Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Saludo con respeto al Presidente entrante, Juan Pablo Castañón, y al Presidente saliente de COPARMEX, Alberto Espinosa.

Agradezco la amable invitación que me ha formulado para estar en este acto.

Expreso mi felicitación y reconocimiento por el trabajo realizado para con sus agremiados y en beneficio de México, al Presidente saliente Alberto Espinosa.

Y a Juan Pablo Castañón, le deseo el mayor de los éxitos al frente de esta organización patronal.

Saludo al señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Y aprovecho esta ocasión para agradecer toda la colaboración y disposición que ha habido del Gobierno del Distrito Federal en los trabajos de investigación que estamos llevando a cabo.

Igualmente, saludo al Gobernador del Estado de Sinaloa.

A dirigentes de organizaciones empresariales.

De organizaciones sindicales.

A Legisladores Federales, locales.

A muy distinguidos miembros de distintos sectores económicos y sociales de nuestro país.

Señoras y señores:

En primer lugar. Quiero reiterar, como el día de ayer lo hice, públicamente, mis más sinceras condolencias a los familiares de las personas que lamentablemente perdieran la vida en este lamentable hecho que se ha presentado, que es del dominio de la opinión pública. Y de igual forma, mi mayor solidaridad con las personas que resultaron lesionadas.

Ante los hechos que se han registrado, lamentables, quiero pedirles a los presentes que en muestra de solidaridad para con todo México ante este hecho lamentable, podamos guardar un minuto de silencio por las personas que lamentablemente perdieran la vida.

(MINUTO DE SILENCIO)

Muchas gracias, señores.

Ésta es una tragedia que nos ha llenado de tristeza como país y, por ello, México está de luto y está de duelo. Por eso, en alcance a las atribuciones que me concede la ley en la materia, he decidido decretar tres días de duelo nacional.

El Gobierno de la República apoyará a los deudos de los fallecidos y a los empleados lesionados. En este momento, en el que tanto lo necesitan.

De igual forma, quiero ante ustedes, compartirles la instrucción que he girado al Procurador General de la República, para realizar una profunda y exhaustiva investigación, que esclarezca las causas del siniestro.

Saber lo que ocurrió ayudará a evitar que se repita una tragedia como la que ha ocurrido. Las líneas de investigación siguen abiertas, sin descartar ninguna posibilidad.

He instruido una investigación a fondo para lograr, con la mayor precisión, saber qué originó, o qué provocó este lamentable hecho.

Señoras y señores empresarios:

Quiero agradecer, también, la solidaridad que esta organización patronal ha mostrado ante estos hechos, y que se ha expresado en la voz de quienes me antecedieron en el uso de la palabra.

Me alienta reunirme con la comunidad empresarial de COPARMEX que integra a empresarios modernos, responsables, y como también aquí se ha dicho, y se ha convocado, comprometidos con su país.

Quiero felicitar a Juan Pablo Castañón, quien ha asumido el liderazgo de esta organización empresarial, y deseo que su gestión se traduzca en avances y logros para los miembros de esta organización, pero que al lograrlos, también signifique un avance y un beneficio para todos los mexicanos.

Yo estoy convencido de que cuando las empresas crecen, también crecen los empleos y el ingreso de las familias.

Ese es uno de los principales objetivos del Gobierno de la República, hacer las transformaciones necesarias para elevar la calidad de vida de todos los mexicanos.

Este día quiero profundizar en una de las cinco metas que ustedes recordarán, me he propuesto, me he trazado, para esta gestión, la de atender el tema de la violencia, y devolver para el país seguridad y tranquilidad, la de lograr un México incluyente, de oportunidades para todos los mexicanos; de lograr elevar de manera significativa la calidad de la educación en nuestro país; asumir, frente al resto de las naciones y en el contexto global que nos toca vivir, nuestra responsabilidad solidaria con las grandes causas de la humanidad, y he dejado en último término lo que tracé como un cuarto gran objetivo: El México próspero. Y a ese, justamente, me quiero referir.

Qué significa un México próspero.

Que todos los mexicanos, en todas las regiones cuenten con oportunidades para su desarrollo, que obtengan un ingreso digno y justo para brindar calidad de vida a sus familias.

Para lograr este objetivo, tenemos que transformar la realidad de nuestro país o hacer al menos varios ajustes y cambios, sobre todo, en aquellos aspectos, normas, reglas, legislación que ya no favorece a que México pueda aprovechar su verdadero potencial.

Para lograr este propósito, he de referirme a un aspecto que es central dentro de la pensión que mi Gobierno quiere dedicar a este tema, que es el de la productividad.

En los últimos 30 años, nuestra economía no ha crecido lo suficiente para asegurar la condición de prosperidad que anhelan los mexicanos. Y entre las principales causas de este bajo desempeño se encuentra en la pobre evolución de la productividad de nuestro país.

De hecho, este indicador ha tenido un retroceso en las últimas décadas. Si revertimos esta tendencia, estoy convencido de que México tiene todo para consolidarse como una potencia económica emergente.

Y para hacer que esto ocurra, necesitamos trabajar en tres frentes:

Uno. Elevar nuestro capital humano, nuestra fuerza laboral. México cuenta hoy con un bono demográfico que debe saberse aprovechar al máximo.

En las próximas dos décadas, la proporción de mexicanos en edad de trabajar será la más alta de nuestra historia reciente. Ésta es, sin duda, una condición excepcional, de privilegio, pero que debemos aprovechar, generarle oportunidades y con ello, consolidar nuestro mercado laboral.

Dos. Incrementar la inversión en capital físico. Es momento de potenciar las enormes ventajas de nuestro país, mediante la ampliación de nuestra infraestructura estratégica, con inversión tanto pública como privada.

Estoy comprometido a elevar la capacidad de operación de nuestros puertos marítimos. Queremos que sus exportaciones, señores empresarios, lleguen de manera ágil y segura a nuevos destinos y, también, trabajaremos en consolidar la red carretera nacional para conectar de mejor manera nuestras regiones, y a éstas con los puntos de entrada y salida de nuestro territorio nacional.

Vamos a trabajar, también, en la modernización de la red ferroviaria para mejorar la movilidad de bienes y personas, pero, también, vamos a impulsar la inversión privada, nacional y extranjera, para ampliar nuestra planta productiva y elevar el nivel de tecnología que se aplica en nuestro país.

Estamos trabajando para tener un ambiente propicio para los negocios y las inversiones, donde la estabilidad macroeconómica será y es ya, de hecho, nuestro punto de partida.

Incrementar nuestra fuerza laboral y el nivel de inversión son importantes, pero la verdadera área de oportunidad y es, justamente, a la que quiero dedicar, o a la que estoy dedicando mi atención, es al de la productividad. Y es muy claro, para crecer hay que elevar, insisto, la productividad.

En un México más productivo, los trabajadores obtienen mejores ingresos sin generar inflación; las empresas se vuelven más innovadoras, producen más y mejor y, en consecuencia, elevan su nivel de competitividad.

Un México más productivo es, a final de cuentas, la única vía sostenible para elevar el ingreso de los mexicanos y convertirnos en una sociedad con una amplia clase media.

Por esta razón, he instruido a todos los titulares de la Secretarías y organismos públicos, a reorientar sus programas y acciones para elevar la productividad.

Se trata de propiciar una sinergia y una alineación de los esfuerzos de todo el Gobierno para que todas las dependencias en revisión que hagan de sus programas y de acciones que han tenido y los nuevos que estén generando, precisamente para incidir en la productividad de nuestro país.

Las reformas estructurales son importantes, como aquí ya se ha dicho, y también estratégicas, pero, también, es mucho lo que se puede hacer con el marco legal que actualmente tenemos en varias áreas para elevar nuestra productividad.

No podemos sólo señalar la ausencia de reformas estructurales como nuestra incapacidad para volvernos más productivos.

Efectivamente, hay que hacer ajustes a aquello que no funciona y, sobre todo, a aquello que no permite que aceleremos el paso. Pero no atribuyamos la parálisis o la falta de oportunidad para volvernos más productivos, solamente al tema de las reformas estructurales.

Y en alcance a esta afirmación y un tema fundamental, es lograr que más mexicanos se incorporen a la actividad formal. A través de los programas sociales de nueva generación, que estaremos instruyendo, y en la ampliación o reconversión que se tenga de los actualmente existentes, se apoyará a sus beneficiarios para mejorar sus capacidades productivas.

En el mismo sentido, vamos a rediseñar las reglas de operación de los programas para que, lejos de fomentar la informalidad, incentivemos el registro de quienes hoy laboran en la informalidad a las instancias públicas, a las instancias de seguridad social, y aseguremos que tengan un empleo formal y que, además, estén cubiertos con todos los mecanismos de protección de la seguridad social que nuestro país ofrece.

Al hacerlo, es un primer paso para elevar la productividad en todas las regiones del país, en todos los sectores económicos y en todos los grupos de población.

Nuestro objetivo y principio de acción es democratizar la productividad, porque no se trata de que la productividad sólo esté presente en algunas partes, en algunas regiones o sólo en algunas empresas.

Se trata de que la productividad alcance a todos los mexicanos. Que las condiciones de las que se ocupa el Estado mexicano, favorezcan para que cada mexicano se vuelva más productivo en su empleo personal, en su empresa propia, pequeña, mediana o grande empresa. Oportunidad para que esas empresas, desde su punto de partida, tengan acceso u opción para escalar.

Se trata, en síntesis, de que la productividad, insisto, llegue a todos los mexicanos. Eso es democratizar la productividad.

Y si cada mexicano tiene estas condiciones u opciones para un mayor desarrollo individual, estoy seguro que nuestro país tendrá un futuro mucho más próspero y de mayor desarrollo y progreso para todos los mexicanos.

Señoras y señores:

Quiero compartirles lo que ocurrió en la gira que recientemente hiciera a Chile y a Uruguay.

Sin duda, el encuentro que sostuve con Jefes de Estado, tanto de países de América Latina como de Europa, deja ver o nos deja ver que, efectivamente, y aquí ya lo compartieron el Presidente entrante y saliente de esta organización, México hoy atrae una gran atención en el mundo entero.

Son muchas las expectativas que se han cifrado sobre nuestro país. Se ve para México un horizonte promisorio, de crecimiento, de desarrollo. Es importante que no dejemos que eso ocurra por inercia.

Es trascendental que cada sector y que los distintos actores sociales, empresariales, políticos, hagamos la parte que nos corresponde, que no posterguemos por más tiempo las grandes decisiones que debamos tomar ahora, porque eso es justamente lo que permitirá que, como está empezando a ocurrir ya, México tenga una mayor proyección internacional.

Hay una gran expectativa sobre México, y no podemos, no podemos decepcionar ni a los mexicanos, ni al mundo entero de lo que realmente creemos podemos alcanzar como país.

México está en la gran oportunidad de consolidar una imagen de gran país, como de hecho lo somos, y que queremos, insisto, incrementar esta condición, a partir de aprovechar nuestras grandes fortalezas y nuestras potencialidades.

Ello nos debe alentar para generar una nueva sinergia entre el Gobierno, la iniciativa privada y la sociedad civil.

Invito a todos los aquí presentes, a todos los agremiados a la COPARMEX, a que trabajemos por transformar a nuestro país en un México próspero.

Cada uno de ustedes, en sus negocios y en sus empresas, puede hacer mucho para elevar la productividad y, consecuencia de ello, hacer que México crezca y sea más grande.

Es momento de estar juntos y demostrar ante todos, ante nosotros mismos y ante el mundo entero, la grandeza de nuestro país. Es momento de democratizar la productividad.

Somos una Nación solidaria que sabe actuar cuando se lo propone, y lo quiere hacer en unidad y con decisión.

En momentos de tragedia, en momentos de dolor, que especialmente embargan a las familias que lamentablemente perdieran a un ser querido, y entre las personas lesionadas y, sobre todo, en este ánimo social que, sin duda, se encuentra en esta sincronía de dolor, de pesar por lo que ha ocurrido, también es momento de saber, como ha ocurrido en historias y en episodios del pasado, de actuar con firmeza, con decisión y en unidad para sobreponernos a momentos adversos.

México está de pie, y debe mantener su ritmo de crecimiento y de desarrollo que evite que México se venza a sí mismo y, más bien, propicie, o propiciemos entre todos, las condiciones óptimas y necesarias para acelerar el paso y para seguir avanzando hacia mejores horizontes.

Muchas gracias.