Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar en este evento al señor Andreas Preuss, Presidente de la Federación Mundial de Bolsas.

Agradecer la muy honrosa invitación del doctor Luis Téllez a este evento, a quien agradezco sus palabras de bienvenida y, sobre todo, quiero reconocer la gestión que ha tenido al frente de la Bolsa Mexicana de Valores que, como él mismo ha citado, en este último periodo y a partir del inicio de esta Administración, el crecimiento que ha tenido la Bolsa ha sido significativo y, sobre todo, un instrumento al que cada día accesa mayor población, pero también reconoce los beneficios que este mercado trae para el financiamiento al desarrollo y al crecimiento de la actividad productiva de nuestro país.

Y todo esto impactando la generación de empleos, generando bienestar a las familias mexicanas.

Y también creo que es un termómetro muy eficaz para medir el nivel de confiabilidad que hay en nuestro país.

Sin duda se ha generado una gran expectativa y se abre un futuro promisorio y de confianza a nuestro país, a partir del impulso a reformas transformadoras que están generando confianza entre los inversionistas del mundo y que claramente se ve acreditado en este último periodo que ha referido el Presidente de la Bolsa Mexicana de Valores.

Muchas gracias, Luis, por esta invitación.

Me da mucho gusto también saludar al Presidente de la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles, a José Méndez.

A muy distinguidos empresarios, particularmente del sector financiero de nuestro país.

Darles la más cordial bienvenida a México a los Presidentes de Bolsas de distintas partes del mundo, de todos los continentes que integran esta Federación Mundial de Bolsas y a quienes deseo el mayor de los éxitos en los trabajos que habrán de desarrollar en nuestro país.

Quiero saludar la presencia de servidores públicos de distintos órdenes de Gobierno.

Y a toda esta distinguida concurrencia.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

México es un país, como aquí se ha afirmado ya, con estabilidad macroeconómica, solidez institucional y un amplio potencial de crecimiento en el mediano y largo plazos.

Éste es el mensaje que en el marco de esta 53 Asamblea General y Reunión Anual de la Federación Mundial de Bolsas, queremos compartir con el mundo.

Este día México abre sus puertas a las 57 bolsas afiliadas, que reúnen a más de 45 mil compañías listadas en las Bolsas.

Reconozco la trascendencia de esta organización, que concentra un gran porcentaje de las operaciones bursátiles en todo el mundo.

Igualmente, destaco el trabajo que realiza la Federación Mundial de Bolsas para el desarrollo y promoción de los estándares en los mercados, así como para fomentar la coordinación entre organismos regulatorios.

Hago votos porque esta edición de esta Asamblea General y Reunión Anual, contribuya a fortalecer los mercados bursátiles y, con ello, coadyuve a la recuperación financiera y económica mundial.

Para México, sin duda, es un honor que esta Federación nos haya seleccionado nuevamente como sede para sus encuentros más relevantes del año.

Aquí, hay que recordar que fue en 1992 cuando contamos con su presencia en nuestro país. Más tarde, México se vio inmerso en una situación económica compleja que nos llevó como país a hacer de la estabilidad el objetivo principal de la política económica.

El desafío entonces fue grande, pero los resultados de adoptar la estabilidad macroeconómica como política de Estado, más allá de los cambios de Gobierno, hoy son evidentes.

Y déjenme hacer un recuento de la condición que entonces vivía el país hacia esos años, en los años 90, principios de los años 90, y la condición que hoy tenemos que, sin duda, representa una plataforma de fortaleza para impulsar mayor crecimiento y desarrollo para México.

Por ejemplo, en 1996, luego de ese complejo episodio, la inflación en aquél entonces era de 30 por ciento, mientras que en la primera quincena de octubre de este año se sitúa en niveles cercanos a 3.3 por ciento; es decir, nueve veces inferior.

Por su parte, la tasa de interés de los Certificados de Tesorería, los CETES a 28 días que son, sin duda, un gran referente en el mercado financiero, se redujo de 27.7 por ciento a 3.35 por ciento; es decir, a una octava parte.

La deuda externa bruta del sector público, como porcentaje del Producto Interno Bruto, ha disminuido más de la mitad, de 25 a 11 por ciento.

En el mismo periodo, de 1996 a 2013, las reservas internacionales se han multiplicado 11 veces, de 15 mil 700 a más de 174 mil millones de dólares.

Además, un dato relevante para ustedes, el Índice de Precios y Cotizaciones es 13 veces mayor que en 1996, y en el mismo sentido, la inversión extranjera acumulada en el mercado accionario y de dinero, es seis veces mayor que en aquel entonces.

Estas sensibles mejoras en los indicadores financieros, también se han reflejado en las variables reales de la economía. Por ejemplo, en los últimos 17 años nuestras exportaciones al mundo han aumentado de 96 mil millones de dólares, a 370 mil 700 millones de dólares.

El año pasado, por ejemplo, para poder en contexto esta reciente afirmación que hago de cómo han crecido nuestros niveles de exportación, México exportó hacia los Estados Unidos más de lo que lo hicieron países como Alemania y Japón, juntos; esto es, para darle contexto y dimensión al nivel que tienen nuestras exportaciones.

Del mismo modo, gracias a nuestra apertura al mundo el flujo de inversión extranjera directa del primer semestre de 2013, alcanzó su máximo histórico al superar los 23 mil 800 millones de dólares.

Precisamente, por estas razones, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, muy recientemente ubicó a nuestro país como el séptimo destino más atractivo para invertir en los siguientes años.

Con base en estas fortalezas, México está decidido a aprovechar sus condiciones de estabilidad macroeconómica para iniciar una nueva etapa de crecimiento económico elevado, sostenido y sustentable.

Para conseguirlo, el Gobierno de la República ha impulsado este año una amplia agenda de reformas transformadoras con el propósito de liberar en su conjunto, el enorme potencial de nuestra economía.

Las reformas que estamos promoviendo darán al país un nuevo impulso de largo plazo para elevar y democratizar la productividad, que no significa otra cosa que asegurar que en toda la geografía nacional el desarrollo se dé de manera igualitaria o que todo el país se incorpore al desarrollo y no sólo sea privilegio de unas cuantas regiones o partes de nuestra geografía nacional.

Por eso, insistimos en esta expresión de lograr entre los objetivos de las reformas que hemos venido impulsando, la democratización de la productividad y del desarrollo en general, para crear los empleos que demandan los mexicanos y, sobre todo, para elevar la calidad de vida de las familias mexicanas.

En este sentido, gracias al acuerdo entre los principales partidos políticos de nuestro país y el Gobierno de la República, que se ve reflejado en lo que ha sido el Pacto por México, y con el trabajo del Congreso de la Unión, se han concretado reformas constitucionales en distintos ámbitos: en materia educativa, en telecomunicaciones y en competencia económica.

Asimismo, se están construyendo los acuerdos para hacer realidad reformas en materia hacendaria, energética y financiera.

Con esta última reforma, me refiero a la financiera, queremos hacer del sector financiero una verdaderamente palanca del desarrollo.

México tiene, como ustedes aquí lo han expresado, un sistema financiero robusto, que debe contribuir más al crecimiento de nuestro país.

Su índice de capitalización, que ésta es una cifra para ustedes reveladora de la condición robusta de nuestro sistema, se ubica en 16 por ciento.

Por ello es que con base en esta solidez, queremos que haya más crédito en el país y que éste sea más barato, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas, que son las que generan el mayor empleo en nuestro país.

Los beneficios del crédito, queremos que no queden sólo para unas cuantas empresas o sólo unos cuantos inversionistas. Queremos que el crédito se convierta en una palanca importante del desarrollo y crecimiento económico de México.

Y para eso se ha impulsado la Reforma Financiera, precisamente para ampliar y extender el nivel de crédito entre la población de nuestro país, y eso permita que más mexicanos con capacidad creativa, con este ánimo emprendedor, puedan hacer realidad sus proyectos y los objetivos que se tracen.

La Reforma Financiera también redefine el mandato de la Banca de Desarrollo, promueve la competencia y mantiene la solidez del sector financiero.

Hay que decir que esta reforma ya ha sido aprobada en la Cámara de Diputados, y en este momento se encuentra en discusión en el Senado de la República.

En el Gobierno de la República estamos decididos a seguir promoviendo un clima de diálogo y acuerdo político. Como lo dijera hace un momento el Presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, Luis Téllez, encontrar hoy este espacio de acuerdo y de diálogo no se ve en todas partes en el mundo, hoy en día.

Y es digno de reconocerse que México ha tenido una importante evolución en su clima democrático que ha posibilitado acreditar madurez y civilidad política entre las distintas fuerzas políticas del país, que como es natural existen legítimas y naturales diferencias entre ellas, pero, también, un ánimo propositivo y de construcción de lo que debemos cambiar, impulsar, para ajustarnos a las nuevas exigencias y al nuevo contexto internacional.

Y eso es, precisamente, lo que estamos haciendo: Evitar que México se quede rezagado, que México en este mundo global pueda, realmente, aprovechar sus fortalezas de mejor manera y pueda tener un mayor crecimiento, mayor desarrollo y mayor progreso en beneficio de todos los mexicanos.

El propósito de todas las reformas transformadoras es actualizar nuestro andamiaje institucional, para que México logre una economía más moderna, dinámica y competitiva.

Señoras y señores:

Uno de los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 es democratizar el acceso a financiamiento de proyectos con potencial de crecimiento, mediante las instituciones financieras y el mercado de valores.

La economía mexicana tiene sólidos fundamentos y perspectivas favorables de crecimiento para lograrlo. Lo importante ahora es seguir adelante con las transformaciones que requiere el país para poder crecer más y hacerlo de manera sostenida y sustentable.

La estabilidad macroeconómica es esencial para el desarrollo nacional.

El Gobierno de la República está comprometido a mantenerla y lo hará conduciéndose con responsabilidad hacendaria, y pleno respeto a la autonomía del Banco Central.

También, reconocemos que si bien la solidez macroeconómica es una condición necesaria es, sin embargo, insuficiente para generar los empleos que demanda nuestra población.

De ahí la importancia de concretar las reformas transformadoras.

México tiene un gran potencial y un futuro promisorio a su alcance.

Por ello, queremos que las más de 45 mil empresas enlistadas en las Bolsas que ustedes representan, tengan la oportunidad de conocer y aprovechar los cambios y transformaciones que estamos llevando a cabo,

Éste es un buen momento para estar en México, para invertir en él y crecer juntos.

Les deseo, a los participantes en esta Asamblea, el mayor de los éxitos en sus trabajos y deliberaciones que, estoy seguro, aportarán a un mejor desarrollo financiero para el todo el mundo.

Muchísimas gracias.