Señoras y señores.
 
            Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.
 
            Quiero saludar al señor Gobernador del Estado de Guerrero, agradecerle su mensaje de bienvenida.
 
            Al tiempo que saludo a las distintas autoridades del Gobierno de la República, del gobierno del Estado de Guerrero.
 
            Legisladores Federales aquí presentes.
 
            De manera muy particular, quiero agradecerle a Luis Robles Miaja, Presidente de la Asociación de Bancos de México, el gran honor que es para el Presidente de la República acompañarles en esta tercera convención desde que asumí esta responsabilidad.
 
            Y en este espacio, saludar a presidentes y directivos de la banca de nuestro país.
 
            En lo que estoy convencido, ha sido una espléndida convención, que ha sido productiva, que ha permitido una gran interacción entre funcionarios del Gobierno de la República, y con todos los representantes de la banca de México.
 
            Agradezco, además, la referencia que Luis ha hecho del mensaje de mayo del 2012, siendo entonces candidato, y en donde claramente se refiere lo que entonces postulaba serían compromisos del Gobierno para impulsar el crecimiento económico de México.
 
            Y aquí lo único que queda acreditado es que ha habido congruencia y consistencia para arribar a buen puerto, llevar a México por rumbo claro a mejores condiciones.
 
            Muchas gracias, Luis, aprecio mucho tu mensaje.
 
            Quiero saludar de manera, también, muy particular al señor Gobernador del Banco de México, y adherirme, porque me ha sido referido, señor Gobernador, que el día de ayer fue usted muy ovacionado, y no es para menos.
 
            Lo fue porque se le reconoció el nombramiento y la responsabilidad que ha asumido dentro del Fondo Monetario Internacional como Presidente del Consejo Monetario y Financiero de este organismo internacional.
 
            Felicidades porque es motivo de gran orgullo para México saber que uno de los suyos y un hijo de México está en esta importante responsabilidad.
 
            Felicidades, Agustín.
 
            En este espacio quiero saludar, también, con gran respeto a las familias, especialmente a las muy distinguidas esposas de los directivos, y a funcionarias que están aquí presentes, pero especialmente a las familias que acompañan a los directivos de la banca de México.
 
            Les saludo con respeto y con afecto.
 
            Señoras y señores.
 
Señores representantes de los medios de comunicación:
 
            Como aquí ya se ha referido, desde aquella convención en la que entonces compartí con ustedes cuales eran los postulados que entonces hacía como candidato a la Presidencia de la República, y la oportunidad que era para entonces, impulsar cambios que nos permitieran arribar a mejores condiciones.
 
            Desde entonces señalé, también, la importancia de emprender reformas estructurales para transformar el país.
 
            Tres años después, estas reformas son una realidad.
 
Hoy México cuenta con un renovado andamiaje o marco legal acorde a los retos de nuestro siglo, que nos permitirá crecer de manera más acelerada y sostenida.
 
            De las reformas estructurales, seis de ellas, que hemos concretado, abren nuevas ventanas de oportunidad para las familias y empresas del país.
 
            Uno de los mejores ejemplos de ello, es precisamente la Reforma Financiera, y aquí ya Luis en su intervención hizo amplia alusión a la misma y a los alcances que ha tenido y quiero retomar lo dicho por él.
 
            Esta reforma se diseñó a partir de dos premisas.
 
            Primera, la solidez de la Banca de México. Y segunda, que su contribución al desarrollo económico estaba muy por debajo de su potencial.
 
            A partir de ello, se determinó como principal objetivo de esta reforma, la Financiera, elevar el nivel de financiamiento en el país y a menores tasas; es decir, que hubiera más crédito y más barato.
 
            Esto que parece sencillo requirió de cambiar 34 leyes. Para que así fuera, las y los legisladores del Congreso de la Unión enriquecieron la iniciativa que les fue enviada con más de 500 modificaciones.
 
            Por ello, aquí nuevamente, y lo he hecho ya, pero quiero aprovechar esta oportunidad para reiterar mi reconocimiento a la responsabilidad del Congreso, y a las y a los legisladores. Gracias por ser parte de este importante cambio estructural que México ha tenido.
 
            Pero, además, en este proceso fue fundamental la participación de todos los agentes del sector hoy aquí, representados y presentes, en especial reitero mi reconocimiento al Banco de México y a la Asociación de Bancos de México por sus valiosas aportaciones.
 
            Ese diálogo que se construyó, que tomó en cuenta los planteamientos de las propias instituciones bancarias para poder atender mejor a sus clientes, ha permitido que la Reforma Financiera ya ofrezca beneficios concretos.
 
            Quisiera compartir con ustedes un breve ejercicio, o en un breve ejercicio de rendición de cuentas, cómo vamos en esta materia.
 
            En cuestión de meses, en México ha aumentado el ahorro, los bancos prestan más, a más sectores de la economía, a menor costo y con mejores condiciones.
 
            Todo esto con un sistema bancario aún más sólido, cuyas instituciones compiten más y ofrecen mejores servicios a sus clientes.
 
            Los datos así lo confirman. De 2012 a 2014 el ahorro financiero interno, que es esencial para el crecimiento de largo plazo, aumentó de un equivalente de 55.8 por ciento del Producto Interno Bruto, a 61.9 por ciento.
 
            En este mismo periodo, el financiamiento al sector privado aumentó 3.5 puntos porcentuales, para llegar a 29.2 por ciento respecto del PIB.
 
            La Banca comercial, junto con la renovada Banca de Desarrollo, que tiene un nuevo mandato, ofrecen innovadores productos, productos crediticios a sectores clave, como las micro, pequeñas y medianas empresas, al campo y muy particularmente y de forma señalada, a los jóvenes emprendedores.
 
            Varios de estos nuevos productos financieros se otorgan a tasas menores al 10 por ciento anual y con requisitos mínimos de garantía.
 
La Reforma Financiera también ha promovido la competencia al facilitar la portabilidad de servicios entre instituciones e inhibir prácticas anticompetitivas.
 
            La nueva regulación, ha impulsado el refinanciamiento de hipotecas.
 
            Y finalmente, en cuanto a la solidez del sistema financiero, se han fortalecido las medidas contra el lavado de dinero y, de acuerdo con el Comité de Basilea, México tiene el grado más alto de cumplimiento de las normas y recomendaciones en materia de capitalización y liquidez.
 
            Esta información nos confirma que la Reforma Financiera, avanza en la dirección correcta.
 
            Reconozco el gran esfuerzo que han realizado todos ustedes, al interior de sus instituciones, para adaptarse en tan poco tiempo, a uno de los cambios más profundos en el sistema financiero.
 
Les felicito porque han hecho esta transición sin frenar su actividad, que es crucial para el buen funcionamiento de la economía y para el bienestar de las familias mexicanas.
 
            Debemos, sin embargo mantener este buen paso. El objetivo, que también aquí Luis lo refirió, es que para el año 2018 el crédito otorgado en el país sea de al menos 40 por ciento con respecto al Producto Interno Bruto.
 
            Ésta es una cifra realista si consideramos que el nivel de crédito de otras economías supera, incluso, el 50 por ciento con respecto del PIB.
 
            Queremos que más mexicanos puedan acceder a un crédito para comprar su casa, un auto, o para poner y ampliar su propio negocio.
 
Una condición elemental para la expansión del crédito y para el desarrollo de cualquier actividad productiva es la estabilidad macroeconómica.
 
            Con esa visión, el Gobierno de la República mantiene un firme compromiso con las finanzas públicas sanas, como base  del crecimiento sostenido.
 
Si no tengo mala memoria en lo que refirió Luis, de mi mensaje o de mi participación en mayo de 2012, el primer punto, el primer compromiso asumido para impulsar el crecimiento económico de México de manera sostenida, era cuidar y fortalecer nuestra estabilidad macroeconómica, y éste es un compromiso invariable, firme y decidido que tiene el Gobierno de la República, porque al final del cuentas es lo más valioso para beneficiar a las familias mexicanas.
 
            La actual coyuntura internacional representa, sin duda, un reto económico, que estamos enfrentando con oportunidad y plena responsabilidad.
 
Ante la caída de los precios internacionales del petróleo, y ustedes bien lo saben, pero es importante que la sociedad en su conjunto también así lo aprecie, no sólo apreciamos que el precio del petróleo va a la baja o ha tenido una enorme inestabilidad en cuanto a su precio y que ha disminuido, esto al final de cuentas reduce de manera sensible los ingresos del Estado.
 
            Y para ello, el Gobierno ha decidido ajustar de manera preventiva su gasto, apretarse el cinturón, optimizar su gasto.
 
            Pudiendo haber tomado otras medidas, como recurrir al crédito, o haber eventualmente implementado nuevos impuestos, no hemos recurrido a ello.
 
Lo que hemos decidido hacer es, precisamente, ajustar nuestro gasto, conscientes de que los precios del petróleo han disminuido y esto genera una disminución también en los ingresos del Estado mexicano y de todos los niveles de Gobierno.
 
            Hemos decidido hacerle frente a este desafío global, con una política de gasto más eficiente. En 2015, como aquí ya se refirió, optamos por una disminución preventiva del gasto, y para 2016 haremos un rediseño integral del presupuesto de egresos.
 
            De hecho, el proyecto de presupuesto del próximo año se construirá desde cero, lo que implicará una revisión a fondo, en lugar de una mera modificación inercial como ha ocurrido desde hace más de una década.
 
Esta evolución presupuestal necesariamente irá acompañada de una evolución de la Administración Pública Federal.
 
            Si el país, y de esto estamos plenamente conscientes como autoridad, si el país se está transformando, si los mexicanos en democracia hemos decidido cambiar, transformarnos, movernos de manera más acelerada hacia un mayor desarrollo, es claro que el Gobierno de la República también debe transformarse.
 
            Por eso es que he dado indicaciones a todos los integrantes del Gabinete para que realicen un análisis profundo de sus dependencias, a fin de evitar duplicidades y encontrar áreas de oportunidad.
 
            Al igual que lo estamos haciendo en diferentes ámbitos de la vida nacional, dentro del Gobierno también habremos de romper inercias y paradigmas.
 
            Vamos a cambiar y a ajustar políticas públicas, programas gubernamentales que ya no corresponden a la realidad del país, ni a las nuevas demandas de la sociedad.
 
            Se trata, justamente, de construir el gobierno que merecen los mexicanos, un gobierno renovado, moderno, más eficiente y capaz de hacer más con menos.
 
            Vamos a aprovechar la desafiante coyuntura internacional para seguir impulsando la transformación de México.
 
Para hacer frente a los retos que nos impone el Siglo XXI, construiremos también el Gobierno del Siglo XXI.
 
            Yo aquí quiero reiterar mi compromiso para seguir avanzando en esta ruta, consistente con lo que postulamos desde hace ya más de dos años; consistente con la firme convicción de lo que hará de México un país de mayor desarrollo, con un nuevo rostro de modernidad.
 
            Pero lo más importante. Todas las políticas están alineadas a un objetivo claro y puntual que tiene este Gobierno: propiciar condiciones de mayor bienestar para las familias mexicanas.
 
            Ese es el compromiso de mi Gobierno y en ese firme objetivo estaremos invariablemente trabajando.
 
            Y ante ello, quiero expresar mi felicitación y mi reconocimiento a la actitud y disposición constructiva que los banqueros de México han tenido para ser aliados firmes en este objetivo de trabajar por México, de servir a México, y entre todos construir una mejor Nación.
 
            Muchísimas gracias.
 
            Si me lo permiten, voy a proceder ante la muy honrosa invitación que ustedes me han formulado.
 
Es éste mi cuarto encuentro con ustedes, si restamos que el primero fue siendo candidato, pero el tercero que tengo como Presidente de la República, y es para mí un honor acompañarles en esta 78 Convención Nacional Bancaria.
 
            Por ello, me resulta muy grato aquí, en Acapulco, Guerrero, hoy 20 de marzo del año 2015, declarar clausurada la 78ª Convención Nacional Bancaria, seguro de que sus trabajos y deliberaciones contribuirán a que la banca siga impulsando el desarrollo de México; pero lo más importante, siga fortaleciendo y siga apoyando la prosperidad que queremos para toda la sociedad mexicana.
 
            Muchísimas felicidades y muchas gracias.