Señor Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República y Presidente de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

Señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señor General Secretario de la Defensa Nacional.

Señor Almirante Secretario de Marina.

Muy distinguidos integrantes del Gabinete Legal del Gobierno de la República.

Señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Muy distinguidos Generales y Almirantes, Jefes y Capitanes, Oficiales, cadetes, tropa y marinería.

Jóvenes soldados del Servicio Militar Nacional y Mujeres Voluntarias.

Señoras y señores:

La Batalla de Puebla es una de las hazañas militares más memorables de nuestra historia nacional: el 5 de Mayo de 1862, el Ejército de Oriente, bajo el mando del General Ignacio Zaragoza, venció en menos de seis horas a las tropas invasoras de Napoleón III.

Ese día, un grupo de valientes patriotas superó a la fuerza militar mejor adiestrada, equipada y experimentada de aquel entonces.

Más notable aún es que la mayoría de los combatientes mexicanos eran voluntarios, ciudadanos dispuestos a servir y proteger a la Patria.

Acatando las órdenes del Presidente Juárez, los valerosos mexicanos se enfrentaron a las bayonetas francesas, defendiendo a la República y a nuestra Independencia.

A 153 años de esa Gesta Heroica, hoy rendimos homenaje a la convicción liberal y visión republicana del Benemérito de las Américas, al genio militar y patriotismo del General Zaragoza, al igual que al valor y gallardía del Ejército de Oriente.

La Batalla de Puebla no fue sólo una victoria militar para nuestro país. También significó una victoria moral para todos los mexicanos.

El triunfo de las armas republicanas fortaleció el ánimo de la población; también renovó la unidad y la identidad nacionales.

Nuevamente, los mexicanos habían demostrado que cuando nos unimos, podemos vencer cualquier adversidad; que juntos somos capaces de superar cualquier desafío.

Con unidad, preservamos nuestra independencia y soberanía.

Con unidad, nos afirmamos como dueños de nuestro propio destino.

La lección de honor y lealtad a su país de los héroes del 5 de mayo, sigue viva en el corazón de México.

Por eso, las mujeres y hombres que integran el Servicio Militar Nacional rinden su Protesta de Bandera justamente en esta fecha emblemática, de gran significado nacionalista.

Así lo han hecho hoy, en las 12 regiones militares del país más de 50 mil soldados del Servicio Militar Nacional y mujeres voluntarias.

Ahora ustedes, jóvenes, tienen el honroso deber de servir y defender su Patria cuando así se requiera.

Tengan presente que no es necesaria una amenaza o situación extraordinaria para servir a México.

Su país los requiere todos los días, como ciudadanos de bien.

Los convoco a dedicar su talento, su trabajo y compromiso en favor de la Nación.

Actúen siempre con apego a los más altos valores; luchen por las mejores causas y sean parte activa de la construcción de un mejor país.

Los mexicanos estamos decididos a edificar un México en paz, donde prevalezca la libertad e impere el orden; donde la ley se cumpla y haya justicia.

Nuestro compromiso es lograr que las familias puedan vivir tranquilamente, caminar por las calles y plazas, convivir en parques y espacios públicos.

Nuestra determinación es respaldar y dar seguridad a los millones de mexicanos que todos los días trabajan de manera honesta para llevar el sustento a su familia.

De ahí la responsabilidad ineludible de las instituciones de garantizar la seguridad pública y lograr la vigencia del Estado de Derecho.

En esta función esencial, los mexicanos hemos contado con la entrega de las Fuerzas Federales; hemos contado con la lealtad institucional y el patriotismo sin reservas de nuestras Fuerzas Armadas.

El respaldo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, ha sido invaluable y fundamental para debilitar las capacidades del crimen organizado.

A solicitud y en respaldo de autoridades estatales, elementos de las Fuerzas Armadas han participado en distintas operaciones regionales de seguridad pública.

Todos los días se realizan acciones de reconocimiento, vigilancia e intercepción por todo el territorio nacional.

Gracias a ello, y a un efectivo uso de sistemas de inteligencia, nuestros soldados y marinos han contribuido decisivamente a neutralizar a 93 de los 122 objetivos relevantes de la delincuencia organizada y, sobre todo, a reducir la violencia en el país.

Esto acredita que nuestras instituciones militares son una fuerza para la paz y la tranquilidad de las familias mexicanas; una fuerza garante de nuestra independencia y soberanía.

Son una fuerza para el bienestar y el progreso de México.

En esta conmemoración tan especial, reitero mi mayor reconocimiento a todos los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas.

Tengan la certeza de que el servicio que prestan a la Patria es y será valorado por las generaciones de hoy y de mañana.

En las misiones encomendadas, han puesto lo mejor de sí, arriesgando incluso lo más preciado que tienen: su propia vida.

Lamentablemente, hace unos días perdieron la vida seis integrantes del Ejército Mexicano, quienes participaban en operaciones de seguridad en el Estado de Jalisco.

A sus familiares y compañeros de armas, les reitero mis más sentidas condolencias.

Hoy aquí, desde el Campo Militar Marte, México reconoce a todos los soldados, marinos e integrantes de las Fuerzas de Seguridad y de Justicia que han caído en el cumplimiento de su deber.

Detrás de su uniforme e insignias, había mexicanos comprometidos con su Nación. Eran hijos, hermanos y padres de familia que dejaron un gran vacío en su hogar.

Deseo, sinceramente, que sus seres queridos encuentren fortaleza en el ejemplo de valor y sacrificio que nos han legado, que se sientan reconfortados con el agradecimiento de toda una Nación.

La mejor forma de honrar su memoria es seguir construyendo un México de leyes y de instituciones, de derechos y libertades.

Los actos violentos del crimen organizado, lejos de frenar la acción del Gobierno, fortalecen la determinación del Estado mexicano, para hacer valer la ley en todo el territorio nacional.

Como Presidente de la República continuaré encabezando los esfuerzos para mejorar las condiciones de seguridad y de justicia en nuestro país.

Con firmeza y decisión, seguiremos trabajando para alcanzar el México de paz y de tranquilidad que nos hemos propuesto.

Jóvenes Soldados del Servicio Militar Nacional y Mujeres Voluntarias:

Siéntanse orgullosos de nuestras raíces, encuentren inspiración en nuestra historia.

El ejemplo del General Zaragoza nos enseña que la juventud es capaz de grandes proezas, que los jóvenes de México tienen la aptitud y la audacia para contribuir al engrandecimiento de la Patria.

Hagan de su energía, de sus talentos y aspiraciones, una fuerza transformadora en favor de México.

Mantengan viva la emoción que sienten este día; mantengan vivos sus compromisos y lealtad hacia la Nación.

Muchas felicidades y muchas gracias.