Muchas gracias.

Señoras y señores:

Muy buenos días a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a mister Klaus Schwab, quien es Presidente del Foro Económico Mundial, y que, como le he compartido a él de manera individual, es para México una gran distinción, un gran honor, ser sede de este encuentro, el décimo, que se realiza para la región Latinoamérica y del Caribe.

Y sin duda, también, una gran oportunidad para que México pueda compartir con ustedes su experiencia, lo que ha sido el tránsito en la conformación de reformas estructurales de especial relevancia para nuestro país.

Quiero darles la más cordial de las bienvenidas al señor Presidente de Panamá y al señor Presidente de Haití. Nos distingue mucho su presencia, excelentísimos señores Presidentes, y es un honor contar con su presencia.

Muy distinguidas y distinguidos invitados a este encuentro, que representan a Gobiernos, a empresas, académicos, analistas, y a quienes están interesados realmente en esta región Latinoamérica y del Caribe.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Sean todos bienvenidos a México, una Nación megadiversa, orgullosa de tener una cultura que se mide en milenios.

Los mexicanos somos una sociedad cálida y hospitalaria; amiga de todas las naciones del mundo.

Por ello, es un honor para mi país recibir por tercera ocasión el Foro Económico Mundial sobre América Latina.

Desde su fundación, éste ha sido un espacio privilegiado para el diálogo constructivo, en donde se discuten temas estratégicos para el desarrollo de nuestra región.

América Latina ha sido el territorio de la utopía y de la acción. Ha sido una tierra de esperanza en la que se han emprendido grandes hazañas en favor de los más preciados ideales, como la libertad y la justicia.

Afirmaba el Premio Nobel, Octavio Paz, que América no es tanto una tradición que continuar, como un futuro que realizar. Proyecto y utopía, son inseparables del pensamiento hispanoamericano.

En América Latina y el Caribe nos siguen inspirando las proezas de libertadores como Toussaint Louverture, Miguel Hidalgo, Simón Bolívar o Antonio José de Sucre.

Aquí, también, surgieron revoluciones de gran contenido social, alentadas por el deseo de una mayor igualdad.

En este despuntar del Siglo XXI, América Latina sigue su marcha para consolidarse como una región incluyente, democrática y en constante progreso.

Nuestros países están invirtiendo en educación y conocimiento, porque sabemos que el principal activo de nuestra gente son nuestros jóvenes.

Las sociedades latinoamericanas valoran su historia, pero tienen puesta su mirada en el futuro. Son naciones dinámicas y plurales, cada vez más abiertas al mundo, dispuestas a competir y triunfar en los mercados globales.

En esta nueva etapa, se han creado esquemas de integración regional, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños; o Subregional, como la innovadora Alianza del Pacífico, que promueve la libre movilidad de personas, bienes y capitales entre Chile, Colombia, Perú y México.

En América Latina hay un ánimo de transformación y modernidad para impulsar el crecimiento económico y el desarrollo de nuestras sociedades.

Por ello, celebro que el Foro Económico Mundial, proponga como tema central de esta plenaria, avanzar a través de una agenda de renovación.

Al igual que la región latinoamericana, México también se está renovando, se está transformando.

Nuestra economía cuenta con sólidos fundamentos, es la segunda más grande de la región y una de las más abiertas del mundo.

Tenemos Tratados de Libre Comercio con 45 países, que nos dan acceso a un mercado potencial de mil 100 millones de consumidores.

La gran mayoría de nuestras exportaciones son manufacturas y éstas cada vez son más sofisticadas. Por ejemplo, México es primer exportador de pantallas planas y refrigeradores, es también cuarto exportador de vehículos en el mundo y avanza con firmeza en el sector aeroespacial.

Somos una Nación de gente joven, capacitada y talentosa; el 50 por ciento, la mitad de la población tiene menos de 27 años y cada año se gradúan más de 100 mil ingenieros y tecnólogos. Además, nos estamos consolidando como una potencia turística.

En 2014, nuestro país nuevamente se ubicó entre las 10 naciones más visitadas del mundo.

El propio Foro Económico Mundial ha reconocido el avance en el índice de competitividad en viajes y turismo en el que nuestro país escaló 14 posiciones en tan solo un año.

Para aprovechar mejor todas estas fortalezas, hemos emprendido una profunda transformación en los últimos dos años.

A partir de un gran Acuerdo Nacional con las principales fuerzas políticas, se concretaron reformas estructurales que están cambiando positivamente a México.

Son reformas que amplían los derechos de la población, como la Reforma Educativa; son reformas que fortalecen nuestro régimen institucional, como la Reforma Político-Electoral y la de Transparencia, que amplían la rendición de cuentas.

Y, sobre todo, son reformas que elevan la productividad y competitividad de nuestra economía, como la Reforma Laboral, la de Competencia Económica, la de Telecomunicaciones, la Financiera, la Hacendaria y la Energética.

Cada una de ellas, derriba barreras y pone a la vanguardia un ámbito fundamental de nuestra vida social y económica.

Las reformas son cimientos para construir un mejor país; son una plataforma para que México inicie una nueva etapa de desarrollo.

En su conjunto, las reformas transformadoras nos permitirán ser una Nación más próspera e incluyente.

Señoras y señores:

Éste es el México en transformación que hoy los recibe con los brazos abiertos.

Estoy seguro de que este Foro nos permitirá intercambiar ideas para acelerar y profundizar los cambios que ya están en marcha en la región.

Me refiero a estrategias para impulsar una mayor integración productiva, para desarrollar infraestructura y renovar nuestro sector energético, lo mismo que para alentar la investigación y el desarrollo.

Pero sobre todo, deseo que éste sea un espacio de encuentro constructivo entre empresarios y líderes sociales de la región, porque ustedes son, a final de cuentas, quienes nos unen y acercan a nuestras sociedades.

Hago votos por el éxito y, sobre todo, por la enorme contribución que este Foro Económico pueda tener para el desarrollo y prosperidad de las sociedades de América Latina y del Caribe.

Muchas gracias, y muchas felicidades.