Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar, en primer término, al señor Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

A la señora Vicepresidenta de la Cámara de Diputados.

Al señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

De manera muy particular, al señor Nuncio Apostólico, quien, además, es el Decano del Honorable Cuerpo Diplomático acreditado en México y quien ha expresado y ha hablado en nombre de todos sus compañeros diplomáticos representados o acreditados aquí, en México.

Quiero saludar a los integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República.

Al Secretario de Gobernación y a los miembros del Gabinete y a los Secretarios, tanto de Defensa como de Marina, que integran la Mesa de Honor.

A la señora Senadora de la República, quien es, además, Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la República.

A representantes de organismos internacionales que están aquí presentes.

Saludar, también, a Fernando García Robles, hijo de un extraordinario diplomático, Premio Nobel de la Paz, y que, justamente en lo que el promovió, en este Tratado de Tlatelolco, que hoy, justamente, conmemoramos.

Señoras y señores representantes de distintas naciones hermanas.

Miembros del Cuerpo Diplomático acreditado en México, a quien he tenido la oportunidad de saludar hace un momento.

A representantes de distintos organismos, insisto, internacionales, a quienes, también, he saludado.

De manera particular, quiero agradecer la presencia del Canciller del pueblo hermano de Canadá. Muchas gracias, por estar presente.

Y a los señores representantes de los medios de comunicación.

Señores representantes de países hermanos.

Excelentísimo señor Decano del Honorable Cuerpo Diplomático.

Quiero, de manera muy particular, pedirle sea portavoz de la solidaridad y respeto que expresa el Gobierno de México ante la decisión anunciada por el Papa Benedicto XVI.

Su Santidad ha sido siempre amigo de nuestro país, un portador de mensajes de paz, esperanza, reconciliación, y los mexicanos le tenemos un gran aprecio y un gran cariño.

Históricamente, México ha sido un actor con responsabilidad global, y en este Siglo XXI quiere acreditarlo de manera fehaciente. Me alegra celebrar esta reunión con el Cuerpo Diplomático acreditado en México.

Deseo, con ella, destacar la importancia que el Gobierno de la República le reconoce a las naciones que ustedes representan. Ofrezco una relación franca, abierta, cercana, y tengan la seguridad de que este encuentro será sólo uno de los primeros y de los varios que tendremos a lo largo de esta Administración.

Es muy simbólico que esta reunión coincida con la conmemoración del Aniversario del Tratado de Tlatelolco. En este marco, quiero evocar al Presidente Adolfo López Mateos, quien, en 1963, habló así a los mexicanos:

Sin la paz, el futuro del mundo será sombrío. Mucho más ahora que nunca, pues los medios que pueden emplearse en la guerra son de tal magnitud destructivos, que apenas podemos vislumbrar sus consecuencias.

Estas palabras del entonces Presidente López Mateos, reflejaban la angustia derivada de la crisis de los misiles que estuvo a punto de desatar una Tercera Guerra Mundial, entre octubre y noviembre del año de 1962.

Y, precisamente, a raíz de esa crisis y tras diversas negociaciones, México propuso y abrió la firma al tratado para la proscripción de las armas nucleares en América Latina y el Caribe.

Gracias a este acuerdo, las naciones latinoamericanas y caribeñas se convirtieron en la primera zona libre de armas nucleares en una región densamente poblada.

Por esta contribución a la humanidad, su promotor, el diplomático mexicano Alfonso García Robles, Premio Nobel de la Paz en 1982, fue un gran promotor e impulsor, y mereció este gran reconocimiento.

A 46 años del Tratado de Tlatelolco, el mundo es muy distinto.

A diferencia del orden bipolar de aquel entonces, ahora el poder está distribuido de forma multipolar. La Guerra Fría terminó. La amenaza de una eventual Tercera Guerra Mundial se disipó. El mundo se hizo más libre, más democrático y más interdependiente.

No obstante, también han surgido nuevos desafíos, como el cambio climático, las pandemias o el terrorismo.

No debemos olvidar, tampoco, los enormes rezagos, que laceran la vida de miles de millones de personas: el hambre, la pobreza, la desigualdad, la escasez de agua, son algunas realidades que ahora debemos enfrentar.

Aunque en este casi medio siglo, el mundo ha cambiado prácticamente, radicalmente, México debe reasumir la misma responsabilidad global de aquel entonces.

Ese es uno de los propósitos centrales de esta Administración.

Durante los siguientes seis años, trabajaremos hacia cinco grandes metas nacionales, que he venido reiterando en cada espacio y en cada foro, en el que venido participando.

Primera. Lograr un México en paz.

Segunda. Tener un México incluyente.

Tercera. Propiciar un México con educación de calidad para todos.

Cuarta. Construir un México próspero que aliente crecimiento y desarrollo económico, y cuya riqueza tenga una mejor distribución entre los mexicanos.

Y la quinta meta es, precisamente hacer de México un actor con mayor responsabilidad global.

Queremos ser un país activo y propositivo, que fomente el desarrollo y la cooperación entre las naciones.

Vamos a consolidarnos como un estado que respeta y promueve el derecho internacional, como un país promotor de libre comercio mundial, garante de las inversiones que recibe. Una Nación solidaria, responsable, que abandera la paz y defiende los derechos humanos.

Con estos propósitos, permítanme compartir con ustedes los cuatro pilares de la política exterior:

En primer lugar. Fortalecer la presencia de México. Se trata de estrechar nuestras relaciones bilaterales y ampliar nuestra capacidad para incidir en la conformación de un orden internacional más próspero y más equitativo.

Así lo haremos, al interactuar con cada país, con cada agrupación regional y en cada foro multilateral.

El segundo pilar, es ampliar la cooperación internacional. Queremos que nuestra política exterior contribuya a nuestros objetivos de desarrollo interior. De manera recíproca y como actor solidario que es, México aportará lo mejor de sí a la solución de los conflictos globales; y en particular, de otras naciones hermanas.

El tercer pilar. Es promover el valor de México en el mundo. Queremos que el mundo conozca todo lo que es México. Nuestra cultura, nuestra historia, nuestras artes, nuestras bellezas naturales y, especialmente, la oportunidad económica y el buen momento que México, hoy, está viviendo.

Nuestras red de representaciones en el exterior contribuirán a esta difusión.

Y el cuarto pilar. Velar por los intereses de México en el extranjero. El Gobierno de la República atenderá de manera oportuna los asuntos e intereses de México y los mexicanos en el exterior.

Dondequiera que haya un mexicano en dificultad, ahí deberá estar su Gobierno para apoyarlo y respaldarlo.

Estos cuatro pilares de nuestra política exterior encontrarán expresión concreta en una agenda de trabajo, enfocada a cada región del mundo.

Los países de América del Norte, hay que decir, son nuestros principales socios y piezas clave del comercio, las inversiones y el turismo que atraemos a nuestro país.

Tenemos, con ellos, lazos políticos y estratégicos que queremos profundizar para lograr un crecimiento sólido y sostenido. Con Estados Unidos y Canadá estamos decididos a lograr que América del Norte sea un área más competitiva y dinámica en el mundo.

En esta región soplan vientos de cambio. Hay que decir y, hoy lo quiero expresar públicamente, que el Gobierno de la República saluda con esperanza la posibilidad de que se concrete una Reforma Migratoria Integral en los Estados Unidos.

Vamos, también, a refrendar nuestra identidad compartida con América Latina y el Caribe. Somos una Nación orgullosamente latinoamericana y estrechamente vinculada a Centroamérica y el Caribe. Compartimos una frontera que, más que división, debe ser símbolo de unidad y oportunidades conjuntas. El compromiso de México con Latinoamérica, hay que señalarlo, es real, comprometido y palpable.

Precisamente, mis primeras visitas como Presidente electo y como Presidente Constitucional, fueron a naciones latinoamericanas. Más aún. La siguiente semana estaré en Costa Rica y participaré en la Primera Cumbre entre México y el Sistema Integral Centroamericano, mejor conocido como SICA, confirmando así la importancia que mi Gobierno le quiere brindar y ofrecer a esta región hermana.

Con América Latina y el Caribe, el objetivo es muy claro: Promover la unidad y la integridad de toda la región. Consolidar esta región como una más fortalecida, más sólida y más próspera.

Al coordinarnos mejor, seremos una voz que se escuche más fuerte y que logre una mayor atención del mundo entero.

Del otro lado del Atlántico, Europa, es para nosotros una fuente de oportunidades. Habremos de potenciar y fortalecer nuestras relaciones con la Unión Europea, y abriremos nuevas posibilidades de intercambio con los países europeos extracomunitarios.

Durante los próximos seis años, México también le dará prioridad a las relaciones de amistad y cooperación que tiene con las naciones de la Región Asia-Pacífico, sin duda uno de los polos de desarrollo más dinámicos en la actualidad.

La mejor muestra de ello es nuestra incorporación formal a las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico.

Queremos, también, estrechar nuestras relaciones con los países de Medio Oriente. Trabajaremos para que las naciones de esta región, que cuentan con recursos para invertir y tecnología para compartir, nos conozcan mejor.

Asimismo, no podemos pasar por alto el dinamismo de las naciones africanas. Sus tasas de crecimiento les anticipan un futuro prometedor, del que queremos ser parte.

México no olvida que una de sus raíces está en el Continente Africano.

En el ámbito multilateral, deseamos que nuestro país siga mostrándose como una Nación consciente de sus responsabilidades en el concierto internacional. Continuaremos teniendo una presencia constante y una participación creciente en los diversos foros regionales y globales, particularmente en la Organización de las Naciones Unidas.

México, además está comprometido a tener una participación activa en el Grupo de los 20, y a estrechar los lazos con los países que lo integran.

Señoras y señores:

Éstas son las definiciones que tendrá la política mexicana los próximos seis años, los cuales orientarán el rumbo que queremos en nuestra convivencia internacional.

Esperen del Gobierno de México claridad y transparencia en sus relaciones y, sobre todo, cuenten con nosotros para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo en beneficio de nuestras sociedades.

Les pido a todas y todos ustedes, representantes de naciones hermanas y de distintos organismos, transmitir a sus gobiernos y países este mensaje de apertura, solidaridad y ánimo constructivo de los mexicanos.

Con una renovada visión del mundo, México se compromete a ser un actor con mayor responsabilidad global.

Reciban, todas y todos ustedes, un abrazo fraterno del Gobierno de la República.

Y qué mejor ocasión que esta oportunidad de encuentro y celebración, también, del Tratado de Tlatelolco, y en este Día de la Amistad, donde México refrenda su afecto y su amistad para con las naciones hermanas del mundo.

Muchas gracias.