Todo está relacionado. Alexander Von Humboldt anotó, en agosto de 1803, estas palabras en su cuaderno de viaje durante su expedición por México. La mirada sobre México de este explorador científico y humanista comprometido ha marcado profundamente la larga e intensa amistad entre nuestros países.     

Y en nuestro mundo globalizado las palabas de Humboldt son más actuales que nunca, ya que sólo podremos entender y conformar el mundo si pensamos y actuamos de manera contextual. Para ello, necesitamos relaciones que sobrepasen continentes, como la amistad entre México y Alemania.

Hoy por la mañana hemos abordado, entre otros temas, cuestiones de migración; por la tarde hemos visitado la extraordinaria exposición sobre la cultura maya en el Martin-Gropius Bau, y ahora les doy a todos una muy cordial bienvenida al Palacio de  Bellevue.

Su país, señor Presidente, es uno de nuestros socios más importantes en América Latina. En base a la confianza mutua, cooperamos tanto a nivel bilateral como multilateral, esforzándonos por encontrar respuestas a las cuestiones de futuro más apremiantes.

La superación del cambio climático es una de ellas. Y con su política climática progresista, México desempeña un papel precursor en la región y entre las potencias emergentes.

Toda política en materia de clima gira en torno a la política energética. Por eso, me congratulo de los planes existentes para intensificar la cooperación mexicano-alemana en los ámbitos de las energías renovables y la eficiencia energética, así como la protección de los recursos naturales.

Nuestro empeño conjunto también va dirigido a seguir ampliando las relaciones económicas. En este sentido, podemos enlazar con una exitosa cooperación de décadas.

En Europa, Alemania es el principal destino de las exportaciones mexicanas. Y para un número creciente de empresas alemanas en su país, señor Presidente, constituye desde hace años uno de los emplazamientos más atractivos para la producción y las inversiones en América Latina.

Todo ello da buena fe de los esfuerzos realizados por México para fomentar el crecimiento y el bienestar a través de una orientación internacional cada vez mayor.

También la OCDE ha valorado como ejemplar el talante reformista de México. Las transformaciones estructurales en el terreno económico empiezan a dar frutos.

Pero sus objetivos van aún más allá. México y sus gentes sufren los actos de bandas criminales sin escrúpulos. Los ciudadanos esperan del Estado, además de la prevención de la violencia, que los crímenes sean esclarecidos y sancionados con prontitud, y respetando los principios  del Estado de Derecho.

Soy consciente de que, en este orden de cosas, México se encuentra ante una difícil tarea. Y Alemania ofrece su ayuda al respecto. A un primer proyecto de apoyo a la Procuraduría General de la República, podrían seguir otros más con participación alemana, sí México así lo desea, porque la amistad se cimienta en valores comunes y la defensa de la vida, la libertad y la seguridad de la persona forma parte del núcleo esencial de nuestros valores compartidos.

También la cultura y la ciencia impregnan nuestra amistad. Y no me refiero sólo a la impronta de científicos, como Alexander Von Humboldt o de eventos como la exposición sobre la cultura maya, sino precisamente a los vínculos plasmados en el día a día. Valgan de ejemplo los colegios en México que ofrecen el diploma de idioma alemán. 

En general, aumenta el interés de los mexicanos por aprender nuestra lengua y, al mismo tiempo, México atrae cada vez más a turistas alemanes.

La música mexicana, los tacos y el tequila, ya forman parte asimismo de la vida cotidiana de ciudades alemanas. Y millones de mexicanos y alemanes comparten una misma pasión: el futbol.

Más pasión compartida, más interés recíproco y más curiosidad los unos por los otros, es lo que yo deseo para las relaciones entre nuestros países.

El Año de México en Alemania, que hoy inauguramos, y el Año de Alemania en México, que comenzará en junio en México, brindarán múltiples ocasiones para ello.

Y todos aquellos que se sientan fascinados, animados y también sorprendidos por los proyectos y presentaciones de estas dos citas, reforzarán aún más la amistad entre nuestros países.

En este sentido, señoras y señores, tengan la bondad de alzar conmigo sus copas y brindar a la salud del Presidente Enrique Peña Nieto y su esposa, por un futuro de paz y prosperidad del pueblo mexicano, y por la amistad entre México y Alemania.