Señoras y señores:

Muy buenos días a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar con enorme respeto, con reconocimiento, de manera muy particular, a quienes hoy reciben la Condecoración del Águila Azteca, por su incansable trabajo, por su entrega cotidiana desde distintos espacios en favor de nobles causas de la humanidad, y muy particularmente en favor de la relación de México y Japón.

Saludo a las distintas autoridades del Gobierno de la República.

A nuestro Embajador y a los señores Cónsules aquí, en Japón.

A empresarios que amablemente forman parte de la comitiva que hoy nos acompaña.

A distinguidas personalidades muy vinculadas y muy cercanas a esta relación de México con Japón.

Y a los señores representantes de los medios de comunicación.

Quiero de manera, también, particular y destacada, saludar al señor exprimer Ministro de Japón, al señor Yasuo Fukuda, a quien agradezco su presencia.

Señoras y señores:

Hoy, nos hemos reunido para condecorar a tres distinguidos japoneses con la Orden Mexicana del Águila Azteca, el máximo galardón que entrega México a personas de otras nacionalidades.

Esta alta presea reconoce los servicios prominentes prestados a la Nación mexicana o a la humanidad.

En primer lugar. Me he de referir a la señora Sadako Ogata, orgullosamente usted es reconocida como una excelente académica de las más prestigiadas universidades. Su talento ha trascendido las aulas y ha influenciado positivamente a la humanidad.

Desde distintas responsabilidades, nacionales e internacionales, ha demostrado su compromiso con la construcción de un mundo más justo, pacífico y equitativo, gracias a su compromiso con la causa de los derechos humanos.

Los mexicanos recordamos con aprecio que usted trabajó con nuestras autoridades en favor de la seguridad y los derechos de los refugiados guatemaltecos entre 1991 y 2000, cuando se desempeñó como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados.

En México, siempre hemos valorado su trabajo y su amistad hacia nuestro país.

Quiero decirle que, siguiendo su ejemplo, el Gobierno que encabezo ha colocado la defensa y el respeto de los derechos humanos como una de sus prioridades. A ello habremos que abocarnos con decisión y firmeza.

El señor Senador Hirofumi Nakasone. Usted ha dedicado su vida al servicio público en su país y desde las distintas posiciones que ha ocupado, ya sea como parlamentario, Ministro de Educación o Ministro de Asuntos Exteriores, siempre ha fomentado y promovido las buenas relaciones entre Japón y México.

Los mexicanos agradecemos su estima y nos enorgullece que desde el 15 de marzo presida aquí, en su país, la Federación Parlamentaria de Amistad entre México y Japón.

Es un honor que encabece esta Federación Parlamentaria en un año tan emblemático, como es 2013, cuando inician las celebraciones por los 400 años de la misión que entonces enviara el señor de Sendai, Masamune Date, a la Nueva España, hoy México.

En octubre próximo se cumplirán cuatro siglos del inicio del viaje de Tsunenaga Hasekura, que realizó a nuestro país, llegando, entonces, al Puerto de Acapulco. Con este acontecimiento histórico comenzó el intercambio y la buena relación entre nuestros países y nuestras sociedades.

No obstante la distancia que nos separa geográficamente, estoy seguro de que usted, al igual que el señor de Sendai, entonces, hace 400 años, seguirá acercando a nuestros pueblos con su visión, con su generosidad y, sobre todo, con su amistad.

Señor Takashi Yamanouchi:

Usted ha tenido una exitosa trayectoria en el sector privado, al frente de la automotriz Mazda. Por su experiencia y conocimiento global, ha sabido reconocer las oportunidades que México ofrece a las inversiones extranjeras.

Por ello, me congratula que su empresa esté construyendo una nueva planta en Salamanca, en el Estado de Guanajuato.

Estamos agradecidos con Mazda porque, no obstante la decisión de algunas naciones de revisar sus acuerdos en materia automotriz con mi país, usted mantuvo con firmeza a México en el centro de su estrategia de crecimiento internacional. Hoy, el tiempo le ha dado la razón a Mazda y a la decisión que usted personalmente, entonces, impulsara.

Siguiendo la acertada visión de Mazda, otras empresas están buscando ahora establecerse y ampliar sus operaciones en México.

Hoy Mazda está en el corazón, también, de muchos mexicanos, por los empleos que genera y por los automóviles de calidad mundial que en México se producen.

Además, estamos reconocidos porque gracias a sus buenos oficios, hoy, México cuenta con un consulado honorario en Hiroshima.

Señora Ogata, señores Nakasone y Yamanouchi:

Ustedes son vivo ejemplo de la entrañable amistad que une a Japón y México desde hace cuatro siglos.

Hoy, como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, es un honor imponerles la Orden Mexicana del Águila Azteca, símbolo del origen, la identidad, y la fortaleza de mi Nación.

Voy a proceder a la imposición de esta condecoración, representando, como ya lo he señalado, una alta distinción y un gran honor el imponerlo a una mujer y a dos hombres de origen japonés que han sabido impulsar la amistad, el afecto y el cariño entre nuestros pueblos.

Muchas felicidades.