Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Gobernador del Estado de Coahuila.

Señor General Secretario de la Defensa Nacional.

Señor Almirante Secretario de Marina.

Muy respetados titulares de los Poderes Legislativo y Judicial del Estado de Coahuila.

Distinguidas autoridades del Gobierno de la República, del gobierno estatal y de gobiernos municipales.

Señoras Senadoras y Senadores de la República.

Señores Legisladores Federales.

Legisladores locales.

Señores Presidentes Municipales.

Muy distinguidas autoridades, representantes de la sociedad coahuilense.

De manera muy particular, saludo a esta gran representación de la sociedad del estado, que hoy nos recibe.

Familiares descendientes de don Venustiano Carranza.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Hoy, nos reunimos para conmemorar el Centenario de la Promulgación del Plan de Guadalupe, en el mismo lugar, justamente aquí, donde se firmó este fundamental documento político de nuestra historia nacional.

Con ello, rendimos un solemne homenaje a don Venustiano Carranza, el estadista que tuvo la dignidad, el valor y la audacia, para desafiar a Victoriano Huerta y restaurar el orden constitucional de nuestro país.

El Plan de Guadalupe fue la viva expresión del México libre y democrático que comenzaba a despertar en el Siglo XX. La llama de libertad que se encendió aquí, en la Hacienda de Guadalupe, convocó a miles de mexicanos, patriotas y valientes, a defender la Constitución y mantener la esperanza de transformar el país.

Recordemos que el 18 de febrero de 1913, el Presidente Madero y el Vicepresidente Pino Suárez, habían sido apresados por órdenes de Victoriano Huerta, quien tomó ilegalmente el poder.

Tan sólo un día después, la Legislatura de Coahuila otorgaba el mandato a su Gobernador, don Venustiano Carranza, para desconocer al usurpador y crear un Ejército que hiciera valer el impero de la ley.

Precisamente, a raíz de esta trascendente decisión, el pasado 19 de febrero conmemoramos con todo orgullo el Centenario del Ejército Mexicano.

Han sido, y son, 100 años de una institución surgida del pueblo, identificada con sus aspiraciones y dedicada a servirle.

Han sido, y son, 100 años de una fuerza comprometida con las mejores causas y los más altos ideales de los mexicanos.

El Ejército es piedra angular del México institucional y democrático de hoy. Es símbolo de solidez, de confianza y patriotismo.

Ayer, como hoy, las Fuerzas Armadas mantienen su compromiso de lealtad y servicio al pueblo de México.

Felicidades, y muchas gracias.

Éste es el Ejército que siempre ha sabido estar con los mexicanos. Éste es el Ejército que respaldó a Carranza, y que permitió el 26 de marzo de 1913, proclamar el Plan que explica a la Nación los propósitos de su lucha.

El Plan de Guadalupe ratificaba el desconocimiento de Victoriano Huerta como Presidente, estipulaba la organización del Ejército Constitucionalista y designaba a Venustiano Carranza como su Primer Jefe.

Preveía, también, que al ocupar el Ejército Constitucionalista la Ciudad de México, sería este Primer Jefe quien se encargaría del Poder Ejecutivo.

Se manifestaba, además, que se convocaría a elecciones generales cuando se consolidara la paz, a fin de entregar el poder a quien resultara democráticamente electo.

Con esta claridad de metas, con esta precisión de objetivos, el resultado del Plan de Guadalupe fue el triunfo de la Revolución y la promulgación de la Constitución de 1917.

De ahí, surgiría una Nación sustentada en los valores de la paz, el respeto a la ley, la democracia, la justicia y la equidad.

El Plan de Guadalupe fue semilla de una Nación más igualitaria, basada en los derechos sociales de los mexicanos.

Lo que en esta Hacienda de Guadalupe nació como un anhelo, se convirtió en un movimiento que habría de transformar a México entero.

Hoy, honramos la gesta de Venustiano Carranza y de los hombres que lo siguieron y suscribieron el Plan de Guadalupe, como Lucio Blanco, Francisco J. Múgica, Jacinto B. Treviño y Cesáreo Castro, entre otros.

La acción de estos valerosos hombres nos dejó una lección muy clara: Ante la adversidad, los mexicanos siempre hemos tenido el carácter para hacerle frente, y la capacidad para superarla.

La fuerza para transformar a la Nación radica, exclusivamente, en nosotros, en los valores, en las convicciones y en la resolución que tengamos.

Cuando hay compromiso, unidad, metas comunes y principios compartidos, es posible mover y transformar a México.

Sí se puede transformar a México. Los acontecimientos y resultados que siguieron al Plan de Guadalupe son la mejor prueba de ello.

Señoras y señores:

A 100 años de la Promulgación del Plan de Guadalupe, las circunstancias son muy distintas. Sin embargo, los desafíos del país exigen el mismo ánimo, el mismo espíritu de unidad y compromiso con la Nación, que aquí, en esta Hacienda de Guadalupe, convocó Venustiano Carranza.

Hoy, el gran objetivo no es liberar al país de un usurpador. Nuestro propósito es liberar a México de los obstáculos que frenan su desarrollo y limitan su potencial.

Hoy, el desafío no es sólo tener una Constitución acorde a las necesidades del país, sino lograr que todos los derechos contenidos en ella sean una realidad para todos los mexicanos.

Lo haremos trabajando unidos por un México en paz; atendiendo, tanto los efectos de la violencia y el delito, como sus causas estructurales. Sumaremos esfuerzos para tener un México incluyente, en el que se enfrente con decisión el hambre, la pobreza y la desigualdad.

A través de un México con educación de calidad para todos, abriremos oportunidades que exigen y merecen nuestros jóvenes, para escribir su propia historia de éxito.

Con la creatividad y el espíritu emprendedor de los mexicanos, estamos decididos a construir un México próspero, con más y mejores empleos formales para todos los mexicanos.

Y finalmente. El cumplimiento de estas metas al interior del país serán un gran impulso para que México sea un actor con responsabilidad global.

Sé que son grandes metas, pero éstas son las aspiraciones de millones de mexicanos que, como en 1913, están decididos a emprender la lucha por un mejor país.

El Centenario de la Promulgación del Plan de Guadalupe es un hecho memorable que marca el origen institucional de nuestro Ejército.

Es, también, un aliciente para afrontar los nuevos retos que tenemos los mexicanos de hoy.

Hagamos que esta fecha histórica no sea la conmemoración de un solo día.

Honremos diariamente su legado con trabajo, compromiso y una entrega apasionada para servir a México.

Muchas gracias.