Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho saludar en este espacio al señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

A los señores Coordinadores Parlamentarios.

A los señores integrantes de las Comisiones de Comunicaciones, de Transporte, de Infraestructura, tanto en el Senado de la República, como en la Cámara de Diputados, a quienes agradezco su presencia.

De igual forma, saludo al Presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.

Y a otros integrantes de distintos organismos empresariales que participan de este esfuerzo.

De manera señalada, quiero agradecer y reconocer la presencia del Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Del señor Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, al Gobernador de Sinaloa.

Y a los señores Gobernadores de distintas entidades del país que hoy gentilmente nos acompañan, porque precisamente es en sus estados, los que ustedes gobiernan y que son de su responsabilidad, donde habremos de llevar a cabo todo este Plan de Infraestructura que aquí se ha señalado.

Muchas gracias por estar aquí presentes.

Y gracias más por el apoyo y la coordinación que debamos tener para realmente materializar el esfuerzo, que hoy aquí nos estamos trazando.

Quiero agradecer la presencia de muy distinguidos empresarios de la construcción que participan de estos esfuerzos, a partir de ser éste un Gobierno que reconoce su participación, su esfuerzo, y que lo que nos hemos proyectado llevar a cabo en términos de infraestructura, necesariamente demanda la convergencia de un esfuerzo eficaz de los trabajos del Gobierno, pero, también, y de manera señalada, el sector privado.

A todos les saludo con mi mayor respeto y agradecimiento por su presencia.

De igual forma, saludo a integrantes o presidentes de distintos organismos autónomos, académicos.

A directores de distintas instituciones académicas y a servidores públicos que están hoy aquí presentes.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Contar con infraestructura de calidad en el sector comunicaciones y transportes es fundamental para lograr un México moderno y desarrollado. Es clave para acelerar la actividad económica y el desarrollo social.

Estos dos términos están íntimamente vinculados. No sólo trabajamos para crecer económicamente, sino para hacer del crecimiento un instrumento que nos permita realmente generar condiciones de mayor desarrollo social.

La infraestructura promueve la integración de personas, regiones y mercados; impulsa la competitividad y genera empleos.

La infraestructura también es indispensable para elevar y democratizar la productividad, así como para disminuir la desigualdad, a partir de un desarrollo regional equilibrado.

Como Presidente de la República estoy convencido de que uno de los componentes fundamentales para transformar a nuestro país es el desarrollo de infraestructura a lo largo y ancho del territorio nacional.

Muestra de ello es que tres de mis primeras trece decisiones de Gobierno que anuncié aquí, el 1 de diciembre del año pasado, están relacionadas con este objetivo.

Las economías más avanzadas del mundo, las que se han posicionado como centros para atraer y retener inversiones, las que hoy están a la vanguardia, son aquellas que han impulsado fuerte y decididamente su infraestructura.

A nadie escapa que con mayor infraestructura, mayor competitividad y productividad, lo que detonará el crecimiento económico y elevará el bienestar social. México está decidido a seguir, precisamente, esta ruta.

En la última década la inversión en infraestructura como proporción del Producto Interno Bruto ha ido en aumento. Sin embargo, aún hay un largo camino por recorrer.

El ritmo de crecimiento de la inversión en infraestructura no necesariamente ha estado a la altura de las necesidades de los mexicanos, ni de los requerimientos productivos que hoy tiene nuestro país.

Hoy en día, de acuerdo al Foro Económico Mundial, México está situado en la posición 68 de 144 países evaluados por la calidad de su infraestructura; es decir, 15 posiciones atrás del lugar que ocupa en razón de su competitividad global.

No hay la suficiente congruencia entre el nivel de infraestructura que tiene nuestro país con el nivel que tiene nuestra competitividad y, en consecuencia, ahí tenemos una gran ventana de oportunidad en la cual trabajar y que queremos de manera firme y decidida desarrollar.

Para hacer frente a este reto es necesario elevar la inversión en el sector, creando sinergias con la iniciativa privada y con los gobiernos locales.

El Programa de Inversiones en Infraestructura de Transporte y Comunicaciones 2013-2018, que hoy aquí, de manera apretada y sintetizada se está presentando, está diseñado para convertir a México en un gran centro logístico global de alto valor agregado.

Fue elaborado tomando como punto de partida el Plan Nacional de Desarrollo, los compromisos que hice en campaña a la sociedad mexicana, así como los resultados de una amplia consulta con especialistas en la materia, muchos de ellos hoy aquí presentes y a quienes reconozco su participación.

Es un programa con un enfoque multimodal, que busca mejorar las carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones.

Este programa tiene tres objetivos fundamentales:

Primero. Desarrollar una conectividad logística que disminuya los costos de transporte, mejore la seguridad vial y detone actividades que den mayor valor a los productos elaborados en nuestro país.

Segundo. Promover un desarrollo regional equilibrado, que abra oportunidades de crecimiento para los mexicanos en todo el territorio nacional.

Tercero. Mejorar la calidad de vida de la población con infraestructura de transporte, logística y de comunicaciones rápida, segura y, sobre todo, económica, más barata.

A fin de cumplir estos objetivos, el Programa contempla cinco líneas de acción, enfocadas a modernizar, ampliar y conservar la infraestructura de comunicaciones, así como de los diferentes modos de transporte.

En materia de infraestructura carretera se plantea contar con una red troncal segura, completa y en buen estado, que conecte mejor a todas las regiones y acerque a las comunidades más apartadas y alejadas.

En cuanto a los ferrocarriles, se busca retomar el transporte ferroviario de pasajeros e incentivar un mayor uso de los trenes de carga. Es necesario, para este propósito, abatir los costos y tiempos de traslado, mediante la construcción de libramientos e infraestructura urbana que permitan elevar la velocidad de este medio de transporte.

En materia de puertos la meta es contar con cuatro puertos de clase internacional, fortalecer la capacidad del sistema portuario para apoyar los distintos sectores económicos del país, así como fomentar el desarrollo de la marina mercante y de cabotaje.

Respecto a los aeropuertos, queremos lograr un mejor servicio, costo y frecuencia del transporte aéreo, resolviendo la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y fomentando interconexiones regionales.

Finalmente, en el sector de las telecomunicaciones, se prevé alcanzar el acceso universal, ampliando la cobertura de las redes, fomentando la competencia y contribuyendo a que la reforma constitucional en la materia se instrumente de manera oportuna y eficaz.

En suma, se trata de un amplio programa de inversiones, de acciones necesarias e inaplazables para consolidar a México como una verdadera potencia económica emergente en este Siglo XXI.

Es un programa de gran magnitud y alcance, que detonará una inversión tanto pública como privada en este sector de las comunicaciones y transporte de, prácticamente, 1.3 billones de pesos.

Estamos hablando de prácticamente un millón 300 mil millones de pesos, de los cuales, 582 mil millones corresponderán a infraestructura y transporte, mientras que otros 700 mil millones se destinarán a las telecomunicaciones.

La dimensión de estas cifras refleja el compromiso del Gobierno de la República para hacer del transporte y las comunicaciones un motor estratégico para el desarrollo nacional.

Son inversiones cuyas obras se traducirán en empleos, en cambios cualitativos que elevarán la calidad de vida de millones de mexicanos.

Por ejemplo, nos permitirá tener una red carretera más eficaz para que los agricultores mexicanos puedan transportar sus productos a más mercados y a un menor costo.

Se traducirán en caminos rurales que acerquen las escuelas y los hospitales a las familias que viven en comunidades alejadas.

Estos recursos se verán reflejados, también, en mejores ferrocarriles y puertos más eficientes, para que los productos mexicanos tengan presencia y sean adquiridos en los mercados internacionales.

Este programa se proyectará en aeropuertos más dinámicos que den mejor servicio a turistas nacionales y extranjeros. Aeropuertos que sean espacios dignos, seguros, confortables; que sean una puerta de bienvenida a nuestro país.

Además, servirá para que cada vez más alumnos y jóvenes tengan acceso a Internet y se incorporen a la era del conocimiento, donde la generación de riqueza dependa fundamentalmente del talento, la creatividad y las ideas de los mexicanos.

La importancia adicional de estas inversiones es que alientan la llegada de más capitales para otras actividades, como las agropecuarias, turísticas, mineras o manufactureras.

Así es. El progreso de México requiere grandes inversiones en todos los sectores.

Por eso, al Programa de Inversiones en Infraestructura de Transporte y Comunicaciones que hoy aquí se está presentando, habrán de sumarse, también, otras inversiones realizadas en otras dependencias y en otras entidades, como PEMEX, Comisión Federal de Electricidad y la Comisión Nacional del Agua.

En su conjunto, durante este sexenio estimamos invertir al menos cuatro billones de pesos en proyectos de infraestructura, son cuatro millones de millones de pesos destinados a obras esenciales para la transformación nacional.

Debo aquí también señalar, que esta cifra eventualmente se podrá incrementar, de ser aprobada en su momento, la Reforma Hacendaria, prevista en el Pacto por México, que habrá de presentarse a la Cámara de Diputados el próximo mes de septiembre.

Señoras y señores:

Invertir en infraestructura es invertir, y ustedes mejor que nadie lo saben, en un mejor futuro. Es invertir en una mayor calidad de vida para las familias mexicanas.

Para construir un México próspero e incluyente, el país debe contar con una infraestructura de comunicaciones y transportes que contribuya a elevar la competitividad del país y a democratizar la productividad. Un objetivo central que mi Gobierno se ha trazado, precisamente para asegurar el desarrollo regional equilibrado en todo nuestro país.

Si queremos ser protagonistas en este siglo de la tecnología, de la innovación y del libre comercio, debemos contar con una infraestructura que aproveche la capacidad productiva del país, y nuestra estratégica ubicación geográfica. Esto es justamente lo que estamos decididos a hacer en esta Administración.

En esta labor, la coordinación con los gobiernos locales y la colaboración con el sector privado son indispensables. Trabajando juntos podremos optimizar los recursos disponibles para llevar a cabo más y mejores proyectos de infraestructura.

El Gobierno de la República es y seguirá siendo un aliado de las inversiones que contribuyan al crecimiento acelerado, sostenido y sustentable de nuestra economía.

Éste es el momento de México.

Con mejor infraestructura, con más inversión y con reformas transformadoras, nuestro país logrará crecer a su verdadero potencial.

Agradezco la presencia de todas y todos ustedes al acompañarnos en la presentación de este plan sectorial en lo que es la infraestructura en materia de Comunicaciones y Transportes, que proyectamos habrá de realizarse en esta Administración.

Hace un momento compartía con el titular de esta Secretaría, que aquí estamos presentando los grandes proyectos, una apretada síntesis de lo que son los principales proyectos o algunos de los grandes proyectos que claramente tenemos identificados habremos de desarrollar y llevar a cabo, que se suman a todo este plan que hoy aquí se presenta con esta importante inversión que habremos de realizar.

Pongamos manos a la obra porque el tiempo apremia. Resulta fácil hacer la presentación de este proyecto, pero resulta más alentador y con mayor compromiso el que realmente en algunos años, podamos ver materializados y realizados los proyectos que hoy aquí estamos presentando.

Hago votos porque así sea y llevemos a cabo esta gran tarea.

Muchísimas felicidades.