Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a los muy distinguidos integrantes de este presídium.

Particularmente a don Jaime Urrutia, Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias.

A los integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República, que participan en este esfuerzo del Gobierno, precisamente, para seguir invirtiendo y, sobre todo, ampliando la participación de México en lo que hace al desarrollo tecnológico, a la investigación científica y a la innovación.

Saludo a los Legisladores Federales que aquí nos acompañan; Presidentes de comisiones que están, también, abocadas a esta tarea.

Saludo a los señores rectores de la UNAM, al señor Director del Politécnico Nacional.

A directores y rectores de distintas instituciones académicas del país, que están aquí presentes.

A los investigadores, académicos, científicos, que hoy aquí nos acompañan.

Y de manera muy señalada a quienes han recibido este reconocimiento de la Academia Mexicana de Ciencias.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Quisiera iniciar mi intervención desde aquí, tributando un reconocimiento post mórtem a alguien del sector privado, que estuvo trabajando desde este ámbito en favor, precisamente, de la innovación y de la investigación, don Antonio López de Silanes, quien participaba en la creación de la Fundación Incide, y a quien desde aquí, tributamos un reconocimiento post mórtem, que falleciera el pasado 8 de abril.

Como aquí ya se ha expresado, en quienes me han antecedido en el uso de la palabra y, además, en una amplia y absoluta convicción personal, la ciencia, la tecnología y la innovación, son luces que alumbran el camino de México hacia un mejor futuro.

Con esta convicción, hoy honramos con el Premio de Investigación de la Academia Mexicana de Ciencias, a quienes con su esfuerzo y dedicación amplían el entendimiento de nuestra realidad y contribuyen a transformarlo.

Hoy, reciben este merecido reconocimiento 11 investigadores que han destacado por su empeño en encontrar respuestas a las grandes preguntas y soluciones de los desafíos de la humanidad.

Los felicito nuevamente, por ser ejemplo de excelencia, perseverancia y liderazgo para toda la comunidad científica nacional.

A través de los siglos, la ciencia y su aplicación práctica han elevado el bienestar individual y colectivo de nuestras sociedades.

La historia demuestra que las naciones que han privilegiado el desarrollo científico y tecnológico, aquellas que han fomentado la investigación y la innovación, son, precisamente, las que hoy ofrecen mayor calidad de vida a su población.

Por ello, en el Gobierno de la República estamos promoviendo la generación y utilización del conocimiento, particularmente de carácter científico, para acelerar el desarrollo integral de nuestro país.

De hecho, más de 30 por ciento de las líneas de acción del Plan Nacional de Desarrollo está sustentado en la ciencia, la tecnología y la innovación.

Además, en julio del año pasado pusimos en marcha el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este instrumento de planeación da cauce a las directrices del sector, establecidas desde el inicio de esta Administración y define prioridades claras para el corto, mediano y largo plazos.

A la fecha, hay avances alentadores en cada uno de los cinco objetivos de este programa.

El primero. Promover el crecimiento de la inversión nacional en ciencia, tecnología e innovación.

El Estado mexicano ha realizado un esfuerzo presupuestal como no lo había hecho en décadas, para incrementar la inversión en estos rubros.

De 2012 a 2015, los recursos públicos destinados a ciencia, tecnología e innovación se han incrementado, como aquí lo dijera hace un momento el titular de Hacienda, en 36 por ciento en términos reales y 47 por ciento en términos nominales.

Así, el indicador de gasto en investigación científica y desarrollo experimental ha pasado de 0.43 por ciento con respecto al PIB, en 2012, a un 0.54 por ciento en 2014, y esperamos que para 2015 éste alcance e incluso pueda ser superior a 0.56 por ciento, en la meta que nos hemos fijado para esta Administración de poder llegar a una inversión pública y privada del uno por ciento con respecto al Producto Interno Bruto.

Aquí es importante destacar que no sólo estamos invirtiendo más, sino que los recursos científicos se están direccionando de manera estratégica para incrementar su beneficio para el país.

Por ejemplo, se estableció un Programa de Atención a Problemas Nacionales, que promueve que los investigadores se enfoquen en el estudio y solución de nuestros desafíos.

México ya está generando conocimiento en ámbitos de la mayor importancia, como la mitigación del cambio climático, el desarrollo urbano inteligente, manufactura de alta tecnología o el consumo sustentable de agua y energía.

El segundo objetivo que nos hemos trazado es formar y fortalecer el capital humano altamente calificado.

Estamos respaldando a las y los mexicanos que se dedican a la comprensión de la sociedad, la naturaleza y el universo.

En 2015, tan sólo a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, se está apoyando a más de 58 mil estudiantes y especialistas, con becas para realizar estudios de excelencia dentro y fuera de nuestro país.

Además, a través del Sistema Nacional de Investigadores, el país ahora respalda a más de 23 mil 300 especialistas dedicados a la producción científica y tecnológica. Esto ha significado un incremento en el número de investigadores, de prácticamente cinco mil en estos últimos dos años, cinco mil más con respecto a los que se apoyaba en el año 2012.

Si bien, éste es un número importante, tenemos que impulsar innovadores esquemas que permitan a más mexicanos dedicarse a esta importante responsabilidad.

Para propiciar que nuestros jóvenes investigadores se incorporen con oportunidad al área de su especialidad, se creó el Programa de Cátedras de CONACyT, un programa innovador y que, sin duda, habrá de dar importantes frutos en beneficio del desarrollo nacional.

Con este instrumento los nuevos investigadores son contratados directamente por el CONACyT y han sido asignados temporalmente a 112 instituciones de educación superior, donde aportan su conocimiento a proyectos de beneficio nacional.

En 2014, su primer año de operación, se otorgaron 574 cátedras, y en 2015 se han ofrecido 250 adicionales.

Ambas iniciativas, la de atención a problemas nacionales y las cátedras para jóvenes investigadores, son mecanismos que vinculan la generación de conocimiento con la realidad del país.

El tercer objetivo del Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación, es fortalecer el desarrollo regional.

En esta Administración reconocemos que cada entidad del país tiene vocaciones y fortalezas específicas para acelerar su desarrollo, lo mismo que para contribuir a la generación de conocimiento.

Por ello, la política pública que instrumentamos en la materia, así como su financiamiento, son diferenciados y específicos para cada región de México. Dependiendo de su nivel de desarrollo, a través de los Fondos Mixtos, el Gobierno de la República aporta de uno hasta tres pesos por cada peso que invierte cada gobierno de cada entidad Federativa de nuestro país.

Con la misma visión estamos lanzando la Alianza Estratégica para el Desarrollo Sustentable de la Región Pacífico Sur, que promueve el desarrollo sustentable, particularmente en cuatro entidades: Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Michoacán.

El cuarto objetivo del programa, es vincular la ciencia, la tecnología y la innovación con el sector productivo.

La economía del conocimiento requiere la participación conjunta de empresas, instituciones académicas y Gobierno, la llamada Triple Hélice, es esencial para el desarrollo de soluciones innovadoras y creativas.

Por ello, hemos fortalecido al Programa de Estímulos a la Innovación, que fomenta la participación del sector privado en labores de investigación y desarrollo.

A través de este Programa, a partir de 2012 y a la fecha, los sectores público y privado han destinado casi 25 mil millones de pesos al desarrollo de proyectos de ciencia aplicada a la actividad económica.

Gracias a este tipo de incentivos y al enfoque regional que hemos adoptado, varias entidades del país están destacando internacionalmente por la complementariedad entre sus instituciones académicas y sus vocaciones productivas.

Es así, como en el caso del Estado de México se apoya el desarrollo de investigación en materia automotriz; en Jalisco, en las tecnologías de la información y el conocimiento; o el caso de Michoacán, en el desarrollo agroalimentario, o Querétaro, en el sector aeroespacial.

Y finalmente, el quinto objetivo que nos hemos planteado es fortalecer la infraestructura para el desarrollo de ciencia y tecnología.

Con esta orientación, en 2014 se destinaron más de dos mil 280 millones de pesos a la ampliación y renovación de distintos espacios en los Centros de Investigación Pública e Instituciones de Educación Superior.

Se trata de un monto relevante que duplica el que se destinó en 2013 y cuadruplica el que eventualmente se destinó en el año 2012.

Como se puede observar, el Gobierno de la República está comprometido con la ciencia, la tecnología y la innovación; está comprometido en transformar a México en una sociedad del conocimiento.

Muy distinguidas y distinguidos señoras y señores:

Como lo expresó el destacado químico Luis Pasteur: la ciencia es el alma de la prosperidad de las naciones y la fuente de vida de todo progreso.

Así lo demuestra la Academia Mexicana de Ciencias y, particularmente, los galardonados este día.

Investigando temas tan diversos, como los sistemas y mecanismos moleculares, la fotónica, la cosmología, la medicina tradicional, las culturas mesoamericanas, la historia intelectual de América Latina, el funcionamiento del Gobierno electrónico, la ocurrencia de desastres o la genética, ustedes ponen a México a la vanguardia del conocimiento.

Reconozco, por ello, el trabajo de esta prestigiada institución, y de quienes la integran, por contribuir al desarrollo y divulgación de la ciencia y la tecnología en todo el país.

Sepan, y esto es algo que quiero dejar claramente subrayado y reafirmado el día de hoy, que su esfuerzo personal, que sus investigaciones de años y décadas, representan un orgullo para todos los mexicanos y un paso adelante en la senda del progreso de México y de la humanidad.

Y también es claro el invariable y permanente compromiso que tiene el Gobierno de la República para seguir apoyando de forma decidida la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación, para bien de todo el país.

Muchas gracias.