-MODERADORA: En uso de la palabra, el Secretario de Relaciones Exteriores, doctor José Antonio Meade Kuribreña.

-SECRETARIO JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA: Señor Presidente Enrique Peña Nieto; señoras y señores que hoy se integran formalmente a la Nación mexicana; amigas y amigos todos.

Ésta es, sin duda, una ocasión festiva. Celebramos el ingreso de muchos de ustedes a nuestra Nación. Se trata, también, de una ceremonia formal. Su ingreso a la Nación mexicana se realiza por voluntad y a petición expresa de ustedes y, también, después de que las autoridades mexicanas competentes analizaran sus respectivos casos y decidieran responder, favorablemente, a sus peticiones.

Para realizar la formalidad de este acto, nos acompaña el Presidente Enrique Peña Nieto. Él, les hará entrega simbólica de su Carta de Naturalización y les tomará Protesta que, a partir de hoy, les permitirá ostentarse como mexicanos.

Tengo la certeza de que ustedes conocen bien este México que, desde hoy, es también su país. Parte del proceso que han seguido para llegar hasta aquí les ha exigido, entre otros requisitos, años de residencia y conocimientos probados sobre la historia, cultura y la situación actual de este gran país.

Los invito a que lo conozcan mejor, a que lo recorran de punta a punta, a que lo hagan suyo y que a siempre estén orgullosos de él.

Amigas y amigos:

México es una Nación abierta al intercambio con otros pueblos y otras culturas. Un intercambio que no se agota en lo económico o a la cooperación para el desarrollo, sino que incluye, también, como hoy, la participación de todos ustedes.

Desde su nacimiento, en 1821, México abrió generosamente sus puertas, para acoger como ciudadanos a todos los que en él residieran, sin otra distinción, decía el Artículo 12 del Plan de Iguala, de su mérito y virtudes.

Esta generosidad respondía a la que recibimos de numerables extranjeros que, convencidos de la causa mexicana, lucharon junto a nuestros antepasados, para hacer de nuestra Independencia, una realidad.

Nuestro recuerdo y gratitud para todos ellos. Para grandes mexicanos, como Francisco Javier Mina que, al desembarcar en México, en abril de 1817, expresó su claro deseo de ser considerado como compatriota y de merecer ese título, haciendo que la libertad se enseñoree o sacrificándole de su propia existencia.

Como él, muchos otros a quienes les debemos honra, a pesar de no haber nacido en esta tierra, sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien.

Durante siglos, inmigrantes de muchas naciones han enriquecido con su trabajo y sus ideas a nuestra Nación. Algunos de mis antepasados vieron en México oportunidades de crecimiento y desarrollo y pudieron, en efecto, gracias a la generosidad de México, desarrollarse aquí.

Como la mía, hay muchas historias más de mexicanos cuyas raíces tocan uno o varios continentes más.

Eso nos hace una Nación diversa y rica.

Ese es el México que hoy los acoge con los brazos abiertos.

Un México plural, diverso, orgulloso de su carácter multicultural.

Ese es el México del que forman parte.

Un México conocido y respetado en la arena internacional por la congruencia con la que busca convertirse en una Nación en paz, próspera e incluyente, con educación de calidad que beneficie a todos los mexicanos.

Y un México que aporta a la construcción de una arquitectura internacional que haga posible ese objetivo.
México es y el mundo lo sabe, una Nación comprometida con las mejores causas de la humanidad, un actor con responsabilidad global.

Bienvenidos todos a nuestra gran Nación.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Enseguida el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto, procederá a entregar Cartas de Naturalización a los nuevos ciudadanos mexicanos.

(ENTREGA DE CARTAS DE NATURALIZACIÓN)

-MODERADOR: Un fuerte aplauso para todos ellos que han recibido de manos del ciudadano Presidente de la República, la Entrega de Cartas de Naturalización.

Rogamos respetuosamente al ciudadano Presidente de la República y a los dos Secretarios que lo acompañan, sean tan gentiles de ocupar su lugar.

Enseguida hace uso de la palabra el ciudadano naturalizado mexicano e investigador en neurofisiología, Álvaro José Moreno Avellán.

-C. ÁLVARO JOSÉ MORENO AVELLÁN: Muy buenos días a todos.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; doctor José Antonio Meade Kuribreña, Secretario de Relaciones Exteriores.

Distinguidos miembros del presídium; señoras y señores:

Al aceptar decir unas palabras acá y expresar profundamente mi agradecimiento y la emoción de este momento, trataré de relatar un poco, mi experiencia en la integración a este hermoso país.

Casi 10 años han pasado desde mi llegada a esta hermosa Nación, de mi natal Nicaragua, lleno de sueños e ilusiones, con el objetivo de terminar mi formación profesional. En una institución de muy alto nivel académico de desarrollo profesional, científico y reconocimiento mundial, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez.

Ahí, terminé mi formación en neurología clínica, neurofisiología clínica, monitoreo transquirúrgico en cirugía funcional de epilepsia.

Posterior a eso, quedé en esta institución, tratando y pensando de haber tomado una adecuada decisión. Al terminar, descubrí, poco a poco, la adecuada decisión, correcta, que había tomado. Y traté de ir estableciendo y reproduciendo los conocimientos adquiridos hacia alumnos, tanto en el área de medicina como especialistas nacionales e internacionales.

En todo este andar, fui descubriendo poco a poco a gente maravillosa, que se fueron convirtiendo en compañeros, en amigos, en hermanos, en mi familia.

Otras experiencias tocó aprenderlas de manera muy intempestiva, como la primera vez, teniendo una semana de estar acá, al ir a comer unos tacos creyendo que era jitomate, le puse chile habanero. No puedo decirles lo que sentí, más bien, lo que sufrí.

Sin embargo, 10 años después, no puedo imaginar comerme unos buenos tacos sin una salsa roja, sin una salsa verde o una cochinita pibil con habanero y cebolla. Ahora ya sé lo que es y lo tomo con cuidado.

He tenido la oportunidad de donde trabajo de conocer a personas de diferentes zonas de la República, así como conocer, prácticamente, todo el país, sin dejar de asombrarme de la diversidad que he encontrado en todos los aspectos: en clima, en ambiente; las similitudes y las diferencias de las forma de hablar, de la comida, de las costumbres, de las tradiciones, de las celebraciones, y, por supuesto, el tequila.

Desde sitios arqueológicos tan lindos como el emblemático Monte Albán, en Oaxaca, hasta las Minas del Cobre, en Chihuahua y las paradisiacas playas de Cancún y Acapulco, que no las podía dejar de mencionar.

También, tengo que agregar y mencionar, sentir un orgullo inmenso, al pertenecer a tan importante Casa de Estudios, como es la Universidad Nacional Autónoma de México, y comprender lo que significa ser puma.

A propósito, hablando de fútbol, asombrarme de la rivalidad, por ejemplo, de un Chivas-América o de muchas rivalidades que hay en los famosos clásicos. Sin embargo, también, me asombra cómo se olvidan todas estas diferencias cuando juega la Selección y todos nos ponemos la verde. Y cómo sufrimos ayer, verdad.

Hace ya mucho tiempo que me siento mexicano. Fui muy rápido y agradablemente adoptado por esta tierra, en mi lugar de trabajo por mis amigos que, como mencionaba, se volvieron mi familia, convirtiéndose, sin que se diera cuenta en qué momento, también, en mi Patria. Y digo también, porque cómo olvidar la tierra que me vio nacer, Nicaragua. Siempre va a estar en mi corazón.

México es un país de oportunidades infinitas y grande en todos los aspectos de desarrollo profesional y personal, con personas maravillosas, con lugares paradisiacos, que me dio el trabajo que soñé tener, que me permitió conocer a la mujer que amo, a mi familia, que siempre me hizo sentir en casa, desde mi llegada, que siempre fui tratado como un privilegiado, por lo que me siento con el compromiso de seguir trabajando duro y retribuir todo lo que esté a mi alcance a mi país.

País al que doy mi más profundo agradecimiento por otorgarme, hoy, mi Carta de Naturalización, ratificando legalmente lo que ya siento desde hace mucho tiempo, y sentir cómo se hincha el corazón y se eriza la piel al entonar: Mexicanos al grito de guerra, el acero aprestad y el bridón, y retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón.

Muchas gracias.