Señoras y señores:

Muy buenos días a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a todas las autoridades del sector salud de nuestro país que están hoy, aquí, presentes.

A la representante de la Organización Mundial de la Salud en nuestro país.

Al señor Gobernador del Estado de Sinaloa, quien es Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, pero que, además, es paisano de uno de nuestros galardonados: El doctor Kumate, quien es originario de Sinaloa, y a quien ha venido a acompañarle, precisamente en este justo reconocimiento.

Quiero saludar, de igual forma, a la presidenta de la Comisión de Salud del Senado de la República, a quien le agradezco su presencia.

De manera muy particular, a los señores exsecretarios de Salud del Gobierno de la República. Resulta muy grato tener la presencia de seis exsecretarios hoy, aquí, precisamente atestiguando la entrega de estos reconocimientos a mujeres y hombres que han destacado en distintos campos de la actividad médica y que han hecho importantes contribuciones a la ciencia médica y, sobre todo, a velar por la salud de los mexicanos.

Muchas gracias, señores, por su presencia.

Muchas gracias a los Secretarios de Salud de las entidades de la República que nos acompañan.

Muchas gracias a los médicos, a toda la comunidad médica, aquí presente. A investigadores, a científicos, a directores de institutos de educación superior de nuestro país.

Gracias por estar presentes en este día en el que adelantamos la celebración del Día Mundial de la Salud. Corresponde, en estricto sentido, el día 7 de abril, que ha coincido con una salida que habré de hacer a China y a Japón. Por eso, aprecio aún más el que gentilmente nos estén acompañando en este adelanto que hacemos de esta importante celebración del Día Mundial de la Salud.

Y sobre todo porque han soportado, durante varios minutos, este intenso sol, que por ahora nos cobija ya una nube, y espero no prolongarme, por mucho, en mi intervención, para que nos aguante este tiempo.

Insisto, muchas gracias a todas y a todos ustedes.

Muchas gracias a los señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Todos tenemos muy claro que para poder tener un país fuerte, vigoroso, con capacidad plena, es importante que la población goce y disfrute de plena salud. Ésta es la importancia, precisamente a la que nos convoca la conmemoración del Día Mundial de la Salud, establecido por la Naciones Unidas, en 1950.

Es una ocasión que, al recordar el nacimiento de la Organización Mundial de la Salud, nos permite reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la humanidad en esta materia fundamental.

Al hacerlo, cada país y cada Gobierno nacional debemos asumir nuestra responsabilidad en el cuidado y atención de nuestra población.

En México, gracias al esfuerzo institucional de varias décadas, hemos alcanzado logros importantes en el Sector Salud.

Hoy, la Nación cuenta con profesionales preparados y especializados, con científicos e investigadores dedicados a combatir y prevenir la enfermedad, así como con sólidas instituciones de protección a la salud.

El mejor ejemplo de ello son las mujeres y hombres que hoy han sido reconocidos por sus méritos en salud.

Así se han logrado controlar las enfermedades prevenibles por vacunación, como el sarampión y la difteria, y se ha erradicado la poliomielitis del territorio nacional.

A pesar de ello, debemos reconocer también que México vive una situación compleja en materia de salud pública. La fragmentación del sector, el uso ineficiente de recursos y la saturación de los servicios afectan la oportunidad y calidad de la atención médica.

Además, el cambio epidemiológico por el que estamos transitando representa un reto adicional para nuestro Sistema de Salud.

En nuestro país aún enfrentamos retos típicos de países en desarrollo, como la persistencia de enfermedades infectocontagiosas y de altos índices de mortalidad materna e infantil.

Y, al mismo tiempo, hay una mayor incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles, como el cáncer, la diabetes y la hipertensión, propias de los países desarrollados.

Esta doble condición nos obliga a actuar de inmediato. Se requiere una transformación de nuestro Sistema Nacional de Salud. Necesitamos, además, replantear nuestros hábitos individuales y colectivos, así como el concepto, quizá tradicional que tenemos sobre la salud, para algunos el que se logra cuando se asiste al médico y se tiene o se sigue algún tratamiento para entonces poder contar con salud.

Tenemos que desterrar esta idea de salud como cura y transitar hacia un concepto integral, asociado a estilos de vida saludables.

Por esos motivos, desde los primeros días de esta Administración me comprometí a trabajar por la salud de los mexicanos. Me comprometí a orientar los esfuerzos institucionales para hacer del derecho a la protección de la salud y a la atención médica de calidad, una realidad para todos los mexicanos.

En congruencia con ello, hoy presentamos lineamientos de esta Política Nacional de Salud para los siguientes años. Es una estrategia enfocada a prevenir las enfermedades, promover la salud y procurar el bienestar de las familias mexicanas.

La nueva Política Nacional de Salud está diseñada en torno a tres prioridades:

Primera. Acceso efectivo. El Estado debe asegurar los servicios de salud a toda la población, independientemente de su nivel socioeconómico o su condición laboral.

En ese sentido, seguiremos fortaleciendo el Seguro Popular y apoyaremos decididamente al Instituto Mexicano del Seguro Social y al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. Además, trabajaremos hacia la portabilidad y convergencia de los servicios de salud.

La visión de largo plazo es igualar la calidad de los servicios y hacer posible que los mexicanos puedan ser atendidos en cualquier clínica u hospital del Sistema Nacional de Salud Pública, si así lo requiere.

Para lograrlo, fortaleceremos la rectoría y la autoridad de la Secretaría de Salud como responsable de la política nacional en esta materia.

En este sentido, he instruido a su titular para que asegure una coordinación efectiva de las acciones, programas y esfuerzos de los actores que conforman el Sistema Nacional de Salud.

Segunda prioridad. Calidad en el servicio. Queremos que todos los mexicanos por igual cuenten con médicos profesionales, calificados e instalaciones para recibir un servicio de salud de calidad.

Para ello, seguiremos ampliando y modernizando la infraestructura hospitalaria. Y en particular, trabajaremos para que las comunidades más aisladas cuenten con personal médico capacitado. Queremos que haya justicia y calidad en los servicios de salud.

Como muestra de nuestro compromiso, en el Presupuesto de Egresos de este año se incluyó un nuevo programa enfocado, precisamente, a mejorar la calidad de la atención.

Gracias al respaldo de los señores Legisladores, éste contará con una inversión inicial de cuatro mil millones de pesos.

Y, finalmente, la tercera prioridad: Prevención. Anticiparnos a la enfermedad y evitar las condiciones que la generan, es la mejor forma de cuidar la salud.

Para ello, continuaremos con el esfuerzo de vacunación nacional en congruencia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU; trabajaremos hacia una reducción significativa de las tasas de mortalidad materna e infantil, e igualmente, construiremos un modelo de atención primaria homologado y enfocado a la prevención de enfermedades.

En este sentido, una de las acciones más importantes de prevención estará dirigida a reducir la obesidad y sobrepeso, toda vez que se ha convertido en una de las más grandes amenazas para la salud de todos los mexicanos.

Por ello, instruyo a la Secretaria de Salud a poner en marcha una estrategia nacional para la prevención y control de la obesidad y la diabetes.

Esta estrategia deberá incluir el fomento de estilos de vida y hábitos de alimentación saludables, la generación y rescate de espacios para la actividad física, la capacitación del personal de salud y el fortalecimiento de la atención primaria.

Para hacer frente a la obesidad y a la diabetes, tomaremos las medidas más efectivas de acuerdo a la evidencia científica disponible, anteponiendo la salud, por encima de cualquier otra consideración.

En ese esfuerzo deberá involucrarse el sector educativo y promoverse la participación de la iniciativa privada, las organizaciones de la sociedad civil y la sociedad en su conjunto.

Las acciones gubernamentales son importantes, pero sin el autocuidado de los mexicanos nunca serán suficientes.

Invito por ello, a todos los mexicanos a incorporar la prevención y la salud en sus vidas cotidianas. Una buena alimentación, el ejercicio cotidiano, los buenos hábitos son las herramientas que necesitamos para construir un país más sano, vigoroso y dinámico.

Señoras y señores:

La construcción de un México incluyente es una de las principales metas del Gobierno de la República. Queremos lograr una sociedad de derechos, donde todos los mexicanos puedan ejercer plenamente los derechos que les confiere nuestra Constitución.

Por ello, uno de los compromisos más importantes que adquirí con la sociedad mexicana es cimentar las bases de un sistema de seguridad social universal, que proteja a las familias de este país.

Los lineamientos que presentamos el día de hoy, están alineados a este gran propósito y enfocados a lograr el acceso efectivo y equitativo a servicios de salud de calidad.

La participación y el compromiso de todos serán fundamentales en este esfuerzo compartido por un país más saludable.

Para mover a México, como lo hemos convocado, necesitamos mexicanos en movimiento. Mexicanos con la salud, la fortaleza, la energía necesarias para transformar su entorno y construir entre todos el México que todos queremos.

Muchas gracias.