Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Saludo a los representantes y Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, y al representante de la Mesa Directiva del Senado de la República.

De igual manera, saludo al señor General Secretario de la Defensa Nacional.

Al Almirante Secretario de Marina.

Y al señor Comandante de la Fuerza Aérea de nuestro país.

Saludo y agradezco la hospitalidad al señor Gobernador del Estado de Jalisco.

Y a todas las autoridades aquí presentes.

Integrantes del Gabinete del Gobierno de la República, del gobierno del Estado de Jalisco.

Y autoridades municipales.

Particularmente, quiero saludar a Generales, Almirantes; Jefes, Capitanes, a Oficiales; a cadetes, clase, tropa y marinería, reunidas en este evento.

Con especial agrado y con gran gusto, me da placer saludar, desde aquí, desde esta tribuna, a todas las familias aquí reunidas y convocadas.

A mujeres, jóvenes y hombres del Estado de Jalisco y de otras entidades que se dan cita en la inauguración del nuevo Colegio del Aire, de nuestras Fuerzas Armadas.

Señoras y señores:

Como Presidente de la República y Comandante Supremo de la Fuerzas Armadas, es un honor presidir la emblemática conmemoración del Centenario de la Creación de la Fuerza Aérea Mexicana.

Es una fecha de especial simbolismo, en la que rendimos un justo y merecido homenaje a esta institución militar, por 100 años de servicio incondicional, 100 años de valor patriótico, 100 años de lealtad a México.

Hace un siglo, en 1915, el mundo y México vivían momentos convulsos e inciertos.

En Europa, las potencias internacionales se enfrentaban en la Primera Guerra Mundial, mientras que en nuestro país continuaba la lucha revolucionaria para definir un nuevo proyecto de Nación.

En este escenario complejo, destacó la visión de Venustiano Carranza, al crear el Arma de Aviación Militar, fundamento de la actual Fuerza Aérea Mexicana.

El incorporar uno de los avances tecnológicos más importantes de aquel entonces, nuestras Fuerzas Armadas se colocaban a la vanguardia.

Desde hace 100 años, la Fuerza Aérea Mexicana ha sido pilar de la defensa de nuestra independencia y soberanía nacional.

A lo largo de un siglo, los soldados del aire han servido a la Patria, vigilando y protegiendo nuestro espacio aéreo.

Las mujeres y los hombres de la Fuerza Aérea siempre han sido firmes guardianes de nuestras instituciones y nuestras leyes; fieles protectores de los mexicanos.

Con determinación y valor, los integrantes de la Fuerza Aérea no han dudado en enfrentar las condiciones climáticas más adversas para acudir al auxilio de sus hermanos.

Con su gallardía, no sólo han salvado vidas humanas; también han llevado aliento y esperanza a quienes lo necesitaban.

Para aquellos que han sufrido los efectos devastadores de una tragedia natural, la llegada de los helicópteros y las aeronaves de la Fuerza Aérea han significado la diferencia entre la vida y la muerte.

En labores de rescate y salvamento, entregando agua y alimentos, o trasladando equipo y personal médico, la Fuerza Aérea ha respaldado a los mexicanos en momentos de angustia y dificultad.

Hoy, traigo a su memoria que en las contingencias climáticas que tuvimos en Guerrero y Baja California Sur, especialmente en Los Cabos, este instituto armado desempeñó un papel crucial para que miles de familias que se encontraban incomunicadas por la fuerza de la naturaleza, pudieran regresar a salvo a sus hogares.

Por todas estas razones, deben sentirse muy orgullosos de tener como distintivo el triángulo tricolor que los distingue como mujeres y hombres del aire.

Ustedes son ejemplo de la vocación de servicio de nuestras Fuerzas Armadas, cuyo esfuerzo diario en tierra, mar y aire, es lección permanente de entrega y compromiso con México.

Nuestras Fuerzas Armadas cumplen con honor y con lealtad las misiones que la Patria les ha encomendado. Con valor y determinación, han estado invariablemente al lado de los mexicanos, para mantener el orden y la seguridad interior; para dar tranquilidad a las familias amenazadas por el crimen organizado.

Ésta es una lucha que soldados y marinos han asumido con total institucionalidad y lealtad a México.

Sin importar sacrificios o riesgos, han cumplido con nuestro país, incluso, a costa de su propia vida.

La Patria, hoy, la Patria les agradece su servicio y valentía.

México admira su entrega y sacrificio.

Como Presidente de la República, reitero mi mayor reconocimiento a nuestras Fuerzas Armadas. Sus integrantes son mujeres y hombres que merecen todo el respeto, la admiración, el afecto y la mayor estima de todos los mexicanos.

El origen de nuestras Fuerzas Armadas es nuestro pueblo; y su único fin es servir al pueblo de México.

Nuestras Fuerzas Armadas jamás han dudado en proteger a los mexicanos y a las instituciones democráticas del país.

Los mexicanos vemos con orgullo el honor, la lealtad y el patriotismo de nuestras Fuerzas Armadas.

En este simbólico día, rendimos tributo a los pioneros de la aviación militar en nuestro país.

Éste es un homenaje que se extiende a todos los veteranos, que dedicaron una vida entera de servicio, años de trabajo y disciplina, a engrandecer esta noble institución de la Patria.

En esta fecha, recordamos a hombres de valor, como los del Escuadrón 201, que en la Segunda Guerra Mundial cruzaron el Pacífico para pelear por un mundo de libertades y derechos.

Este día, también celebramos y destacamos la labor de los soldados del aire de nuestro tiempo: de pilotos aviadores, navegadores, artilleros y adiestradores; lo mismo que de especialistas en mantenimiento, electrónica, logística y abastecimiento de material aéreo, ingenieros, mecánicos y controladores de vuelo.

En suma. Este Centenario es un homenaje y una ocasión propicia para agradecer a miles de mexicanas y mexicanos que diariamente sirven a su país con honor, valor y lealtad.

Muy distinguidos y queridos integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana.

Señoras y señores:

Ustedes tienen el privilegio de ver a México desde otra perspectiva. En su responsabilidad cotidiana, surcan los aires y pueden apreciar la diversidad y grandeza de nuestro país.

Pueden ver sus selvas y bosques, sus desiertos y llanuras, y también pueden observar sus nevados volcanes y cálidas costas.

Así es como hay que mirar a México. Es así como hay que verlo: en toda su extensión y en todo su potencial.

México es un país grande y fuerte, que ha decidido cambiar. Y este proceso de transformación, también hay que verlo con una perspectiva amplia, en donde los logros y beneficios se irán sintiendo con el paso del tiempo en todos los hogares mexicanos.

Los cambios de fondo permitirán que México sea una Nación en ascenso, que logre alcanzar nuevas alturas. Ese es el país que entre todos estamos construyendo.

Esa es la Nación valiente y decidida a la que defienden y a la que sirven nuestras Fuerzas Armadas.

En este proceso de cambio profundo, la Fuerza Aérea, el Ejército y la Marina, también se están transformando.

Se renuevan constantemente, con equipo y modernas instalaciones militares, como las que a partir de hoy constituyen el nuevo Colegio del Aire de este instituto armado.

De esta manera, en el Centenario de la Creación de la Fuerza Aérea Mexicana, convergen historia y porvenir; se unen tradición y modernidad.

En los últimos 100 años, la aviación militar se ha transformado radicalmente, como lo ha hecho el mundo. Pero lo que no ha cambiado, lo que se ha mantenido intacto, a pesar del tiempo, es el profundo sentido del deber de nuestro Ejército del Aire.

A un siglo de distancia, los integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana reafirman su inquebrantable convicción de luchar, como lo dice su himno, hasta vencer o morir con valor, al entregarse en cuerpo y alma al servicio de la Patria.

Muchísimas felicidades en este Centenario de haberse creado la Fuerza Aérea Mexicana.