-MODERADORA: En uso de la palabra, el ingeniero Juan José Guerra Abud, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

-SECRETARIO JUAN JOSÉ GUERRA ABUD: Muy buenas tardes.

Con su permiso, señor Presidente.

Señor Gobernador; distinguida y distinguidos integrantes del presídium; señoras y señores.

En 1972, la Organización de las Naciones Unidas a través del Organismo para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, creó el Programa Patrimonio de la Humanidad con el objetivo de catalogar, preservar y dar a conocer sitios de importancia excepcional por su valor cultural o natural para la herencia común de la humanidad.

México ha sido galardonado con cinco sitios naturales.

El primero de estos otorgado en 1987 fue para la Reserva de la Biósfera de Sian Ka'an, ubicada en el Estado de Quintana Roo.

En ella, conviven en un ecosistema de gran belleza: selvas, humedales, lagunas costeras y la zona marina.

En 1993, se reconoció el Santuario de Ballenas El Vizcaíno en Baja California Sur. Santuario que incluye las lagunas costeras Ojo de Liebre y San Ignacio a las que todos los años de diciembre a marzo, acuden un par de miles de ejemplares de Ballena Gris, unas para parir a sus crías y otras para aparearse e iniciar el ciclo de gestación que culmina en el mismo sitio el año siguiente.

Las islas y áreas protegidas del Golfo de California fueron reconocidas en el 2005 y son un sitio serial que incluye todas las islas del Golfo de California y 12 áreas naturales protegidas que inician desde el Alto Golfo hasta Bahía Banderas en Nayarit.

La Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca reconocida en el 2008, comprende los Estados de México y Michoacán.

Sin duda, es un espacio emblemático de la biodiversidad en nuestro país y es un justo tributo a estos insectos lepidópteros que viajan miles de kilómetros desde Canadá para hibernar en nuestros bosques.

Y, finalmente. Éste 21 de junio, durante la XXXVII Sesión del Comité del Patrimonio Mundial que se realizó en Nom Pen, Camboya, la UNESCO aprobó unánimemente la inscripción a la lista de Patrimonio Mundial Natural a la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.

En imagen, tal vez la más conocida de la reserva nos muestra el cráter tipo mar conocido como El Elegante.

El sitio se ubica en los municipios General Plutarco Elías Calles, Puerto Peñasco y San Luis Río Colorado en el Estado de Sonora.

Agradezco al señor Gobernador y a los Alcaldes de estos tres municipios su presencia el día de hoy.

Sus casi 715 mil hectáreas colindan al Norte con el Desierto del Estado de Arizona y juntos, forman un corredor biológico continuo en donde la fauna silvestre se mueve libremente y la vegetación se dispersa en ambos lados de la frontera.

Ojalá que nada ni nadie impida este flujo milenario que no conoce de fronteras.

La ONU establece 10 criterios para la inscripción de un bien en la Lista de Patrimonio Mundial, seis son criterios culturales y cuatro naturales. Cumplir con sólo uno de éstos es suficiente para ser inscrito. En el caso del Pinacate y Gran Desierto de Altar se cumplen con tres de cuatro criterios.

El séptimo criterio requiere que el sitio represente fenómenos o áreas de belleza natural e importancia estética excepcional.

El octavo requiere contar con ejemplos representativos de las grandes fases de la historia de la tierra y de procesos geológicos de gran significado.

El décimo requiere contener hábitat naturales más representativos e importantes para la conservación de la diversidad biológica.

No hay duda que la Reserva de la Biósfera de El Pinacate y Gran Desierto de Altar cuenta con un valor universal excepcional, que trasciende fronteras y que cobra tal importancia que debe ser disfrutado por las generaciones presentes, y preservado para las futuras.

Nuestro agradecimiento a la UNESCO y, en particular, a la doctora Nuria Sanz.

México, cuenta con 176 áreas naturales protegidas que, junto con nuestros bosques, selvas, desiertos, manglares y mares no son sólo hogar de nuestra basta biodiversidad, sino que, además, nos proveen de invaluables servicios ambientales.

La regulación del clima, la lluvia y captación de agua, la conservación de suelos y captura de carbono, y, al mismo tiempo, son una barrera natural que nos protege de fenómenos meteorológicos extremos.

Pero, lo más importante, señor Presidente, es señalar que toda esta riqueza natural está aquí para que los mexicanos la aprovechemos sustentablemente.

Nuestros bosques, selvas, desiertos y mares cuentan con una riqueza incalculable, y son un recurso fundamental para combatir la pobreza.

El reto es utilizarla sustentablemente y generar empleo y desarrollo.

Hoy, todos los que integramos el sector del medio ambiente, y por todos me refiero, no sólo a funcionarios públicos, incluyo a empresarios, a propietarios de recursos naturales y a las organizaciones no gubernamentales, cuyos líderes hoy nos hacen el favor de acompañar, olvidando estériles diferencias, estamos empeñados en buscar el cómo sí, por arriba del tradicional por qué no. Esa es, hoy, nuestra prioridad: facilitar y orientar el desarrollo.

Lo que está demostrado, es que crecimiento económico y sustentabilidad, no son dos quehaceres que se opongan; todo lo contrario, deben ir juntos, se complementan.

Desarrollo económico sostenido y sustentable es una estrategia del Plan Nacional de Desarrollo, es una exigencia de la sociedad, y es un mandato de nuestro Presidente ambientalista.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Enseguida, interviene el licenciado Guillermo Padrés Elías, Gobernador Constitucional del Estado de Sonora.

-GOBERNADOR GUILLERMO PADRÉS ELÍAS: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; doctora Nuria Sanz Gallego, Jefa de la Sección América Latina y el Caribe del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO; ingeniero Juan José Guerra Abud, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales; así como el licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública.

Resalto, también, la presencia de los señores Presidentes Municipales de los municipios donde tenemos este Patrimonio Mundial, como lo es el licenciado Leonardo Arturo Guillén Medina, de San Luis Río Colorado; profesor Gerardo Figueroa Zazueta, de Puerto Peñasco, y al ingeniero Julio César Ramírez Vázquez, del Municipio de Plutarco Elías Calles.

Resalto, también, la presencia de los señores Legisladores de esa región, como lo es la Diputada Leslie Pantoja Romero, Diputada Federal; así como el Diputado Enrique Reina Lizárraga, y los Diputados locales Everardo López Córdoba y Marcos Flores Durazo.

Compañeros del presídium, a todos, muchas gracias.

Quiero agradecerle, especialmente, al señor Presidente de la República, por esta oportunidad que nos da a los sonorenses de poder tener ese reconocimiento, a uno de los valores más grandes de Sonora, como lo es: El Pinacate.

Y es, también, una magnífica oportunidad que se nos da por el Presidente y la UNESCO, de poder hablar de México y su gran diversidad, de México y sus grandes contrastes, esas montañas y esos valles, así como el desierto y la selva, pero también de esas costas tan generosas.

Es poder resaltar de nuestro país esa belleza extrema que tenemos y, sobre todo, que contiene en ella esa característica de que siempre los mexicanos estamos abiertos a recibir y compartir esto con el mundo.

En el Desierto de Sonora, ese gran Desierto de Altar y la Reserva de la Biósfera El Pinacate, está ahí como una última frontera para el hombre, siempre está invitando al mundo a conocerlo, está ahí retando a la grandeza del hombre y siempre, siempre invitándolos a conocer esa gran belleza.

Es la Reserva de El Pinacate, la Reserva de la Biósfera de ese gran Desierto de Altar, un magnífico escenario para la vida, para poder celebrar la misma, para celebrar la creación.

Hoy, como siempre, levanta el espíritu y el orgullo de ser mexicanos y de ser sonorenses.

En lo particular a Sonora, porque es y ha sido por siempre parte del orgullo nuestro, parte del orgullo de ser sonorense.

Es origen de nuestro espíritu que crea vida ahí, donde parece adverso, estimula nuestras fuerzas y le da el sentido de la Patria.

Es el Patrimonio Mundial que abre los brazos para compartir.

A los sonorenses nos llena de orgullo poder compartir nuestra tierra. Tierra extrema con una escases primitiva, que tiene la belleza misteriosa del origen de nuestra vida.

Es nuestra tierra y la llevamos en el corazón, la guardamos en el corazón y lo abrimos a todos para compartirlo.

Éste es un encuentro con la naturaleza que estimula nuestros sentidos.

A nombre de todos los sonorenses agradezco su generosidad y este reconocimiento al sol, a la tierra, el mar, arena y volcanes que se funden para crear uno de los espacios más atrayentes en el mundo entero.

Nos enorgullece y sabremos ser fieles guardianes de este Patrimonio que hoy gracias a la UNESCO, es considerado un bien mundial.

De nuestras manos a sus manos, de nuestro espíritu al suyo, al de todos, hacemos el compromiso de cuidarlo.

Quiero terminar estas palabras con un fragmento de un bello mensaje inspirado y de una artista muy conocida, de Maya Angelou y que rescata y da consistencia a todos nuestros sueños y a todos nuestros anhelos.

Y dice así: Aquí, al filo del pulso de esta admirable día, quizás tengáis valor para mirar hacia arriba, hacia mí, la roca, el río, el árbol, vuestra tierra. Nunca menos que para Midas el méndigo, ni menos hoy para vosotros que ayer para los mastodontes. Aquí, al filo del pulso de este nuevo día tendréis la gracia de levantar los ojos y mirar los ojos de tu hermana y el rostro de tu hermano, la tierra, tierra vuestra y decir con sencillez, con mucha sencillez colmados de esperanza: Gracias, muchas gracias.

-MODERADORA: A continuación, veremos el video de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

-MODERADORA: Escuchemos a la doctora Nuria Sanz Gallego, Directora de la Sección América Latina y el Caribe del Centro del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

-DRA. NURIA SANZ GALLEGO: Señor Presidente de México, don Enrique Peña Nieto; señor Secretario del Medio Ambiente, don Juan José Guerra Abud; señor Gobernador del Estado de Sonora, don Guillermo Padrés; señor Secretario de Educación, Emilio Chuayffet, señor Presidente del Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas, señor Exequiel Ezcurra; señor Director General para la Organización de las Naciones Unidas en la Secretaría de Relaciones Exteriores, Ministro Juan Sandoval; representantes de las instituciones mexicanas; compañeros de Naciones Unidas; representantes de los medios de comunicación; estimados compañeros de la Comunidad de Patrimonio Mundial en México; señoras y señores:

En nombre de la Directora General de la UNESCO, la señora Irina Bokova, y en nombre de la Oficina de UNESCO en México, permítame, señor Presidente, agradecer su gesto que aquí nos convoca. Su deseo de recoger el merecido diploma de la inscripción de la Reserva de El Pinacate y el Desierto de Altar, Bien Natural Patrimonio Mundial, inscrito, exactamente, hace 38 días en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Las presentaciones que aquí nos precedieron, dan muy buena cuenta del valor excepcional universal del sitio inscrito, que viene a engrosar la ya reconocida lista de 32 lugares excepcionales mexicanos que encontraron su espacio de reconocimiento desde que, en 1972, se iniciara el exitoso caminar de la Convención de Patrimonio Mundial.

Esta presentación va a tratar de argumentar el importante papel jugado por México en el marco de la convención y, con ello, dar buena cuenta de que su país ha jugado como actor de responsabilidad global desde los albores de la gestación en la UNESCO, de un propósito compartido de identificación, conservación y corresponsabilidad mundial con bienes que son de todos, cualquiera que sea la cultura que los gestó, y donde los territorios políticos de soberanía no limitan la responsabilidad universal de su protección.

Y antes, mucho antes de la década del 70 y de que la cooperación cultural y natural internacional hubiera alcanzado una cierta madurez, debemos remontarnos al origen de la idea de un compromiso mundial, por una diversidad en la que todos nos reconocemos, y ese comienzo tiene nombre y apellido, y son mexicanos.

Quiero referirme al trabajo excepcional desempeñado por don Jaime Torres Bodet, como director general de nuestra organización entre el año 58 y el 52. Su reflexión personal, siempre bien acompañada de los más ilustres pensadores, historiadores, filósofos, politólogos, alojó en el texto de nuestra declaración fundacional el germen de lo que hoy, 70 años después, constituye el más exitoso tratado de cooperación en la historia de las relaciones internacionales, que sigue convocando año con año a 187 países para ejercer esa responsabilidad compartida de velar porque los sitios inscritos no pierdan su significado y excepcionalidad cultural y natural para las generaciones futuras.

La segunda etapa, que todos recordaremos, consistió en hacer operativo ese deseo de corresponsabilidad, y a finales de los años 50 una treintena de países respondieron a la solicitud del Gobierno egipcio para aventurarse en una empresa sin precedentes en la intervención arqueológica, el gran rescate del Templo de Abu Simbel ante la inminente construcción de la Presa de Asuán en el entendido de que semejante aventura no podía emprenderse sin la cooperación internacional.

Entre estas imágenes y las siguientes, sobre la intervención en la falase de Bamiyan pasaron más de 30 años en la que los estados parte de la convención han recogido éxitos de esfuerzo compartido.

La intervención aquí, también, en América en Los Moáis de Ahu Tongariki la Isla de Pascua, la repatriación del Obelisco de Aksum desde Roma a Etiopía han, sin duda, venido a fortalecer los principios y el ejercicio de esa voluntad a favor de los patrimonios que son de todos, y gracias a enormes esfuerzos técnicos y diplomáticos.

A lo largo de los años, Patrimonio Mundial fue innovando en formas de categorización que se acercaban cada vez más a las cotidianidades de sus habitantes, a las formas de sentir locales.

Desde los testimonios monumentales de culturas milenarias arqueológicas, se fue dando entrada a lo más vulnerable de nuestro patrimonio paleoantropológico como primer testimonio de nuestra diversidad cultural.

Del mismo modo, las sociedades de cazadores y recolectores contemporáneas, comenzaron a desarrollar su confianza, también, en la convención del 72 para guardar su primer reclamo: la Tierra.

De la inscripción de los sitios aislados, en la convención se fue avanzando a fórmulas de colaboración y asociación y el camino real de tierra adentro es buena muestra de ello, y sirvió de base para la nueva nominación candidata a el Sistema Vial Andino colaboración de seis países que, sin duda, obligan a ensayar conceptos de patrimonio que ensanchan, necesariamente, la mirada de la vieja Europa. Y ahí México, también, tuvo un gran papel.

De las bellezas legendarias de los centros históricos como Venecia o de los monumentales Taj Mahal, el eje de traslación se fue incorporando a las culturas vernáculas africanas, a los paisajes culturales tradicionales de África y, también, al paisaje del arroz en Asia.

La modernidad urbanística de Brasilia, la capital más, más reciente, sólo con 50 años de historia en nuestro Continente. Los lugares de memoria, además, como el caso de Auschwitz como testigo de lo que no debería nunca volver a ocurrir en la historia de la humanidad.

Asimismo, desde los parques naturales prístinos, donde el reino animal y vegetal es el rey, despoblados como el caso de Galápagos, o de la gran barrera de coral australiana, se va derivando a la inscripción de espacios naturales sagrados, como el Parque Nacional de Tongariro, inscrito como sitio cultural y no natural por ser el origen sagrado del pueblo Maori.

Y, por ello, podemos decir, entonces, que el Santuario de la Mariposa Monarca, que el paisaje cultural del Tequila y que, por supuesto, la Casa Barragán han ensanchado el concepto y el significado de Patrimonio Mundial, gracias a México.

Hoy, han sido escritos 981 lugares en la lista y en lo que concierne a América Latina y el Caribe, hoy contamos con 132 lugares, en 32 países de la región y su reconocimiento pesa a favor de México, que cuenta con 32 de esos grandes sitios.

Esto es el fruto del interés y del compromiso sostenible de las instituciones, de los técnicos y de todas las comunidades de su país, señor Presidente.

Sin el esfuerzo compartido, sin el profesionalismo de SEMARNAT, de CONANP, de CONACULTA, de INAH, de CONALMEX, de la Delegación de México ante la UNESCO, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, todo esto no se hubiera logrado.

Y la lista indicativa, sigue ofreciendo buenos resultados.

Cuenta, incluso, con tres propuestas de sitios mixtos en los que la excepcionalidad de lo cultural y lo natural conviven y esa forma de articulación sólo se ha conseguido en 29 ocasiones en la lista de los más de mil lugares ya inscritos: Banco Chinchorro, Lacantún-Usumacinta y el Arco del Tiempo en Chiapas, son firmes candidatos a sumarse a ese reto.

Me gustaría referirme ahora a otro excepcional desafío. El finalizar un plan de manejo para una de las tres ciudades más grandes del mundo como es el Centro Histórico de México, después de un trabajo sostenido y sin final de ocho años y la vitalidad que preserva realmente su significado, hacen que aquí el Patrimonio Mundial se entienda, principalmente, en términos de ciudadanía.

Desde el Niño Dios a los 15 años, el Día de Muertos, el Grito, déjeme decirle que yo no conozco en todo el orbe, un solo sitio de Patrimonio Mundial donde hasta las paradas del transporte público cuentan con el logo de la UNESCO.

También, acabamos de celebrar el apareamiento de las Ballenas del Vizcaíno, la finalización exitosa de la consolidación de las pinturas de Calakmul y el descubrimiento de las nuevas cavidades en Palenque.

Porque el Patrimonio Mundial en América Latina en general y en México, en particular, no embalsama los lugares inscritos, sino que los convierte en fuente de generación de conocimiento permanente.

Quiero resaltar, además, lo que implica la cultura Maya para el Patrimonio Mundial, la arqueológica y la viva. Sea la cultura que hoy por hoy tiene más número de veces, más representada en la lista del Patrimonio Mundial.

Y para llegar a inscribir toda esa recurrencia se debe de convencer a todas las culturas del mundo de que pueden reconocerse más en la universalidad de lo maya que en otros lugares excepcionales del orbe.

Y eso habla de la solidez de la academia, de la destreza diplomática y de la constancia de su país para con la Convención de Patrimonio Mundial.

Seis lugares en México, seis en Centroamérica, completan toda la cartografía maya. Es un caso realmente insólito.

Hoy, venimos a celebrar un trabajo mancomunado, local, estatal y Federal en un proceso de denominación de un área excepcional desértica, que debía compararse en el momento de su nominación a 25 de los grandes desiertos ya inscritos en la lista del Patrimonio Mundial.

A nadie le escapa la excepcionalidad del Teneré, de Wadi Rum, o del Banc d'Arguin en Mauritania. Pero tampoco los que siguen albergando los grandes legados arqueológicos como Caral, Masada o Gobustá en Azerbaiyán.

Otra nominación como ésta pone de nuevo el listón muy alto para todos los desiertos que quieren entrar en la Lista del Patrimonio Mundial, entre ellos el gran desierto del Gobi, en Mongolia y el temeroso Xinjiang en China, junto a otros desiertos absolutos en el caso de Namibia o Chad en África.

Los desiertos, como decía antes el señor Gobernador, son, sin duda, grandes laboratorios de sostenibilidad, son espacios de nuevas adaptaciones culturales, de exploración, explotación de recursos y una nueva frontera a la ciencia y a las formas sostenibles de vida de convivencia.

Como Directora de América Latina para el Caribe también del Patrimonio Mundial, señor Presidente, he tenido el placer y el honor de colaborar desde hace más de 12 años con todas las instituciones de su país. He aprendido con ustedes y he pasado nervios como ustedes en los momentos de las sesiones del comité.

Recuerdo la discusión sobre La Monarca, en Quebec, recuerdo la discusión sobre el Camino Real de Tierra Adentro, en Brasilia. Esos rostros de atención que usted ve ahí y la preocupación de la delegación mexicana reflejan muy bien el peso de la responsabilidad de llevar a buen puerto procesos que conllevan años de trabajo, que involucran las expectativas de miles de personas, incluso en los desiertos y con ello también el papel de corresponsabilidad global de su país.

Tras arduas discusiones en las sesiones que precedieron la inscripción de El Pinacate cuando se presentía que el sitio mexicano iba ya a ser inscrito en la mañana del 21 de junio del pasado mes, el Presidente Sok An, Primer Ministro de Camboya, se sintió reconfortado por la facilidad con que se desarrollaban las deliberaciones sobre el sitio mexicano, cuyo reporte de evaluación recomendaba la inscripción desde el inicio sin peros ni trabas y a las 17 horas y 34 minutos solicita el aplauso y lo declara inscrito y felicita a México, en representación de todos los Estados partes de la convención. Quiero reiterar que es un caso prácticamente insólito en los últimos años.

Ahora el Desierto de El Pinacate y el Desierto del Altar vienen también a sumarse al tren de los grandes retos mundiales, los cambios climáticos, las guerras civiles, algunas de las cuales van a costar la extinción del gorila de montaña o el rinoceronte blanco, ya no hay esperanza para la supervivencia de esas dos especies en su cuna, en la República Centro Africana del Congo.

No son todas felices las historias de Patrimonio Mundial, la explotación masiva minera que afecta a los grandes parques nacionales y también a los sitios culturales, como el Cerro Rico, en Potosí, deben de responder a las demandas tecnológicas y también los incrementos incesantes demográficas, como el caso de Benarés en la India.

La frecuentación masiva de fantásticos lugares puede también llegar a trivializar el sentido de la convención y estamos convencidos también y tenga toda nuestra colaboración que algunos en México pueden mejorar.

Las formas de atender la vulnerabilidad consustancial de algunos vestigios únicos queda normalmente en manos del Comité de Patrimonio Mundial, sin embargo, la destrucción deliberada de muchos lugares que leemos en los periódicos como Tombuctú o Alepo, se van acercando a otros foros de liberación como al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La comunidad de Patrimonio Mundial necesita de otras instancias para llevar a buen puerto su mandato.

Este viaje a los valores universales donde México es origen y destino, nos permite, también, comprobar que el Patrimonio Mundial ha permitido a México ejercer responsabilidad global desde hace más de 70 años con toda la intensidad con la que esa voluntad se expresa hoy aquí, señor Presidente, también, en el Plan de Desarrollo de su país.

Patrimonio Mundial es ciencia social, educación es academia, es comunidad y en algunas ocasiones, también, extrema pobreza.

Pero, sobre todo, es voluntad de articular por nuestra parte con todas las comunidades de UNESCO este esfuerzo.

UNESCO cuenta con el número de mayores reservas de la Biósfera en América, es el tercero en el mundo.

UNESCO cuenta con el mayor número de bienes inscritos en la memoria del mundo en América.

Ocho sitios están ya inscritos en la lista representativa del Patrimonio Intangible.

502 escuelas de la Red PEA, asociadas a las UNESCO y 22 magníficas cátedras UNESCO en México.

Dejen los lazos de un legado milenario contemporáneo a favor de la identidad mexicana en la diversidad cultural mundial.

Y, UNESCO, señor Presidente, aquí somos todos, y a los que cumplimos nuestro papel del Servicio Diplomático y Técnico, en esta Institución no nos queda, créame, sino agradecer al Gobierno mexicano por confiar en la UNESCO y por elevar ese interés al más alto grado de Gobierno, como usted, hoy aquí lo confirma.

Su deseo, señor Presidente, de recibir hoy el diploma reafirma el compromiso mexicano con la Convención de Patrimonio Mundial y da sentido al esfuerzo y a la dedicación y a la excelencia que México ha ejercido con éxito desde Don Jaime Torres Bodet.

Viva México.

-MODERADORA: En estos momentos, la doctora Nuria Sanz Gallego, Directora de la Sección América Latina y el Caribe del Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO hace entrega del Certificado que acredita al sitio Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar como un nuevo bien de Patrimonio Mundial Natural al licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.