Señoras y señores.

Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

Saludo con especial cariño a mi esposa, Angélica, quien ha asumido el día de hoy, la Presidencia del Consejo Consultivo Ciudadano del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia.

A los integrantes de este Consejo, tanto del sector público, a través de los titulares de distintas dependencias del Gobierno de la República y del sector privado, que representan a distintas organizaciones de la sociedad civil organizada, que se ha ocupado y ha venido trabajando en favor de la familia.

Quiero saludar, con respeto y agradecimiento, la presencia de las Presidentas del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de las distintas entidades del país.

Muchas gracias por estar presentes.

De igual forma, saludar a esta gran distinguida representación de la sociedad mexicana, a través de quienes están presentes en distintas organizaciones civiles que participan desde distintos ámbitos y en distintos esfuerzos para la reconstrucción del tejido social de nuestro país.

También, saludar a amigos, a familiares, que se han dado cita en este evento emblemático, precisamente a partir del cual queremos hacer un relanzamiento de esta gran institución, que es de los mexicanos y que debe servir mayormente a las familias mexicanas.

Saludo a muy distinguidos comunicadores, a empresarios, a toda la presencia, a toda esta gran concurrencia.

Al señor Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a Raúl Plascencia. Muchas gracias por estar presente, porque sé que el esfuerzo que el Estado realiza involucra, también, el esfuerzo que esta Comisión lleva a cabo, precisamente, en asegurar el respeto a los derechos humanos de todos los mexicanos.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Éste es un evento singular y que tiene un carácter emotivo, muy especial, porque significa la disposición que mi esposa muestra, y hoy asume, para tener esta tarea al frente del Consejo Consultivo Ciudadano del DIF Nacional.

Un espacio de participación que tradicionalmente, históricamente, han tenido en el pasado las esposas de los Presidentes de la República. De un Sistema o de una institución construida hace muchos años, y que hace un momento la Secretaria de Salud refirió, quizá el momento más remoto de la historia reciente, desde 1929, cuando se dieron los primeros pasos en la conformación de un Sistema como el que hoy tenemos, y que, quizá, su antecedente más reciente está en la fusión que se hiciera del IMPI y del IMAN, dos instituciones que, entonces, tenía el Estado mexicano, para constituir el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia.

Y que, precisamente, a partir de ahí que, quizá, quien mejor podía apoyar, respaldar, con el Presidente de la República esta tarea, ha sido la esposa del Presidente.

Yo le agradezco a Angélica, de quien puedo decir muchas cosas buenas. Todas buenas y positivas, por lo que nos ha unido, en lo familiar, en lo personal y en tareas de orden público en las que ella me ha acompañado.

Lo mismo cuando fui Gobernador del Estado de México, que cuando fui candidato a la Presidencia de la República, y que ahora, con una gran voluntad, con gran entusiasmo, con enorme compromiso, asume esta tarea de apoyar y respaldar esfuerzos, precisamente, para la asistencia social.

Yo le quiero agradecer su disposición. Sabe que en el hogar, ella lo sabe muy bien, y déjenme compartirlo con ustedes, en el hogar ella ha cumplido, ha sabido cumplir muy bien, como lo hizo en el pasado, con un doble equilibrio, con su trabajo profesional.

Por cierto, quiero agradecer la presencia de muy distinguidos artistas, actores, que sé que son amigos, compañeros de mi esposa de hace muchos años. Muchas gracias por estar presentes, porque, además, sé que estarán permanentemente invitados a sumarse a esfuerzos para apoyar la asistencia social.

Y ella, decía yo, supo guardar muy bien los equilibrios entre lo que era su trabajo profesional y el trabajo en el hogar. Y así lo ha venido haciendo desde que tuve la oportunidad de conocerla, de hacernos novios, después, de casarnos, y lo ha hecho muy bien. Lo ha hecho muy bien en el hogar.

Aquí, el mejor testimonio está el de los hijos, que están aquí presentes, en lo que fue, también, una condición especial que tuvimos, de conformar una familia a partir de dos familias que se unían y que se fusionaban, y que hoy son una sola.

Y que, tan bien lo ha hecho que fue, precisamente, que ella mostró disposición, y yo la invité a que asumiera de manera honorífica la Presidencia de este Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el orden nacional.

Y que con su experiencia, con sus atributos, sus capacidades, su talento, su profesionalismo, el carisma que le acompaña, que a lo mejor no debiera yo abundar en hacer reconocimiento a todos estos atributos porque es mi esposa y porque la quiero mucho.

Pero yo sé que están en el reconocimiento de mucha gente, de mucha gente que la conoce por su trayectoria, por su trabajo y que, precisamente, por eso ahora ella ha decidido participar, ha mostrado esta disposición, que yo le agradezco, de presidir este Consejo Consultivo y de acompañar a las distintas instituciones del Estado mexicano, acompañarlas en sus esfuerzos, precisamente, para apoyar la asistencia social, para reconstruir el tejido social de nuestro país.

México tiene ante sí grandes retos.

Como Presidente de la República claramente los he señalado y he fijado con toda puntualidad cuáles son las cinco grandes metas nacionales que mi Gobierno estará esforzándose en materializar y en lograr mejoras significativas e importantes.

Y una de ellas es el del México incluyente. Un México que en armonía, en paz social, en unidad, en cohesión, en identidad con los valores que nos identifican como una sociedad mexicana, podamos realmente generar condiciones para un desarrollo individual mayor.

Y lo que he señalado de manera reiterada: donde cada mexicano pueda escribir su propia historia de éxito.

Y esto nos debe llevar a prestarle una atención mayor, precisamente a lugares, a sectores, donde lamentablemente el desarrollo, el avance tecnológico, aún no ha llegado.

Hemos lanzado una campaña o una Cruzada Nacional Contra el Hambre, que busca precisamente que siete millones y medio de mexicanos, que a veces nos cuesta trabajo reconocer, pero que nuestro país los tiene. Hay en 400 municipios de nuestro país esta población que enfrenta dos problemas, verdaderamente, inaceptables en el México del Siglo XXI: Pobreza extrema y carencia alimentaria.

Y hay esfuerzos ya desplegados. Se están desplegando desde distintas entidades públicas, para hacerle frente a este problema.

Y como éste, en otros esfuerzos: en el de la prevención social, que está bajo la responsabilidad de la Secretaría de Gobernación, precisamente, para prevenir el delito, para ir a la raíz del problema y no sólo ocuparnos de los efectos, de las causas que generan delincuencia, violencia intrafamiliar, violencia en las calles.

Los esfuerzos que despliegan las distintas entidades públicas ahora, creo, podrán estar acompañadas de la participación, del esfuerzo que el DIF, también, realice para la reconstrucción del tejido social.

Y, evidentemente, el DIF estará orientando su mayor esfuerzo, precisamente, al núcleo de la sociedad mexicana, a la familia, a las condiciones que hoy vive una familia, cualesquiera que éstas sean.

Que permita, precisamente, desde ahí, desde la célula básica de la sociedad, reconstruir el tejido de la sociedad mexicana.

Éste será el esfuerzo mayor que despliegue el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, en una gran articulación de esfuerzos armonizados con los sistemas de los estados, con los sistemas municipales.

El DIF tiene una gran ventaja frente a otras instituciones del Estado mexicano. El DIF es una institución reconocida por la sociedad mexicana como el rostro amable, el rostro cordial, el rostro cercano del Gobierno para con las familias mexicanas.

Y lo he reconocido en el espacio más recóndito de nuestra geografía nacional, en los municipios, en los estados y en el orden nacional.

Y lo que buscamos a partir de este evento, y a partir, particularmente, de que mi esposa asuma esta tarea y esta responsabilidad, es armonizar estos esfuerzos en objetivos compartidos, que vayan, insisto, orientados de manera específica a las familias mexicanas.

A esas familias donde hoy, lamentablemente, encontramos desintegración, violencia intrafamiliar; reconocimiento a que en varios hogares mexicanos hay un solo padre y madre a la vez, que son, prácticamente, en uno de cada cuatro hogares.

Aquí, hoy encontramos realidades que tenemos que hacerles frente y evitar o revertir estos escenarios; niñas o un gran número de mujeres que en edad muy joven, adolescente, prácticamente, entre niñas y adolescentes, se convierten tempranamente en madres.

Son fenómenos de nuestra sociedad contemporánea, y que, insisto, hay instituciones del Estado mexicano, que desde distintos frentes trabajan para realmente apoyar y respaldar a las familias mexicanas, y hacer trabajos de asistencia social.

Pero el DIF, creo que en esto tiene un papel protagónico e importante que realizar. Si a ello le sumamos que en el trabajo que tenga mi esposa contará, invariablemente, con el respaldo del Presidente de la República, creo que el éxito que puede esperarse debe ser mayor.

Yo le deseo que con la participación de todas y de todos ustedes, y de muchos ausentes. Creo que este espacio aquí, en la casa de Los Pinos, es insuficiente para albergar a todos los que quisiéramos hubieran estado presentes, pero lo importante es que estemos dando un primer paso, sobre todo, emblemático, para que ahora mi esposa asuma esta noble tarea de presidir este Consejo Consultivo Ciudadano del DIF, y realmente acompañe distintas acciones en beneficio de las familias mexicanas, y en beneficio de toda la sociedad.

El Gobierno de la República habrá de respaldar de manera muy decisiva los trabajos de esta gran institución del Estado mexicano, que es el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia.

Buscaremos, insisto, articular esfuerzos con los DIF estatales y los DIF municipales, y con todas las organizaciones de la sociedad civil que de años atrás, han venido trabajando de manera muy exitosa, pero sobre todo, muy comprometida en la reconstrucción del tejido social de los mexicanos.

Yo agradezco la presencia de todas y todos ustedes.

A mi esposa le deseo el mayor de los éxitos en esta noble tarea que ha decidido asumir al frente de este Consejo Consultivo Ciudadano.

Y que sepa que el Presidente de la República y su esposo, le estarán siempre acompañando.

Muchas gracias.