Damas y caballeros:

 

    Buenas tardes a todos ustedes.

 

    Saludo con deferencia a los presidentes de las Juntas Ejecutivas de la Cámara de Diputados y el Senado.

 

    El ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

 

    En particular, el Secretario General de la Defensa Nacional y el Ministro de Almirante de la Armada.

 

    Los miembros del gabinete.

 

    Los generales y almirantes, comandantes y capitanes, oficiales, soldados y la marina.

 

    Para mí, también es un honor recibir a los veteranos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Escuadrón 201.

 

Es un placer saludar a ustedes y sus familias.

 

    También me da gusto saludar a los militares retirados y sus familiares aquí hoy con nosotros.

 

    Invitados muy distinguidos.

 

    Los representantes de los medios de comunicación.

 

    Damas y caballeros:

 

        Este día, hace 105 años, marcó el inicio de la Revolución Mexicana, el gran movimiento social, organizado por Francisco I. Madero, a favor de la libertad, la justicia y la democracia.

 

    Esa llamada provocó una fase rápida de los cambios sociales, bajo el liderazgo de un valiente generación, visionario de los mexicanos.

 

    Me refiero a Emiliano Zapata, y su incansable lucha por la tierra y la dignidad de los campesinos; Francisco Villa y su inquebrantable compromiso con la justicia social; y Venustiano Carranza y su firme defensa del orden constitucional.

 

    De hecho, el legado de esa lucha se vio reflejado en la Constitución de 1917, reconocida como la primera ley suprema de combinar la libertad individual de los derechos sociales.

 

    Ese día, también recordamos a los hombres que se embarcaron en un nuevo proceso de construcción nacional sobre la base de nuestra Constitución.

 

    Recordamos Álvaro Obregón y su amplia cruzada por la educación pública; Plutarco Elías Calles y su decidida labor institucional; así como Lázaro Cárdenas, con su gran reparto agrario en todo el país. 

 

 En palabras de Octavio Paz: la Revolución Mexicana nos sacó a nosotros mismos y se coloca cara a cara con la historia, mediante el aumento de la necesidad de inventar nuestro futuro y nuestras instituciones.

 

    Esa es precisamente la forma en que elegimos a los mexicanos, para construir el futuro, basado en el derecho y las instituciones.

 

            A través de los esfuerzos de varias generaciones, hemos creado sistemas extensivos de educación, salud y seguridad social.

 

Hemos construido la infraestructura en todo el país para unir a México y desencadenar su progreso.

 

    En nuestra construcción de la nación, un papel clave ha sido interpretado por la consolidación de nuestras Fuerzas Armadas, que son responsables de la defensa de la integridad territorial, la independencia y la soberanía; garantizar la seguridad nacional y la asistencia a la población civil en caso de desastre o emergencia.

 

    De hecho, una de las primeras instituciones que surgieron a raíz del movimiento revolucionario fue el Ejército Mexicano, que se encarga de la misión de restaurar el orden constitucional, que había sido roto por Victoriano Huerta en el momento.

 

    A través de acciones de gran alcance de importancia histórica, como el presente, nuestras instituciones militares han demostrado que son una fuerza para la paz, la estabilidad y el desarrollo en México.

 

    Por estas razones, celebro el hecho de que en este aniversario emocional de la Revolución Mexicana, la promoción y los premios se han presentado a los miembros del Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea y la Armada.

 

    Como su Comandante Supremo, me complace observar el progreso personal y profesional de nuestros soldados, infantes de marina y pilotos.

 

    También estoy orgulloso de haber presentado los premios a las mujeres y hombres de gran experiencia militar, que se han distinguido por sus valiosos servicios al país, así como su destreza deportiva.

 

    Mención especial se debe a los miembros del legendario Escuadrón 201, que, hace 70 años, regresó victorioso de las Filipinas, después de participar en la Segunda Guerra Mundial.

 

    En mi reciente visita de Estado a ese país asiático, monté una guardia de honor en el monumento que muestra la alta estima en que los filipinos tienen este emblemático Aire Fuerza Expedicionaria.

 

            Los mexicanos tienen el mismo aprecio por todos ustedes, los miembros de nuestras fuerzas armadas, debido a su compromiso sin reservas, elevado sentido del deber y la lealtad incondicional.

 

    Cada vez que el país en el que ha necesitado, ha contestado su llamada con presteza, valor y eficacia.

 

    Usted demostró esto de nuevo a finales de octubre, con su oportuna intervención en respuesta a los embates del huracán Patricia, la más huracán jamás registrado en todo el mundo.

 

    Usted fue el primero en llegar y proteger a los habitantes de Colima, Jalisco y Nayarit, que se encontraban en peligro, al proporcionar asesoramiento o llevándolos a un lugar seguro.

 

    Para todos los mexicanos que recibieron su apoyo incondicional, el Plan DN-III y el Plan Marina de guerra eran sinónimo de alivio, tranquilidad e incluso la supervivencia.

 

    Gracias al apoyo de las Fuerzas Armadas, la labor preventiva de las autoridades de Protección Civil y la decidida participación de la sociedad, el paso del huracán Patricia por el territorio nacional sólo causó daños marginales.

 

    Una de las lecciones de esta contingencia nos enseñó es que ahora, como en el pasado, los mexicanos somos un pueblo unido que hacen frente a la adversidad con determinación y fortaleza.

 

    Somos una sociedad con ideales y valores forjados en el curso de nuestra historia.

 

    Inspirado en los ideales sociales de la Revolución y el espíritu de cambio, en este gobierno hemos llevado a cabo una profunda transformación, para construir la próspera e incluyente México del siglo 21.

 

    Las 13 reformas estructurales implementadas durante este gobierno constituyen una nueva plataforma para el desarrollo nacional.

 

    Junto con este impulso transformador, vamos a ser la implementación de políticas públicas innovadoras y la creación de una infraestructura moderna, para aumentar las oportunidades y mejorar la calidad de la población de la vida.

 

    Gracias a este enorme esfuerzo colectivo, México es ahora reconocida mundialmente como un país atractivo, estable y confiable para la inversión nacional y extranjera que genera empleo.

 

    La comunidad de naciones reconocen los cambios fundamentales que los mexicanos están haciendo. Reconocen nuestra decisión para superar las limitaciones y eliminar las barreras para desencadenar el potencial de México.

 

    Distinguir a nosotros mismos de manera positiva en el actual entorno económico internacional, marcada por un bajo crecimiento global y la volatilidad de los mercados financieros es clave para México de seguir creciendo y crear oportunidades para su gente.

 

Vamos a seguir trabajando con perseverancia en esta ruta.

 

Damas y caballeros:

 

    Los países que ahora proporcionan una mejor calidad de vida para sus habitantes son los que han logrado transformar sus instituciones.

 

Esto confirma que en la evolución de las naciones, los hombres son importantes, pero las instituciones esenciales.

 

     En nuestro caso, México está pasando por un profundo proceso de transformación nacional, que no ha empezado desde cero.

 

    Los cambios que estamos logrando se derivan de la base institucional legado por las generaciones que nos precedieron.

 

    Nuestro compromiso actual es dar a los mexicanos del mañana una base aún más sólida y moderna institucional; es decir, una plataforma para el México del siglo 21.

 

    En esta administración, vamos a romper las barreras y obstáculos para que cada mexicano puede desarrollar sus habilidades y alcanzar los objetivos que se proponen.

 

    Eso es lo que la justicia social en nuestro tiempo implica, creando las condiciones para todos los mexicanos para disfrutar de la igualdad efectiva de oportunidades y, sobre la base de esto, para escribir su propia historia de éxito.

 

    Y que la movilidad social que queremos lograr en todo el país es una condición que ya existe dentro de nuestras Fuerzas Armadas.

 

    En el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea y la Armada, cualquier mexicano, independientemente de su lugar de nacimiento, el color de su piel o su condición social puede, en función de sus propios esfuerzos, tren, desarrollar sus habilidades y lograr una carrera honorable.

 

    En la profesión militar, cualquiera que desee servir a México puede alcanzar las más altas responsabilidades mediante el uso de sus habilidades y talento.

 

         El mejor ejemplo de esto es precisamente los, hombres disciplinados y mujeres valientes que han, muy merecidamente, movidos por un paso más en su carrera militar.

 

    A todos los que han recibido una promoción de hoy, reitero mis felicitaciones y reconocimiento institucional.

 

          También felicito a los veteranos de la heroica Escuadrón 201, que fueron distinguidos, los decorados para la perseverancia y Deportes Mérito también, y en particular a sus familias que han sido el principal apoyo para estos logros trascendentales.

 

    Felicidades.

 

A medida que su Comandante Supremo, estoy plenamente convencido de que México seguirá poder contar con su compromiso, la lealtad y el patriotismo.

           

Usted debe sentirse orgulloso de ser parte de nuestras instituciones militares, que son una fuerza para la unidad, la estabilidad y la transformación nacional.

 

Felicidades.

 

Gracias.

 


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