Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

En primer término quiero saludar a todas las autoridades aquí presentes, particularmente del ámbito de la salud en nuestro país.

A la Secretaria de Salud del Gobierno de la República.

Al doctor José Narro, quien ha entregado mucho de su vida y de su quehacer en la vida pública, precisamente a trabajar por la salud.

Y hoy ha merecido este reconocimiento al Mérito Médico, que me honra realmente ser quien entregue este reconocimiento.

Muchas felicidades, doctor Narro, por todo su trabajo y dedicación a muchas tareas dentro del quehacer público y muy especialmente en favor de la salud de los mexicanos.

Felicidades.

A don Antonio Flores, quien tiene 75 años trabajando en esta Secretaría, antes, incluso, de que se construyera este edificio, o de que se instalara aquí la Secretaría, o que se creara la Secretaría.

Muchas felicidades, don Antonio, por estos, como decía hace un momento don José Narro, primeros 75 años. Que Dios le acompañe y le bendiga.

Muchas felicidades.

Saludo a los señores Gobernadores de distintas entidades: del Estado de México, de Sinaloa, de San Luis Potosí, que gentilmente nos acompañan.

A todos nuestros galardonados y a su distinguida familia que están aquí presentes, en la ausencia de sólo uno de ellos, el doctor Ortiz Monasterio, pero lo está y nos es de gran honor, especialmente para su servidor, encabezar esta ceremonia en la que están presentes aquí, el doctor Ruy Pérez, el doctor Guillermo Soberón Acevedo y el doctor Jesús Kumate.

Y que también hoy, en memoria del doctor Fernando Ortiz Monasterio, les estamos haciendo reconocimiento, develando un busto, precisamente, en esta sede de la Secretaría de Salud, en justo y merecido reconocimiento a la entrega que han hecho por muchos años, por décadas, a trabajar por la salud de los mexicanos.

Felicidades a todos nuestros galardonados.

Saludo a los integrantes del Gabinete legal y ampliado del Gobierno de la República que nos acompañan en esta ceremonia.

De igual forma, a los Presidentes de las Comisiones de Salud en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados.

A los señores Legisladores que están aquí presentes, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado de la República, a quienes saludo con respeto.

A dirigentes de partidos políticos.

De manera muy particular, quiero saludar a los señores exsecretarios de Salud del Gobierno de la República que están aquí presentes.

De manera muy señalada, a todos los médicos, precisamente en su día, que hoy están aquí presentes.

Y también a muchos estudiantes que están en esta carrera, dedicando su esfuerzo y su empeño cotidiano a formarse y prepararse para ser médicos el día de mañana.

A todos, les saludo con mi mayor respeto y mi mayor afecto.

A toda la distinguida concurrencia y a los señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Para lograr el México próspero e incluyente que todos los mexicanos queremos es indispensable que todos los mexicanos puedan hacer efectivo su derecho a la protección de la salud, que es un derecho consagrado en nuestra Constitución.

Y como lo he señalado de manera reiterada, el empeño del Gobierno de la República, la concentración de sus esfuerzos y los objetivos claramente definidos están orientados a hacer realmente efectivos los derechos que consagra nuestra Constitución, a que dejen de ser sólo letra aspiracional y se conviertan en una realidad, se materialicen en un derecho efectivo en todos los mexicanos.

Y el derecho a la protección de la salud es uno de los más importantes y relevantes que consagra nuestra Constitución.

Con ese objetivo, México ha logrado importantes avances. El mejor reflejo de ello es el aumento en la esperanza de vida.

El señor Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios y hoy reconocido, hizo referencia precisamente cómo la dedicación y el esfuerzo institucional por décadas del Gobierno de la República ha permitido cambiar la condición social y sobre todo incrementar la esperanza de vida.

Si me permiten quisiera hacer solamente un recuento puntual de cómo hemos transitado y cómo hemos cambiado como sociedad, precisamente en este aspecto.

En 1930, las personas vivían en promedio en nuestro país 34 años. 40 años después, en 1970, este indicador había subido a 61 años. Y hoy, en 2013, es de prácticamente casi 76 años.

Los logros alcanzados también se manifiestan en otros indicadores de salud poblacional. Uno de los más relevantes es el descenso de la mortalidad infantil.

Hace siete décadas morían 150 niños por cada mil nacimientos.

Hoy, esta cifra, se ha reducido a 13, a menos de una décima parte. Y aunque ello significa un logro, no debemos aceptar que ningún niño muera por causas prevenibles.

En este sentido, hemos conseguido también controlar las enfermedades prevenibles por vacunación, como el sarampión y la difteria, y eliminamos la poliomielitis del territorio nacional.

Además, hemos dado paso a una nueva etapa de medicina preventiva y de promoción de la salud.

Hoy, sin duda, estamos mejor preparados para afrontar cualquier contingencia.

Contamos con 22 mil unidades médicas y más de 270 mil doctores de instituciones públicas y privadas, trabajando por la salud y, sobre todo, por la vida de los mexicanos.

Todos estos avances no podrían explicarse sin el consistente esfuerzo de las instituciones de salud de nuestro país.

Por ello, es un honor conmemorar este día: el 70 Aniversario de la Secretaría de Salud, institución que nació en 1943, con la fusión del entonces Departamento de Salubridad Pública y la Secretaría de Asistencia Pública.

A lo largo de 70 años, médicos, paramédicos, enfermeras, epidemiólogos, científicos, investigadores. Una disculpa por este trabalenguas que me he encontrado en el discurso. Investigadores, académicos, directivos y administrativos, han trabajado arduamente a favor de todos los mexicanos.

Gracias al trabajo y compromiso de todos ustedes y de quienes les han antecedido en esta noble misión, hoy la Secretaría de Salud es una institución sólida, confiable y querida por la sociedad mexicana.

A nombre de todos los que en algún momento hemos recibido la atención médica por parte de nuestras instituciones públicas, desde una vacuna o consulta, o hasta una cirugía, quiero manifestarles mi más sincera gratitud a todo el equipo de trabajo que integra los servicios de salud en todo el país.

Para todas y todos quienes son parte de este gran equipo, mi mayor reconocimiento y mi mayor felicitación.

También, hoy tenemos un doble motivo de celebración. Este día, como cada 23 de octubre, felicitamos a todos los médicos de México. Su vocación de servicio, sensibilidad, disposición y entrega permanentes han transformado y salvado millones de vidas en este país.

Esto lo sabe muy bien, precisamente, el doctor José Narro Robles, quien por su destacada trayectoria en el campo de la salud pública, hoy es distinguido con el Premio al Mérito Médico 2013.

Igualmente, este día celebramos las aportaciones a la medicina y salud pública de cuatro médicos ilustres.

Mi mayor reconocimiento, como ya lo he hecho y expresado al inicio de mi intervención, al doctor Fernando Ortiz Monasterio, que en paz descanse; al doctor Jesús Kumate Rodríguez, al doctor Ruy Pérez Tamayo y al doctor Guillermo Soberón Acevedo.

Para todos ellos, para quienes hoy reciben al doctor José Narro Robles, que hoy recibe este Mérito Médico, este Reconocimiento al Médico Mérito, y para nuestros galardonados, todo nuestro reconocimiento y, sobre todo, nuestra mayor gratitud por lo que han hecho a lo largo de su vida en favor de la salud de los mexicanos.

Gracias a nuestro invaluable capital humano al servicio de la salud, hoy México está en posibilidad de hacer realidad el derecho a la protección de la salud consagrado en el Artículo 4 de nuestra Constitución.

Para lograrlo, una de las principales estrategias del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 es avanzar en la construcción de un Sistema Nacional de Salud Universal.

El objetivo es contar con un modelo de atención más homogéneo, una operación integrada y una mayor coordinación entre las distintas instituciones de salud de nuestro país.

Hay que asegurar que la atención no esté fragmentada. Debemos evitar duplicidades en la operación y en el financiamiento, y combatir la saturación de los servicios que afecta la oportunidad y calidad que merecen los mexicanos.

Por ello, hace algunas semanas, en ocasión de otro evento vinculado al tema de la salud, instruí a la Secretaría de Salud y a su titular a formular la propuesta de reforma del Gobierno de la República que nos permita, precisamente, construir el Sistema Nacional de Salud Universal.

Este sistema será esencial para dar cabal cumplimiento al derecho a la protección de la salud como derecho humano que es y que consagra nuestra Constitución.

El sistema deberá garantizar a todo mexicano, independientemente de su condición social o laboral, el acceso efectivo y con calidad a los servicios de salud. Para ello contará con un modelo de salud homogéneo que propicie la unificación, así como la integración funcional y efectiva de las distintas instituciones que componen el Sistema Nacional de Salud.

Y en este marco la reforma deberá fortalecer la rectoría de la Secretaría de Salud en la definición de la política nacional en esta materia.

Igualmente, la reforma deberá permitir y promover un uso más eficiente de los recursos disponibles, así como fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas del ejercicio de los recursos destinados al financiamiento de los servicios de salud en todo el país.

Sin duda, ésta será una de las principales reformas transformadoras que habremos de presentar el próximo año, que se sume a todas las reformas que hemos venido impulsando a lo largo de este año, 2013.

Y ésta en particular tendrá un impacto positivo directo que se verá reflejada en la calidad de vida de todos los mexicanos.

Sin embargo, también estoy convencido de que los cambios institucionales que hagamos, todavía son insuficientes si no los acompañamos de cambios individuales en nuestros hábitos de salud.

Debemos adoptar en nuestra vida diaria prácticas saludables que nos permitan prevenir las enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes o los padecimientos del corazón. Para ello, en los próximos días presentaremos la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control de la Obesidad y la Diabetes que encomendé a la Secretaría de Salud hace algunas semanas.

Señoras y señores:

México cuenta con el talento, el capital humano y la fortaleza institucional acumulada durante décadas para enfrentar y superar con éxito los retos demográficos que la realidad nos impone.

Trabajando juntos vamos a mover y a transformar a México hacia mejores condiciones de salud para todos los habitantes de nuestro país. Lo haremos porque nuestra obligación es cumplir con el derecho humano a la protección de la salud, pero también porque una población sana, participa, activa y positivamente en la transformación y construcción de un mejor país.

Así lo ha constatado la Nación con el trabajo y los avances logrados por la Secretaría de Salud durante estos últimos 70 años.

El Gobierno de la República tiene ante sí nuevos desafíos, nuevos retos, pero también un enorme compromiso y una gran pasión para realmente lograr que los mexicanos eleven su calidad de vida.

Yo quiero nuevamente expresar desde aquí, desde este espacio que alberga a la Secretaría de Salud de nuestro país, del Gobierno de la República, con la muy distinguida concurrencia y representación de médicos de todo el país y de autoridades vinculadas a este sector, quiero desde aquí nuevamente expresar mi felicitación y mayor reconocimiento a todos los médicos del país, porque, sin duda, dedican su esfuerzo cotidiano, su empeño, su esfuerzo a velar por la salud de todos los mexicanos.

Sea ésta también, ocasión para agradecer y reconocer el trabajo de varios médicos y enfermeras, y personal de la Secretaría de Salud y de los servicios de salud de todo el país que apoyaron las labores de contingencia que enfrentó nuestro país, por los dos frentes climatológicos que vivimos recientemente.

En estos eventos nuevamente quedó acreditada y testimoniada la vocación de servicio de nuestros médicos y de todo el personal médico. Y así lo pude constatar en las distintas visitas que hice a distintos lugares que lamentablemente resultaron afectados.

Si había algún personal del servicio público que estaba ahí dedicando esfuerzos a cuidar a quienes habían resultado afectados eran precisamente los del sector salud.

Por ello, nuevamente mi reconocimiento en este Día del Médico.

Hoy los mexicanos nos congratulamos de tener, primero, instituciones sólidas que se han venido consolidando y fortaleciendo a lo largo de estas últimas décadas y sobre todo la vocación de servicio, la dedicación y la entrega de los médicos de nuestro país.

Muchas felicidades y muchas gracias.