Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar, en primer término, a las autoridades que aquí están hoy presentes, al señor Gobernador del estado, a quien le agradezco su hospitalidad, sus palabras de bienvenida y sobre todo la adhesión que ha hecho realmente al esfuerzo, que de manera conjunta y coordinada debemos hacer para mejorar las condiciones de quienes viven en el Estado de Chihuahua, de toda la población de Chihuahua. Queremos trabajar, queremos cumplir y queremos impulsar proyectos, realmente que detonen mejores condiciones de vida.

Y lo que puedo afirmar hoy, ante ustedes, es que estamos trabajando de forma conjunta el Gobierno de la República y el gobierno que encabeza César Duarte.

Muchas gracias, señor Gobernador.

Al tiempo que me permito saludar, también, a los titulares de los poderes Legislativo y Judicial del Estado de Chihuahua, a los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República, que están participando, no sólo a ellos, pero todos haciendo equipo para realmente estar en condición de cumplirle al pueblo de México.

Y aquí están quienes tienen particular responsabilidad dentro del Gobierno de la República, en distintas tareas que ustedes plenamente conocen.

También quiero saludar y agradecer la hospitalidad del Presidente del Comisariado Ejidal de Balleza, Chihuahua, al igual que a todos los ejidatarios que están hoy aquí presentes, de este ejido y de varios ejidos vecinos de esta región serrana de Chihuahua.

Muchas gracias por acompañarnos en este evento, aprecio su presencia, y sobre todo el estímulo que nos dan para seguir trabajando.

Muy apreciados Legisladores, Senadores de la República, Diputadas y Diputados Federales, locales.

Presidentes municipales del Estado de Chihuahua, que hoy, aquí se congregan.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Yo realmente quiero, solamente decirles, en primer término que me siento muy contento y muy feliz de estar aquí, en Chihuahua; de regresar a un espacio que para la experiencia que tuve en lo que fue la campaña político-electoral, sin duda, me marcó.

Porque fue en esta región del Estado de Chihuahua, en esta región serrana, en Guachochi y en la Sierra Tarahumara, donde pude apreciar las condiciones en las que viven muchos mexicanos, que no tienen acceso a las oportunidades para un desarrollo individual y colectivo mayor, que les dé mejores condiciones de vida.

Aquí, precisamente, inspirado, precisamente, en las condiciones de esta región serrana de Chihuahua, fue que dimos espacio y lugar a lo que hemos denominado la Cruzada Nacional contra el Hambre, para realmente abatir y disminuir de manera sensible los niveles de pobreza y de marginación que se vive no sólo aquí, sino en varias regiones de nuestro país.

Por eso me da mucho gusto y me da una gran felicidad estar con ustedes, tener la oportunidad de saludarles, de estrechar la mano de mujeres y de hombres trabajadores que, a pesar de las condiciones adversas, dan lo mejor de sí para sus familias y para los pueblos de los que son parte.

Pero, también, hoy nos convoca la celebración del Día del Árbol, que es, precisamente, lo que hoy nos reúne. Y para muchos pudiera pasar desapercibida esta celebración o quizá no tener una mayor relevancia.

Y creo que es momento, éste, y desde aquí compartirlo con todos los mexicanos, de la relevancia que tiene el que hoy recordemos lo que es el árbol para la sociedad, lo que es el árbol para la vida humana.

La celebración del Día del Árbol es una convocatoria que en su momento hiciera la propia Organización de las Naciones Unidas para que todos los países del orbe dedicaran un día a celebrar el Día del Árbol.

México se adelantó, porque esta convocatoria fue en los años 60. Y, sin embargo, en 1959, el entonces Presidente Adolfo López Mateos estableció, en un decreto presidencial, que la segunda semana del mes de julio debiera dedicarse a la celebración del Día del Árbol y hacer una fiesta de los bosques de nuestro país, la fiesta del bosque.

Y por qué tiene tal importancia y relevancia.

Porque el árbol es fuente de vida, el árbol es fuente de vida y de riqueza. Da oportunidad a que quienes los cuidan y eventualmente los explotan de manera racional, puedan también tener un ingreso.

Pero es el árbol del que depende la vida, porque es en nuestros bosques donde están los árboles, o nuestras grandes fábricas de agua, elemento vital, fundamental e indispensable para la vida.

Ese es el nivel de trascendencia, de impacto y de relevancia que tienen los árboles para la vida humana. Son, insisto, fuente de vida, fuente y generación de riqueza.

Hoy, al congregarnos aquí, es precisamente para hacer reflexión de por qué debemos generar una mayor conciencia social sobre el cuidado y protección de nuestras zonas boscosas, de nuestros árboles.

Y que, también es cierto, puede darse una explotación racional y sustentable que genere ingresos y dé a las familias que cuidan de los árboles y que los explotan racionalmente, una fuente de ingreso.

México, aquí ya se dijo, es un país con una gran megadiversidad. Somos de los pocos países. Ocupamos el lugar número 12 entre los países del mundo con mayor zona forestal.

Somos un país que tenemos una amplia biodiversidad. Es decir, tenemos una gran variedad de especies animales, forestales, que solamente son únicas y propias de nuestra riqueza nacional, y que la que tiene México destaca entre las que hay en el mundo.

Por eso, como generación, como sociedad, se nos impone el deber moral y la obligación de cuidar esto, que es para nosotros, pero que, también, debe ser disfrutado por las futuras generaciones.

En el marco de esta celebración, hoy, también, hemos querido rendir reconocimiento a quienes, por un lado, a través de agrupaciones, asociaciones, grupos de ejidatarios, se ocupan de cuidar nuestros bosques; de estar pendientes, precisamente, de cuidar la sobrevivencia forestal que tiene nuestro país.

No es casual que este evento se realice en Chihuahua. Chihuahua, aquí lo dijo hace un momento el Gobernador del estado, es la entidad dentro de nuestro país que tiene la mayor zona forestal.

Desde aquí queremos enviar un mensaje a todos los mexicanos y a todas las autoridades, para que tomemos acciones para preservar nuestras zonas forestales, y eventualmente ampliarlas a través de acciones y políticas públicas que queremos llevar a cabo.

Y que son aliados de esta tarea, precisamente distintas organizaciones, grupos organizados, que se ocupan de cuidar de nuestros bosques y a quienes hoy hemos querido reconocer. Les hemos querido premiar, precisamente, por ese esfuerzo.

Junto a ellos, por primera vez, también, queremos reconocer a los brigadistas, a nuestros brigadistas, que son parte en todo el país, algunos voluntarios, otros que forman parte de autoridades municipales, estatales y del Gobierno de la República, que se ocupan de prevenir y de sofocar los incendios que lastiman nuestros bosques, arriesgando su propia vida.

Ha habido, lamentablemente, casos, incidentes donde varios de nuestros brigadistas han perdido la vida en favor o en aras de cuidar nuestros bosques. Por ello, quiero expresarles a todos ustedes mi mayor reconocimiento, a quienes cuidan y a quienes trabajan como brigadistas.

Aquí quiero hacer mención especial. Mención especial al Ejército Mexicano, al Ejército Mexicano en este Centenario, que hoy celebramos, de su creación.

Hoy, o más bien este año, estamos celebrando 100 años de tener un Ejército que es modelo y ejemplo, y que ha trabajado incansable e invariablemente en favor del desarrollo de nuestro país.

En la tarea que hoy nos convoca, aquí quiero expresarle, y sobre todo con la presencia del señor General Secretario, y a través de él hacerlo extensivo a todos los miembros del Ejército Mexicano, nuestro reconocimiento, el que todos los mexicanos le hacemos por ser parte de esta tarea en la que hoy estamos, o a la que estamos hoy dedicando este evento.

Porque es el Ejército un activo participante, un protagonista muy relevante en las tareas de reforestación, en las tareas de combate a los incendios, en el combate a la tala clandestina. En pocas palabras, en la preservación de la vida, a través de preservar nuestros bosques.

Muchas gracias, y mi mayor reconocimiento al Ejército Mexicano.

Aquí vamos a sembrar, en un momento más, acompañado de varios de ustedes, unos árboles. Unos árboles, insisto, que son semillas de vida, y el Gobierno de la República tiene un proyecto muy ambicioso, para restaurar realmente nuestras zonas forestales que hemos perdido.

Déjenme solamente compartirles que del año 2005 al 2010, anualmente perdimos 150 mil hectáreas, por varias razones: por incendios, por tala inmoderada y clandestina que se ha realizado, por extensión de nuestras manchas urbanas, porque han crecido nuestras ciudades y han venido ocupando zonas, eventualmente, que fueran alguna vez nuestros bosques.

Por eso tenemos que restaurar. Y nos hemos propuesto en esta Administración restaurar de forma integral un millón de hectáreas boscosas y forestales en todo el país. Tarea ambiciosa, pero a la que estamos resueltos y decididos a cumplir.

Para este año estamos ya dedicando esfuerzos y hoy, en la celebración del Día del Árbol, también damos el banderazo no sólo a esta conmemoración, sino damos el banderazo a la Jornada Nacional de Reforestación.

Y vamos a sembrar 180 millones de árboles en todo el territorio nacional, con la participación, como ya lo he señalado, del Ejército Mexicano, de voluntarios, de grupos de ejidatarios, quienes por cierto, se asientan en prácticamente el 50 por ciento de nuestras zonas boscosas, o en las zonas donde hay bosque.

Contento con toda esta participación, vamos a lograr esta meta de sembrar 180 millones de árboles. Pero aquí, un dato importante y relevante.

No sólo se trata de sembrar cantidad, sino sobre todo, de cuidar que lo que sembremos realmente pueda sobrevivir. Porque hemos tenido ya episodios o lecciones conocidas de que hemos eventualmente sembrado mucho y poco llega realmente a florecer o a sobrevivir, de esa plantación que hacemos.

Por eso, la meta que tiene el Gobierno de la República es lograr una sobrevivencia mínima, o al menos, entre 60 y el 70 por ciento de la reforestación que estemos haciendo.

Y para ello, aquí quiero compartirles varias acciones que he instruido al titular de SEMARNAT, a quienes son una parte del equipo de trabajo, CONAFOR, y a otras áreas del Gobierno de la República, el propio Ejército Mexicano, que ahora también está trabajando, además de los trabajos de reforestación, y los otros ya señalados, también en la producción de planta para reforestación.

Cuáles con las acciones que he instruido al Gobierno de la República, para que podamos realmente cumplir con esta restauración integral de un millón de hectáreas en todo el territorio nacional.

Participar activamente con los gobiernos locales.

Establecer una mayor capacitación para asegurar una mayor sobrevivencia a la reforestación que estemos haciendo.

Instalar cinco centros regionales, debidamente equipados, debidamente preparados para capacitar y, también, para apoyar el combate a los incendios que precisamente vienen acabando con nuestras zonas forestales.

Y que en estos centros regionales se dé todo el equipamiento, el respaldo aéreo y los servicios de telecomunicaciones que sean necesarios para contar con cinco centros regionales de apoyo real, efectivo y, sobre todo, eficaz, para los trabajos de reforestación y para el combate a los incendios y a la tala clandestina. Instrucción que recibe hoy el titular de esta Secretaría.

Todo esto, también me permite compartirles cinco acciones fundamentales, que están inscritas dentro de este Programa Nacional Forestal, que estamos instrumentando en esta Administración.

La primera de ellas, como ya lo dije, es reforestar. Reforestar de manera prioritaria áreas compactas, donde podamos asegurar mayor sobrevivencia y mayor cuidado de nuestros bosques.

Segundo. También fortalecer del esquema de cuenca hidrológica. Asegurar que esto esté íntimamente vinculado a que realmente tengamos, en estas zonas que estemos reforestando, obviamente para la sobrevivencia, sean espacios donde tengamos garantizado el abasto de agua y, también, la recuperación de otras áreas, donde hemos perdido, también, una mayor lluvia, cuando debiéramos tenerla.

Tercera. Producir y utilizar plantas de mayor calidad y especies adecuadas a las condiciones bioclimáticas de cada lugar; es decir, tenemos que sembrar los árboles que van a poder sobrevivir.

No podemos traer árboles de otras regiones del país que, evidentemente, llevadas a distancia y a otras condiciones climatológicas, difícilmente podrán sobrevivir.

Por eso la importancia de establecer estos cinco centros regionales que, a su vez, nos permitan desde ahí, generar una sinergia en la construcción de viveros para las especies propias que puedan realmente darse en cada región.

Cuarta acción. Mejorar las condiciones del transporte de plantas, desde los viveros hasta los sitios de reforestación y acompañar la reforestación, que sería la quinta acción, acompañar la reforestación con obras de conservación de suelos.

Éste es el ABC. Esto es lo que sabemos, debemos hacer para asegurar una eficaz reforestación y, sobre todo, una mayor sobrevivencia a los árboles que estemos plantando.

Quiero concluir mi intervención agradeciendo la hospitalidad de toda la gente que está hoy aquí reunida, porque sé que llegaron muy temprano, que además aguantaron un poco la lluvia, que empezó a llegar.

Señor Gobernador, yo quisiera tener la varita mágica para disponer si el agua se queda o me la llevo. Yo la quiero dejar y es mi voluntad dejarla.

Espero que la voluntad allá, arriba, también converja en este esfuerzo y en este deseo para que el agua se quede y, sobre todo, llegue más agua a donde más se necesita.

Y quiero agradecerles a todas y a todos ustedes, verdaderamente, su hospitalidad. Las muestras de afecto, las muestras de aprecio que de todas y de todos ustedes estoy recibiendo. A mí me da mucho gusto saludarles.

Tuve oportunidad de estrechar la mano de muchos de ustedes, de otros, materialmente fue imposible. Por eso, permítanme que desde aquí les extienda un abrazo fraterno de agradecimiento, por su espera y por estar aquí presentes. De reconocimiento al esfuerzo que todas y todos ustedes realizan para cuidar a sus familias, y para poder, realmente, continuar en su diario andar o buscando mejores condiciones de vida.

El Gobierno de la República tiene clara su misión, de propiciar para todos los mexicanos mejores condiciones de vida. Para eso estamos trabajando. Para eso venimos impulsando distintas acciones y reformas, y cambios estructurales que nos permitan mover a México hacia donde debe estar, hacia donde México merece estar, en beneficio de todos los mexicanos.

Gracias, Chihuahua.

Gracias, a todas y a todos ustedes.

Mi abrazo fraterno y mi felicitación en este Día del Árbol.

Muchas gracias.