Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar nuevamente con gran afecto a la excelentísima señora Presidenta de la República Federativa de Brasil, a quien una vez más le extiendo la más cordial bienvenida a nuestro país y particularmente a este Encuentro Empresarial México-Brasil, sin duda, importante a partir de lo que aquí hemos escuchado en voz de un distinguido y connotado empresario mexicano, don Valentín Diez, y de igual manera, en el acuerdo que ha suscrito con su contraparte y Presidente de la Federación de Cámaras de Brasil, a quien también extendemos la más cordial bienvenida.

Muy distinguidos integrantes de la Delegación Oficial del Gobierno de Brasil.

Integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Muy distinguidos funcionarios de ambos gobiernos.

Empresarias y empresarios de ambas naciones, de Brasil y de México.

Les saludo con afecto, con respeto y, sobre todo, en esta grata oportunidad que ha sido recibir en esta Visita de Estado a la Presidenta de Brasil y, sobre todo, alcanzar importantes acuerdos que, sin duda, permitirán que las relaciones entre nuestros emprendedores se fortalezca, crezca, detone inversiones productivas, permita la generación de empleo en ambos países y, sobre todo, fortalezca la relación entre dos naciones hermanas: Brasil y México.

Tanto Brasil como México son naciones en transformación, abiertas al mundo, que ofrecen grandes oportunidades para las inversiones generadoras de empleo, es por ello que el Gobierno de la República se congratula de la celebración de este Encuentro Empresarial México-Brasil.

Permítanme abordar tres temas fundamentales que de alguna forma ya han sido referidos en voz de Valentín Diez, pero que quisiera brevemente compartir con ustedes.

El primero tiene que ver con lo que ocurre hoy en México.

México es un país que está en una etapa de transformación, Presidenta.

México es un país que se ha decidido y está resuelto a cambiar, a acelerar su ritmo de crecimiento, a mejorar sus instituciones, para el fortalecimiento democrático de nuestra Nación, y que de ello depare a la sociedad mexicana mayores oportunidades.

Hemos impulsado, con la participación de todas las fuerzas políticas, o al menos las más grandes y representativas del país, una agenda transformadora, una agenda de reformas estructurales en tres ámbitos, que ahora estamos en el proceso de instrumentación.

Fueron 11 Reformas Transformadoras, en el ámbito de la ampliación de derechos, como ha sido la Reforma Educativa, que hoy busca incidir en la calidad de la educación.

Una Nueva Ley de Amparo que da mayores instrumentos de protección a los gobernados frente a las autoridades y un Código Nacional de Procedimientos Penales; es decir, se ha homologado y estamos en proceso de plena vigencia en el país, el ordenamiento jurídico que establece un mismo proceso penal en todas las entidades federativas y en todo el territorio nacional.

Otras han sido las Reformas para el fortalecimiento de nuestro régimen institucional, y en ellas se inscriben las Reforma Político-Electoral y la de Transparencia.

Y otras han sido las reformas que están orientadas a incrementar la productividad y la competitividad de nuestro país.

Ahí está una Reforma Laboral, que flexibiliza la entrada al mercado de trabajo en nuestro país, con nuevos instrumentos, con mayores facilidades de incorporarse al mercado laboral, especialmente para los jóvenes y mujeres.

Una Reforma Financiera, que está orientada a detonar mayor expansión del crédito para nuestro país y que pueda apalancar este mayor crecimiento económico.

Una Reforma en Competencia Económica, a efecto de establecer un nuevo marco normativo para evitar las prácticas monopólicas y dotar de mayor capacidad al órgano regulador para favorecer a la libre competencia en nuestro mercado.

Una Reforma en Telecomunicaciones, que busca, justamente, este mismo propósito: abrir este sector de las telecomunicaciones a una mayor competencia y que sean los mexicanos quienes se vean beneficiados, precisamente, de los servicios de telefonía, de Banda Ancha, en mayor calidad y a mejores precios.

Una Reforma Hacendaria, que tiene por objetivo, o ha tenido por objetivo el fortalecimiento de la capacidad financiera del Estado, para hacerle frente a los grandes retos y desafíos que hacemos; para darle mayor capacidad económica de poder realmente emprender las obras, las acciones, las políticas que realmente permitan atender las demandas de nuestra era.

Y una Reforma Energética que, sin duda, es un cambio de paradigma en nuestro país, porque estamos cambiando el modelo que teníamos dentro de ese sector, un modelo cerrado, para abrirlo, para mantener la propiedad del Estado mexicano sobre sus hidrocarburos, pero al mismo tiempo favorecer la participación del sector privado que nos permita generar ahora energías limpias, también generar mayor productividad dentro de este sector energético y, sobre todo, asegurar la soberanía energética de nuestro país.

Éstas son las reformas que hemos venido impulsando y hoy estamos en el proceso de instrumentación.

Junto a ellas, junto a estas reformas, sin duda, está también un plan de infraestructura que nos hemos trazado con una inversión proyectada de más siete billones de pesos, siete millones de millones de pesos, más de 500 mil millones de dólares, que a lo largo de esta Administración se están destinando, precisamente, a detonar mayor infraestructura: más carreteras, más autopistas, más kilómetros de autopistas, modernización de la red carretera que tenemos en nuestro país; prácticamente lograr duplicar nuestra capacidad portuaria y también ampliar nuestra red ferroviaria.

Y, al mismo tiempo, estableciendo nuevas políticas innovadoras.

Solo déjenme referir tres que me parecen mención especial:

Dentro de la Política Social, el principal programa que tiene el Gobierno es el Programa PROSPERA, que hoy busca no sólo beneficiar a los sectores menos favorecidos de la población, sino que a través de este programa deseamos que quienes sean beneficiarios de la política social, también tengan mecanismos de incorporación a la actividad productiva, sea a través del acceso al crédito, sea a través de una mejor formación, garantizándoles una beca que les permita estudiar hasta los niveles de educación superior para una mejor preparación e incorporación de las exigencias del mercado laboral.

Crédito joven. Programa dedicado y destinado a otorgar créditos, sobre todo, a aquellos jóvenes que por primera vez están accediendo o están teniendo necesidad de crédito y que quizá no cuenten con un historial crediticio.

Y hoy estamos dedicando un programa, con la participación de la Banca de Desarrollo y de la Banca Comercial, para apoyar a los nuevos jóvenes, a los emprendedores para que puedan acceder de manera más fácil al crédito en nuestro país.

Y, también, un programa como ha sido el de Crezcamos Juntos, que está orientado a incentivar y lograr una mayor formalización de la economía de nuestro país.

Y estamos avanzando en esta ruta. Hemos logrado detener la tendencia creciente que en los últimos años se había dado sobre una mayor informalidad dentro de la economía. Hoy no sólo la hemos contenido, sino hemos logrado generar menor informalidad en nuestro país.

Porque éstas son las condiciones, éstas son las fortalezas que hoy México ofrece al mundo, ofrece a los connacionales, y creo que dentro de esta circunstancia, dentro de esta coyuntura, dentro de esta condición y dentro de este ambiente que el Gobierno y su sociedad viene impulsando, tiene especial relevancia la integración Brasil-México.

Y parte de una verdad muy sencilla: la unión hace la fuerza. Los países de América Latina y el Caribe debemos buscar, juntos, mecanismos para insertarnos mejor en un mundo más competitivo y más exigente.

Estoy convencido de que a través de una mayor integración entre nuestras naciones, podemos generar mayor riqueza y, a partir de ello, una mayor justicia social.

Son varias las fortalezas que tenemos como naciones. Ya algunas señaladas hace un momento por quienes me antecedieron en el uso de la palabra.

Somos las dos economías más importantes de América Latina.

Es Brasil para México el principal destino de las inversiones que México hace en esta región.

Juntos, Brasil y México, generamos el 62 por ciento del Producto Interno Bruto en toda la región latinoamericana y del Caribe. Y, además, juntos generamos casi el 60 por ciento de las exportaciones que esta región latinoamericana y el Caribe hace hacia el resto del mundo.

A partir de estas fortalezas, creo que podemos hoy encontrar enormes coincidencias.

Por eso, hoy quiero reconocer la voluntad política de la Presidenta Rousseff para alcanzar los acuerdos que el día de hoy hemos signado, acuerdos que, sin duda, favorecerán a una mayor integración de las economías de Brasil y de México.

Hemos sembrado una ruta y puentes para una mayor integración de nuestras economías, y corresponderá, déjenme decirles, que lo que los gobiernos hemos hecho, es tender los puentes que acerquen a nuestras naciones; y serán nuestros emprendedores los actores protagónicos y a quienes corresponda transitar por estos puentes que estamos construyendo.

Le comentaba a la Presidenta Rousseff hace un momento, que más allá de lo que hubiesen sido las acciones que ambos gobiernos hubiéremos realizado en el pasado, lo que es una verdad es que nuestros empresarios y nuestros emprendedores han encontrado sus propias rutas para alcanzar este nivel de integración y de inversiones recíprocas que hoy hay en ambas naciones.

Ustedes las han encontrado por los puentes que en el pasado se hubiesen construido.

Hoy estamos estableciendo nuevos puentes. Hemos, particularmente, acordado revisar, a efecto de profundizar la relación comercial, el Acuerdo de Complementación Económica, ACE 53; y de igual manera, el Acuerdo de Cooperación y Facilitación de las Inversiones, para generar mayor certidumbre jurídica a las inversiones que se hagan en ambos países.

Y aquí vale la pena destacar que para Brasil, éste es el primer acuerdo en este sentido, con este objetivo de facilitar las inversiones que firma con algún país del continente.

Esto tiene especial relevancia porque acredita, deja ver y proyecta la gran voluntad y disposición que hay del Gobierno que encabeza la Presidenta Rousseff, para encontrar una mayor integración entre Brasil y México, voluntad que además aquí es recíproca desde el Gobierno de la República y que estamos apoyando y respaldando para lograr esta adecuada integración.

Junto a ello se han suscrito varios otros acuerdos en materia ambiental, en materia de turismo, en materia de apoyo a la cooperación en materia de agricultura.

En pocas palabras: hoy se ha acreditado la plena voluntad de dos gobiernos que quieren integrar de mejor manera a Brasil y México.

Una voluntad que parte de una relación de respeto, de cordialidad entre dos gobiernos y de una amistad personal que estamos cultivando la Presidenta Rousseff y un servidor, y que ésta, como ella lo dijera hoy por la mañana, las relaciones entre naciones deriva de las relaciones que se construyan entre personas.

Aquí entre personas, aquí entre emprendedores y empresarios, se está construyendo una relación fraterna y de amistad, y estoy seguro que ésta deparará a Brasil y a México un futuro de crecimiento, de desarrollo promisorio y, sobre todo, de mayor bienestar para nuestras sociedades.

Muchas felicidades y muchas gracias.