Muy buenas tardes.

Señoras y señores:

Señor Presidente del país hermano de Perú, Ollanta Humala.

Me da mucho gusto saludarle en esta participación conjunta que hacemos en este foro.

De igual forma, al señor Mikio Sasaki, miembro del Consejo de Directores del Foro de Boao.

A distinguidas personalidades, sobre todo a empresarios de China, de Perú y de México, a quienes aprecio su presencia y el esfuerzo que han realizado por participar en esta gira que estamos realizando por esta región de Asia.

Para mí es un gran honor participar por primera vez en este Foro de Boao, que es un espacio que reúne fundamentalmente a los países de esta región, que como se ha expresado en voz del Presidente de Perú, es una región que ha destacado en los últimos años por su desarrollo y por su crecimiento económico.

Y, que, sin duda, se ha convertido en un gran referente mundial. Se ha convertido en una zona con una gran capacidad de ser factor de equilibrio global.

Y, sin duda, no sólo México, sino toda la región de América Latina están haciendo esfuerzos para buscar una mayor integración y acercamiento hacia esta región.

Hay que decir de Latinoamérica, que es precisamente el espacio dedicado en este panel, pasa por un buen momento. Sus países comparten fortalezas en lo político, en lo social y en lo económico.

Algunos cambios relevantes son la consolidación institucional de sus democracias, así como la sostenida reducción de la pobreza y de las brechas de desigualdad. En lo que he coincidido plenamente con lo expresado con el señor Presidente del Perú, quien me antecedió en el uso de la palabra.

Asimismo, en mayor o menor medida, las naciones de la zona han emprendido la modernización de sus economías, con una perspectiva de libre mercado y finanzas públicas sanas.

Por esas razones, la región ha entrado en una nueva fase de desarrollo. Ese desempeño tan positivo coincide y en buena parte está relacionado con el que se registra aquí, precisamente, en la zona de Asia.

Vivimos tiempos de cambio en la geopolítica internacional. En un mundo multipolar, no sólo hay países emergentes, sino también bloques emergentes entre las naciones.

Y los mejores ejemplos de ello son, precisamente, Asia y América Latina. En el contexto global marcado por turbulencias financieras y la lenta recuperación de los países desarrollados, nuestras regiones se distinguen por su solidez económica y crecimiento sostenido.

Por ejemplo, en 2012, las economías de Asia y Latinoamérica tuvieron un crecimiento promedio de 4.6 por ciento, superior al crecimiento mundial que fue de 3.7 por ciento.

En ambos lados del Océano Pacífico se están aplicando políticas innovadoras y medidas oportunas para mantener la estabilidad y el buen desempeño económico.

Y gracias a ello, estas dos regiones cuentan con las condiciones necesarias para descollar en este Siglo XXI.

Se estima que las economías de ambas zonas crecerán a una tasa anual de 5.1 por ciento en el periodo 2013-2017. Y, también, esta cifra se encuentra por encima de las proyecciones de crecimiento mundial, que serán del orden del 4.4 por ciento.

Esto es lo que dicen los analistas, las principales agencias calificadoras, organismos internacionales. Todos coinciden en que las naciones asiáticas y latinoamericanas serán las que más aporten al crecimiento global en los próximos años.

Para ponerlo en perspectiva, actualmente estos países contribuyen en conjunto con un 41 por ciento del Producto Interno Bruto mundial. Para 2017, de acuerdo a cifras del Fondo Monetario Internacional, su aportación habrá alcanzado el 45 por ciento.

De cara al futuro, tenemos la oportunidad no sólo de acelerar el crecimiento de Asia y Latinoamérica, sino de elevar la calidad de vida de nuestras poblaciones, y de cruzar, finalmente, el umbral que distingue a las naciones desarrolladas.

Ese objetivo de largo plazo exige que nuestras economías crezcan de forma acelerada, sostenida y de manera sustentable.

Y con este propósito compartimos el reto de fortalecer el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, APEC, y el Foro de Cooperación América Latina-Asia del Este.

En México consideramos necesario impulsar aún más el crecimiento birregional. Pese a que el intercambio económico entre Asia y Latinoamérica ha crecido sustancialmente en los últimos 10 años aún, ésta es nuestra convicción y la óptica en la que estamos hoy trabajando, está muy por debajo de su verdadero potencial.

Un reto ineludible es complementar el comercio de productos básicos con encadenamientos productivos y comerciales de alto valor agregado, también es necesario consolidar alianzas tecnológicas entre nuestros países para impulsar la innovación y la competitividad de las empresas asiáticas y latinoamericanas.

Vemos fundamental democratizar y elevar la productividad, así como construir nuevas redes empresariales, donde las pequeñas y medianas empresas ocupen un lugar central.

Un reto en el corto plazo es seguir trabajando juntos por la apertura de mercados de bienes y servicios. Frente a un complejo panorama económico debemos continuar impulsando y ésta es una de las políticas centrales que México habrá de seguir en los próximos años: el libre comercio y la integración productiva.

Frente a este desafío, por ejemplo, China y México tenemos la posibilidad de formar una alianza en contra del proteccionismo. Además de las alianzas que podamos concretar, en México estamos trabajando para aprovechar las oportunidades que ofrece la Región Asia-Pacífico.

Sólo refiero dos de las ya citadas.

Uno. La Alianza Pacífico, que hemos construido entre Perú, Chile, Colombia y México, y el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, en el que participan cinco países de América y otro número igual de países de la Región Asia-Pacífico.

Además de estos esfuerzos hacia el exterior, México está inmerso en un proceso de transformación interna y nuestro objetivo es liberar el potencial económico de nuestro país.

El punto de partida es la sólida estabilidad macroeconómica que México ha construido y el manejo responsable de las finanzas públicas.

Déjenme sólo referir algunos datos que dan acreditación precisamente a esta condición.

En este año en México, en 2013, tendremos cero déficit fiscal; nuestro nivel de deuda pública como proporción del Producto Interno Bruto es menor del 35 por ciento, por debajo del promedio de los países de la OCDE.

La inflación anual es inferior al 4 por ciento; nuestras reservas internacionales se ubican en máximos históricos y en comparación con otras economías, nuestro nivel de riesgo-país es muy bajo, con menos de 150 puntos base.

Las tasas de interés, también, han llegado a niveles más bajos en décadas, que están del orden de 4.19 por ciento. Pero por supuesto, no nos conformamos con estas halagadoras cifras financieras. Nuestro objetivo es elevar la calidad de vida de los mexicanos, a partir de un ritmo acelerado de crecimiento económico.

Y como parte de este esfuerzo, la prioridad de la política económica es incrementar la productividad y por decirlo todavía de manera más precisa, democratizar la productividad, que en otras palabras significa que ésta se encuentre en todo lo largo y ancho del territorio nacional. Que no sea una condición privativa de unos cuantos o de algunas empresas, sino que la productividad realmente se haga presente en todo el sector productivo de nuestro país.

Con este propósito, en los últimos meses hemos emprendido diversas acciones que quisiera compartirles.

Quienes me acompañan desde México, por supuesto que están muy al tanto de ellas, pero creo que es importante para quienes nos observan y están conociendo más de México de esta región de Asia-Pacífico, lo puedan conocer.

México ha experimentado recientemente importantes reformas de carácter estructural.

Hoy, cuenta con una nueva legislación laboral, que flexibiliza el mercado laboral, la contratación, sobre todo, de jóvenes y de personas a veces carentes de experiencia mayor, pero que hoy la legislación les protege, pero también, flexibiliza el mercado para la contratación de las mismas.

Tenemos una nueva Reforma Educativa, que hará posible la formación de mejor capital humano, indispensable y fundamental para elevar la productividad de nuestro país.

Está en curso una reforma al sistema de telecomunicaciones que busca alentar mayores inversiones, nacional y extranjera, y sobre todo también promover mayormente la competencia de este sector, para ofrecer a los mexicanos productos que puedan competir en calidad y en precio.

En los siguientes meses, también estaremos promoviendo otras importantes reformas estructurales. En materia financiera, para asegurar mayor nivel de crédito a la pequeña y mediana empresa, una reforma energética para elevar la capacidad productiva y generadora de energía de nuestro país.

Y una reforma hacendaria que amplíe la capacidad del Estado mexicano, precisamente, para elevar las condiciones de vida entre los mexicanos, pero, sobre todo, para ganar en productividad y en competitividad frente al mundo.

Qué hará posible que esto ocurra en nuestro país.

Debo compartirles que hoy en un clima de pluralidad y de democracia como el que vive México, ha sido posible el acuerdo entre el Gobierno de la República y las distintas fuerzas políticas del país para celebrar un Pacto por México, como lo hemos denominado, que significa un acuerdo para impulsar reformas y cambios estructurales que aceleren el proceso de crecimiento y de mayor desarrollo para el país.

Esta estrategia, sin duda, está alineada a que este Gobierno, el que tengo el alto honor de encabezar, pueda alcanzar y lograr las cinco grandes metas que se ha trazado:

Un México en paz y de tranquilidad.

Un México próspero, que significa un México de crecimiento económico acelerado y sostenido.

Un México con educación de calidad para todos.

Un México incluyente, que nos permita, realmente, como está ocurriendo en experiencias exitosas, en países hermanos de la región, como la que nos ha compartido el señor Presidente de Perú, reducir de manera sensible los niveles de pobreza y de desigualdad que hay entre nuestros pueblos.

Nos proponemos ser un país que participa activamente en la solución de los problemas mundiales, que se ocupe o que se solidarice con las grandes causas de la humanidad.

Señoras y señores:

En un mundo cada vez más interrelacionado, la integración entre bloques de naciones es indispensable para construir un futuro promisorio para el mundo entero.

Con unidad y corresponsabilidad podremos hacer frente a los desafíos, pero, sobre todo, aprovechar las oportunidades que nos presenta nuestro tiempo, éste, el del Siglo XXI.

Ésta es la importancia de los foros como éste en el que estamos participando, el de Boao, que conjuntan la visión y el compromiso de Jefes de Estado, de organismos internacionales, de empresarios y de representantes de la sociedad civil, tanto de la Región Asia-Pacífico, como de América Latina.

Como Presidente de México reitero el interés y el compromiso de mi país para contribuir en todo lo que podamos, a fin de profundizar la relación birregional que hemos construido entre asiáticos y latinoamericanos.

Es tiempo de trabajar unidos y hacer de éste, creo que esa es la gran oportunidad que se pone delante de nosotros, hacer del Siglo XXI el siglo de desarrollo y de éxito de la zona del Pacífico.

Por eso, creo que esa es la razón de que hoy, más allá de la distancia geográfica que hay entre nuestros pueblos, está la convicción de que hay una gran oportunidad entre la Región Asia-Pacífico y América Latina.

Y creo que la presencia hoy aquí, por primera vez, de dos Presidentes latinoamericanos así lo acredita.

Sin duda, estamos abriendo brecha, estamos construyendo y hago votos porque lo que depare a estas dos importantes regiones del mundo sea la prosperidad y el desarrollo de nuestros pueblos.

Muchas gracias.

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(SEGUNDA INTERVENCIÓN)

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Muchas gracias.

Entiendo que es una pregunta formulada a ambos Presidentes y creo en forma alguna haber compartido el gran interés que hay de parte de México, no sólo de México, creo yo de la región, pero especialmente una que claramente se ha integrado a partir de la Alianza Pacífico, cuatro países de América Latina que contribuyen de manera muy importante con la riqueza de toda la región, decididos a tener esta integración con la Región de Asia-Pacífico.

Qué nos reúne o que nos identifica a estos cuatro países y a otros más que han mostrado interés por participar de la misma Alianza, hoy como observadores y seguramente en un futuro próximo como miembros de la propia alianza. Es precisamente el fomento al libre comercio, de buscar mayor desarrollo a través de una integración global.

Y yo hace un momento viendo el logo que identifica al Foro de Boao, yo no sé si por coincidencia, pero precisamente lo que hoy parecía una distancia geográfica mayor se aprecia de manera muy gráfica e ilustrativa la gran oportunidad y la gran cercanía que hay entre la región de Asia con América Latina.

Les es común a ambas regiones, como ya lo señalé, el tener hoy, ambas regiones, un crecimiento mayor que el promedio mundial que otras regiones que encuentran o que están enfrentando deterioro financiero.

Y que yo creo que con voluntad política, con decisión clara y firme de encontrarnos y de superar cualquier barrera que hoy se tenga, podemos encontrar esta integración.

Lo que puedo adelantar es que México estará trabajando de manera muy decidida en darle mayor impulso a la relación de México con toda la región Asia-Pacífico, incluso, estableciendo mecanismos institucionales o áreas de Gobierno dedicadas expresamente a trabajar en esta mayor integración.

Y que aparentes barreras como la distancia, el idioma y otras que se han presentado, dejen de ser obstáculo.

Creo que esto será posible con esta voluntad comprometida que hay, y que yo espero que en los próximos años la diversificación que haya de México y del Continente de la parte Latinoamericana hacia esta región, como en reciprocidad la de esta región para con la región latina sea mayor, y esto, además, se refleje en un mayor desarrollo social y crecimiento económico para ambas regiones.