MODERADORA: Se realiza la exposición de motivos por parte del Secretario de Relaciones Exteriores, doctor José Antonio Meade Kuribreña.

-SECRETARIO JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA: Muy buenos días.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto; señores miembros del presídium; amigas y amigos todos.

En nombre de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del mío propio, agradezco mucho la presencia del Presidente Enrique Peña Nieto y la de todos ustedes, en la inauguración de este Foro de Consulta Pública México, Actor con Responsabilidad Global.

Con éste, comienzan los cinco foros de consulta que celebrarán las dependencias del Gobierno Federal, para asegurar, que la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, sea un ejercicio democrático y nutrido por la experiencia y opiniones de toda la sociedad.

México busca ser un país en paz, incluyente, próspero, una Nación que brinda a sus niños y jóvenes una educación de calidad.

El 5 de enero de este año, se cumplieron 30 años de la publicación de la ley que establece las bases jurídicas de la Consulta que hoy llevamos a cabo. El Presidente Miguel de la Madrid observó, en aquella ocasión, que la planeación no es sólo un proceso técnico de toma de decisiones, elección de alternativas y asignación de recursos; constituye, fundamentalmente, un proceso de participación social, en el que la conciliación de intereses y la unión de esfuerzos permiten el logro de objetivos validados por toda la sociedad.

Para eso estamos, precisamente, reunidos aquí. Para enriquecer nuestra perspectiva y actuar conforme a la visión, las necesidades y los anhelos de la sociedad mexicana.

Como lo ha dicho el Presidente Peña Nieto, todos estamos llamados a forjar el futuro del país, y por eso todos tenemos el deber de participar en el ejercicio democrático de elaborar este Plan.

En esta sesión plenaria, escucharemos primero las palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien nos dará su visión de nuestro actuar global en el ámbito económico y comercial.

Escucharemos, también, a miembros de la academia, sociedad civil y sector empresarial. Los señores Jorge Schiavon de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales, Carlos Zarco Mera, Director Ejecutivo de Oxfam México y Juan Ignacio Gallardo Thurlow, Presidente del Grupo GEUPEC, respectivamente.

Como saben, se han instalado aquí, en la Cancillería, mesas para recibir sus propuestas escritas y habrá, también, la oportunidad de grabar videos cortos, para dejar un testimonial gráfico.

Además, nuestras 75 embajadas y 68 consulados han solicitado propuestas, a través de correos electrónicos, portales de Internet y redes sociales. Con el uso de esas tecnologías y las participaciones que tendremos aquí y en todas las entidades de la República, confío en que se logrará un verdadero ejercicio de consulta pública.

Aprovecho para reconocer la presencia de la CONAGO, en la persona de su Presidente; Mario López Valdez, y su Coordinador de la Comisión de Asuntos Internacionales, Eruviel Ávila Villegas.

Como símbolo de la pluralidad de los asistentes aquí reunidos, previo a las palabras de inauguración formal que nos dirigirá el Presidente Enrique Peña Nieto.

El Presidente recibirá las propuestas de representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil.

Durante el resto de la jornada, se instalarán y sesionarán de manera simultánea seis paneles de discusión, tres de ellos, analizarán nuestra política exterior en distintas regiones del mundo, América del Norte, América Latina y el Caribe, Europa, África y Asia-Pacífico.

Un cuarto panel, analizará la importancia de nuestra presencia multilateral incluyendo nuestras aportaciones en temas globales, hoy vitales, como democracia, derechos humanos y medio ambiente.

La quinta mesa se enfocará en la promoción económica, turística y cultural de México en el exterior y, también, debatirá el papel que debe jugar nuestro país en materia de cooperación internacional.

El libre comercio y las negociaciones comerciales internacionales serán abordadas en la sexta mesa coordinada por la Secretaría de Economía.

Será la de hoy una jornada de intenso trabajo.

Reitero a todos ustedes mi agradecimiento por estar aquí y ser parte de esta Consulta orientada a lograr un Plan Nacional de Desarrollo que responda las necesidades de los mexicanos.

Estoy seguro que juntos aseguraremos el éxito de un ejercicio democrático tan relevante como este.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Interviene a continuación el Secretario de Economía, licenciado Ildefonso Guajardo Villareal.

-SECRETARIO ILDEFONSO GUAJARDO VILLAREAL: Buenos días tengan todos ustedes; señor Presidente don Enrique Peña Nieto; señora Diputada Patricia Elena Retamoza, Vicepresidenta de la Mesa Directiva; señores Gobernadores Eruviel Ávila, Gobernador del Estado de México y Presidente de la Comisión para Asuntos Internacionales de la CONAGO y señor Gobernador Mario López Valdez, Gobernador del Estado de Sinaloa.

Bienvenidos.

En la figura del señor Embajador Sergio González Gálvez, saludo a todos los del Servicio Diplomático Mexicano quien nos honra esta mañana con su presencia y en la figura de don Gerardo Gutiérrez Candiani. Saludo a todos los empresarios y Presidentes de Cámaras Industriales y empresariales, así como del sector agropecuario que nos acompañan el día de hoy.

Saludo a la Senadora Gabriela Cuevas, Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y, sin duda, al señor Diputado Eloy Cantú, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados.

A mis compañeros de Gabinete, el señor Canciller; el señor Secretario de Hacienda; distinguidos miembros del presídium.

Señor Presidente:

Esta mañana que estaba yo sentado en el presídium, se me acercaron miembros de su Estado Mayor Presidencial muy preocupados, que si yo necesitaba un banquito para poder subir la estatura.

Creo, señor Presidente, que como me sentaron al lado de Juan Gallardo, creyeron que yo medía 1.50 en lugar del 1.67, que a mí me pareció un detalle interesante.

Atendiendo a la convocatoria, señor Presidente que usted nos hizo el 28 de febrero donde da inicio el proceso de Consulta para el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, hoy nos reunimos aquí en el Primer Foro Nacional, de los cinco que habrán de llevarse a cabo, empatados con las cinco grandes metas de su Gobierno, cada una de ellas interrelacionadas entre sí. Sin duda, tienen como un común denominador, traer bienestar y prosperidad a los mexicanos.

Y esto no excluye a la política exterior. Desde su programa de campaña y su periodo de transición, nos dejó muy claro a sus colaboradores, que toda acción de política pública debe tener como fin último. el bienestar de los mexicanos. Y en el caso de la política exterior, encauzar el interés de México y nuestros connacionales, es fundamental.

Es ahí donde entra de manera estratégica el componente de la integración a una economía global, en donde México inicia este proceso a mediados de los 80 con su incorporación al GATT.

En ese momento, desafortunadamente, empataba con un proceso nacional donde todavía no podíamos consolidar la conducción responsable de la política monetaria y de la política fiscal.

Nuestros actores económicos de aquella época, vieron frustrados sus intentos de ser exitosos en el mundo global, porque era imposible poder planear frente a una economía que constantemente estaba en los frenos y arranques ocasionados por las crisis recurrentes.

No es sino hasta inicios de los 90, y concurrente con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que fue un hito fundamental en esta estrategia de integración a la globalidad, que este país empata su estrategia con una consolidación de su estabilidad económica que nos permite ir a la par con una integración en la globalidad.

Al mismo tiempo, que la autonomía que se le dio al Banco de México en 1993 y la conducción responsable de la política fiscal, nos permitieron entrar a este frente global con un país fortalecido, con un mercado, con una economía fortalecida a un entorno internacional competitivo.

Los resultados de esta decisión, sin duda, fueron evidentes, cuadriplicamos nuestra inversión extranjera directa en la época post-NAFTA comparada en promedio con la época pre-NAFTA.

Sin duda, los flujos de exportaciones, hoy en día, son siete veces superiores a los que eran antes de 1994. El salario promedio de los mexicanos enganchados al sector exportador, es por lo menos, tres veces superior al promedio de la economía nacional.

Sin duda, NAFTA, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, cambia la dinámica regional de México creando un corredor de prosperidad en el Centro-Norte del país contundente.

Desafortunadamente, cuando analizamos a detalle la distribución de sus beneficios, nos encontramos que hay una cantidad importante de los actores económicos de este país, que no están gozando de los beneficios, justamente, de la integración a la globalidad.

Aunque parezca sorprendente, casi el 50 por ciento de nuestras exportaciones las realizan sólo 44 grandes empresas, todavía si vamos a una cifra más drástica, son 15 empresas multinacionales las que son responsables del 17 por ciento de las exportaciones.

Y si vemos los equilibrios regionales, parecería que a partir de ese momento generamos dos Méxicos: el México dinámico, el México moderno obligado a la prosperidad y un México tradicional que no ha sido posible conectarlo a las ventajas de la apertura y del libre comercio.

Sus declaraciones han sido contundentes, señor Presidente, y su convicción es aplaudible cuando usted desde los primeros días de su Gobierno se compromete con seguir impulsando la integración inteligente de México a la globalidad a la hora de acoger la política de apertura comercial.

Analizando el pasado reciente, vemos que en los últimos 12 años México difícilmente ha podido superar una tasa del dos por ciento de crecimiento anual.

Ante los pocos críticos todavía que existen en nuestra sociedad sobre los beneficios de la apertura, parecería que tenemos un punto vulnerable en este debate, parecería que la pregunta que nos hacen es: firmamos NAFTA, firmamos el TLC, estamos incorporados a la Organización Mundial de Comercio y no hemos podido superar el crecimiento del dos por ciento.

La respuesta su Administración la está dando hoy en día, señor Presidente, lo que hicimos en los 90 de manera arriesgada y valiente, de integrarnos a la globalidad debió de haber sido seguido por una secuencia de tareas internas fundamentales para transformar la economía mexicana.

No era lógico pedirle a nuestros empresarios competir globalmente si no les dábamos un marco de competencia justa para proveerse de insumos competitivos frente a sus competidores globales.

No era lógico pedirles que enfrentaran la competencia global si no les dábamos acceso a energía competitiva frente a otros competidores internacionales.

Tampoco era lógico pedirles que compitieran, si no llevaban al lado un Gobierno que los apoyara en las estrategias de innovación y desarrollo tecnológico.

A muchas y otras de esas tareas inconclusas, hoy en día con el Pacto por México se le está dando respuesta a esas tareas inconclusas.

Y eso es fundamental, que esas tareas queden completas para ir acorde a los beneficios que tenemos que derivar de la integración global.

Y en esos beneficios que debemos derivar de la integración global, sin duda, está alineado con su estrategia de democratizar la productividad.

En la integración, con sus iniciativas que estamos ya encaminando, queremos lograr justamente que el valor del contenido nacional de las exportaciones incremente del 30 por ciento que actualmente tiene.

Que hoy, sean muchas más empresas pequeñas y medianas se incorporen a la dinámica exportadora de México.

Y en este contexto, seguimos, sin duda, la estrategia que usted nos ha marcado, en el sentido de revitalizar nuestra incorporación a los mercados globales.

Usted nos ha marcado cinco líneas estratégicas:

La primera, es restablecer el potencial del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. NAFTA es un adulto, está por cumplir 20 años. Justamente, en 20 años, el mundo se ha trasformado. Es momento de transformar lo que es un tratado y una asociación comercial a una asociación altamente productiva.

Y en ese sentido, la alianza estratégica de Canadá, Estados Unidos y México, tiene que avanzar en el mejoramiento de las logísticas de transporte, de la facilitación fronteriza, de la homologación de normas en sectores productivos, para que entonces, y en la nueva competencia de cadenas de valor global, podamos competir estratégicamente con otras regiones del mundo.

Es una cifra que usted ha manejado, señor Presidente, y la comparto hoy, con el público. Cuando firmamos NAFTA México, Canadá y Estados Unidos, teníamos el 18 por ciento del mercado mundial de exportaciones. Hoy, hemos perdido seis puntos, y nos ubicamos en el 12 por ciento, mismos que ha ganado la región de Asia. Por lo tanto, es fundamental revitalizar este proceso.

El segundo mandato que usted nos ha encargado, señor Presidente, en este ámbito es, justamente, de entrar a un proceso de diversificación de nuestras pertenencias comerciales e internacionales.

Y en esta estrategia está centrado, la mayor iniciativa en estos momentos plurilateral, que es el TPP. En materia del TPP, este tratado que integra 11 naciones del mundo de las Américas y de Asia-Pacífico, tiene dos elementos fundamentales para nuestra estrategia:

El primero. Tiene que ver con el ser un vehículo para que México, Canadá y Estados Unidos, al ser miembros del TPP, puedan modernizar y puedan actualizar aquellos capítulos de NAFTA que han quedado rebasados con la dinámica de la economía global.

Pero, sobre todo, reconocer que como Continente y como país, le hemos dado la espalda a los mercados emergentes de Asia.

Si analizamos las tasas de crecimiento en el Contiene Asiático, andarán alrededor del 10 por ciento promedio entre todas sus economías emergentes. Las de América Latina también serán superiores, en promedio, al cuatro o cinco por ciento.

Sin embargo, el mundo desarrollado, que son nuestros principales socios comerciales, apenas llegará a una tasa de crecimiento promedio del dos por ciento. Por lo tanto, el TPP es la estrategia fundamental para enganchar a la economía mexicana a la dinámica de los grandes mercados internacionales.

Sin duda, en esta estrategia de diversificación, su liderazgo en América Latina, arrancando en el periodo de transición, quedó claro con la velocidad que se le impuso a la Alianza del Pacifico.

Esta estrategia de unir cuarto económicas con características compartidas de modernidad y avance, de bienvenida a la inversión y de mercados libres, que son Chile, Colombia, Perú y México, son un eje alternativo que ha llamado gran atención en el mundo.

Hoy, de los nueve observadores que componen la Alianza-Pacifico, dos ya han hecho solicitud, trasmitir a usted señor Presidente, Costa Rica y Canadá, de buscar la posibilidad de incorporarse como miembros de pleno derecho.

Esa es una alternativa interesante frente al mundo, donde presentamos una América Latina con modernidad y donde México juega un papel relevante.

En la pasada reunión en Santiago de Chile, señor Presidente, usted se reunió con el Presidente del Consejo de la Unión Europea, Van Rampuy y con el Presidente de la Comisión, el Presidente Barroso.

En ese momento, acordó usted con sus contrapartes que avancemos el diálogo para poder actualizar el Tratado de Libre Comercio con Europa que suscribimos hace 12 años.

En esa actualización, sin duda, señor Presidente, buscaremos incorporar áreas estratégicas que en el momento no fueron incorporadas para México conjuntamente con la modernidad de este Tratado, sin dejar de observar el nuevo posicionamiento de Estados Unidos a partir de la definición del Presidente Obama, de iniciar el diálogo Transatlántico por parte de nuestros de vecinos del Norte con Europa.

Y no descuidaremos bajo ninguna circunstancia, el posicionamiento estratégico en nuestras cadenas productivas para que se respeten las reglas de origen necesarias, para avanzar en nuestros intereses en la relación comercial de América del Norte con Europa.

Finalmente, señor Presidente, la quinta instrucción que usted nos ha dado, es que si bien los tratados internacionales son el mejor instrumento para integrar a México globalmente, no debemos de descuidar, que de ellos es necesario día a día defender los intereses comerciales de México entre terceros países.

Y es el caso del tomate donde con su liderazgo y su orientación el sector productivo mexicano logró un acuerdo satisfactorio para suspender la investigación antidumping que estaba amenazando a un sector fundamental, es el mismo caso del atún, es el mismo caso del transporte y es el mismo caso de sectores que tenemos que estar defendiendo día a día, con los instrumentos que los tratados internacionales nos dan.

Como usted lo señaló, señor Presidente, en su balance de los primeros 100 días de Gobierno, cada decisión tomada, cada acción emprendida responde al gran objetivo que nos planteamos desde el primer día de transformar a México.

La pluralidad y el compromiso en el ejercicio para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, deberán ser pilares de la transformación a éste México, más dinámico hacia esa sociedad más próspera y más justa.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Realiza su intervención el profesor investigador del CIDE y Presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales, maestro Jorge Schiavon.

-MTRO. JORGE SCHIAVON: Muy buenas tardes a todos.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; distinguidos integrantes del presídium; Secretarios de Relaciones Exteriores, Hacienda y Economía.

Señores Gobernadores; señora Diputada; miembros del Servicio Exterior Mexicano; señores y señoras Subsecretarios; funcionarios de la Cancillería, Cuerpo Diplomático y Consular acreditado en México.

Representantes de instituciones y organizaciones internacionales, académicas, empresariales, políticas y sociales; colegas y amigos todos:

Una política exterior de Estado, requiere tender los puentes necesarios para alcanzar acuerdos básicos sobre las prioridades de México en el ámbito internacional.

La creación de consensos implica generar acuerdos mínimos, entre los diferentes actores económicos, políticos, sociales y académicos en los temas fundamentales para la Nación.

Por esta razón, celebro ampliamente la realización de este Foro de Consulta Ciudadana en el marco de elaboración del Plan Nacional de Desarrollo para alcanzar éste importante objetivo, que México sea un actor con responsabilidad global.

Pero, cómo debe ser la política exterior de un gran país como México.

Quisiera compartirles una anécdota que resulta muy ilustrativa para responder a esta pregunta. Hace aproximadamente cinco años por intersección de esta Cancillería, fui invitado a una ex República Soviética, ubicada en el Cáucaso, a impartir un curso corto sobre la política exterior de México.

Obviamente, acepté la invitación, pero fue grande mi sorpresa y similar a la de algunos de ustedes, y seguramente, se están haciendo la misma pregunta que yo me hice: Por qué le interesa la política exterior de México a una ex República Soviética en el Cáucaso.

A mi llegada, la primera pregunta que le hice a mi anfitrión, el Embajador que dirigía esta academia diplomática, quien, por cierto, había sido Embajador de su país en Estados Unidos y representante permanente ante las Naciones Unidas, le pregunté sobre su interés en nuestra política exterior. Y su respuesta fue altamente ilustrativa, sobre cómo es visto México más allá de nuestras fronteras.

Me dijo, palabras más, palabras menos:

Primero. Porque entre una enorme asimetría de poder entre México y Estados Unidos, México ha sabido históricamente, usar su política exterior para hacer frente a la hegemonía estadounidense para mantener su soberanía nacional, y para maximizar sus intereses, aprovechando además, las ventajas comerciales y financieras de ser vecino de la principal economía del mundo y, además, protegiendo los derechos de sus nacionales dentro del territorio.

Segundo. Porque México ha entendido que para ser un actor global responsable y relevante, en primer lugar, tiene que ser líder en su propia región. México, ha sabido comprometerse responsablemente con los temas latinoamericanos, ejerciendo su liderazgo, particularmente, en Centroamérica y en el Caribe, y esto lo hace relevante a nivel internacional, fortaleciendo su posición en el mundo como interlocutor y puente hacia otras regiones como Europa, Asia-Pacífico, África y Medio Oriente, de ahí que no sea sorprendente que nuestro país cuente con una de las redes de tratados de libre comercio más extensas a nivel global.

Y tercero. Me dijo el Embajador, porque México ha sido un constructor de instituciones internacionales a través de su activismo multilateral y regional, ha fomentado la codificación del derecho internacional, la cooperación global para el desarrollo y el fortalecimiento de los organismos internacionales.

La cooperación sirve para generar un orden internacional más justo y próspero, pero también para avanzar los intereses de México en el exterior, aprovechando lo que el mundo tiene para ofrecer, para promover la seguridad y el desarrollo internos.

Así, el Embajador me pidió que compartiera en este curso las estrategias de política exterior de México para alcanzar estos tres grandes éxitos que él identificaba en nuestra política exterior y, además los creía replicables para su país.

Sin embargo, me guardé dos secretos, que realmente no lo son tanto, sobre cómo tener una política exterior efectiva.

El primer secreto, señor Presidente, señores Secretarios, es que la política exterior es una política pública, cuya función principal es buscar en el contexto internacional aquellos elementos que provean respuesta a las necesidades sociales, económicas y políticas de nuestro país con la finalidad de generar seguridad y desarrollo nacional, siendo así, la política exterior es un medio no un fin en sí mismo.

Por cierto, esto no lo digo yo como académico del CIDE o Presidente de la AMEI, lo dicen todos los mexicanos.

Cómo me atrevo a afirmar esto tan contundentemente.

Bueno, uno de los principales hallazgos de la Encuesta de Opinión Pública y Política Exterior México, las Américas del Mundo, que elabora el CIDE bianualmente desde hace más de una década, es que consistentemente durante los últimos 10 años, todos los mexicanos y por todos es población en general, líderes, sin importar edad, género, nivel educativo, ingreso, lugar de residencia o ideología política, todos queremos una política exterior que incremente el prestigio internacional de México, defienda los intereses de México en el exterior y sirva como instrumento para generar desarrollo y bienestar a nivel nacional.

En particular, a pregunta expresa, tres cuartas partes de los mexicanos consideran como las mayores prioridades de nuestra política exterior promover la cultura mexicana, combatir el crimen transnacional, proteger el medio ambiente, atraer turistas, promover la venta de productos mexicanos en el exterior, proteger los intereses de los mexicanos en el exterior y atraer inversión extranjera a México.

Además, existe un amplio grado de consenso entre todos los mexicanos en niveles de más del 85 por ciento sobre las herramientas que debemos de utilizar. Debemos utilizar instrumentos culturales, comerciales y diplomáticos para alcanzar estas finalidades.

Creo que esto podría interpretarse, como un claro mandato para la Cancillería y demás Secretarías de Estado con incidencia en asuntos internacionales.

El segundo secreto, es que una política pública a la que no se le asignan los recursos humanos y financieros, no es una prioridad.

La política externa debe estar basada en una planeación eficiente y efectiva. Debe ser proactiva para responder a los planes y las necesidades internas del país antes descritas.

Siendo así, los recursos que se asignan a la política exterior no son un gasto, son una inversión.

La presencia de México en el mundo, se ha multiplicado exponencialmente en las últimas tres décadas. Hoy, la suma de nuestras importaciones y exportaciones representan dos terceras partes del Producto Interno Bruto.

El éxito de nuestros empresarios nos ha convertido, hoy en día, en un país exportador neto de capital. Tenemos 33 millones de personas de origen mexicano viviendo más allá de las fronteras, de las cuales 15 millones nacieron en México, y entre seis y siete millones viven irregularmente en los Estados Unidos.

Hay 200 mil migrantes cruzando el territorio nacional, que requieren que sus derechos sean respetados y defendidos. Tenemos 75 embajadas en el mundo, 68 consulados, 50 de ellos en un solo país y en Estados Unidos. Sin embargo, el número de miembros del Servicio Exterior Mexicano es el mismo que en 1975.

Los recursos de la Cancillería se han mantenido constantes, en términos reales, en los últimos 15 años. Nos resistimos a participar en operaciones para mantenimiento de la paz, aunque hay un amplio consenso a nivel nacional y sea la mejor prueba de una responsabilidad global por parte de México.

Y, además, los fondos para la cooperación internacional que se han dado a la AMEXCID son, por decir lo menos, magros.

En suma:

En un mundo crecientemente globalizado y dinámico, las prioridades de México deben ser: fortalecer su presencia global, ampliar la cooperación internacional, velar por los intereses nacionales en el extranjero y promover el valor de nuestro país en el mundo.

Para ello debe encontrar en el mundo las soluciones para las prioridades nacionales, la política exterior, generando seguridad y desarrollo interno.

Señor Presidente.

Señores Secretarios y Gobernadores:

En los últimos meses, hemos sido testigos de cambios en este país que en otro momento hubieran sido inimaginables.

Hoy, también, es el momento de hacer grandes cambios para fortalecer la política exterior de México.

Nuestro país merece y le conviene tener una política exterior que refleje su capacidad y su importancia internacionales, de manera fidedigna, siendo como históricamente ha sido, una gran inversión en el beneficio de todos los mexicanos y motivo de orgullo nacional.

Muchísimas gracias.

-MODERADOR: Corresponde el uso de la voz al Director Ejecutivo de Oxfam México, licenciado Carlos Zarco.

-LIC. CARLOS ZARCO MERA: Muy buenas tardes.

A mí no me ofrecieron banquito, pero igual podemos hacer nuestra reflexión.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto; miembros del presídium; estimadas y estimados participantes en el proceso de esta Consulta.

En la sociedad civil, hemos venido insistiendo en que este tipo de consultas para elaborar planes de Gobierno y delinear políticas públicas, cobren cada vez mayor relevancia como espacios de diálogo y de construcción conjunta.

El tamaño y complejidad de los desafíos que enfrentamos en el mundo y en nuestro país, reclaman la capacidad de reunir la inteligencia, la visión y la experiencia de los más posibles, a fin de encontrar los mejores caminos, las mejores soluciones.

El arte de gobernar, descansa especialmente en esa capacidad de articular y generar las sinergias necesarias para que los consensos y los objetivos comunes sean posibles.

Para eso es la política, para eso es la diplomacia.

Y es un buen signo, que las consultas para el Plan Nacional inicien en nuestra Cancillería donde se concentra mucho de la experiencia diplomática de México.

El Plan Nacional será la guía programática de estos seis años y esperemos con una visión de más largo plazo. Y ya es hora de que el país tome rumbo.

Es urgente que construyamos desde las prácticas y políticas concretas un sentido de Nación, objetivos que nos cohesionen y nos hagan sentir el orgullo de ser parte de una generación, que asumió su responsabilidad en la lucha para superar la desigualdad y la pobreza para arrinconar a la corrupción y para fortalecer el Estado de Derecho y de justicia.

Mucho de nuestra labor diplomática en el mundo ha estado vinculado a personas destacadas y visionarias, es hora de que de nuestra diplomacia se consolide y se proyecte más a partir de la fuerza de nuestras instituciones, de nuestra visión de Estado y de la conjunción de puntos de vista y de aportes de los diversos sectores.

El eje temático que hoy nos convoca, es el de la responsabilidad de México en el mundo, es bueno empezar por preguntarnos, qué entendemos por ser responsables como Nación en un mundo marcado por una crisis sistémica por la erosión de los derechos y la democracia.

Cuáles deben ser nuestras metas, políticas y estrategias en los múltiples campos que requieren la atención de nuestra política exterior.

En el proceso de reformas del Sistema de Naciones Unidas y de los organismos internacionales, cómo ser un actor que fortalezca las alianzas a favor de una mayor democratización y transparencia en la dinámica multilateral, que amplíe las voces y redistribuya el poder en la definición de los principales acuerdos que le den estabilidad, paz y prosperidad al mundo.

En materia de seguridad y frente a los conflictos que hoy afectan diversas regiones del planeta, cómo ser un promotor activo y comprometido a favor de la paz. Ya estamos, como país, jugando un rol destacado en los diálogos para lograr un mayor control en el comercio de armas, y es una tarea que, sin duda, podemos llevar a buen término en los siguientes meses.

En el campo de la economía, cómo ser un país que se destaque por el seguimiento de los compromisos en el G20, y la búsqueda de una mayor y mejor regulación del sistema financiero para la estabilidad y reactivación de la economía mundial, teniendo como centro, la recuperación de empleos y la garantía de la seguridad alimentaria, y los derechos de la población, en especial, de los más vulnerables.

En el campo de la cooperación internacional, cómo fortalecer con decisión nuestro rol como donante y darle clara proyección a nuestra agencia mexicana. Cómo empezar a despertar entre la ciudadanía en México el sentido de ser cooperantes a favor de la paz y el desarrollo en otros países que más lo necesitan.

En las dinámicas regionales en que estamos inmersos, cómo avanzar en la relación siempre compleja y desafiante con los Estados Unidos.

Cómo seguir impulsando el proceso de integración latinoamericana y del Caribe, manteniendo un signo de especial solidaridad con el pueblo hermano de Haití, y atendiendo de manera más eficaz la realidad de la migración.

Cómo convertir la relación con la zona del Pacífico en un motor de nuestro desarrollo económico, como lo acaba de indicar nuestro Secretario de Economía.

Cómo profundizar nuestros vínculos con Europa, de quien en diversas gestas del país nos hemos inspirado.

Y cómo desarrollar una relación de cooperación eficaz con África.

En el ámbito del desarrollo, cómo ser una voz proactiva que contribuya a articular mejor la agenda de la lucha contra la pobreza y la desigualdad, hoy, tan dispersa, a partir de las agendas de desarrollo trabajadas en el G20, en la actual discusión sobre qué seguirá en dos años más, con las hoy llamadas Metas del Milenio, y en la agenda que se construyó en la Conferencia de Río+20.

Cómo tejer mejor la urgente necesidad de crecimiento económico, de inclusión social y de cuidado de los recursos y la calidad de vida en nuestro planeta. Vamos a seguir jugando un liderazgo en la lucha contra el cambio climático y trabajando para que se reúnan los recursos comprometidos para mitigar las emisiones de carbono y para apoyar a las comunidades más vulnerables para las necesarias políticas de adaptación.

En el frente de la defensa, promoción y ampliación de los derechos humanos, cómo pasar de una lógica que en muchos casos ha sido defensiva a mostrar con el ejemplo que queremos ser un país notable en el cuidado de la dignidad de las personas y en el fortalecimiento de los acuerdos, instituciones y mecanismos internacionales y nacionales, que le den vigor y efectividad al goce de los derechos humanos en su integralidad, interdependencia y justiciabilidad.

Desde esa perspectiva de derechos, cómo ser una voz en el concierto internacional que se destaque en la defensa y promoción de las agendas y demandas que plantean los movimientos de mujeres, los pueblos indígenas y los diversos sectores de la población, que sufren los efectos devastadores de la discriminación y la negación de su dignidad.

México tiene una historia con páginas brillantes de nuestra diplomacia en el mundo y, pese a los vaivenes en que a veces hemos navegado, nuestro país es reconocido por sus aportes al fortalecimiento del multilateralismo y en varias ocasiones a favor de las mejores causas de la humanidad. Desde esa base podemos hacer más y mejor.

Por otro lado, se puede constatar en el mundo una mayor vitalidad en la energía ciudadana y un mayor interés en los asuntos públicos.

En nuestro país en particular, está surgiendo una mayor atención de la sociedad civil a la calidad de nuestra política exterior.

Es claro, que ahí donde los gobiernos construyen visiones de su papel en el mundo con su sociedad civil, su academia, sus medios de comunicación, su sector privado, su imagen se consolida.

Es de celebrar, también, que en nuestro país los gobiernos de los estados, hayan decidido involucrarse más activamente en las políticas internacionales.

Esta suma de consciencias y voluntades, debe fincarse en el respeto a la pluralidad y en la necesidad de verdaderos espacios de diálogo donde se construya lo común.

Ahí donde prevalece la simulación, el atole con el dedo, como gráficamente decimos en nuestro país, todo lo sólido se desvanece en el aire.

Como organizaciones de la sociedad civil, nos toca fundamentalmente construir ciudadanía, afirmar los derechos y contribuir al fortalecimiento y transparencia de nuestras instituciones. Desde esa vocación, es que buscamos ampliar los espacios de participación.

México, en las iniciativas internacionales que le ha tocado presidir ha abierto espacios y ha contribuido a que otros gobiernos entiendan la importancia del rol de la sociedad civil.

De nuestro lado, como organizaciones desde la pluralidad que nos caracteriza, estamos llamados a construir nuestras posiciones comunes para ganar en efectividad de nuestra relación con el Gobierno en sus diversos niveles.

Es claro que el diálogo Gobierno-sociedad civil ha llegado para quedarse. Lo hemos venido construyendo desde hace largo tiempo y estaremos atentos a los mecanismos y procedimientos para darle continuidad, luego de esta Consulta.

Que nuestro país asuma su responsabilidad en el mundo y que lo hagamos de manera estratégica y comprometida, contribuirá, sin duda, a mejorar nuestros propios debates internos, a fortalecer nuestra institucionalidad democrática y a enriquecer nuestra visión sobre nuestro futuro, que junto con la comunidad internacional, merece ser luminoso y conducido por las sendas de la justicia, la democracia y el pleno goce de nuestras responsabilidades y derechos.

Hacemos votos, para que esta Consulta sobre nuestro Plan Nacional de Desarrollo, que hoy inicia, sea un factor clave más en ese camino.

Muchas gracias.

-MODERADORA: En uso de la tribuna, el Presidente del Consejo de Administración de Grupo de Embotelladoras Unidas, licenciado Juan Ignacio Gallardo Thurlow.

-LIC. JUAN IGNACIO GALLARDO THURLOW: Señor Presidente; señores miembros del presídium; amigos, compañeros, de muchos años y de muchas batallas.

Antes que nada, quiero felicitarlo por esta convocatoria. Vemos físicamente el enorme talento que tenemos en nuestro país y la capacidad de construir consensos. Y es obvio que no puede ser un momento más oportuno para hacerlo.

En lo personal, quiero agradecer haber sido incorporado en este foro. Realmente, es un gran privilegio estar aquí, con todos ustedes.

Coincidirán conmigo que resulta extraordinariamente difícil agregar algo, después de todo lo que ya se dijo ahorita. En particular, al escuchar a nuestro Secretario de Economía, nada más iba palomeando, coincido, coincido.

Entonces, quisiera, simplemente, aprovechar para dar tres o cuatro pequeñas sugerencias que creo que pueden ser útiles, en este momento.

Primero. Al valorar lo que hemos logrado en todos estos años, y que es enormemente importante. También, tenemos que reconocer algo que es vital para todo el proceso hacia adelante. Y es el hecho, de que nuestra geografía es una ventaja gigantesca, en términos de lo que está sucediendo en el mundo hacia adelante.

Sí es cierto, hay otras zonas del mundo que debemos y exploraremos, y participaremos, y más activamente. Pero no hay duda que el comercio más importante, es el que se está dando dentro de las regiones de Asia, de Norteamérica y de Europa, ese comercio intrarregional, el motor de ese comercio intrarregional, es el motor de la competitividad de cada una de esas regiones.

Y, México, en particular, tiene la ventaja por lo que ya ha hecho, para ser el ejecutor clave de esa competitividad de Norteamérica.

Segundo punto es el hecho de la transformación silenciosa, profunda, enorgullecedora que ha tenido nuestro país, al pasar de ser un país de una industria más bien armadora, a ser un país de una industria fabricante. Es una transformación enorme.

Cuando ve uno, que de la planta de Nissan, cada 30 segundos sale un automóvil para el mundo con un 80 por ciento de contenido nacional, lo que eso significa como cadena de producción es, precisamente, el ejemplo al que se refería nuestro Secretario, en términos de esta incorporación de cadenas de productividad que permitan esa presencia en todo el mundo.

Sí se puede, lo estamos haciendo y es un extraordinario tributo a la calidad de nuestros trabajadores en México, su capacidad de crecimiento profesional, su entrega, su imaginación, su compromiso, es algo que nos debe de enorgullecer a todos. Es realidad y se está dando.

Es obvio, los números ya se comentaron y es obvio el número de accesos logrados en todas estas negociaciones.

Lo que tenemos que hacer, qué es.

Uno. Modernizar. Ya se mencionaba el tema del TLC que ya es mayor de edad, es cierto.

Cualquier documento que nosotros leamos 20 años después de haberlo firmado puedo asegurarles que se nos ocurrirán cosas buenas para mejorarlo, para hacerlo más eficiente, no hay duda.

De hecho, existe una Comisión Intersecretarial que seguramente se abocará a eso y el tema de competitividad de Norteamérica, gira alrededor de hacer más eficiente el documento original.

Hay cosas como, por ejemplo, las reglas de origen y la forma de comprobarlas, que claro, entendiendo las suspicacias del momento cuando se construyeron, requirieron de una serie de documentación que hoy se antoja excesiva.

Lo mismo se aplica a la velocidad de los esquemas de solución de controversias y otras cosas. No entro en más detalle, es modernizable y debe de ser una de las cosas que debemos de hacer, sin que esto signifique y quiero ser muy claro, de ninguna manera el reabrir una negociación, es importantísimo, simplemente modernizar lo que ya tenemos.

Segundo. En el caso del TPP y ya se decía con toda razón, es un mundo que tenemos que saber explorar, la distancia, los idiomas, las costumbres, la logística lo hacen, particularmente, retador, pero no significa que no debamos de estar y ahí estaremos.

El único foco amarillo en todo ese tema, es cuidar mucho que nuestras reglas de origen, lo ganado durante NAFTA, no se nos deteriore en las negociaciones, porque nuestra posición de acceso al mercado de Norteamérica, es profundamente envidiada por esa zona del mundo. Y tenemos que ser muy cuidadosos en ese sentido. Sé que lo tienen claro en el proceso, pero es algo muy interesante.

En el tema de Europa, se batalló muchísimo, muchísimo para lograr espacios, particularmente, para productos del campo mexicano. Esos espacios, esas cuotas que se lograron, 12 años después no se han aprovechado ni en una tercera parte.

Tenemos que aprender a aprovechar, y no es, es una combinación de factores lo que ha hecho que eso suceda, obvio, distancia, idioma, la comodidad de que es más fácil mandarlo al Norte.

Pero, también, un sinnúmero de mañas que se tienen allá que hacen extraordinariamente difícil el acceso, y donde tenemos que saber acompañar a nuestros productores para ayudarles a sortear ese mundo tan complejo de acceso, que suena fácil en términos del arancel y de la papelería, en la práctica lógica de llegar, es mucho más difícil. Y ahí tenemos que ayudar.

Y en el caso de Europa, también, con esta iniciativa reciente de parte de Estados Unidos, de hacer ellos ahora su Tratado de Libre Comercio con Europa, se antoja, que vale la pena explorar, definitivamente la posibilidad de que ese tratado no sea un tratado de Estados Unidos con Europa, sino que sea un tratado de TLC con Europa.

Los canadienses están a punto de lograr el propio, por qué no nosotros sumarnos, y nos permite, obviamente, fortalecer nuestra posición competitiva frente al mercado europeo, y como decía el Secretario, darle más elementos de competitividad a nuestros propios productores, pero, también, nos permite fortalecer nuestra posición estratégica en Norteamérica para ser el eje productivo y de competitividad de Norteamérica. Entonces, creo que es algo que vale la pena que se explore.

Y luego, muy recientemente, se dio una iniciativa por un canadiense que me pareció, y lo comentaba con Jorge hace un momento, algo particularmente interesante. Sé que cuando empezamos el tema del TLC, hace veinte y tantos años, eso hubiera sido parte de una ambición del momento, pero no era posible.

Pero el hecho de que se pueda lograr esa movilidad de la fuerza de trabajo en todo Norteamérica, y que el tema ya no sea nacionalidad, y que hoy sea el momento oportuno de tratar de lograr eso, por toda una serie de factores geopolíticos que están sucediendo, ciertamente, creo que es algo que vale la pena explorar.

Finalmente, en el cómo adicional, yo creo que el Secretario mencionó algo ahorita enormemente importante.

Cuando nosotros hicimos inicialmente lo que se llamaron las monografías, y aquí en este cuarto hay muchísimos que participaron en ese trabajo hace 20 años, al analizar la oportunidad de Norteamérica, todos, cada uno en nuestra actividad, dijimos: Sí, pero necesitamos para nuestra actividad esta serie de soluciones que le quiten los cuellos de botella, que faciliten nuestra marcha hacia la competitividad, etcétera, etcétera, de cada uno.

Es conocido lo que se necesita, no se trata de regresar al proteccionismo, no se trata de violar las reglas del comercio, se trata de identificar puntualmente y comprometer a los sectores a hacer las inversiones que requieren en su proceso.

Este tema sí se puede, yo soy testigo, los últimos tres años hemos atravesado por un tema de construcción de competitividad de la industria azucarera, un tema particularmente complejo como es ampliamente sabido y donde se ha aterrizado claramente una solución operativa que permite que esa industria rezagada llegue a ser competitiva dentro de la zona de Norteamérica; o sea, sí se puede.

Finalmente, dos, tres comentarios.

Uno. Felicitar que se haya retomado el rumbo del Consejo Asesor, creo que ese Consejo Asesor incluyente con la experiencia y con el compromiso, y la periodicidad que se tiene va a permitir realmente que la construcción permanente de consensos sobre todos estos temas.

Segundo. Es el aprovechamiento de nuestras Embajadas, señor Canciller, la verdad es que se habla mucho que las regiones, una región está mejor que otra, que si crece, no crece, etcétera, no son las regiones las que compran, las que compran son las empresas y las empresas en esas regiones están muy sanas y con tiros de precisión por cada Embajada, podemos ubicar perfectamente, quiénes son los jugadores claves que nos pueden interesar y aprovechando, como se hizo muy puntualmente en el caso de Francia en los últimos dos años, aprovechar muy puntualmente que esos jugadores, ese interés para resolver problemas de todos los demás sin ser incluyentes.

Sí se puede, las Embajadas, aparte de su estructura profesional, cuentan con algo valiosísimo que no tenemos el resto, que es el derecho de picaporte, y utilizar bien ese derecho de picaporte, con tiros de precisión es algo que yo creo que puede ser valiosísimo.

Finalmente, desde el punto de vista del sector privado, yo estoy seguro que sabremos actuar dentro de todo esto, con la seriedad, con la responsabilidad, con el compromiso que siempre hemos demostrado y con una sola voz.

Realmente, señor Presidente, tenemos el rumbo, tenemos la experiencia, tenemos las ganas y tenemos el liderazgo.

Estoy seguro que vamos a tener muchísimo éxito.

Muchas gracias a todos.