(Interpretación al Español)

Excelentísimo señor Presidente de México.

El Presidente del Senado de la República Mexicana. Diputado Julio César Moreno Rivera, Presidente de la Cámara de los Diputados.

Señoras y señores.

Ministros de Estado.

Integrantes de las Delegaciones de México y de Brasil.

Señores Embajadores y Embajadoras acreditados en el Gobierno mexicano.

Señoras y señores Gobernadores de entidades federativas mexicanas.

Damas y caballeros.

Representantes de los medios de comunicación.

Académicos, artístico, empresarial.

Señoras y señores:

Renuevo mi gratitud y la de todos que me acompañan por la cálida acogida que nos dispensaron por el pueblo y por el Gobierno mexicanos.

Desafortunadamente mi llegada a este país maravilloso coincidió con la tragedia que afectó al Municipio de Ciudad Acuña.

Quiero una vez más expresar mis sinceras condolencias a las familias de las víctimas y a sus amigos. Al pueblo mexicano y, en especial, al señor Presidente.

Y me gustaría prever y ahora lo hice las grandes manifestaciones del muralismo mexicano.

Acabo de ver y de contemplar y admirar una vez más esa excepcional obra del gran Rivera.

Y estoy segura de que en ella está plasmada con maestría los anhelos del pueblo mexicano y de todos los pueblos del mundo por libertad y por justicia social.

En 2002, el señor Presidente cuando visitó Brasil como Presidente Electo, llegamos al acuerdo de que nuestros países deberían proseguir profundizando sus relaciones y más que nosotros deberíamos.

Yo aquí voy a prestar la palabra de Cecilia Meireles, que nosotros deberíamos reinventar nuestras relaciones. Reinventarlas por las oportunidades inmensas que en nuestros países nos brindan el uno para el otro.

Brasil es un gran socio comercial para México, y México también es un gran socio comercial para Brasil, y ese potencial es el que tenemos que construir para más allá de lo que ya conquistamos.

Los varios acuerdos que firmamos hoy, lanzan nuestras negociaciones comerciales en otro umbral, y también lanzan nuestra protección a las inversiones recíprocas en un ambiente de mayor seguridad, reflejan sobre todo, la importancia que nosotros le damos a nuestras relaciones bilaterales.

Querido Presidente:

Diferente de lo que pocos piensan, nuestros países tienen mucho en común. Nosotros somos latinoamericanos, países en vías de desarrollo, de grandes territorios, de gran población; somos economías emergentes que promueven la integración y el multilateralismo como medios para alcanzar un orden internacional próspero, justo y democrático.

Tenemos expresivas manifestaciones en nuestras culturas nacionales, y México, nosotros sabemos bien, que es la cuna de una de las más importantes civilizaciones de la historia de la humanidad. Estuvimos juntos en momentos claves de la política internacional, de la década pasada, como lo fue la oposición de la invasión en Irak en 2003.

En aquel año también creamos el G-20 comercial en la cumbre de la OMC en Cancún, dicha iniciativa cambió las negociaciones multilaterales de comercio, convirtiéndolas en más justas y equilibradas.

Nuestra actuación en el G-20 financiero, también ha sido importante para mitigar los efectos de la crisis que empezó en el 2008. Fuimos aliados en la creación de la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, en donde demostramos que podemos encontrar en la diversidad de nuestra región puntos de convergencia y de convivencia de México.

Debemos trabajar al máximo para poder acercar nuestras posiciones y evitar falsos antagonismos y aprovechar también la naturaleza y todas las posibilidades comunes que nuestros pueblos nos presentan. Y es con ese espíritu que hicimos de esta región un espacio de paz, hoy, y es un modelo para el resto del mundo; vivimos muchos años, casi siglos en paz.

Estimado Presidente Peña Nieto, la visita de hoy concreta los compromisos que asumimos, pero me gustaría declararle a usted que la llave, la clave para nuestras relaciones se encuentran, también, en las personas, sobre todo, en las personas.

Se encuentra en el hecho de que tenemos todas las condiciones para transformarnos en amigos, hermanos.

Y quiero decirle que Brasil hoy tiene todas las condiciones para recibir las inversiones mexicanas, porque son muy bien bienvenidos, para que nosotros desarrollemos nuestro comercio.

Pero, sobre todo, nosotros sabemos que la cultura latinoamericana está incompleta, cuando no reconocemos que aprendemos mucho con México en los últimos siglos.

Aprendemos con México que la humanidad fue capaz de crear una civilización en la llamada Mesoamérica Precolombina de porte y que está a la altura de todas las grandes civilizaciones de la egipcia, de Babilonia, de la hindú, de la China, en fin, de como cualquier otra.

Y eso es un factor de orgullo que forma nuestra identidad de latinoamericanos. Aprendemos con México lo que la Revolución, porque la Revolución Mexicana fue la primera que lanzó en América Latina los valores de la libertad, y de los derechos a una vida digna para nuestras poblaciones, y de la justicia social y de la democracia, de la soberanía de nuestros países.

La primera que lanzó las bases para lo que nosotros deseamos, la creación de una gran clase media latinoamericana, porque para nosotros, señor Presidente, el final de la miseria, la superación de la pobreza extrema siempre es nada más el principio, es el principio para que nosotros seamos capaces de ofrecer servicios de calidad, sobre todo, educación de calidad para nuestras poblaciones.

Aprendemos, también, y lo vivimos aquí en México cómo es bueno ser recibido en un país democrático cuando sus países sufren con las más duras dictaduras, y México fue acogedor para los brasileños y para latinoamericanos de todas las partes de nuestro Continente.

Por eso, me gustaría citar a Carlos Fuentes, cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias dice, y yo lo cito: Vivimos hoy con un pie sobre las cenizas y otro sobre las semillas. No sabemos separar el pasado del porvenir, ni debemos hacerlo: ambos nos acompañan en el presente.

México y Brasil, poseen un legado común de realizaciones y un futuro repleto de oportunidades, nos cabe a nosotros hacer que estas circunstancias y este potencial, se realicen plenamente.

Nosotros tenemos símbolos en nuestras culturas y, sin duda alguna, es un símbolo de alegría, de vivir y de felicidad el tequila mexicano; sin duda alguna, es un símbolo de vida, de felicidad, de alegría y de gozo también la cachaza, la caipirinha brasileña.

Por eso, señor Presidente, yo tengo un enorme orgullo y un placer enorme de saludarlo, de felicitar al pueblo mexicano, al fortalecimiento de la amistad de nuestros países y al acercamiento entre nuestros empresarios, académicos y artistas, con una caipirinha y con un tequila.

Muchas gracias, señor Presidente.