Señor Gobernador del Estado de Veracruz y titulares de los Poderes Legislativo y Judicial de esta entidad.

Señor Almirante Secretario Vidal Francisco Soberón Sanz; señor General Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda; señor Secretario de Gobernación, e integrantes del Gabinete Legal del Gobierno de la República.

Señores Almirantes, Generales, capitanes, jefes, oficiales, cadetes, clases y marinería de las Fuerzas Armadas de México.

Distinguidas autoridades de los tres órdenes de Gobierno.

Muy distinguidos invitados, familias de los cadetes que hoy están iniciando sus cursos.

Señores agregados militares y navales, que amablemente nos acompañan en este evento.

Quiero destacar que en esta emotiva ceremonia resulta inédito tener en este acto, por primera vez, la presencia de cadetes, a quienes saludo con respeto, de la Heroica Escuela Naval Militar, del Heroico Colegio Militar y del Colegio del Aire.

Señoras y señores:

Me congratulo de estar nuevamente en Veracruz. En esta entidad, que es, por su puerto de Veracruz, conocida por los mexicanos como cuatro veces heroica.

De igual forma, de estar aquí, en este Municipio de Alvarado y, particularmente en este espacio de esta congregación de Antón Lizardo.

En esta entidad se han escrito páginas brillantes de la historia nacional.

En 1825 fue derrotado el último bastión del ejército español y, con ello, se consolidó nuestra independencia, soberanía y libertad.

Trece años más tarde, en 1838, Veracruz resistió con gallardía el asalto de los franceses.

Pocos años después, en 1847, se hizo frente a las tropas norteamericanas.

Finalmente, un día como hoy, hace 99 años, los jóvenes cadetes de la Escuela Naval defendieron a la Patria con su vida misma, en el acto heroico que hoy conmemoramos con respeto y admiración.

Al inicio de aquel memorable episodio, el Ejército norteamericano comenzó a desembarcar en el Puerto de Veracruz. No había tropas regulares para defender la ciudad, tampoco órdenes expresas para que lo hiciera la Escuela Naval.

Ante esta circunstancia, el Comodoro Manuel Azueta se presentó a este plantel y arengó: A las armas muchachos, la Patria está en peligro.

Sin dudarlo, dispuestos a defender la soberanía nacional y la dignidad de México, los jóvenes cadetes, algunos de tan sólo 13 años de edad, se prepararon para el combate.

Durante más de siete horas, los jóvenes de esta gloriosa escuela arriesgaron su vida, resistiendo la metralla de las tropas norteamericanas.

En estos hechos de armas, murieron por la Patria el Cadete Virgilio Uribe y el Teniente José Azueta. Pero su legado de honor pervive hoy en cada uno de ustedes.

Al haber demostrado su amor a México, los alumnos de ese entonces, prestigiaron su nombre, su uniforme y con ello a esta noble institución.

Su ejemplo de valor, motivó a que el Congreso de la Unión declarara heroica a la Escuela Naval Militar, en 1949.

Además, por su simbolismo y ejemplo, esta conmemoración sirve de marco para la actual juventud de la Armada de México, y que en ella juren respetar y proteger nuestra Bandera nacional.

Este episodio de nuestra historia es una enseñanza de que no hay edad para luchar y esforzarse por México. Desde la más tierna infancia y hasta el final de nuestros días, podemos dar lo mejor de nosotros para forjar un país más democrático, más justo, más libre, más seguro, más equitativo y de mayores oportunidades para todos los mexicanos.

Estudiando, trabajando y siendo solidarios con los demás, construimos un México mejor y honramos la Bandera nacional.

Que la gesta de los cadetes de la entonces Escuela Naval Militar y el pueblo veracruzano, sea siempre una lección de patriotismo para tiempos de guerra o de paz. Y no importando ello, trabajar siempre con valor y entrega por nuestra Nación.

Como Presidente de México y su Comandante Supremo, me enorgullece acompañarlos a todos ustedes en este emotivo acto.

Es, sin duda, un día especial en el que se pone en alto el compromiso y la dignidad que siempre han distinguido a los marinos de México.

Hoy, dejamos constancia de la lealtad histórica de este Instituto Armado por los más elevados intereses nacionales.

Veracruz es fiel testigo de que ante los retos que hemos vivido como Nación, los marinos de México siempre han estado dispuestos a atender el llamado de su país.

Su conducta patriótica y valor a toda prueba, hacen de la Armada una de las instituciones más respetadas, admiradas y queridas por nuestra sociedad.

Ayer como ahora, la Armada de México es un bastión de la libertad y la independencia de nuestra Nación.

En ustedes, las Fuerzas Armadas de México, el país tiene instituciones militares a la altura de nuestros tiempos y de nuestros desafíos.

Además de proteger la soberanía de nuestros mares y territorio, en cada uno de ustedes recae la elevada misión de preservar la paz, la integridad y la seguridad de la Patria.

En el Siglo XXI, México cuenta con marinos y soldados mejor preparados y con mejores herramientas para cumplir su deber.

Sin embargo, lo que hace realmente grande a nuestras Fuerzas Armadas, es el valor, la determinación y el compromiso de cada uno de sus integrantes.

Jóvenes cadetes:

Recuerden este 21 de abril como el día en que reafirmaron su convicción de participar en las Fuerzas Armadas.

Recuerden que, a partir de hoy, tendrán retos y desafíos que enfrentar y, también, que superar.

Recuerden que su juramento es un compromiso con México para toda su vida.

Si se mantienen fieles en su edad madura, el día de mañana podrán decir con orgullo a sus hijos y nietos: Misión cumplida, y alentarlos a seguir el orgulloso camino que ustedes empiezan a hacer.

Esa es la real trascendencia de esta Ceremonia de Jura de Bandera de los Cadetes de Primer Año de la Heroica Escuela Naval Militar.

Como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, los convoco a que den lo mejor de ustedes en estos años de estudio y se conduzcan, en todo momento, como mexicanos ejemplares.

Honren cada día el uniforme que portan, las insignias y el espadín que hoy reciben. Estén a la altura de la conducta heroica de los jóvenes que hace 99 años ofrendaron su vida por la Patria.

México necesita de mujeres y hombres comprometidos y leales con la Patria, como los que hoy sirven en la Armada de México.

Muchas felicidades.