Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero darle la más cordial bienvenida a la señora Helen Clark, quien es la Administradora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y, sobre todo, reconocer el honor que confiere a México al ser justamente aquí, en nuestro país, donde se lance este Informe sobre el Desarrollo Humano 2013.

Y que en todos los países miembros este informe está siendo conocido, lo han podido ver a través de la red social, a través de la página que tiene Naciones Unidas y que en el mundo entero, prácticamente en todos los países miembros, se está conociendo del Informe que hoy da a conocer el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas.

Quiero saludar a los distintos directivos que conforman este programa y que están aquí presentes.

A los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Quiero, de manera particular, saludar la presencia del ex Presidente de Chile, Ricardo Lagos, a quien saludamos con afecto y, sobre todo, por su amistad para con nuestro país.

La presencia de muy distinguidas y connotadas personalidades. De don Enrique Iglesias, Secretario General Iberoamericano, de los Magistrados del Tribunal Federal Electoral, a quienes saludo, tanto a su Presidente como a integrantes de este órgano.

A Senadoras de la República, Legisladores Federales.

A representantes de distintas organizaciones de la sociedad civil organizada, que participan en distintos esfuerzos para elevar las condiciones de desarrollo humano de nuestro país.

Les saludo con respeto y con agradecimiento por su presencia.

Y a los señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Hoy, el mundo tiene mayor conciencia sobre las brechas de pobreza y desigualdad que dividen a los habitantes del planeta. Ello se debe, en gran medida, a la labor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Pero más importante aún, gracias al trabajo comprometido de este organismo internacional, hoy, la humanidad está decidida a superar los rezagos que cancelan el futuro de millones de personas.

Así, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo crea conciencia y nos mueve a la acción.

Por eso, es un gran honor que haya elegido a México como punto de lanzamiento mundial del Informe sobre el Desarrollo Humano 2013.

Celebro que en esta ocasión su reporte dé cuenta de un profundo cambio en la dinámica global. Me refiero al ascenso de países en desarrollo, como Brasil, China, India, Sudáfrica, Turquía y, por supuesto, México.

Son naciones emergentes que hoy están transformando su realidad con políticas sociales activas, que mejoran las condiciones de vida de los grupos más vulnerables.

En el caso de nuestro país, este proceso de transformación se está traduciendo en un paulatino y firme mejoramiento de los indicadores de desarrollo humano.

Así lo registra el presente Informe, en el que México ocupa el lugar 61 entre 187 países y territorios analizados. Ello nos ubica entre las naciones con un índice de desarrollo humano alto.

Nuestro país ha tenido mejoras en las tres dimensiones básicas del desarrollo humano: Una vida larga y saludable, acceso a los conocimientos, así como a un nivel digno de vida.

Incluso, con estos adelantos, es claro que el actual nivel de desarrollo humano de México aún no corresponde con el tamaño de nuestra economía y mucho menos con el enorme potencial que tiene nuestro país.

De cara al futuro inmediato, México está decido a consolidar los avances conseguidos y subir a la más alta clasificación; es decir, colocarnos entre los países con un índice de desarrollo humano muy alto.

Cómo podemos lograrlo.

Convirtiendo a México en un país más incluyente, con educación de calidad para todos, y más próspero; es decir, cumpliendo las grandes metas de desarrollo que como país nos hemos planteado.

Para construir un México incluyente, la salud, sin duda, es pilar y relevante. En este rubro, estamos trabajando en favor de la medicina preventiva, la consolidación de la cobertura y la calidad de los servicios de salud.

El objetivo de largo plazo es crear un sistema de seguridad social universal, que significa uno de los grandes retos, o también oportunidad, que esta Administración tiene por delante.

Además, estamos construyendo un piso básico de bienestar, a fin de que todos los mexicanos tengan cubiertas sus necesidades elementales. Como parte de este esfuerzo, estamos aplicando políticas sociales de nueva generación.

Ejemplos de ello son: la Cruzada Nacional Contra el Hambre, el Programa de Pensión para Adultos Mayores de 65 años, y el Seguro de Vida para Jefas de Familia.

En la meta de lograr un México con educación de calidad para todos, estamos trabajando en dos dimensiones:

La primera. La ampliación de la cobertura, especialmente en los niveles medio, superior y superior. Este esfuerzo tendrá una importante incidencia en nuestro índice de desarrollo humano.

Y la segunda. El mejoramiento integral de la enseñanza.

En este propósito se inscribe la Reforma Constitucional en Materia Educativa, recientemente aprobada por el Constituyente Permanente.

En la meta de construir un México próspero, el objetivo es muy claro: Incrementar el crecimiento, especialmente a partir de un aumento sustantivo en la productividad de nuestra economía.

Para este propósito, el Gobierno de la República y las principales fuerzas políticas del país, estamos impulsando cambios institucionales en el marco del Pacto por México.

Por ello, quiero agradecer la presencia en este evento del Presidente del Partido Revolucionario Institucional, que se ha sumado, junto con las otras principales fuerzas del país, a este esfuerzo conjunto y comprometido para elevar la calidad de vida de todos los mexicanos.

La Iniciativa en Materia de Telecomunicaciones y Competencia Económica que acabamos de presentar, es apenas una de las primeras reformas transformadoras que estamos impulsando para liberar todo el potencial económico de México.

Vienen más. Ahí está la agenda de trabajo que los partidos políticos y el Gobierno de la República nos hemos trazado y que, estoy seguro, que con voluntad política, con ánimo constructivo y positivo será posible, realmente, la materialización de los propósitos y de la agenda que tenemos comprometida.

En la construcción de una mejor sociedad y un mejor país, los mexicanos contamos con el apoyo, asesoría y colaboración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Desde hace más de 50 años, este programa ha aportado experiencia y recursos para reducir la pobreza y la desigualdad, así como para proteger el medio ambiente.

También, nos ha apoyado para impulsar un desarrollo económico productivo y fomentar la cultura de la democracia.

Ayer, con la firma de diversos documentos de cooperación entre México y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, nuestro país reafirmó su compromiso con las iniciativas de este organismo internacional.

En este marco, reconozco a Helen Clark por el esfuerzo que ha realizado para proteger la calidad de vida de los grupos más vulnerables frente a las turbulencias financieras globales y el aumento en el precio de los alimentos.

En especial, la felicito por su liderazgo en la conducción de los trabajos internacionales hacia el cumplimiento de los objetivos del Programa de Desarrollo para el Milenio, con los que México está plena y totalmente comprometido a alcanzar y llevar a cabo.

En el caso de México, el balance general es positivo. Vamos, como aquí se ha señalado, en la ruta que debemos de seguir para alcanzar este gran objetivo, los grandes Objetivos del Milenio.

Pero, también, estamos conscientes de que debemos redoblar los esfuerzos, especialmente en algunas de las metas. Y aquí quisiera hacer, particularmente, referencia a la reducción de la mortalidad materna.

En este rubro enfrentamos el mayor desafío. Para cumplir la Meta del Milenio tendríamos que remontar, en dos años, lo mismo que el país avanzó en la primera década de este siglo.

Tenemos que actuar con sentido de urgencia. Por eso, este año se duplicó el presupuesto del programa destinado a reducir la mortalidad materna. Además, estamos focalizando nuestros esfuerzos en los 117 municipios del país en donde se registra más de un 45 por ciento de las muertes maternas.

Señora Clark:

Quiero reiterarle nuestro compromiso de participar activamente en el diseño de una agenda internacional de desarrollo post 2015, fecha límite para el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.

Para ello, México está organizando foros regionales de consulta, para contribuir al establecimiento de nuevos y más ambiciosos objetivos del desarrollo en México y en todo el mundo.

Señoras y señores:

Estamos llamados a unirnos para dar una dimensión ética y más humana al progreso de todos los pueblos en la Tierra. Agradezco, una vez más, al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la alta distinción que ha tenido con México al presentar, desde aquí, el Informe sobre Desarrollo Humano 2013.

Estoy seguro de que este estudio significará una valiosa contribución a las políticas públicas en favor de la salud, la educación y la calidad de vida de las personas.

Los tres índices adicionales que contempla este informe, también son una guía para avanzar en los esfuerzos para superar la desigualdad de ingreso y de género, así como la pobreza multidimensional.

Reitero el compromiso de México con los valores y la agenda de trabajo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Aquí coincidimos: el desarrollo humano es la base para que todos los países y sus habitantes puedan alcanzar una vida de bienestar y de progreso.

Sigamos trabajando unidos.

El desarrollo humano merece la suma de las capacidades y de las inteligencias de todos los países. Porque sólo juntos podremos hacer realidad la promesa de un mejor futuro para la humanidad.

En esta misión colectiva, México habrá de realizar la parte que le corresponde.

Muchas gracias.