Muchísimas gracias, a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar, en primer lugar, al señor Gobernador del Estado de Guanajuato y agradecerle sus palabras y su hospitalidad.

Y, al mismo tiempo, agradecer la presencia de varios Gobernadores de la República Mexicana donde hay presencia de esta gran industria, que es de todos los mexicanos.

Muchas gracias, señores Gobernadores, por estar presentes.

Quiero saludar al señor Secretario General de este gran Sindicato Petrolero de la República Mexicana.

Saludar a su Director General.

A servidores públicos que laboran en esta gran institución.

Pero de manera muy particular, con reconocimiento y agradecimiento por su presencia, saludar, en ustedes, a todas y a todos los trabajadores petroleros de la República Mexicana.

Agradezco, también, la presencia en este acto de Senadoras y Senadores de la República; Diputadas y Diputados Federales, locales.

Presidentas y Presidentes Municipales.

Y distintas autoridades de los tres órdenes de Gobierno.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Hoy, nos hemos reunido en esta Refinería de Salamanca para conmemorar el 75 Aniversario de la Expropiación Petrolera, un hecho emblemático de nuestra historia nacional.

El 18 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas con valentía y apego a nuestra ley, anunció esta decisión para transformar a México. Fue un acontecimiento que cambió el rumbo del país y aceleró su desarrollo.

Al reafirmar la soberanía sobre los recursos naturales, el pueblo de México pudo disfrutar los beneficios de su riqueza petrolera. Desde entonces y hasta nuestros días, el petróleo es símbolo de progreso e identidad nacional.

Reconozco y felicito a todos los trabajadores de Petróleos Mexicanos, quienes cada día dan su mayor esfuerzo para mover a la empresa más grande y más importante de todo el país.

Muchas gracias.

Esta conmemoración no sólo nos permite recordar el pasado, sino reflexionar sobre el futuro.

Así como en los tiempos del Presidente Cárdenas se enfrentaron importantes desafíos para recuperar nuestros hidrocarburos, hoy, el sector energético, en su conjunto, enfrenta nuevos retos que deben atenderse con la misma audacia y la misma determinación.

De continuar las tendencias actuales de producción y consumo, para el año 2020, México podría convertirse en un país estructuralmente deficitario en energía.

Este escenario es grave porque limitaría el crecimiento económico y, con ello, la posibilidad de mejorar la calidad de vida de millones de familias mexicanas.

Evitar que esto ocurra es una responsabilidad compartida. Depende, por supuesto, del Gobierno de la República, pero también, de todas las fuerzas políticas: de los Legisladores, de los trabajadores de Petróleos Mexicanos, de quienes trabajan en otra de las grandes industrias energéticas del país, como es Comisión Federal de Electricidad, así como de sus organizaciones sindicales.

Celebro, por ello, que en el Pacto por México se hayan acordado compromisos específicos en favor del sector energético.

Todos debemos sumar esfuerzos, enfocarnos a que la producción de hidrocarburos y de energía, en general, permita acelerar el crecimiento del país.

Para lograrlo, requerimos cumplir tres principios estratégicos:

Uno. Eficiencia energética. Debemos incrementar la productividad y producción del sector. Asimismo, hay que incentivar un consumo más responsable e inteligente.

Dos. Seguridad energética. Es indispensable tener la capacidad y los recursos que garanticen el suministro de energía a toda la Nación.

En este sentido, informo a los mexicanos que al 1 de enero de 2013 las reservas probadas ascienden a 13 mil 868 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Estas reservas probadas aseguran la producción de hidrocarburos para México durante los próximos 10 años y nos colocan dentro de los 20 países con mayores reservas a nivel mundial.

Por su parte, las estimaciones preliminares de Petróleos Mexicanos ubican el valor de las reservas totales del país, las llamadas reservas 3P, en 44 mil 530 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Este volumen, que incluye las reservas probadas, probables y posibles, representa hasta 30 años de producción de hidrocarburos.

Tres. Sustentabilidad energética. Es momento de transitar hacia fuentes de energía limpia que disminuyan el daño ambiental asociado a la generación de energía.

Estos son los tres principios estratégicos que orientarán la política energética del Gobierno de la República y de manera particular, la necesaria e inaplazable modernización de PEMEX.

Tenemos que dar los pasos necesarios hacia una industria petrolera de vanguardia que responda a las exigencias de México.

Para ello, vamos a transformar a PEMEX bajo seis líneas de acción, que son plenamente congruentes con el acuerdo que hemos suscrito en el Pacto por México.

Primera. Establecer una nueva estructura organizacional. Es necesario mejorar la toma de decisiones, así como sus reglas de Gobierno corporativo.

Como patrimonio de los mexicanos, PEMEX debe administrarse con la mayor eficiencia, honestidad, transparencia y rendición de cuentas.

Segunda. Alentar la ética corporativa y la responsabilidad social.

Como empresa de Estado, el compromiso de PEMEX no es sólo con la rentabilidad, también lo es con el progreso y el bienestar social incluyente.

Sus operaciones e instalaciones deben procurar el desarrollo integral de las comunidades donde se ubican.

Tercera. Promover el crecimiento verde. PEMEX debe ser uno de los ejes centrales en la lucha contra el cambio climático, desarrollando energías renovables y promoviendo el ahorro de energía.

Cuarta línea de acción. Potenciar a la industria nacional. Como se acordó en el Pacto por México, PEMEX debe incentivar el desarrollo de cadenas de proveedores nacionales. Por su tamaño y el alcance de sus operaciones, será un importante factor de la política industrial que pondremos en marcha.

Quinta. Orientar las inversiones hacia las actividades de mayor valor agregado y rentabilidad para el país. PEMEX debe suministrar los insumos energéticos que demanda nuestro crecimiento económico. Y debe hacerlo con estándares de calidad y precios competitivos a nivel internacional.

Y sexta. Fortalecer su capacidad de inversión y desarrollo tecnológico. Como también lo establecen las bases y acuerdos del Pacto por México, se realizarán los cambios necesarios para transformar a PEMEX en una empresa pública, de carácter productivo, que se conserve como propiedad del Estado, pero que tenga la capacidad de competir como una empresa de clase mundial.

Asimismo, se ampliará la capacidad de ejecución de la industria de exploración y producción de hidrocarburos, para maximizar la renta petrolera del Estado mexicano.

Con estas seis líneas de acción, PEMEX será sinónimo de modernidad, eficiencia y productividad. Además, será ejemplo de innovación, desarrollo industrial y compromiso con el medio ambiente.

La transformación de PEMEX es indispensable para liberar el gran potencial económico de nuestro país.

En este 75 Aniversario de la Expropiación Petrolera, frente a la Nación, reafirmo: PEMEX no se vende, ni se privatiza.

PEMEX debe transformarse y debe modernizarse. PEMEX es y seguirá siendo patrimonio de todos los mexicanos.

Señoras y señores:

En 1938, con la Expropiación Petrolera y la creación de PEMEX, el Estado mexicano transformó al sector energético.

Ahora, 75 años después, y con el mismo propósito de fortalecer la soberanía nacional, el Gobierno de la República está decidido a impulsar la Reforma Energética que necesita el país.

Será una Reforma Energética que apoye la economía familiar, al mejorar el precio de la luz que pagan los hogares.

Una Reforma Energética que democratice la productividad, al reducir las tarifas eléctricas de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Una reforma que eleve la competitividad de la industria nacional, al asegurarle el abasto suficiente y oportuno de gasolinas y combustibles.

Una reforma que nos permita contar con la tecnología y la inversión necesarias para extraer y aprovechar los vastos recursos energéticos del país.

En suma, será una Reforma Energética que beneficie a todos los mexicanos.

Si mejora el sector energético, no tengan duda, habrá de mejorar todo México.

Trabajemos juntos para hacer de PEMEX la gran empresa que está destinada a ser. Trabajemos para darle la grandeza, el liderazgo y su mayor capacidad transformadora.

Estamos ante la gran oportunidad de transformar a PEMEX para transformar a México.

Hay que mover a PEMEX para que PEMEX mueva a México.

Nuevamente, quiero reiterar mi más amplia felicitación a todos los trabajadores de PEMEX, a todos quienes contribuyen y laboran en esta gran empresa de todos los mexicanos.

Una empresa que desde hace 75 años ha sido y seguirá siendo de todos los mexicanos.

Muchas felicidades.