí le obliga, al asumir esta importante y alta responsabilidad, el escuchar, el ser sensible a las necesidades de la sociedad; el poder interpretar a quienes, de manera fiel y legítima, proyectan y representan los intereses de los distintos sectores de la sociedad mexicana; de quienes han abrevado en su trabajo diario, experiencia acumulada que debe servir de inspiración a las políticas públicas que todo Gobierno debe de seguir.

Mi compromiso es que el Gobierno de la República y en ello para mí representa un gran aliento y un gran estímulo. No parte de ser. Arrancamos a partir de una visión que es claramente compartida con todas y todos ustedes.

Y que hoy, ante ustedes, reitero: Quiero hacer un Gobierno abierto, un gobierno sensible y que escuche sus necesidades y sus propuestas de solución, para que juntos hagamos la política pública que permita detonar y fortalecer la actividad agroalimentaria de nuestro país.

Será, sin duda, el momento de México para fortalecerse y crecer aún más dentro de este sector, o dentro de esta actividad económica de nuestro país.

En este objetivo, requerimos de actuar en corresponsabilidad. En el marco del Pacto por México, las principales fuerzas políticas del país se comprometieron, y aquí ya se señaló hace un momento, a cerrar filas para transformar el campo y hacerlo más productivo.

Tenemos muy claro, que el campo debe ser una actividad que detone mayor desarrollo y, sobre todo, sea una palanca para disminuir los niveles de pobreza.

En dónde están los grandes objetivos que nos hemos trazado para el campo.

Primero. Un campo justo, mediante la creación de un piso básico de bienestar social, en el que todos los habitantes estén protegidos ante enfermedades, accidentes, y carencia de ingreso, en caso de vejez.

En este propósito, la Reforma Laboral, recientemente aprobada, beneficia a los trabajadores del campo al reconocer su antigüedad, y con ello, facilitar su jubilación y respectiva pensión.

De manera complementaria, para fomentar la formalidad en el agro, este día se ha publicado un decreto, que extiende los beneficios fiscales, a patrones y trabajadores eventuales del campo, en el cumplimiento de sus obligaciones en materia de seguridad social, para todo el año 2013.

Segundo objetivo. Un campo productivo. A través de créditos oportunos al productor, con tasas preferenciales; impulso a nuevas formas de asociación productiva, y una mayor cobertura de seguros contra riesgos climáticos.

Tercero. Un campo rentable, mediante el fomento de cadenas productivas de valor en el sector agroalimentario; la reconversión productiva hacia cultivos de mayor valor y con esquemas eficientes, para su comercialización.

Cuarto, y último. Un campo sustentable, a través del mejor uso del agua, la recuperación de bosques en zonas no aptas para agricultura, y el fortalecimiento de actividades alternas, como el turismo ecológico, comercio de artesanías y prestación de servicios ambientales.

Para avanzar hacia esa visión del campo mexicano, impulsaremos las reformas legales, acciones de Gobierno, y asignaciones presupuestales que sean necesarias.

En el proyecto de Presupuesto de Egresos 2013, que fue enviado al Congreso, ya se incluyeron los primeros acuerdos de inversión pública, en beneficio de este sector.

En principio. He propuesto a la Cámara de Diputados una partida de más de 300 mil millones de pesos para el desarrollo integral del campo. 11.4 por ciento más en términos reales del monto solicitado en 2012.

Así, estaremos en posibilidad de dar un sólido impulso a programas que a ustedes les interesan, como apoyo a la inversión, en equipamiento e infraestructura; desarrollo de capacidades, innovación tecnológica y extensionismo rural; desarrollo de mercados; prevención y manejo de riesgos, y PROCAMPO productivo.

También, contaremos con recursos para desarrollar un sistema de información sobre preferencias y precios en el mercado agropecuario, a fin de incentivar la reconversión productiva hacia cultivos de mayor valor comercial.

Con acciones como éstas, refrendo mi compromiso de crear una sólida alianza con todos los actores del sector rural, y enfocar todos los recursos a nuestro alcance para impulsar la modernización, capitalización y productividad del campo.

Señoras y señores:

La reactivación del campo es, sin duda, una de nuestras mayores prioridades. Con la participación corresponsable de productores, emprendedores, comercializadores y expertos, así como de organizaciones campesinas y de la sociedad civil, vamos a cambiar el paradigma.

El sector rural mexicano no debe estar condenado a la pobreza, y menos, a ser el rostro de la pobreza de nuestro país.

Los logros alcanzados de sus empresas demuestran que el campo mexicano es capaz de competir con los mejores del mundo. Convoco a los integrantes de este Consejo a seguir liderando la transformación del campo.

Ustedes son la mejor prueba de que sí se pueden llevar a buen puerto los más ambiciosos proyectos agropecuarios y pesqueros de nuestro país.

Los invito a seguir invirtiendo y trabajando por el desarrollo agroindustrial del país, porque al hacerlo, están invirtiendo y trabajando por un mejor porvenir para todos los mexicanos.

Trabajemos juntos, con la certeza de que el futuro del campo y el destino de México están estrechamente ligados.

Construyendo un campo moderno, competitivo, exitoso, vamos a incrementar, entre todos, la seguridad alimentaria de nuestra Nación. Construyendo un campo justo, productivo, rentable y sustentable, vamos a mover a México y, sobre todo, lograremos disminuir de manera sensible y significativa la pobreza de nuestro país, que es uno de los temas centrales y prioritarios de mi Administración.

Muchas gracias por la oportunidad de estar en el relevo de quien ahora asume la tarea de conducir a este Consejo Nacional Agropecuario. Al Presidente, nuevamente, entrante y saliente, mis parabienes, mis mayores deseos de éxito.

Y a todas y a todos ustedes, y a los demás integrantes de este Consejo, ausentes de este evento, a todos, les deseo éxito en todo lo que de manera conjunta habremos de emprender para el año 2013.

Que estas fiestas decembrinas sean de alegría, de ánimo renovado, para enfrentar los grandes retos y desafíos del 2013, pero que al hacerlo, permita coronar el esfuerzo con realizaciones y logros para todas y todos ustedes.

Muchísimas felicidades.