Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto estar aquí, en este Cuarto Congreso del Colegio Miraflores, al que le ha dado por título: Un paso más.

Y quiero agradecer a la Madre Salud Conde esta amable invitación, la que me ha formulado al Presidente de México, pero, también, al que es padre de familia, y debo decir que con gran alegría y orgullo me da que la gran mayoría de nuestros hijos asistan a la escuela que ella dirige.

Debo compartirles que originalmente me había disculpado con la Madre, lo cual no me hubiera aceptado, y con mucho gusto, la verdad es que decidí estar aquí, acompañándola en este Congreso, porque sé que es un esfuerzo que ella realiza, al que ella convoca, y en el que participan importantes personalidades del ámbito público, del ámbito privado, para compartir con quienes integran el Sistema Miraflores, la visión, las referencias de éxito, y todo lo que puede ilustrar, realmente, el México aspiracional del que ustedes, especialmente, los jóvenes estudiantes, habrán de alcanzar y habrán de materializar cuando sean actores protagónicos de ese México en distintas responsabilidades.

En este espacio, me da mucho gusto saludar a muy distinguidas personalidades.

Están aquí Ministros de la Corte.

Está un empresario tan connotado como don Olegario Vázquez Raña, como Carlos Slim.

Como Embajadores, tanto de Estados Unidos, como de España.

Muy distinguidas personalidades y, sobre todo, directivos del Colegio Miraflores.

De todo el sistema.

Y saludo a docentes, a padres de familia y a los jóvenes estudiantes que están aquí, de distintas partes de nuestro país.

Déjenme compartirles, porque la vedad es que tenía un discurso preparado para este evento.

Pero, a partir de lo que me ha compartido la Madre Sor Salud, en qué ha consistido, quiénes han participado en él, denme oportunidad para decirles, de manera breve, espero no tomar mucho tiempo, qué es, justamente, lo que el Gobierno que encabezo viene haciendo y trabajando en favor de México.

Y lo quiero hacer porque, especialmente, para los jóvenes estudiantes que están aquí, sin duda, alguna vez yo, también, pasé por ahí.

Siendo joven escuchando a personalidades que asistían a distintos espacios, a distintos foros a los que asistía, entonces, como los que ustedes están atendiendo el día de hoy.

Y todo esto es formativo, porque habrá de ilustrarles el México que hoy les está tocando vivir: un México democrático, un México abierto, un México mucho más plural al que apenas había hace quizá 20 años, cuando varios de ustedes, algunos estaban naciendo y otros quizá no.

Yo sí recuerdo, a su edad, un México muy distinto del que hoy tenemos y del que estamos construyendo.

Recuerdo un México en el que antes, incluso, de las elecciones ya era fácil adivinar quién iba a ganar, más bien saber qué partido iba a ganar, porque vivimos durante muchos años bajo la hegemonía de un partido; es decir, bajo la predominancia de un partido político.

Y México, en estos últimos 30 años, logró dos importantes cambios.

El primero, se abrió al mundo. Decidimos competir con el mundo. En lo comercial, abrimos nuestras fronteras, celebramos distintos acuerdos de libre comercio; hoy tenemos acceso a prácticamente más de mil millones de consumidores a través de distintos acuerdos de libre comercio con diferentes países.

Hoy tenemos un México plural en el que participan distintas expresiones políticas y eso, también, a veces, tiene sus complicaciones. Algunos se preguntan: por qué el Gobierno no toma esta decisión así de fácil, de tajante y de vertical.

Porque hoy vivimos en una democracia, en un México diverso; en un México en el que se escuchan todas las opiniones, en el que todas las expresiones participan y hay que construir a partir de la diversidad.

No imponiendo, no generando unanimidades, sino más bien convenciendo y enriqueciendo cualquier propuesta y proyecto con la participación de todas las opiniones y del México plural que hoy tenemos.

Pero, sin duda, tenemos un gran país; un país que en los últimos o más de 80 años ha tenido y mantenido una gran estabilidad política.

Hace justamente 81 años, para ser precisos, desde 1934, muchos de ustedes no habían nacido y yo tampoco, pero desde entonces, desde entonces cada seis años ha habido una transición pacífica en la titularidad del Poder Ejecutivo, en el Presidente de la República.

Pocos países pueden tener esta fortaleza, muy pocos. Si ustedes revisaran la historia de América Latina, muy pocos o casi ninguno ha tenido tal nivel de estabilidad, y no se diga de Europa. Europa tampoco, evidentemente pasó la Segunda Guerra Mundial.

El mapa político de Europa cambió y en los últimos años ha cambiado aún más.

Vengo de estar, hace un momento, de haber recibido la visita del Presidente de Guatemala, país con el que hacemos frontera en el sur de nuestro país, en más de mil kilómetros de frontera, con Estados Unidos tenemos tres mil kilómetros, para darle contexto y dimensión a la frontera que compartimos.

Y solamente, para darles una referencia de contraste y que si lo hacemos con cualquier otro país podríamos entonces aquilatar y darle justa dimensión a la fortaleza que tenemos como país.

Guatemala es un país, nos compartía el Presidente, que vivió durante una guerra civil, durante más de 36 años, de 1960 al 96, 36 años en guerra civil, la guerrilla enfrentada con las instituciones de ese país.

México ha logrado tener estabilidad política, estabilidad social, y algo que hemos ganado, sin duda, en los últimos años, en los últimos 20 años, ha sido una gran estabilidad macroeconómica.

Qué significa esto.

El tener las condiciones óptimas para que el país y la sociedad puedan tener desarrollo, progreso, porque cuando hemos enfrentado una crisis económica lo único que ocurre es que tenemos un enorme retroceso.

Quienes han jugado el juego este de Serpientes y Escaleras, esto es como descender, como caer en este juego de dados, que a veces los niños jugábamos de aquel entonces, hoy no sé; hoy ya con los medios, de la tecnología y el Internet, creo que ya no existe este juego o, si lo hay, pocos lo juegan.

Pero es como dar pasos hacia atrás, es generar pobreza y es revertir la tendencia de crecimiento y desarrollo cuando enfrentamos una crisis económica.

Por eso, si algo valioso tenemos hoy los mexicanos, es estabilidad social, estabilidad económica, estabilidad política.

Nunca exenta de episodios y de escenarios que eventualmente vienen a revertir o a romper con este orden de estabilidad, pero son eventos que hay que entender, son parte de una democracia, porque las distintas voces buscan los medios y las formas de hacerse sentir y de hacerse escuchar.

Déjenme, insisto, en esta brevedad de tiempo, dar contexto a dónde nos ubicamos antes de llegar al Gobierno, ya en lo que fue una segunda transición democrática.

Fuimos una opción política que logró el respaldo, si bien no unánime, sí mayoritaria de la sociedad mexicana, que así es como funcionan las democracias; en lo que fue un proyecto de Nación planteado y en el que venimos trabajando de cambio y, sobre todo, de construir escenarios para que el país tenga asideros, o tenga rutas hacia donde impulsar mayor crecimiento económico.

Porque del crecimiento económico depende el que haya oportunidades de empleo, el de que haya opciones de desarrollo individual y colectivo. No habiendo crecimiento económico se quedan frustradas muchas de las aspiraciones de amplios sectores de la sociedad.

Y, por eso, postulé entonces, como candidato, que el proyecto que estamos impulsando era el de hacer cambios, cambios que no se habían logrado tener en los últimos años, que a pesar de haberse postulado, no se habían materializado.

Y desde el inicio de mi Administración postulamos una agenda de reformas que, verdaderamente, nos permitieran tener una nueva plataforma para construir crecimiento más acelerado a mayor ritmo y, en consecuencia, para mayor bienestar de la gente, y esto empieza a ocurrir.

Esto no ocurre de la noche a la mañana, lleva un proceso y toma tiempo.

Pero lo que es una realidad hoy, es que se han concretado ya varias reformas y, además, debo decir no logradas sólo por el Presidente, sino alcanzadas en pluralidad, con la participación de las principales fuerzas políticas del país, que teniendo diferendos entre nosotros, logramos sentarnos a la mesa y construir una agenda sobre lo más prioritario y necesario para el país.

Y a poco más de 20 meses de iniciada la Administración, se tenían hechas ya 11 reformas estructurales; 11 reformas en materia política, que si algo debo destacar de la Reforma Política es que abre amplios espacios a la participación de la mujer.

Hoy o, más bien, para esta elección, la Constitución mandata que los partidos deban de postular, al menos, 50 por ciento, es decir, la mitad de sus candidatos que sean mujeres, que vayan al Congreso de la Unión y a los Congresos estatales.

Hay reformas de orden social y una muy importante, la más relevante, sin duda, es la Reforma Educativa.

Porque, también, hay que ver qué había ocurrido con el país.

Logramos en poco tiempo, en siete décadas, acelerar el proceso de cobertura educativa en el país.

A veces perdemos noción, pero hace apenas 70, quizá 80 años, éramos un país predominantemente analfabeta. Más del 85 por ciento de la población no sabía leer y escribir. Y el reto entonces era asegurar que hubiera cobertura educativa. Y eso se logró, se logró en este tiempo.

Pero algo perdimos o, más bien, enfrentamos un nuevo desafío: Calidad en la educación.

Y la reforma hecha en esta materia está orientada justamente a asegurar un mayor nivel educativo, una mayor calidad de la educación, y asegurar que los docentes que formen parte del sistema educativo estén mejor preparados, estén evaluados; su incorporación pase por una evaluación y su permanencia en el sistema educativo también esté sujeto a una evaluación.

Como todo cambio y toda transformación que se impulsa, enfrenta resistencias.

Es cierto, hay estados en el país, especialmente del sur, donde no ha sido fácil instrumentar la reforma, pero en el resto del país está operando y se está instrumentando adecuadamente.

Los nuevos maestros que forman parte del sistema educativo han pasado por este proceso y son más de 20 mil, de 160 mil que se han inscrito para ser maestros, y sólo un poco más de 20 mil lo han logrado. Hoy han pasado procesos de evaluación.

Otras reformas tienen que ver con impulsar la economía, y dentro de estas reformas está una financiera.

Déjenme decirles que somos un país que tenemos una gran estabilidad económica, un sistema financiero robusto, esto significa que tenemos una Banca que, después de la crisis del 95, que algunos, yo creo que varios, especialmente padres de familia, recordarán.

Después de esa crisis se establecieron bases normativas para tener hoy un sistema financiero robusto, pero advertimos que es un sistema financiero que poco presta, o que lo que presta no es suficiente para apalancar el crecimiento de México.

La Reforma Financiera, que es distinta de la Fiscal, lo que busca es que haya más crédito, que la Banca preste más y que haya más incentivos. Y ésta ya se materializó.

Y estaremos viendo, en el paso del tiempo, cómo los bancos están prestando más; cómo cualquier deudor o cualquiera que tenga una deuda, pueda negociar sin costo o sin comisiones, el cambiarse de una institución financiera a otra, porque le ofrezcan mejores condiciones para su crédito en cualquier banco.

Esto no ocurría anteriormente y esto es lo que posibilita la Reforma Financiera.

La Reforma Fiscal, que reconozco nunca ha sido la más popular y sobre la que se han generado distintos mitos y, sobre todo, distorsiones a lo que realmente fue la Reforma Fiscal.

Es, a final de cuentas, al reconocer, y sé que no gusta, pero al final de cuentas México es uno de los países que tiene, en América Latina, en donde podemos generar comparación, una de las más bajas recaudaciones, en donde hay una muy baja recaudación.

Para el Estado mexicano, que cada día tiene que enfrentar nuevos desafíos, nuevos retos y, evidentemente, sin capacidad financiera difícilmente podrá hacerles frente.

En materia de salud, en materia educativa, en materia de infraestructura es necesario contar con mayores capacidades y para eso existe una Reforma Fiscal.

Una Reforma en Telecomunicaciones y, aquí está uno de los empresarios sin duda más connotados que participa dentro de este sector, el ingeniero Carlos Slim, lo hace en el sistema financiero, lo hace en el sector de las telecomunicaciones y él podrá acompañarme al decir que el sentido de esta reforma, al final de cuentas, es generar mayor competencia.

Porque sabemos que cuando no hay competencia se generan prácticas monopólicas que no permiten a una sociedad tener competencia, productos diversos y diferentes calidades y distintos precios.

La Reforma en Telecomunicaciones busca que haya mayor competencia, que haya mayores servicios y, evidentemente, también, adoptar las nuevas tecnologías para que más mexicanos tengan acceso a ellas, especialmente al Internet, al Internet de banda ancha; que si bien aquí, en esta ciudad y en las ciudades de las que ustedes vienen, prácticamente hay un gran acceso, no lo hay en todo el país.

Ese es el sentido de la Reforma en Telecomunicaciones.

Y una muy importante, quizá la más relevante dentro del paquete de Reformas: la Energética.

La Energética que vino a romper con un modelo de explotación que México tenía, que a lo mejor, del que a veces la sociedad poca relevancia tiene saber cuánto petróleo producimos, cuánta energía se genera, si mientras yo tenga en mi casa luz, tenga energía eléctrica, tenga acceso a combustibles, no me pregunto ni cómo, ni de dónde vienen, ni cómo se producen y se generan.

Pero lo cierto es que el modelo que teníamos en México era uno muy cerrado. Somos de los últimos países, si no el último que abre este sector para algo muy importante, que haya mayor participación, especialmente del sector privado.

Y aquí, la discusión era si el Estado perdía la propiedad de la riqueza que tiene los hidrocarburos. No, no la pierde. La mantiene.

Pero para poder explotar esa riqueza energética, para poder explotar o extraer gas, petróleo, ahora lo podrá hacer a través de la inversión del sector privado, porque había otra opción, que era endeudándonos; o nos endeudábamos para darle capacidad a PEMEX, la empresa del Estado mexicano, hoy empresa productiva, y poder explotar los yacimientos y nuestros recursos energéticos, o no habría capacidad de exportarlos.

Y hoy que se necesita, y hoy que vale, y otra manera, además de alentar la generación de energías limpias, a través del aire, a través de aprovechar la energía solar, sólo lo podíamos hacer con más inversión y había, insisto, o hacíamos que el Estado se endeudara para ese propósito, o hacíamos posible que el sector privado participara dentro de este sector.

Y eso es justamente lo que hemos hecho.

Y es una reforma que va a dar a México generación de empleos, el desarrollo de su industria energética.

Muchos de los jóvenes que están estudiando aquí, en el Miraflores, seguro estoy, puedo anticipar que varios de ustedes podrán incorporarse a este sector dentro de las empresas que estén invirtiendo dentro de este sector, en los miles de empleos que se generan a través de este sector, en las importantes inversiones que vengan a México, precisamente por ser uno de los sectores hoy más atractivos que hay en el mundo: el sector energético, porque de eso vivimos.

Somos una sociedad que eventualmente se mueve a través del consumo de algún insumo energético.

Necesitamos de la energía y hoy producirla cuesta, extraerla cuesta y cuesta inversiones multimillonarias.

Por eso el Estado decide encontrar asociación con el sector privado.

Este esquema, estas reformas que de alguna manera y de manera sintetizada, he querido compartirles, son las que ya se materializaron, son la que ya forman parte de un nuevo andamiaje jurídico, de un nuevo marco legal.

Hoy nos ocupamos de instrumentarlas, porque en su debida instrumentación lograremos alcanzar justamente los objetivos trazados: un México de mayor crecimiento económico; un México que pueda, a partir de su crecimiento económico, generar oportunidades de realización personal para su sociedad y, un México que esté a la altura de los retos del Siglo XXI.

Como lo señalé, somos un país abierto, no somos una ínsula ni estamos aislados del mundo. Somos parte de una dinámica mundial.

Y, hoy no estamos exentos de la vorágine que vive el mundo, más bien de la gran volatilidad que se da en el mundo.

Ahí estamos, participando en esta dinámica y, sin duda, déjenme decirles, el mundo está reconociendo lo que México ha hecho.

Sabe y no porque sean palabras que yo haya escuchado en mis Visitas de Estado o de trabajo a distintos países, solo por oír complacencias, lo dicen los Jefes de Estado y expertos de distintos países, porque saben lo difícil que es hoy alcanzar y materializar reformas en el mundo democrático, que resulta muy difícil poner de acuerdo a distintas expresiones, para materializar reformas. Y eso ocurrió en México.

Por eso, los ojos del mundo voltearon a ver a México. Porque, además, no dejamos de ser un gran mercado, somos de los países en el mundo con mayor territorio, somos de los países en el mundo con mayor población, 120 millones de habitantes, somos el 11 país en términos de población; y somos la décimo quinta economía del mundo, la segunda más grande de América Latina, y aspiramos a mejorar esta condición, porque al mejorar esta condición estaremos generando bienestar y mayor ingreso para las familias mexicanas.

Las condiciones están dadas, están puestas. Lo que quiero hoy, y a final de cuentas, y con ello prácticamente concluir mi intervención es, decirles: no dejen de sorprenderse y menos de apreciar las fortalezas que México tiene, el México del que ustedes son parte, el México del que ustedes son actores protagónicos, y lo serán cada vez más, a partir de sus estudios, de su formación y preparación, que les lleve a alcanzar sus sueños, sus aspiraciones y lo que cada uno se trace en lo individual.

Ustedes forman parte de ese gran México, de un gran México que, día a día, está mejorando sus condiciones.

Y no exenta, insisto, de enfrentar resistencias, de enfrentar oposiciones, de enfrentar aquellos que no compartan el proyecto.

Pero, al final de cuentas, en un amplio consenso, seguimos trabajando para que México avance en esta ruta.

Son ustedes parte de ese México. Son ustedes parte del México que desde ahora y hacia adelante seguiremos construyendo, recogiendo lo que han hecho quienes nos han antecedido en sus esfuerzos, y lo que nos toca abonar y contribuir desde el espacio de actuación que tiene este Gobierno.

Por ello, Madre, muchas felicidades.

Felicidades por haber organizado este Congreso, porque este Congreso, estoy seguro les permitirá, a quienes participan en él, tener una opinión mucho más informada, crítica y, también, con una mayor definición sobre lo que está ocurriendo en México y en el mundo.

Y estoy seguro que eso es lo que han escuchado de quienes hemos tenido el alto honor de participar en este Congreso.

Muchas gracias, Madre, por invitarme.

Y muchas gracias a ustedes por su atención.

Solamente hago votos porque realmente tenga gran éxito y porque los resultados o, más bien, que los objetivos que se ha trazado este Congreso, se alcancen y, sobre todo, sea para bien de la contribución que hace el sistema Miraflores a la educación de México y sea para bien de todo México.

Felicidades y que haya mucho éxito.