Distinguido Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto.

Distinguida señora Angélica Rivera de Peña.

Distinguidos representantes de los Poderes Legislativos y Judiciales.

Señores Secretarios.

Distinguidos representantes de las comitivas oficiales de México e Irlanda.

Amigas y amigos:

Es para mí una gran privilegio estar aquí para gozar de su distinguida compañía, en el magnífico entorno del Palacio Nacional.

Señor Presidente:

Aprecio profundamente el gran honor que me ha concedido, así como a mi país, al invitarme a realizar esta visita a México.

Le agradezco sinceramente a usted y a la señora Angélica Rivera de Peña, la cálida bienvenida que recibimos mi esposa Sabina y yo.

Señor Presidente:

(Interpretación al Español)

Como ya le mencioné, ésta no es primera visita a México.

Yo primero visité México como estudiante en 1967. Yo crucé la frontera.

Yo había estado estudiando en Estados Unidos, y unos amigos mexicanos me invitaron a venir a México en la primavera del 67, y me presentaron su maravilloso país.

Y, desde entonces, mucho ha cambiado, pero con frecuencia cuando recuerdo aquellos días de la primavera del 67, yo recuerdo a Roberto y Ricardo de Anda, cuando me decían cuando cruzamos la frontera: Ya estamos en México, ya podemos estar tranquilos.

Y yo recuerdo esta sensación que me invadió de viajar por México, y visitar esta ciudad histórica maravillosa de la Ciudad de México; y después Guadalajara, y después a la Costa.

Pero yo pienso que tanto ha cambiado desde entonces. Y yo los felicitó a usted y a todo el pueblo de México por eso. Pero, lo que no ha cambiado son las cualidades tan especiales de México y su pueblo.

Estos dones tan tangibles, espirituales de esta tierra y su gente, y durante los años que yo leí las obras de escritores españoles, y una palabra siempre se me quedó y se me grabó de esta literatura, era la importancia de la palabra: Corazón.

Y muchos años después, cuando yo me involucré en el mundo del servicio público, y en el mundo académico, y vi cuáles eran los remedios para los grandes problemas del mundo, yo siempre decía: Yo quisiera que detrás de todas estas propuestas y soluciones hubiera corazón. Una identificación con el dolor y lesiones, y heridas del mundo, pero, también, las posibilidades del hombre.

Entonces, yo sigo profundamente impresionado por la herencia, el legado tan impresionante que tienen, y el amor que tiene el pueblo mexicano por su legado tan rico, no dividido; de lo moderno y lo antiguo, porque ya desde el principio, lo señaló Octavio Paz, que lo que está ya en la historia y el legado de México y su herencia, es lo de muchas civilizaciones, innumerables civilizaciones.

Y, también, retomé su comentario que en el pasado, también hay que tomar en cuenta aquellos que han incorporado estas invasiones e invasiones, y experiencias en este país maravilloso.

Y México respeta, tiene respeto por sus memorias, y siguen ahí de pie. Pero, también, hay respeto por la imaginación, por lo imaginario.

Y, por eso, nuestras conversaciones de hace rato son tan importantes. Y ahí fue tan importante que ambos acordamos que necesitamos, también, pensar en el futuro.

Como este legado del pasado, este nuevo siglo que se abre no va a ser construido por fragmentos del pasado, pero un pensamiento fresco y original, en el que habrá contribución extraordinaria por parte del pueblo en este país.

Entonces, vemos una (inaudible) mezcla de manifestaciones del pasado, del futuro: el Zócalo, el Palacio Nacional. Su ubicación, que resuenan con su pasado colonial.

Pero entre estos edificios y debajo de estos edificios tenemos el recordatorio de las civilizaciones antiguas, así como el Templo Mayor aquí presente, a unos metros de donde nos hemos reunido aquí.

Esta herencia extraordinaria, del legado extraordinario que, también, han protegido con tanto cuidado de manera ejemplar, y que le da a México una complejidad tan rica, una identidad tan profunda.

Este respeto por la diversidad de su legado nos da un valor, les da un valor enorme para la sociedad mexicana.

Y es porque nosotros no olvidamos que el pasado que podemos vivir en el presente; y, entonces, dimensionarlo en el futuro, incluyendo una economía global ética, una cultura que es respetada en su casa se vuelve más valiosa y atrae a todos los que la han visitado y la van a seguir visitando.

Y esta semana, mañana, yo voy a dar un discurso ante el Secretario de Relaciones Exteriores, y en mi discurso voy a resaltar la importancia que Irlanda le da a este credo irlandés que se agrega al mosaico y a la tapicería de la historia mexicana.

Yo espero recordar a los irlandeses que vinieron a México a residir aquí y que han contribuido con sus pasados y sus historias, y sus fragmentos de historia; por ejemplo, John Riley hubiera hablado en el lenguaje gaélico y esto es lo que él hubiera dicho (Irlandés gaélico).

Yo habló estas palabras en irlandés gaélico en honor a los irlandeses que se establecieron, que viajaron por Europa y después llegaron a Estados Unidos y a veces directamente de Europa a México, no sólo a Estados Unidos, y que participaron en sus luchas.

Estoy feliz de que usted mencionó la narrativa de Guillén de Lampart, nacido en Irlanda y conocido como precursor de la Independencia Mexicana, que en el Siglo XVII trataba de erradicar el racismo y pregonaba la igualdad racial.

Y yo recordaré mañana a estos personajes, a Juan O'Donojú, el último Virrey de la Nueva España, y que en 1821 comprendió la Independencia, pero él puso en riesgo su vida y su carrera.

Y conocido es también John Riley y el Batallón de San Patricio que dirigió el valor y la galantería de los Patricios, de los San Patricios que decidieron unirse a la causa de México y adoptar a la Patria en la Guerra de 1846 a 48, reconocida ampliamente en México.

Y nosotros en Irlanda les estamos tan agradecidos.

Los San Patricios han sido honrados, como dijo el señor Presidente, en letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados como defensores de la Patria y nosotros en Irlanda, nos conmovemos cuando se nos señala que son los únicos no mexicanos que han recibido este honor tan grande.

Señor Presidente.

Damas y caballeros:

Los pueblos de México e Irlanda son pueblos muy respetados que tienen una afinidad natural, mutua, compartimos un aprecio por nuestras diásporas respectivas, nuestros pueblos diseminados y la contribución tan enriquecedora que han hecho y que siguen haciendo, y que seguirán haciendo en el futuro para el desarrollo de su propia tierra y sus tierras, y sus países adoptados.

Como usted acaba de decir, la presencia de los representantes de nuestra comunidad irlandesa en México y les agradezco sus contribuciones al balance positivo de las relaciones que existen entre nuestros dos países.

Un aspecto muy importante de estas relaciones cálidas entre nuestros pueblos y sus gobiernos, por supuesto es el comercio y los negocios.

Estoy feliz de ver que México es uno de nuestros socios comerciales; número 20 en el mundo, pero en el corazón de las relaciones de comercio con éxito hay conexiones personales, de persona a persona y yo espero que estas empresas tan innovadoras y dinámicas de Irlanda representadas aquí, que han invertido en México, que estén aquí con sus contrapartes mexicanos clave.

Y estoy feliz de ver que lo que estamos viendo, estos lazos que se están profundizando, que van a contribuir a la creación de empleos, colaboración técnica y científica, y prosperidad económica que este nuevo siglo con nuevas maneras, nuevos modelos, nuevos métodos.

Señoras y señores:

Irlanda ha tenido que enfrentarse a la recesión. Estamos trabajando arduamente para requerirla a la economía y estamos volviendo a una fase de crecimiento inclusivo y sustentable.

Estamos emergiendo gradualmente, pero de manera sustentable, de nuestras dificultades, sobreponiéndonos.

Y estamos volviendo a una verdadera económica sustentable, modesta, pero con buen crecimiento y factores en donde seguimos insistiendo en las inversiones, y no sólo por la calidad de nuestra educación y la alta educación de nuestra fuerza de trabajo, pero también nuestras exportaciones robustas, que es una de nuestras fortalezas.

Y tenemos un grupo etario, entre 18 y 25 años, una proporción de jóvenes altamente educativos con altas cualificaciones, con estudios terminados, mucho más que los otros 20 países de la Unión Europea.

Mañana me voy a la Cumbre de Negocios en Guadalajara y voy a tener el honor, señor Presidente, de ser uno de los primeros Jefes de Estado de Europa de abrir este foro tan prestigioso.

Yo espero que mi presencia aliente a los emprendedores mexicanos e irlandeses de establecer sociedades y alianzas. Porque este es un mercado abierto y es un portal a los mercados comunes de cerca de 500 mil millones de personas en Europa, y yo voy a insistir en la importancia de las relaciones México-Irlanda.

Irlanda quiere ser un puente como economía bien abierta.

La efectividad de Irlanda tiene que ver con su conexión, con sus aliados globales, y queremos ver que este modelo sustentable de negocios se base en lo que hacemos mejor; nutrir el talento entre nuestros pueblos, crear bienes y servicios de valor, innovar y conectar, mantener conexiones internacionales, realizar, por ejemplo (inaudible), mantener el valor de lo imaginario, respetar el valor de lo imaginario.

México es crucial para nosotros como socio, y que las instituciones se expandan y profundicen sus relaciones, sobre todo a nivel académico.

La visión para México, bajo su nuevo liderazgo, señor Presidente, ha insistido en el Pacto por México, tan impresionante, que representa un mosaico de oportunidades para más colaboración entre nuestros países.

Y nuestros países que valoran e insisten en la función de la educación, del desarrollo.

Yo creo que la colaboración entre nuestras instituciones de alto nivel, a nivel nacional e internacional, nos abre portales de promesas y desarrollo.

Yo me siento muy alentado de ver que cinco representantes de instituciones de alto nivel de Irlanda me han acompañado. Entonces, van a ver, que son clave para construir historias de éxito que ya hemos visto en su conexión con su país, con América Latina y con sus pueblos, y su pueblo y sus instituciones.

Señor Presidente:

Como un Diplomático, yo estoy feliz de saber que en 2015 vamos a celebrar el 40 aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas entre México e Irlanda.

Yo estoy orgulloso de representar un país, un pueblo que ha tenido estos vínculos con México durante siglos, y que ahora mira hacia adelante, espera profundizar los vínculos con su país en muchos sectores diferentes.

México e Irlanda comparten tanto, tantos valores en común, somos socios de mentalidad fuerte, que trabajan juntos en foros globales, en mercados globales.

En nuestro planeta tan vulnerable, en donde estamos debatiendo asuntos acerca del desarrollo sustentable, no proliferación de armas, desarme derechos humanos, lucha contra el hambre, malnutrición, y cambio climático: México e Irlanda se juntan, se unen siempre.

Y en los puntos muertos construimos consenso para poder ayudar a nuestro país tan vulnerable.

(Habla en español)

Nuestras estrechas relaciones bilaterales también han promovido y enriquecido nuestros intercambios culturales, en literatura y artes visuales; entre artistas mexicanos e irlandeses, tales como las colaboraciones entre Octavio Paz y Samuel Beckett o entre Pura López Colomé y (inaudible).

(Interpretación al Español)

Hoy el Presidente y yo hablamos de las oportunidades a nivel corporativo que existen en nuestros países.

La colaboración entre, no sólo entre nuestros gobiernos, pero entre nuestros pueblos, entre los representantes de los empresarios y académicos mexicanos e irlandeses, son un aliado tan vital para unos fundamentos pilares sólidos.

Las palabras de su Presidente y las mías se unen en una corriente histórica, en un marco histórico que inspira a muchos, como el Batallón de San Patricio y muchos hombres mexicanos, Irlanda que han abierto el camino.

(Habla en español)

Señor Presidente.

Señora Angélica Rivera de Peña.

Gracias.

Les agradezco nuevamente la cordial bienvenida que ustedes nos han brindado a mi esposa Sabina y a nuestra delegación.

Espero que podamos recibirles en Irlanda, dentro de poco.

Por el Presidente y por el pueblo.

Muchas gracias.

Y quiero en un momento, proponen un brindis por el Presidente y por el pueblo de México.

Viva México.

Viva Irlanda.