Señoras y señores:

Muy buenas noches a todas y a todos ustedes.

Saludo con gran respeto al señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; al doctor Enrique Ruelas Barajas, Presidente de la Academia Nacional de Medicina, a quien le agradezco la muy honrosa invitación para estar entre este grupo selecto de médicos connotados, prestigiados, grandes profesionistas que desde distinto espacio de actuación en la vida pública, privada, y en el ejercicio de su profesión, hacen sin duda una gran contribución al desarrollo de la ciencia, de la medicina y del desarrollo de nuestro país.

Saludo, también, con respeto al señor Rector de la Máxima Casa de Estudios de nuestro país; a la Directora del Instituto Politécnico Nacional; a los integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República; al Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias; a distinguidos miembros de la Academia Nacional de Medicina; a expresidentes de esta Academia; a honorables miembros de la Academia Nacional de Medicina; a representantes de instituciones educativas y de instituciones que están muy vinculadas al desarrollo de la medicina de nuestro país.

A todos, les saludo con el mayor respeto y con el agradecimiento por esta gran oportunidad de estar entre ustedes en el inicio de este 150 Año Académico de la Academia Nacional de Medicina.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Felicito a la Academia Nacional de Medicina, Institución de gran tradición en la historia del país.

Este día, nos convoca el inicio de su año académico número 150. Así es, son 150 años de poner la ciencia, o están por ser 150 años, por poner la ciencia al servicio de la salud de las familias mexicanas.

150 años de enseñanza y aprendizaje, de profesionales de la salud comprometidos con la Nación, de doctoras, doctores, investigadores, decididos a hacer frente a los retos de su tiempo con energía, con entusiasmo, con enorme compromiso pero, sobre todo, con un gran amor por México.

Extiendo mi más amplia felicitación a los integrantes de la Mesa Directiva y del Consejo Consultivo, así como a todos los agremiados de esta respetable academia, que tiene como propósito el avance y la actualización continua de la medicina a favor de todos los mexicanos.

Reconozco la importante labor de todos ustedes, integrantes de este prestigiado organismo, en la construcción de un México incluyente.

Año con año, ustedes demuestran que la excelencia y la responsabilidad social impulsan a la ciencia médica nacional. Ustedes han hecho del estudio una pasión de vida y de la investigación un compromiso irrenunciable. Son, sin duda, un gran y verdadero ejemplo a seguir.

Como ustedes saben, México vive una situación compleja en materia de salud pública, enfrenta un doble desafío, aún persisten enfermedades infectocontagiosas, características de países en desarrollo y, al mismo tiempo, hay una mayor incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles, como el cáncer y la diabetes, más frecuentes en los países desarrollados.

Para hacer frente a esta llamada transición epidemiológica, es necesario actuar de inmediato y sobre todo, una gran coordinación de esfuerzos. Se requiere de una transformación institucional, pero, sobre todo, un cambio de conductas y de hábitos entre la sociedad mexicana.

Igualmente, necesitamos de académicos, doctores y enfermeras comprometidos con el fortalecimiento de nuestro Sistema Nacional de Salud y con la construcción de un México incluyente donde se asegure a todos los mexicanos el derecho a la protección de la salud.

Nuestro país requiere de profesionales como ustedes: humanistas con visión, dispuestos a trabajar para prevenir las enfermedades, promover la salud y procurar el bienestar para todas las familias mexicanas.

Frente a estos retos, el Gobierno de la República está comprometido en hacer del acceso a la salud y a la seguridad social una realidad para cada mexicano.

El objetivo de la política social del Gobierno es garantizar el ejercicio pleno de los derechos consagrados en nuestra Constitución.

Y uno de los derechos más importantes para las familias mexicanas es justamente el derecho a la protección de la salud.

Nuestro sistema de salud pública ha tenido avances significativos. Sin embargo, hay sectores a donde aún no llegan esos beneficios.

Por ello, el Gobierno de la República trabaja para que todos los mexicanos, en todas las regiones del país, tengan acceso a clínicas, a doctores, a medicinas, a una atención todos los días del año, porque como varias veces postulé, tratándose de la salud, ésta no reconoce ni hora ni día. Y cuando se trata de tener que atender un malestar, consecuencia de algún asunto vinculado a la salud, éste no tiene horario y menos días de asueto.

Seguiremos consolidando la cobertura en salud a través del Seguro Popular e impulsaremos la modernización de la infraestructura hospitalaria a lo largo y ancho del territorio nacional. En particular, nuestros esfuerzos en materia de salud estarán enfocados a dos frentes fundamentales:

Primero. A mejorar la calidad y calidez de los servicios de salud.

Para ello, entre otras medidas, incorporamos en el presupuesto de este año ya, un nuevo programa de apoyo para fortalecer la calidad de los servicios en materia de salud.

Este programa contará con una inversión inicial, insisto, dentro del presupuesto previsto para este año, de cuatro mil millones de pesos.

Segundo. Dar un mayor impulso a la medicina preventiva.

Más vale prevenir que enfermar es, sin duda, la motivación de este enfoque.

En este sentido, para acercar los servicios a las comunidades, en el Presupuesto de Egresos 2013 se tienen contemplados más del doble de recursos que el año anterior, para impulsar proyectos de infraestructura social en esta materia.

Como ustedes saben, la salud no es sólo ausencia de enfermedad, sino la plena capacidad de la persona. Tener salud significa contar con la fortaleza y energía para transformar nuestro entorno y ampliar nuestras posibilidades para un mejor futuro.

Una buena alimentación, también es imprescindible para una vida saludable. Por ello, en esta importante tarea de prevenir enfermedades y promover el desarrollo de todos los mexicanos, la Cruzada Nacional contra el Hambre será, sin duda, una gran aliada.

Para construir un México incluyente es necesario erradicar el hambre y asegurar el acceso a los servicios de salud de calidad. Sólo con estrategias articuladas y transversales lograremos cerrar la brecha de la desigualdad social. Éste es, quizá, el sentido más importante que tiene la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Y hoy quiero referir ante varias voces que he escuchado en corto, y algunas de manera pública, que no han logrado, quizá porque no hemos explicado suficientemente, entenderse bien esta convocatoria que hemos lanzado para una Cruzada Nacional contra el Hambre, que no significa el convocar a los mexicanos a hacer aportación de bienes que sirvan a las comunidades que más lo necesitan. No, precisamente.

Se trata, más bien, de enfocar, de alinear el esfuerzo de todas las instituciones del Estado mexicano, de todas las dependencias del Gobierno de la República, que todas tienen misión y tarea que realizar para alcanzar ese objetivo que permita transformar los entornos donde lamentablemente se vive en condición de pobreza extrema y de carencia alimentaria.

Se trata, en un primer esfuerzo, de llegar a 400 municipios del país, donde se estima viven siete y medio millones de mexicanos que enfrentan esta doble condición de pobreza y de carencia alimentaria.

Se trata de cambiar ese entorno, de asegurarnos que ahí, donde está la pobreza, llegue el abasto alimentario, existan proyectos productivos, existan servicios de salud, haya una educación y, preferentemente, de calidad. Que existan medios de comunicación y de acceso a esas comunidades o lugares, a veces en ciudades donde mayormente se congrega población en esta condición que ya he descrito y donde, justamente, queremos cambiar esta realidad, este entorno que a veces nos cuesta trabajo reconocer como mexicanos.

Como lo postulé al lanzar esta convocatoria, a veces aceptamos, a reconocer que hay millones de mexicanos que enfrentan esta doble realidad: pobreza extrema y carencia alimentaria.

Lograr la transversalidad en el trabajo del Gobierno de la República, estoy seguro, que nos permitirá asegurar una mejor condición a esos millones de mexicanos. Y entre los servicios que habremos de asegurarles está, sin duda, el de la salud.

Estos son cambios importantes para transformar a México, para cambiarle el rostro al país, por ese que queremos tener, el de un México moderno, de oportunidades para todos los mexicanos, el de mayor desarrollo, de asegurar que cada mexicano tenga oportunidad de poder desarrollar una actividad que sea de su preferencia, darle rienda suelta a sus habilidades, a sus talentos, para poder alcanzar sus anhelos y sueños personales.

Señoras y señores:

La salud es condición elemental para el desarrollo integral de las personas, pero también, para el desarrollo pleno de la Nación.

Lograr un México incluyente es responsabilidad de todos. Ustedes, desde el estudio, la investigación, la academia, estoy convencido, están asumiendo su responsabilidad.

Reconozco su compromiso y su dedicación, y estoy seguro de que éste no sólo será un año académico muy simbólico, sino productivo y sumamente enriquecedor para ustedes y para todo México.

A mí me queda muy claro que tenemos que acelerar el paso. Lo que hemos venido postulando y seguiremos proyectando a los mexicanos, tiene por propósito acelerar el paso de transformación para el país.

En la cita que hiciera el doctor Ruelas, yo no estoy seguro, al menos, soy escéptico de que esta generación encuentre la fórmula de la eternidad y que, quizá, entonces, los ritmos sean otros.

Ésta, la que nos toca vivir, el tiempo y la responsabilidad que asumimos, sin duda nos debe lleva a acelerar el paso, a realmente actuar con eficacia y con los resultados que la sociedad mexicana está esperando, particularmente de quienes tenemos responsabilidad pública.

Pasado, presente y futuro, acompañan el inicio de este 150 Año Académico.

El pasado, con sus enseñanzas; el presente con sus retos y oportunidades, pero también, el futuro que nos aguarda; un futuro donde todos los mexicanos gocen plenamente del derecho a la protección de la salud.

Agradezco la oportunidad de estar entre ustedes. Deseo gran éxito a este año 150 de la Academia Nacional de Medicina.

Y espero poderles ver, hoy lo comprometo, el 30 de abril del 2014 en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, para celebrar la conclusión de este Año Académico, que hoy está iniciando.

Muchas felicidades.

Si me lo permiten, voy a proceder a la declaratoria inaugural del 150 Año Académico de esta Academia.

En la Ciudad de México, siendo las 20 horas, del día 6 de febrero del 2013, me es muy grato declarar inaugurado el 150 Año Académico de la Academia Nacional de Medicina de México, seguro de que sus trabajos contribuyan al avance de la medicina y a la construcción de un México más sano e incluyente.

Felicidades.