Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar la presencia del Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, y agradecer su participación.

Al señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

La de los señores Gobernadores, a quienes aprecio su presencia, pero, sobre todo, el gran compromiso que están asumiendo para poder, realmente, alcanzar los objetivos de este Programa de Formalización del Empleo.

Quiero reconocer la presencia de dirigentes sindicales de distintas organizaciones de trabajadores del país por su presencia.

Connotados y distinguidos todos, a quienes aprecio y reconozco su participación en este acto.

Y de igual forma, a los dirigentes de las distintas organizaciones empresariales, de quienes hemos escuchado, también, su posicionamiento y compromiso para lograr estos objetivos.

Tanto de organizaciones empresariales y de instituciones bancarias.

A todos ustedes les agradezco su presencia, participación y compromiso frente a lo que hoy, aquí, nos está convocando.

Agradezco la participación, también, de servidores públicos de los distintos órdenes de Gobierno, que serán parte articuladora del programa que hoy estamos emprendiendo.

Señoras y señores:

El Artículo 123 de nuestra Constitución establece que toda persona debe tener acceso al trabajo digno y socialmente útil.

Sin embargo, el goce efectivo de este derecho fundamental, hay que reconocerlo, todavía no es una realidad para millones de mexicanos.

El insuficiente crecimiento económico y el incremento demográfico de las últimas tres décadas, han hecho que hoy, 59 por ciento de la población ocupada labore en condición de informalidad.

En otras palabras. Actualmente más de 28 millones de trabajadores no cuentan con el amparo del marco legal o con seguridad social. Además, la mayoría labora en empresas que, en promedio, son 50 por ciento menos productivas que las formales, lo que se traduce en menores salarios.

La informalidad nos afecta a todos como sociedad, vulnera los derechos de las personas y limita el verdadero potencial económico de nuestro país.

La informalidad frena las actividades de mayor valor agregado. El no invertir en capacitación impide a las empresas informales adoptar nuevas tecnologías y realizar procesos complejos que le significarían también un mayor ingreso.

Igualmente, las excluye del crédito bancario necesario para crecer y aumentar su rentabilidad.

Y lo más preocupante de todo. La informalidad afecta al trabajador y a su familia.

Así es, la informalidad limita sus oportunidades de crecimiento profesional e impide que tengan mejores salarios.

En este punto debemos ser muy claros. La informalidad es, en sí misma, enemiga de los trabajadores, los deja sin acceso a derechos y satisfactores básicos, como servicios médicos, crédito para la vivienda o ahorro para el retiro.

Para la sociedad la informalidad es una salida falsa.

Es cierto, libera presiones de empleo en el muy corto plazo, pero genera enormes pasivos sociales con el tiempo.

Para revertir esta situación y construir el México próspero e incluyente que queremos es indispensable que el Estado en su conjunto rediseñe sus políticas públicas, a partir de una premisa fundamental: crear más empleos formales y más productivos.

Todos los mexicanos merecen la oportunidad de tener un trabajo formal, con los derechos que éste conlleva.

Debemos dejar atrás el círculo vicioso de informalidad, insuficiente productividad y bajo crecimiento económico y, en cambio, comenzar un círculo virtuoso de formalidad, productividad y crecimiento económico elevado.

Yo estoy convencido de que México tiene nuevas condiciones estratégicas para lograrlo y quisiera compartir algunas de ellas.

Primera. Hoy somos conscientes de la verdadera magnitud de la informalidad en nuestro país.

De acuerdo a una nueva metodología de INEGI, ha revelado que la informalidad está presente en seis de cada 10 empleos y no en tres de 10, como anteriormente se consideraba.

Segunda. En virtud de la Reforma Laboral contamos con una nueva legislación que hace más eficiente y competitivo el mercado laboral, lo que facilitará la incorporación, especialmente de mujeres y jóvenes al empleo.

Tercera. También, derivado de la Reforma Laboral, hoy México cuenta con un recién instalado Comité Nacional de Productividad que involucra a gobiernos, trabajadores, empresarios y académicos.

Ese Comité tiene como uno de sus temas prioritarios, proponer políticas y estrategias para incrementar la formalidad.

Cuarta. Como parte de los acuerdos del Pacto por México, el Congreso ya analiza la Reforma Financiera que, de ser aprobada, permitirá que haya más crédito y más barato, para las pequeñas y medianas empresas formales. Ello constituirá un beneficio adicional para optar por la formalidad.

Y quinta condición. Hoy nuestro país se ha reposicionado como uno de los 10 destinos más atractivos para la inversión extranjera directa, lo que significará que en los siguientes años, llegarán más capitales productivos que generarán más empleos formales.

Para aprovechar esas condiciones estratégicas, el Estado ha decidido fomentar la formalidad con todos los instrumentos y políticas públicas a su alcance.

Ese es el caso de este Programa para la Formalización del Empleo 2013, que hoy suscriben los gobiernos estatales y el Distrito Federal con el Gobierno de la República.

Este Programa es un instrumento para fomentar la formalidad en todo el territorio nacional. Su objetivo es facilitar la transición de los trabajadores mexicanos, de circunstancias laborales precarias a empleos dignos y socialmente útiles, como lo mandata nuestra Constitución.

En este marco, el Instituto Mexicano del Seguro Social asume el compromiso de cumplir las obligaciones adquiridas en este Programa y seguir avanzando en la simplificación y desregulación de los servicios que ofrece, a fin de que sean más accesibles, más ágiles y más transparentes.

De igual forma, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social establecerá una amplia coordinación con los gobiernos de las entidades federativas, con pleno respeto a su soberanía y brindará el apoyo técnico necesario para asegurar la eficaz instrumentación de este Programa.

Además, deberá tomar las medidas necesarias para que a este esfuerzo se sumen todos los proveedores y contratistas de la Administración Pública Federal.

Facilitar la transición hacia la formalidad laboral es un compromiso que nos convoca a todos. No sólo a quienes formamos parte del sector público.

Por ello, reconozco nuevamente la presencia de las Cámaras empresariales, y convoco a sus agremiados y a los nuevos emprendedores, a contribuir decididamente a la formalización del mercado laboral.

Tengamos presente que los beneficios de la formalidad superan por mucho las ventajas ilusorias de la informalidad.

Si las empresas realmente desean crecer y prosperar, la formalidad es la única ruta para lograrlo. También, invito a todos y cada uno de los trabajadores, a sumarse a este esfuerzo y a que exijan en sus trabajos lo que por ley les corresponde.

Señoras y señores:

Promover la generación de empleos formales y más productivos, es uno de los objetivos prioritarios del Gobierno de la República. El Programa para la Formalización del Empleo 2013, suscrito el día de hoy, es un esfuerzo inicial significativo, pero dada la magnitud de la informalidad en el país, debemos reconocer que es apenas un primer paso.

La única manera de resolver problemas estructurales es, también, con reformas estructurales. Por ello, en el mes de septiembre se presentará la iniciativa de Reforma Hacendaria que tendrá, como un objetivo central, la formalización de la economía.

De manera complementaria, estableceremos las bases para crear el Sistema de Seguridad Social Universal, que permitirá que todos los mexicanos cuenten con servicios de salud, seguro de desempleo temporal y una pensión básica para el retiro.

Asimismo, estamos rediseñando los programas sociales para fomentar que más mexicanos se incorporen al sector formal de la economía.

Estas tres medidas serán soluciones de fondo para dejar atrás la informalidad y generar, insisto, un círculo virtuoso de formalidad, productividad y crecimiento económico mayor y sostenido.

Con políticas públicas innovadoras y reformas transformadoras, México ya está trabajando en esa dirección.

Con el compromiso y participación de las autoridades y sectores productivos reunidos hoy aquí, vamos a mover a México hacia mayores condiciones de bienestar para todos los trabajadores y todas sus familias.

Aquí es muy claro, el objetivo de este programa y de las otras acciones que he compartido con ustedes, y que a su debido tiempo conocerán ustedes del alcance mayor que tendrán dichas acciones, el objetivo es muy claro: asegurar condiciones de mayor bienestar para las familias mexicanas.

Ese es, justamente, el motivo mayor que nos mueve, que nos inspira, y que está permitiendo que con la participación entusiasta y comprometida de los distintos sectores de responsabilidad pública, de los distintos órdenes de Gobierno, y de los sectores productivos del país, pongamos en marcha hoy este programa que habrá de significar condiciones de seguridad social para los trabajadores y sus familias de todo el país.

Gracias, en nombre del Gobierno de la República, a quienes hoy se suman a este esfuerzo, y son parte del Programa que hoy estamos anunciando y, a su vez, suscribiendo en este compromiso.

Mi reconocimiento y votos porque realmente se cumplan los propósitos de dicho programa.

Muchísimas gracias.